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martes, 27 de marzo de 2012

The Beatles según... Philip Norman y David Rowley


  • Yo creo que Love Me Do suena mejor con los años. Me hace pensar que quizá tenemos el oído más afinado que en aquellos tiempos. Escuché Love Me Do cuando salió, y no oía más que una especie de ritmo pesado, machacón. No me pareció muy atractivo. Ahora lo escucho y me fijo en la voz de McCartney, en la voz de Lennon, y en si es Andy White o Ringo quién toca la batería o la pandereta. Cuando salió no había unos equipos estéreo especialmente buenos, y el sonido de la radio tampoco se recibía muy bien. Ahora es distinto, y el resultado es extraordinario. El fraseo, las distintas voces... ¡ahora sí puedes oírlo todo perfectamente! Es sólo un esbozo, un material en bruto, pero cada uno de los elementos es original. Ésa es la diferencia. Incluso el trozo de la armónica, que es copiado de la canción Hey Baby de Bruce Channel, es puro Lennon, y todo lo que hay en la canción es nuevo y fresco.
  • Joe Flannery colaboraba muy estrechamente con Brian Epstein. Hacía muchos de los contratos para las actuaciones de los Beatles en aquella época, porque Brian no tenía aún mucha experiencia en ese campo. Un día entró en un almacén de la parte trasera de NEMS, en Liverpool, y vió toda una serie de cajas llenas de discos. Brian siempre que entraba en aquel almacén, solía cantar aquello de Here we go gathering dust in may (allá vamos a recoger polvo en Mayo). Lo que había en las cajas eran las copias no vendidas de Love Me Do. Y es interesante recordar que Dick Rowe, que siempre ha tenido que cargar con el estigma de haber rechazado a los Beatles en nombre de Decca, dijo que más tarde supo que Brian había ofrecido comprar tres mil copias de cualquier disco de los Beatles que Decca decidiera grabar. Dick dijo que, teniendo en cuenta la oferta de Brian habría contratado a los Beatles independientemente de cómo sonaran, porque tres mil copias habrían aportado a Decca un beneficio sustancioso.

Philip Norman.



  • Sobre la canción I Don’t Want To Spoil The Party
  • John dijo de esta canción que era una mía muy personal, lo cual la sitúa muy lejos del estilo ficticio de No Reply o Every Little Thing. Lennon nunca se extendió demasiado hablando acerca del significado que las letras de las canciones habían tenido para él, pero una explicación tentadora proviene de la cantante solista de las Ronnettes, Ronnie Spector, tal y como aparece reflejada en su biografía Be My Baby. En este libro reveló que en febrero de1964 fueron invitadas a una fiesta beatle en el Hotel Plaza de Nueva York y viendo un show erótico privado representado en honor de los Beatles en su propia suite, Ronnie se sentó sobre el regazo de John a modo de silla antes de que éste la llevara a otra habitación. Allí Ronnie se negó a las insinuaciones de John, indicándole que iba bastante en serio con Phil Spector. Ella dio alguna excusa y se fue, a lo cual John respondió dando un gran portazo detrás de ella, si bien la telefoneó para disculparse al día siguiente.

Del libro Beatles For Sale. David Rowley.

viernes, 17 de febrero de 2012

The Beatles según... Ian McDonald (II)

La historia de los Beatles posterior a los Beatles es, en conjunto, poco edificante. Los cuatro grabaron álbumes en solitario - más de sesenta, hasta el momento -pero ninguno de ellos consiguió aproximarse remotamente a la calidad de la obra de los Beatles. Reflejo de esta triste historia, sus relaciones fueron durante largos periodos distantes y marcadas por el resentimiento. [...] Por separado, los miembros del grupo de pop con más talento de la historia habían caído rápidamente en algo muy parecido a la mediocridad. ¿Por qué?


Lennon y McCartney en 1974

La edad es una de las razones. El pop/rock es esencialmente la música de gente joven, y al llegar a los treinta años y crear un hogar, lo normal es que un grupo sea incapaz de sostener una mentalidad de banda. Hay que sustituirla por algo nuevo, cambiar a otros objetivos: management, producción, televisión, interpretación (en el caso de Harrison, jardinería); o una carrera en solitario basada en una música más introspéctiva que encaje con la creciente madurez, suponiendo que ésta exista. Cuando, en las entrevistas entre 1983 y 1996, McCartney recordaba, entre incrédulo y divertido, la vertiginosa velocidad de la carrera de los Beatles, lo hacía desde la perspectiva de un padre de familia para quien una energía tan monomaníaca sólo puede ser prerrogativa de la loca juventud. Al final, los Beatles se hicieron mayores y se asentaron. Aunque tanto McCartney como Harrison y Starr se aventuraron a salir de gira a principios de los años noventa, ellos mismos hubieran reconocido que, para entonces, hacía ya tiempo que habían perdido la energía adolescente de la que depende la música pop.


Si el tiempo pasó factura a los Beatles en el aspecto personal, también cayeron victimas del tiempo a un nivel más universal. A su manera, autodesprestigiadora e involuntaria, habían hecho y habían cambiado la historia; pero la historia, siempre indiferente, siguió su curso, dejándolos atrás. A medida que avanzaban los años setenta, los apolíticos Beatles perdieron relevancia y, con la llegada de los años ochenta, la prensa pop empezó a considerarlos piezas de museo. Sólo el revival psicodélico que tuvo lugar en la cultura pop a finales de los ochenta hizo que los discos de los Beatles empezaran a significar emocionalmente algo para sus jóvenes descendientes.


Harrison, Starr y McCartney en la boda del segundo, 1981

Pero los Beatles no fueron en ningún aspecto un fenómeno ordinario. Muchos han hablado de la atmósfera carismática que se activaba cuando los cuatro estaban juntos, una disposición de grupo que los mantuvo unidos a lo largo de dieciocho meses de luchas interiores, durante los cuales grabaron más de cincuenta temas y en los que continuaron funcionando, si bien menos informados que antes, como una antena psíquica mediante la cual mantenian el contacto con las corrientes cambiantes del sentimiento popular. La sensibilidad respecto a su contexto cultura, que permitió a los Beatles rehacer su carrera en 1966, sólo ha sido superada por David Bowie en el mundo del pop, y en sus idiomas respectivos por Stravinsky, Picasso y Miles Davis. [...] El corazón de los Beatles era un factor X: una conexión casi telepática que proporcionaba apoyo a domicilio, competencia amistosa, y el refugio de una visión vital común. 

Del libro Revolución en la MenteIan McDonald.

miércoles, 8 de febrero de 2012

The Beatles según... un forero anónimo



  • Los Beatles no son música. Son pura mitología. No importa tanto lo que hicieron -sus canciones- sino lo que ellos eran: el mito, la leyenda. Siempre ocurre así con los grandes mitos: el Grial o el largo nostos que lleva de vuelta a Ítaca no son más que la excusa -el McGuffin, que se dice- para hablarnos de cosas que tienen mucho que ver con la cosa misma de la especie humana. Que tienen que ver con nosotros, los vulgares. Contigo y conmigo. Que hablan de nosotros.

  • Desde un punto de vista estrictamente mitológico, la historia de los Beatles es, una vez más, la reinterpretación del viejo logos ascenso-apogeo-caída. En eso, ellos supieron ser listos como nadie: comprendieron que el mito había cubierto su ciclo y se negaron a resucitarlo (los Stones, por ejemplo, jamás podrán acceder -por este descuido tonto- a la categoría de los inmortales: nadie se acordarán de ellos, ni de qué hicieron, dentro de cincuenta años, mientras que a los Beatles se les estudiará junto a Schubert o Grieg, o incluso junto a Bach). Casi todos los mitos -la vida también es mito- pasan por esas tres fases inevitables, que coinciden un poco con el ciclo vital, tal y como lo aprendemos en los libros desde niños: los seres nacen, se reproducen y mueren. No hay mucho más que eso: principio, estruendo y fin.

  • Los Beatles emergieron de la forma más digna: haciendo reir a la gente, dándoles canciones pegadizas que disfrutar, llenando con un poco de alegría sus vidas. Entonces no eran cuatro, era más bien un monstruo de cuatro cabezas. Fue un par de años después cuando el mundo por fin supo que cada uno de los Beatles tenía nombre y apellidos, y que cada uno tenía también su personalidad, su forma de ver la vida. Uno era el cínico, el desengañado, el ser carismático que arrastra multitudes aun cuando sus hechos -lo real, lo comprobable- no acaben nunca de tener una forma definida y reconocible. Otro era el Salieri del grupo, el virtuoso, el enamorado de su profesión que tal vez pueda llegar a ser admirado, o reconocido, pero nunca querido. Otro era el místico, el que encuentra a todo un segundo sentido, y hasta un tercer sentido, el que flotaba siempre por encima de todo. E incluso había uno como tú y como yo, uno que servía para dar la imagen de que cualquiera -tú, yo, el de enfrente...- hubiera podido llegar a ser un Beatle. La fórmula química perfecta. La combinación, en cuatro caracteres, de lo que cada uno de nosotros lleva dentro: el genio, el diplomático, el creyente, el guasón.

  • Cuando yo andaba por los diecisiete años estaba muy pillado con dos cosas, sobre todo: los Beatles y el Rey Arturo, la mitología artúrica. Ahora -e incluso entonces- veo que aquellas dos cosas eran la misma cosa. Reyes, magos, caballeros puros, caballeros traicioneros, brujas, o lo que es lo mismo, la vieja y eterna lucha de los mejores valores -la utopía, la camaradería, la espiritualidad...- contra los más mundanos -la ambición, el ego, la mezquindad, el rencor...-. La épica es lírica, y la lírica es épica: véase si no Lawrence de Arabia. El gran drama exterior es siempre un drama interior. Hay un salto pequeño (pequeñito incluso, insignificante) entre Morgana y Yoko, entre Merlín y George Martin, entre Arturo y Lennon, entre Lancellot y Macca, o incluso entre el místico Gallahad y Harrison. La mitología, en el fondo, es la única explicación de todo lo que nos pasa: eso los griegos lo vieron como nadie, que todo es simple, que el ser humano siempre se mueve de acuerdo con las mismas pautas.

  • Porque seguramente lo que nos atrae de la mitología -y lo que nos atrae del mito de los Beatles- coincide en todo con el ritmo, y las pautas, que nos impone nuestro ciclo vital. Uno nace inocente y un buen día se ve arrojado al mundo, y cuando cree que va a poder celebrar que se encuentra disfrutando es cuando se da cuenta de que primero debe encontrarse a sí mismo, saber quién es y qué quiere verdaderamente, más allá de las reglas de la comunidad y de las convenciones y de todos los tópicos. Y en ese viaje al fondo de uno mismo, uno descubre que hay que romper primero con todo lo que nos hizo partícipes de ese mundo. Que todo era un engaño. Que la existencia -como dice Morrissey- es solamente un juego. Y que uno es uno, y el resto es el resto. Imprescindible, pero innecesario.

  • Es el Upanishad, es Beowulf, es el Cid, es Arturo, es Star Wars, y es Lord of the Rings. Y es también los Beatles. Pero, sobre todo, somos tú y yo. Por eso formamos parte de todo eso. Porque no son las canciones. Es algo mucho más profundo y complicado, y que tiene mucho que ver con nosotros mismos, con estos monos sin pelo que no paran nunca de hacerse preguntas y de intentar explicarse inútilmente.
Tomado de un foro sobre los Beatles. Entrada publicada el 21 de mayo de 2005.

martes, 24 de enero de 2012

The Beatles según... Astrid Kirchherr


Después de Stu, los que más me gustaban eran John y George. Luego, Pete Best. Él me gustaba mucho pero era muy, muy tímido. Podía ser divertido aunque nunca tuve demasiado contacto con él. Incluso en aquellos días solíamos olvidarnos de él. En realidad, era un mundo aparte.

Me resultaba difícil acercarme a Paul, pese a que siempre se mostraba muy amigable. Era el más popular entre las fans, desde luego. Siempre se encargaba de hablar con el público, de hacer las presentaciones y de firmar autógrafos. La mayoría de las admiradoras le consideraba el líder del grupo. Por supuesto, el líder era John. Él era el más fuerte. No quiero decir físicamente sino como personalidad.

Stu era el más inteligente. Creo que todos pensaban lo mismo. John, desde luego, que sí.

En cuanto a George, nunca pensábamos en su inteligencia cuando hablábamos de él. Sabíamos que no era tonto, pero era un chaval tan joven y encantador... Se mostraba afable y abierto con todo, como cuando se asombró de los bocadillos de jamón. Tenía muchas admiradoras. Jurgen tenía un rótulo que decía "I Love George". Fue uno de los primeros en inventar algo así. George y yo nos llevábamos de maravilla. Él nunca había conocido a nadie como yo antes y lo demostraba, abiertamente y con dulzura. No olvidemos que sólo tenía diecisiete años. Ahí estaba yo, el tipo de mujer inteligente con que nunca se había topado antes, con coche propio, trabajando como fotógrafa y llevando chaquetas de cuero. Es normal que le despertara un gran interés. Nunca me atrajo ni nada por el estilo. No se trataba de eso. Yo tenía cinco años más que él, por eso no importaba mostrarnos desenvueltos. Nos llevábamos muy bien.


Del libro The Beatles. Hunter Davies.

sábado, 31 de diciembre de 2011

The Beatles según... Lemmy

Si te atreves, llévale la contraria a Lemmy

  • Mis influencias son las mismas que cuando tenía 20 años, lo primero que escuchas y te impacta se queda contigo: Little Richard, Elvis, The Beatles... Nunca vas a escuchar algo mejor que eso.

  • La primera vez que vi a The Beatles fue en Liverpool, todavía no habían sacado ningún disco. Fue mágico... ellos eran mágicos. Yo vivía en un pueblo de vacaciones en Gales, y veía a todas estas chicas que venían de Liverpool y que estaban locas por un cantante llamado Billy Fury, y de un año para otro todo cambió: hablaban todo el tiempo de The Beatles, así que decidí ir a Liverpool haciendo autostop para verlos. Estuvieron perfectos.

  • Todos dicen que los Stones eran los duros, y los Beatles los blandengues, pero era al revés: los Beatles son de Liverpool y los pijos de los Stones de Londres, iban a la escuela de arte... Así que era totalmente al revés.

  • Los Beatles siempre han sido la mejor banda del mundo.

Lemmy comprando en Amoeba Music los cd's de los Beatles remasterizados (finalmente compró la caja mono, no la estéreo)


Conversación entre Lemmy y su hijo Paul:

  • Paul: Mi madre conocía a los Beatles, ¿no?

  • Lemmy: Oh, sí. Ella salía con John Lennon. Seguramente lo "usaba" para llegar a Paul McCartney.

  • Paul: No, ella perdió la virginidad con Lennon, eso fue lo que me contó mamá. A George le gustaba ella, la observaba tímidamente cuando ella pasaba a su lado. Pero ella no estaba interesada en George, y tal vez debería haberle prestado atención, seguramente habría durado más tiempo que con John.

  • Lemmy: No duró mucho con John, ¿no?

  • Paul: No, no duró.

  • Lemmy: Pero ella siempre hablaba de eso, le gustaba. Te cuento: ella iba detrás de Paul, no de John. Ella debía pensar en Paul cuando estaba con John. Seguro que una vez le dijo "Paul" y por eso la dejó.

Del documental Lemmy, la película.

viernes, 16 de diciembre de 2011

The Beatles según... George Martin (II)

  • De los cuatro Beatles Paul era el músico con más talento. Cuando lo conocí él no sabia tocar el piano en absoluto, pero pasó verdaderamente muy poco tiempo entre ese momento y Lady Madonna, un complicado y excelente tema de piano tocado enteramente por Paul, y una buena medida de su habilidad. Paul sabía tocar la batería, desde un punto de vista técnico, mucho mejor que los otros, incluso que Ringo (aunque nunca pudo conseguir nada similar al tan distintivo sonido que Ringo obtenía del instrumento). Así que, por defecto, Paul asumió con la mayor originalidad la labor de tocar el instrumento más difícil de una banda de rock’n’roll: el bajo.
  • John también tenía siempre una buena idea sobre a dónde quería llegar con una canción. Tenía una imagen en su mente, pero no necesariamente una visión clara sobre cómo llegar hasta ella desde un punto de vista práctico. Paul era mucho más práctico sobre lo que quería, con las ideas mucho más claras. John me decía el tipo de atmósfera que quería en la canción mientras que Paul pedía un chelo o, por ejemplo, una trompeta en un determinado momento. De esa manera, al final John no estaba contento con el resultado final porque no era lo que él quería.

  • Mi vida profesional durante los años con los Beatles tuvo, por supuesto, un propósito por encima de cualquier otro: asegurarme de que los Beatles conseguían lo que querían. Recuerdo una deliciosa frase que oí una vez en una película francesa cuyo título no recuerdo ahora : La música son los sueños. Era a sus sueños a lo que estábamos dando forma : nada más ni nada menos. La música requiere mecánicos, gente dando golpes, o soplando, o rascando, o rasgueando; pero al final es intangible, son sueños. No puedes coger la música, no la puedes mirar. Puedes pensar que la puedes mirar cogiendo una partitura, pero no es más que un trozo de papel. La música no existe sin un par de oídos dispuestos, y sin tiempo. Esta es la razón por la que creo que es la más maravillosa de todas las artes, la razón por la que me siento tan en trance con ella. Por encima de todas las cosas la música necesita tiempo.
  • Sé que he sido afortunado. He sido un privilegiado por trabajar con algunos de los mejores compositores, escritores, músicos arreglistas, cantantes y actores del mundo. Los realmente buenos se entregaron sin quejarse y sin objeciones. Pero de todos ellos, nadie está ni siquiera al comienzo del camino para alcanzar la genialidad de aquellos adolescentes que conocí hace más de treinta años. Realmente eran fantásticos. Los he amado durante toda mi vida.

Del libro El Verano del Amor. George Martin.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

The Beatles según... Charlie Watts y Rob Bowman


  • A los Rolling Stones de los primeros años se les asociaba con los Beatles debido a nuestra edad, porque éramos un grupo guitarrero y porque todo el mundo quería tener el éxito que ellos tenían; pero lo cierto es que éramos una banda totalmente diferente.
  • Nosotros éramos, para empezar, un grupo de directo – mucho mejor que ellos -, y Andrew [Oldman], comparado con Brian Epstein, era más joven y parecía estar más en la onda. El tipo era un reflejo del Londres del momento. No quiero decir con ello que fuese más listo que Epstein porque nadie ha alcanzado el éxito de que disfrutan los Beatles. Nadie se les acercó siquiera, a excepción de Elvis, Frank Sinatra y Bing Crosby. Epstein puso todo eso en movimiento pero, de otra forma, Andrew puso en el candelero a los Rolling Stones durante cuarenta años.

Charlie Watts, batería de los Rolling Stones.

  • Toda historia del rock and roll que se precie dedica una buena parte de su espacio a discutir el fenómeno musical de los Beatles, a través de canciones como Tomorrow Never Knows de Revolver y otros sencillos posteriores como Strawberry Fields Forever fueron los precursores de la experimentación ecléctica e introdujeron la noción de arte en el mundo de la música popular. Los Rolling Stones siempre han sido considerados, en tales estudios, como los progenitores del R&B de Londres. Eso significa que desempeñaron un papel fundamental en la difusión del blues entre los jóvenes norteamericanos blancos y dieron pie a la revitalización de ese estilo musical, encarnado en músicos como Muddy Waters y Howlin Wolf.
  • Aunque todo lo anterior es cierto, este relato estereotípico de la historia del rock de los años sesenta no acierta a reconocer que, mientras los Beatles se hallaban redefiniendo lo que podía ser una nueva forma de música popular, los Stones estaban forjando un estilo idiosincrático que se apoyaba menos en las fuentes europeas clásicas, pero que era igualmente innovador, ecléctico y amplio. Si los Beatles abrieron, entre 1965 y 1968, las puertas al rock progresivo, los Rolling Stones ayudaron a forjar el rock moderno.

Rob Bowman, profesor de música en la York University de Toronto.

Del libro According To The Rolling Stones, The Rolling Stones.

miércoles, 5 de octubre de 2011

The Beatles según... The Byrds

Los Beatles reciben la visita de David Crosby mientras graban Sgt. Pepper

Fueron los Beatles, que a principios de 1964 conquistarían los Estados Unidos, los que unieron al trío de folkies. McGuinn empezó a aplicar el sonido de los de Liverpool a canciones folk e incluso a interpretar temas suyos con la guitarra acústica de doce cuerdas. En busca de una oportunidad, se trasladó a Los Angeles, donde coincidió con Clark, que había dejado a los New Christy Minstrels después de escuchar a los Beatles. Decidieron formar un dúo, pronto ampliado a trío con la incorporación del impulsivo Crosby, que no pudo evitar subir al escenario a cantar con ellos al verlos actuar en el Trobadour.

El impacto de los Beatles en los tres fue enorme: "Debía haber oído I Want To Hold Your Hand en la radio, pero realmente ser golpeado con todo un álbum en la cara fue una conmoción. En ese tiempo el Rock'n'Roll tenía tres cambios, quizás cuatro. Y aquí había unos tipos tocando música parecida al folk, con acordes menores, pero con un ritmo de Rock'n'Roll" (Crosby). "Supongo que lo que más me sorprendió fue que estaban utilizando muchísimos cambios de acordes de la música folk. Estaban utilizando acordes de paso que yo había aprendido de Bob Gibson y otros músicos de folk, y el Rock'n'Roll no había utilizado acordes de paso hasta ese momento, de modo que, de alguna manera, estaban combinando sutimente folk y rock. Supuse que eran folkies que se habían pasado al rock. Estaba equivocado, según descubrí después" (McGuinn).

La influencia de los británicos no se limitaba al terreno musical, especialmente después de que la película A Hard Day's Night ofreciera una versión idealizada de su vida como estrellas, tal y como recuerda Crosby: "El formato de banda, sus instrumentos, la banda como un intento de democracia o una especie de familia... aprendimos todo aquello de los Beatles. Queriamos ser como ellos, pero lo que pasó es que, afortunadamente, acabamos lanzándonos en nuestra propia dirección. Pero es incuestionable que cuando comenzamos queríamos ser como los Beatles, llevar el pelo como ellos, tener guitarras como las suyas y tener chicas como las que ellos tenían".

Del libro Pájaros de 12 Cuerdas. Guillermo Soler.

sábado, 17 de septiembre de 2011

The Beatles según... Geoff Emerick

Geoff Emerick recibiendo de Ringo el grammy por su trabajo en Sgt. Pepper

Emerick habla sobre la primera sesión de grabación del grupo en Abbey Road registrando How Do You Do It. Era su segundo día de trabajo en los míticos estudios como ayudante del ingeniero auxiliar.

  • Tras unas cuantas tomas, durante las cuales George Martin utilizó el micro de mano de comunicación interna, todo el mundo pareció satisfecho, y el grupo se encaminó a la sala de control para escuchar la grabación, cosa que me permitió ver de cerca por primera vez a los Beatles. Nadie me los presentó, y tampoco a Richard [Langham], cuando se pusieron a hablar animadamente con Norman [Smith] con su curioso acento de Liverpool. Pero desde mi privilegiada posición estudié con atención sus rostros.
  • El cantante solista, que llevaba uns gruesas gafas con montura de carey, parecidas a las de Buddy Holly, tenía la nariz aguileña y se comportaba de manera brusca. Era bastante inquieto y bastante divertido (no paraba de llamar Normal a Norman) y hablaba deprisa y en voz alta. En cambio, el batería, que era ciertamente más bajito que los otros, casi minúsculo, parecía algo abatido y no tenía nada que decir. También me sorprendió lo delgado (casi escuálido) que parecía el guitarra solista, y lo joven que era; parecía apenas unos años mayor que yo. Lo más intrigante era que tenía el ojo morado, según supe más tarde a consecuencia de una pelea que había protagonizado en un club de Liverpool donde habían tocado unos días antes.
  • Y luego estaba el bajista. No solamente era el más convencionalmente apuesto de los cuatro, sino también el más agradable y atractivo. En un momento dado, incluso nos dirigió un saludo a Richard y a mí. Era evidente que también era él el más interesado en cómo sonaba la grabación. Aunque no alzaba tanto la voz como el cantante, tuve la clara impresión de que era el lider del grupo. Cuando él hablaba, los demás escuchaban atentos y asentían invariablemente con la cabeza, y antes de cada toma era él quien los urgía a dar el máximo. En retrospectiva, es curioso que la mayoría de la gente considere a John Lennon (el cantante de nariz aguileña de aquella primera canción) como el líder de los Beatles. Tal vez al principio fuera su grupo, y es cierto que asumió el papel de portavoz en las ruedas de prensa y las apariciones públicas, pero a lo largo de todos los años en que trabajé con ellos, siempre pensé que Paul McCartney, el bajista de voz suave, era el verdadero líder del grupo, y que nadie hacía nada a no ser que él diera su aprobación.
  • Mi recuerdo principal de aquella primera noche con los Beatles, sin embargo, fue la cantidad de bromas que se hacían entre ellos. John y Paul parecían los más animados, rebosaban confianza, y eran claramente buenos amigos. El guitarra solista y el batería, George Harrison y Ringo Starr, parecían tomarse las cosas mucho más en serio, o tal vez estaban más nerviosos, era difícil de discernir.

Del libro El Sonido de los Beatles, Memorias de su Ingeniero de Grabación. Geoff Emerick y Howard Massey.

Traducción al castellano del libro Here, There & Everywhere. My Life Recording the Music of The Beatles publicada este mes de septiembre. Muy recomendable.

viernes, 2 de septiembre de 2011

The Beatles según... George Martin (I)


  • En Enero de 1964 los Beatles actuaron en el Olimpia de París. Fui allí en avión porque los alemanes habían pedido tener una versión en alemán de I Want to Hold Your Hand y de She Loves You, lo que para los Beatles no tenía ningún sentido porque habían estado cantando en Hamburgo en inglés durante años. Yo intenté hacerles entender que en Alemania nunca se había vendido nada en inglés, lo que era verdad. Les dije: Chicos, si queremos vender en Alemania tendremos que aceptar su propuesta. Veamos que pueden hacer. Así que les enviaron a Otto Demmler, su director de contratación, para que les hiciera la traducción de las letras, que, la verdad, no eran muy complicadas.
  • Tenían problemas con los técnicos franceses que los amenazaron con sabotearlos desenchufándoles en mitad de la actuación. En realidad eran discusiones entre bastidores. De modo que no creo que los Beatles estuvieran demasiado interesados en otro público que no fuera el inglés. De hecho, el día de la grabación no se presentaron. Estuve esperándolos con Otto Demmler en el estudio durante una hora, y luego llamamos a su hotel. Respondió Neil Aspinall y dijo. Lo siento, pero me pidieron que le dijera que no iban a ir. Yo repliqué: ¿Pretende decirme que ellos le han dicho que me lo dijera usted? ¿Acaso no pueden decírmelo ellos mismos?. El añadió: Así es. Y yo dije: Ahora mismos voy para allá, y me van a oír.
  • Así que salí disparado hacia el hotel George V y allí estaban tomando el té en la habitación. Aquello era como la merienda de locos de “Alicia en el País de las Maravillas”. Jane Asher era Alicia sirviendo el té con su pelo largo y dorado. En cuanto entré en la habitación salieron disparados en todas las direcciones. Fueron corriendo detrás de los sofás y uno de ellos se puso una lámpara en la cabeza para esconderse. No paraban de hacer tonterías, y todos decían a coro. Perdónanos, George, perdónanos, desde detrás del sofá. Estaba claro que no podía estar enfadado con ellos durante mucho tiempo, así que les dije que se disculparan ante Otto Demmler y lo hicieron. Luego volvieron al estudio y grabaron.
  • Y, en efecto, los Beatles tenían razón. La versión alemana no se vendió. En realidad, se vendió bastante menos que otros discos posteriores en la lengua original. A primera hora de la mañana del día siguiente me llamó Brian Epstein, diciéndome que sentía despertarme pero que tenía que contarme una noticia extraordinaria. Dijo: Somos número uno en Estados Unidos, I Want to Hold Your Hand ha subido al puesto número uno. Fue el primer disco que alcanzó el millón de ventas antes de ser lanzado. Me vestí enseguida, fui hasta el George V e hicimos una gran fiesta. Fue un momento increíble para todos nosotros.
Del libro El Verano del Amor. George Martin.

jueves, 28 de julio de 2011

The Beatles según... Ahmet Ertegun

  • La nueva ola de bandas británcias no llegó a penetrar en el mercado norteamericano hasta que los Beatles irrumpieron en él. Pero es importante recordar que los primeros discos de los Beatles fueron publicados bajo un sello de rhythm and blues de Chicago llamado Vee-Jay, antes de fichar por Capitol. Y aportaron una frescura muy importante a la interpretación de la música negra norteamericana. Al final, fueron conocidos como banda de pop, pero lo cierto es que facilitaron la entrada a toda una generación de grupos británicos basados en el blues, entre los que destacaban los Rolling Stones.
  • Los Rolling Stones estaban, en esencia, más cerca del espíritu de la música negra que los Beatles y, al mismo tiempo, eran más revolucionarios y controvertidos en su enfoque. Yo fui seguidor suyo desde los primeros discos. Apreciaba mucho que a ellos les gustase, como a mí, el blues y el rhythm and blues, lo cual era evidente por sus canciones y versiones. Supe inmediatamente que sentían el mismo amor por la música negra americana que yo... Sólo que además tenían algo de lo que yo carecía: talento musical y una gran voz.
  • Cuando los Beatles llegaron a Estados Unidos, salieron a su encuentro miles de chicas adolescentes. En el caso de los Rolling Stones, había chicos y chicas por igual. Pero pronto los siguió un grupo de gente enteramente diferente. Acudí a la primera fiesta que se dio en honor de los Rolling Stones en Nueva York, en el piso de Jerry Schazberg en Park Avenue. Jerry era fotógrafo de moda y, más tarde, fue director y productor de cine. También era el cumpleaños de Baby Jane Holzer, y allí estaba toda la cuadrilla de Andy Warhol. No era una fiesta de jovencitas dislocadas, sino una reunión de intelectuales jóvenes y modernos. Apreciaban a los Rolling Stones porque era un grupo artístico y rebelde que hacía algo diferente de las demás bandas de la época.

Ahmet Ertegun, fundador de Atlantic Records

sábado, 2 de julio de 2011

The Beatles según... David Masson


  • George Martín me comentó que Paul McCartney me había visto en televisión tocando el segundo concierto de Brandeburgo de Bach, en una retransmisión en directo desde la catedral de Guilford. Paul se había fijado en una pequeña trompeta más pequeña de lo habitual, y le había gustado como sonaba. Pensó que era un instrumento manipulado o quizás algo nuevo. Los Beatles siempre iban detrás de nuevas ideas, y pidió a George Martín que me invitara a tocar para experimentar. Nadie sabía exactamente que íbamos a hacer; yo llevaba varias trompetas y más que nada toqué la pequeña. ¿Qué? ¿Te gusta?, le pregunté. Paul dijo que sí. ¿Quieres oírla con sordina?, dije. No, no, ni hablar, contestó. Había escuchado las demás trompetas y ésta le parecía algo nuevo.

  • Penny Lane era la canción de Paul. Él lo hizo todo, incluso me dirigió. George Martín sólo tuvo que transcribirla. Pienso que querían asegurarse de que yo no cobraba por los arreglos, porque una semana antes habían tenido un interprete de música clásica que les había cobrado. Paul se sentó al piano, tocó unos acordes, cantó un poco, y hizo Dum da digga dum. ¿Puedes tocarlo?, me preguntó. Lo hice y dijo: No, un poco más alto. Así está mejor. Así suena bien. Lo ponemos tal cual. Y George lo escribía. Tardamos tres horas en escribirla y decidir el contenido del disco. Diría que la grabamos en diez minutos. En esa época eran incapaces de borrar una cinta. Tenían dos cintas originales y sólo lo toqué dos veces. Por suerte las dos salieron bien. Y ellos quedaron satisfechos. Creo que a nadie, ni a George Martín ni a los Beatles se le ocurrió pensar que iba a ser nada especial. De ser así, hubieran incluido el pago de un royalty en el contrato.

  • Recuerdo que la mayoría de las sesiones eran de madrugada, entre las doce y las tres. Durante el día estaban todos ocupados. Si eres interprete de música clásica estás siempre metido en obras sinfónicas, y es muy distinto a la música pop. He grabado bandas sonoras de películas con todas las grandes orquestas de los estudios Pinewood y obras de más importancia en muchos otros estudios, pero ahí está todo escrito y es pura música de películas. Penny Lane fue mi primera experiencia en un terreno más bien de música jazz-pop comercial. A partir de ahí me invitaron a un montón de estudios raros situados en pequeños sótanos a altas horas de la noche. Al entrar, sólo había un par de músicos con pelo largo que decían: Ah, ¿eres el trompetista?. Y yo decía: ¿Y la partitura?. No tenemos, tío. No hay partitura, te respondían. Entonces, ¿qué tengo que tocar? Canturreaban algo y, tarde o temprano, me decían lo de ¿Podrías hacer algo parecido a lo que hiciste con los Beatles?. Pensaban que era algo improvisado.
David Masson.

miércoles, 22 de junio de 2011

The Beatles según... Ian McDonald (I)


  • En su recuento de las sesiones de Sgt. Pepper, Goldman subraya que, en comparación con los estudios americanos de la época, los Abbey Road eran muy primitivos, y los Beatles unos ilusos por soportar tales limitaciones y no seguir a los Rolling Stones a Los Ángeles y conseguir los mismos efectos con la mitad de problemas. De hecho, a menudo los Beatles se sentían frustrados por el rígido régimen de estudio de la EMI y su obtusa negativa a acceder a la mesa de ocho pistas (McCartney ha revelado recientemente que el grupo pensó brevemente en grabar en America en 1966, pero descubrió que las cláusulas contractuales de EMI hacían que esta opción fuese prohibitivamente cara). No obstante, aparte de la familiaridad y la comodidad de acceso, Abbey Road ofrecía un sonido muy particular, por no hablar de una aura de excentricidad inglesa que da color (y seguramente forja el carácter) a la mejor obra de los Beatles.

  • Pese a las limitaciones, McCartney recuerda el estudio con mucho cariño: "Abbey Road era un lugar a donde nos encantaba ir" (Q, junio de 1997). Por muy molestas que fueran las restricciones, el hecho de que el grupo tuviera que trabajar en el estudio de la EMI en Londres incentivó probablemente su creatividad más que una fácil abundancia de medios en un clima extraño. Si los Beatles hubieran grabado en California entre 1966 y 1969, con o sin George Martin y Geoff Emerick, la naturaleza y evolución de sus vidas y su música habría sido, sin lugar a dudas, fundamentalmente diferente. Las especulaciones sobre esta idea de "universo paralelo" son potencialmente ilimitadas, pero algo comparable les sucedió, a la inversa, a los Kinks. Incluidos en la lista negra de la Federación Americana de Músicos por su salvaje comportamiento durante una gira americana en verano de 1965, no pudieron volver a tocar allí hasta 1969. El consiguiente aislamiento de la influencia americana, los alejó de los riffs con base de blues de su primer material, llevándolos a la decidida anglicidad de su periodo más creativo. Una vez terminado el exilio, la música de los Kinks regresó casi inmediatamente a su idioma transantlántico original. Por ejemplo, la canción Victoria (del álbum Arthur, Or The Decline And Fall Of The British Empire) conserva una letra incongruentemente "inglesa", cuando está basada musicalmente en la banda americana de blues Canned Heat. En este momento, la era de clásicos del grupo se terminó de la noche a la mañana.
[...]
  • En los días siguientes a la muerte de Lennon, durante los cuales sus seguidores celebraron vigilias en su honor por todo el mundo, algunos comentaristas sugirieron que, con este acontecimiento, los años sesenta habían tocado a su fin. La tragedia también destrozó el sueño de McCartney de volver a escribir canciones con su antiguo compañero. No era una ambición nostálgica. A finales de los años setenta se había dado cuenta de que, pese a ser todavía capaz de vender millones de discos, era una sombra de la fuerza creativa que había representado como mitad de la sociedad Lennon-McCartney. Durante los años ochenta intentó colaborar con Eric Stewart, de 10cc, y Elvis Costello, pero comparados con John Lennon no eran más que pececillos incapaces de inspirar a un artista que había compartido el peso creativo de We Can Work It Out y A Day In The Life. Harrison y Starr continuaban por entonces sus respectivas carreras a un nivel diletante. Por separado, los miembros del grupo de pop con más talento de la historia había caido rápidamente en algo muy parecido a la mediocridad. ¿Por qué?
Del libro Revolución en la Mente, Ian McDonald.

miércoles, 15 de junio de 2011

The Beatles según... Donovan Leitch


  • Con Paul tuvimos una relación muy estrecha durante breves períodos de los años sesenta, y siento un profundo respeto por su talento como autor. Cuando me lo propongo, puedo escribir una canción cada cinco minutos, y Paul también. Y eso iba a provocar la ruptura de los Beatles. La creatividad de Paul es increíble, de veras. Con solo pulsar las teclas del piano ya tiene una nueva canción. En esa época a Paul le faltaba alguien como yo, alguien dispuesto a improvisar con él. Porque, en aquel tiempo, los Beatles no improvisaban. Lo suyo era hacer discos. Cada vez que se juntaban estaba la cinta en marcha. Ésta fue mi relación con Paul durante los meses que compartimos.
  • Yo tenía un piso en Maida Vale, y un día Paul vino a verme. Paró su Austin Martín del 1966, dejó la puerta completamente abierta y, con la música a tope, aparcó en plena calle de forma que obstaculizaba el tráfico. Hasta aquí llegaba el poder que teníamos en aquel entonces. Subió y dijo: Traigo una nueva canción. Se llama “All in the Tungy”. Se puso a la guitarra, y aquello era Eleanor Rigby antes de tener una letra definitiva. Rascaba la guitarra y dijo: Es fabulosa, ¿no te parece?. Luego tocó un dring-dring. Es estupenda; tienes que grabarla, le dije.
  • Llamaron a la puerta y había un policía. El agente, muy correcto, preguntó: ¿Mr. McCartney?. Yo mismo, dijo Paul. Hay un pequeño problema en la calle. ¿Le importaría sacar su coche?, dijo el agente. No, no, de ningún modo, contestó Paul. Y bajó a retirar el coche y lo aparcó. Y sucedían cosas así. Toda la ciudad los conocía, y ellos hacían lo que les venía en gana. Paul necesitaba una guitarra y se puso a tocar. Y ese mismo día dijo que tenía otra canción. Se llamaba Yellow Submarine. La tocó y dijo: Sólo me falta una línea. Vamos a la otra sala, le dije yo. Allí se nos ocurrió Sky of blue and sea of green (mi única contribución a las letras de los Beatles). Esa fue la breve y fructífera relación que mantuve con Paul.

viernes, 20 de mayo de 2011

The Beatles según... Elvis Costello (2 de 2)


Pasaron de escribir canciones simples de amor a contar historias adultas, como Norwegian Wood, que hablaban del lado amargo del amor. Tenían ideas más transcendentes de lo que uno esperaba de pegadizas canciones pop. Además, fueron el primer grupo en darle auténtica importancia a la atmósfera de sus discos. Los ingenieros de los estudios de Apple inventaron multitud de técnicas que hoy tenemos asumidas para responder a necesidades creadas por el grupo. Antes de los Beatles había científicos en laboratorios experimentando con técnicas de grabación, pero no había rockeros que deliberadamente alteraran el balance lógico de los instrumentos. No es nada exagerado decir que eso le dio a todo el mundo, desde la Motown a Jimi Hendrix, una libertad enorme.

Mis discos favoritos son Rubber Soul y Revolver. En ambos hay referencias a otras músicas –rhythm & blues, Dylan, psicodelia-, pero no de manera obvia, lo que les convierte en álbumes atemporales. Nada más coger Revolver sabías que era algo diferente: en la foto de la parte de atrás salían con gafas de sol en un interior, y ni siquiera miraban a la cámara... y la música era tan extraña y al mismo tiempo tan intensa.

En inglés la palabra beatlesque (algo así como beatlesco) lleva tiempo en el diccionario. Les oigo en el disco de Prince Around The Worl In A Day; en las canciones de Ron Sexsmith; en las melodías de Harry Nilsson. Cualquiera puede darse cuenta de que Kurt Cobain los escuchaba y los mezcló con punk y metal en alguna de sus canciones. Seguramente no estaríamos ante el ambicioso último disco de OutKast si los Beatles no hubieran editado el White Album.

He colaborado con Paul McCartney en varios temas y actuado en directo con él en un par de ocasiones. En 1999, poco después de la muerte de Linda, Paul organizó un concierto homenaje para ella. En los ensayos me dijo que probara a cantar con él All My Loving. Sólo había tenido 35 años para aprendérmela. Fue una interpretación muy conmovedora, presenciada sólo por el equipo y el resto de los artistas que iban a actuar. En el concierto fue muy distinto. En cuanto cantó el primer verso -Close your eyes and I’ll kiss you- la reacción del público fue tan intensa que ahogó completamente la canción. Fue impresionante, pero también bastante desconcertante. Tal vez en ese momento entendí uno de los motivos por el que los Beatles tuvieron que dejar de tocar. Las canciones ya no eran suyas. Eran de todo el mundo.

miércoles, 11 de mayo de 2011

The Beatles según... Elvis Costello (1 de 2)


La primera vez que oí hablar de los Beatles tenía nueve años. Una chica del pueblo en el que pasaba las vacaciones me dio una mala foto publicitaria de ellos con sus nombres apuntados en la parte de atrás. Sería por 1962 ó 63, poco antes de que fueran a Estados Unidos. Era una foto mal iluminada y aún no habían adoptado la que se convertiría en su imagen característica, como si todavía no estuvieran convencidos de ese corte. No me importó: para mí era el grupo. Lo curioso es que también nuestros padres y todos sus amigos de Liverpool se sentían orgullosos de este grupo local.

Tenía la edad apropiada para que me marcaran. Mi propia experiencia –persiguiendo cada foto, ahorrando dinero para todos los EP’s y Singles- se repitió una y otra vez en todo el mundo. Era la primera vez que pasaba algo así a esa escala. Pero no era sólo cuestión de cifras; Michael Jackson puede vender discos hasta el fin de los tiempos, pero nunca será tan importante para la gente como fueron los Beatles.

Todos sus discos eran una sorpresa. Comparados con evangelistas del rhythm & blues como los Rolling Stones, los Beatles no sonaban a nada que hubiéramos oído antes. Habían absorbido a Buddy Holly, Everly Brothers y Chuck Berry, pero también componían sus propias canciones. Consiguieron que crear material propio fuera lo normal, en lugar de lo excepcional. John Lennon y Paul McCartney eran compositores excepcionales: McCartney era y es un virtuoso. George Harrison no era el tipo de guitarrista que se arrancaba con imprevisibles solos salvajes, pero todos podemos tararear sus melodías. Ringo Starr tocaba la batería con un sentimiento único que nadie ha podido imitar, aunque muchos buenos baterías lo han intentado. Y sobre todo, Paul y John cantaban magníficamente.

Lennon, McCartney y Harrison eran tremendamente autoexigentes como compositores. ¿Cómo es posible que temas como Ask Me Why o Things We Said Today hayan sido editados como caras B? Singles como el que contenía Penny Lane y Strawberry Fields Forever eran fenómenos por sí mismos, no sólo anuncios de un disco que estaba por salir. Y después empezaron a crecer.

jueves, 5 de mayo de 2011

The Beatles según... Mick Jagger

  • Todo sucedió muy deprisa. Tenías que adaptarte rápidamente en aquellos días porque, con tantos cambios, te podías perder. Para empezar había muchas bandas, algunas de ellas terribles y la mayor parte sacadas del mismo molde. La mayoría provenía del norte del país. Todas tenían cierto aspecto de chicos buenos, lo cual no critico; no dejaba de ser fascinante. Todos estuvimos marcados por la cultura musical del music hall, del vodevil, aunque sobre nosotros tuvo menor influencia que sobre los Beatles y demás porque el norte de Inglaterra estaba mucho más atrás culturalmente que Londres. No es que fuera una cosa negativa: es simplemente un hecho. Así pues, todos esos grupos jóvenes que habían crecido con el music hall, yendo con sus padres y eso. Era perfectamente comprensible que cuando bandas como los Hollies se subían al escenario actuasen como artistas de vodevil. Era lo que habían mamado, aunque, claro está, no eran nada modernos.

Del libro According To The Rolling Stones, The Rolling Stones.

miércoles, 20 de abril de 2011

The Beatles según... David Bailey

Conocida sesión de fotos con John y Paul fotografiados por David Bailey
  • Por otro lado, en aquella época pensaba que los Beatles era un grupo un tanto infantil, muy prefabricado (y todavía lo pienso, sobre todo de sus inicios), mientras que los Rolling Stones eran la encarnación de la naturalidad. El corte de pelo de los Beatles era anticuado – sólo parecía “moderno” a la gente que no había salido nunca de casa – y, personalmente, encontraba sus letras – como I Want To Hold Your Hand – poco o nada interesantes.
  • En aquella época también hice algunos trabajos para los Beatles. Los Beatles eran muy buenos, pero un poco cuadriculados. Jean había comprado el primer disco de los Beatles y, tras escucharlo, recuerdo que pensé que eran horteras; no me parecieron interesantes hasta la época de Abbey Road. Pero había algo más que el simple hecho de que los Rolling Stones fuesen más estimulantes que los Beatles. También tenían más encanto. Todo lo relativo a los Rolling Stones rezumaba encanto. Ringo estaba bien, era un tipo normal, pero Paul estaba siempre pendiente de su imagen. John no me gustaba especialmente, aunque defendía unas opiniones firmes y sabía hacia donde quería ir (y aún así, acabó posando en su dormitorio junto a Yoko todo vestido de blanco). Y George tenía a su Hari Krishna. Los Beatles se tomaban a sí mismos con una seriedad fuera de lugar. En cambio, los Rolling Stones se reían de sí mismos, sin necesidad de hacer el tonto. Recuerdo cuando Mick se disfrazó, en el concierto de Hyde Park, con un horroroso vestido decorado con mariposas; no le quedaba mal.


Del libro According To The Rolling Stones, coda a uno de los capítulos por David Bailey

miércoles, 30 de marzo de 2011

The Beatles según... Keith Richards

  • Entre mis amigos músicos de la época se contaban Wayne Fontana, Eric Stewart – un magnífico guitarrista – y Tony Hicks, de los Hollies, pero teníamos muy buena relación con los Beatles. La primera vez que los vi fue en el Station Hotel; iban embutidos en unas casacas de cuero negro que todos envidiábamos. Creo que nos sorprendimos mucho porque ambos grupos desconocíamos lo que hacían los otros; veníamos de zonas tan alejadas como Liverpool y Londres. Aunque no tocábamos el mismo estilo de música (nosotros éramos más bluseros), teníamos una herencia musical común: Little Richard, Chuck Berry, Buddy Holly, Eddie Cochran y Carl Perkins.
[...]
  • A medida que la cosa iba haciéndose más grande, empezamos a llamar a John, Paul o George para acordar las fechas de lanzamiento de los discos. Todo el mundo hablaba de los Beatles frente a los Rolling Stones y toda esa porquería, pero entre nosotros lo que hacíamos era ponernos de acuerdo incluso en eso. “Vosotros lo sacáis primero, y nosotros nos esperamos dos semanas”. Evitábamos coincidir; había sitio de sobra para los dos grupos. En una ocasión, salió Paperback Writer y uno de nuestros discos – Paint It Black, creo – casi al mismo tiempo. Nos llamábamos inmediatamente y lo arreglamos para el siguiente.
[...]
  • Prácticamente no recuerdo nada de aquellas sesiones (sobre Their Satanic Majesties Request). Vacío total [...] ¡La foto de la portada del disco es un buen reflejo de lo que éramos entonces! [...] Construimos el plató subidos en ácido, recorrimos Nueva York buscando flores y el resto de elementos del decorado, pintamos, hicimos graffitis... Estábamos chiflados. Después de que los Beatles hubiesen sacado Sergeant Pepper, era como decir, “Hagámoslo todavía más ridículo”.
[...]
  • Así pues, podía oír lo que hacía otra gente; tenía la oportunidad de sentarme y hablar con gente interesante, como Robert Fraser, Christopher Gibbs o Michael Cooper, además de ver a los Beatles. Hubo más contacto entre los miembros de los Rolling Stones y los Beatles durante esa época que nunca desde que nos dieron I Want To Be Your Man. En ese momento, lo estaban saturando todo. Los Beatles no podían fallar; quizá no es lo que ellos pensaban, pero con respecto al público era así. Todo lo que hacían era para mejor – que retrospectivamente eso sea cierto o no, es otra cosa - , pero les pasaba como a nosotros: vivían bajo una presión insufrible y se tenían que adaptar a una sociedad cambiante.
Del libro According To The Rolling Stones, The Rolling Stones.

martes, 15 de marzo de 2011

The Beatles según... Mia Farrow (3 de 3)

  • A raíz de diversos estallidos emocionales que se produjeron durante las prolongadas horas de meditación, el Maharishi asignó grupos de "compañeros de equipo" para que se supervisaran mutuamente. Los "compañeros" de Prudence fueron George y John, que se tomaron muy en serio su responsabilidad. Todas las mañanas y la mayoría de tardes se reunían en la habitación de Prudy, donde hablaban de sus vidas respectivas, del sentido de la existencia y de quién era en realidad el Maharishi.
  • "Yo lo único que quería era meditar lo más posible - me explicó Prudence -. Era un momento tan especial y un sitio tan sagrado... Una noche, mientras meditaba, George y John entraron en mi habitación con las guitarras cantando "ob la di, ob la da, life goes on bra, naninani". En otra ocasión John, Paul y George entraron cantando "Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band", ¡toda la canción! Ellos intentaban animarme, lo cual era muy amable por su parte. Yo se lo agradecía, pero deseaba que se fueran. No creo que al principio tuvieran consciencia de qué iba el curso de meditación. Simplemente se divertían. No acabaron de entenderlo hasta más tarde".
  • Nadie permanece indiferente con respecto a Prudence. Cuando se le rompió la montura de las gafas -"Sin ellas, es como si estuviera debajo del agua" comentaba Prudy -, Paul se pasó largo rato afanándose con un alambre hasta que consiguió arreglárselas. Y cuando, al cabo de unos días, volvieron a romperse, las recompuso de nuevo con alambre. Esta operación se repitió varias veces; el compromiso de Paul con las gafas de mi hermana era admirable, pero por lo visto, pusiera como pusiera el alambre, al final las gafas volvían a desarmarse.
  • Antes de dejar el ashram, Paul y John escribieron la canción Dear Prudence dedicada a mi hermana: "Dear Prudence, won't you come ot to play, Dear Prudence, greet the brand new day..."
  • "Lo consideré todo un detalle, pero no pensé que fueran a incluirla en un disco ni nada - dijo Prudy -. Ni se me ocurrió. Luego, al cabo de mucho tiempo, después de volver de India, la gente me dijo que había una canción. Me sentí realmente agradecida de que fuera algo tan bonito."
Del libro Hojas Vivas. Mia Farrow.