martes, 18 de agosto de 2015

St. Paul & The Broken Bones - Half The City (2014)

Recomendación estival.


Proponemos un regreso al Soul Sureño de los 50 y 60 de la mano de un grupo de Alabama que tiene como referencia principal a Otis Redding sin perder de vista a Sam Cooke, Ray Charles y Al Green. También citan entre sus referencias y gustos particulares a The Beatles como creadores de grandes canciones.

St. Paul & the Broken Bones, de la mano del productor Ben Tanner (Alabama Shakes), nos entregan un disco grabado con los métodos de la vieja escuela (en directo y con pocas tomas), lleno de sentimiento y emoción, con vientos, percusiones y solos entrelazados acompañando a la convulsa voz de Paul Janeway

Puedes escuchar Half The City en Spotify

viernes, 7 de agosto de 2015

Future Islands - Singles


La primera noticia que tuve sobre la existencia de esta banda me llegó cuando uno de sus temas apareció elegido por Jenesaispop como el segundo mejor de 2014. Meses después empezó a sonar con fuerza, no sólo un tema en concreto, si no el álbum del que vamos a hablar ahora. Fue entonces cuando les presté la atención necesaria y su música logró engancharme desde la primera escucha. Busqué información sobre el grupo y me topé en youtube con su celebre actuación en el show de David Letterman, vídeo que dejó huella en internet de forma viral por los extraños movimientos corporales del cantante de la banda. He llegado a leer que esa forma de bailar del vocalista les dio la oportunidad de darse a conocer a nivel internacional y, teniendo en cuenta lo que diariamente triunfa en internet, me parece totalmente plausible. Sin embargo, los exagerados golpes en el pecho, los alaridos guturales o el baile del gato con un calcetín en la cabeza no pueden distraernos de la grandeza de la música que hacen estos chicos.


No ha sido hasta el cuarto álbum cuando Future Islands ha obtenido fama mundial. Si esa actuación, que dejaremos al final de esta entrada, hizo prender la mecha, es innegable que el álbum Singles hace honor a su nombre. Cada canción es un microuniverso repleto de buenas ideas capaz de tocar las teclas más recónditas del corazón del oyente. Hablamos de un álbum pop publicado en 2014 pero que nos remite sin remedio a principios de los ochenta por el extraordinario protagonismo de un instrumento tan olvidado como el sintetizador de la vieja escuela. Singles parece más una obra maestra olvidada de hace treinta años que un trabajo de la segunda década del siglo XXI.

Seasons (Waiting On You) tiene las cualidades necesarias para rivalizar con Everybody Wants To Rule de World de Tears For Fears como clásico de culto si hubiera sido publicada en el momento adecuado. Quizá en esta época de sobreinformación pueda pasar desapercibida por completo, pero estoy seguro de que en 1985 habría sido un clásico instantáneo. Es sin lugar a dudas la punta de lanza perfecta para este álbum, una canción emocionante que mantiene el pulso de forma impecable hasta la explosión con su memorable estribillo. Spirit es la segunda en discordia que, después de un comienzo recitado, mantiene la estela de su predecesora. Me gustaría destacar también A Song For Our Grandfathers, un medio tiempo cuyas referencias inmediatas se adivinan en el Peter Gabriel más calmado de los ochenta. Mercy Street o varios temas de Us dejan su impronta en una de las canciones más contenidas del álbum. Para terminar, me gustaría mencionar las emocionantes subidas y bajadas de Like The Moon o el broche de oro que supone decir adiós con A Dream Of You And Me, un tema que me recuerda en cierta medida al China Girl de David Bowie por esos sonidos tan orientales.

Las referencias están claras. Hemos tenido que remitirnos a lo mejor de Tear For Fears, al Peter Gabriel de So o al David Bowie de Let's Dance para poder explicar la grandeza de este álbum. Si estas referencias son de tu agrado, Singles es tu álbum.

lunes, 16 de febrero de 2015

Eduardo Izquierdo - Bob Dylan, La Trilogía del Tiempo y el Amor


Ha sido una pena quedarnos sin fuelle en el blog al comenzar 2015. A finales del año pasado nos planteamos comenzar a trabajar en el mes Dylan para junio o julio, tal y como hicimos con el mes Beatles a principios del verano de 2014. Al no disponer de material nuevo ya en febrero, no nos queda más remedio que publicar todas las entradas sobre Dylan que podrían haber formado parte de aquello. En fin... quizá un mes sobre Dylan hubiera saturado al personal cosa mala. Igual estas entradas se disfrutan más en pequeñas dosis que no en un largo evento dedicado al genio de Duluth.

En cuanto al libro que nos ocupa, diré en primer lugar que lo que ha hecho Eduardo Izquierdo me parece muy valiente. Hace algunos años me planteé hacer lo mismo que él en una escala mucho más pequeña y no fui capaz. El 25 de enero de 2011 escribí una entrada llamada Bob Dylan, el eterno retorno en la que hablaba de como Dylan había conseguido recuperarse artísticamente varias veces a lo largo de su carrera y prometía una serie de tres entradas en las que hablaría de su última resurrección con discos como Time Out Of Mind, Love & Theft y Modern Times. Releyendo dicha entrada, me ha sorprendido encontrar una referencia de mi propia cosecha hablando de estos álbumes como La Trilogía del Crepúsculo. Eduardo Izquierdo la llama ya desde el título del libro La Trilogía del Tiempo y el Amor, un apelativo mucho más optimista y favorecedor. Me gustaría aclarar que no fui capaz de escribir ninguna de las tres críticas anunciadas, de manera que sólo quedó mi intención de hacerlo. Quizá empecé la de Time Out Of Mind, pero no me vi capaz de terminarla y se me hizo muy cuesta arriba hablar de discos como Love & Theft o Modern Times cuando prácticamente me parecen la misma cosa. El autor del libro que nos ocupa no sólo escribe las críticas de estos tres álbumes, si no que también consigue armar un libro muy interesante sobre la última etapa de Dylan como músico. Etapa que pilló a todos por sorpresa y que ha vuelto a escribir con letras de oro una nueva página en la historia de la música.


La Trilogía del Tiempo y el Amor no puede limitarse a hablar de los tres discos y punto. De hecho, sería un pecado quedarse ahí cuando la carrera de Dylan a partir de la publicación de Time Out Of Mind se ha expandido triunfante en otros muchos aspectos. Eduardo Izquierdo expone en primer lugar el porqué de considerar esta triada de discos como una trilogía cuando la obra musical de Dylan no puede etiquetarse tan alegremente. Tras esa justificación, que seguro contentará a los fans del músico más fervientes, resulta tan interesante hablar de la creación de Time Out Of Mind como de la etapa previa que encaminaba a Dylan a ser rescatado de un olvido que abarcaba casi dos décadas. Leyendo el libro he caído en la cuenta de que Time Out Of Mind no sólo reactivó su carrera discográfica, si no que también expandió a Dylan a otros campos que con el paso del tiempo incluso los fans hemos olvidado. Desde 1997, la colección de bootlegs se ha reactivado en paralelo a su discografía oficial ofreciéndonos joyas como el legendario concierto del Royal Albert Hall, las tomas alternativas de Tell Tale Signs o todo el material que reivindica las denostadas sesiones de Self Portrait. El genio de Duluth ha ganado un Oscar, ha publicado un libro maravillosamente bien escrito llamado Chronicles Volume 1 y ha colaborado en uno de los documentales más celebrados de los últimos años dirigido por nada menos que Martin Scorsese. Además, el Never Ending Tour se empezó a conformar durante estos frenéticos años y, algo que pocos habían considerado, Dylan ha logrado reunir a la mejor banda de acompañamiento con la que ha contado nunca desde The Band.

La Trilogía del Tiempo y el Amor está bien planteado por todos estos motivos. No sólo tiene la oportunidad de hablar de tres discos maravillosos, si no que también aprovecha para hacer un repaso a todos los acontecimientos que han ido expandiendo el universo Dylan en su última resurrección discográfica. No se deja nada en el tintero e incluso aborda aspectos tan peliagudos como las acusaciones de plagio sobre los dos últimos discos de la trilogía. Sobre este tema, creo que el propio Dylan se ha reído descaradamente incluyendo Early Roman Kings en Tempest (un plagio más que evidente a Manish Boy de Muddy Waters). ¿Aspectos negativos? El principal de todos ellos que, al establecer la trilogía de discos como eje central del libro, el autor se ve obligado a hablar de todas las canciones y en ocasiones hay poco que decir, pero hay que decir algo. Cada vez que empieza la review de un álbum viene acompañada de la tan temida enumeración de cortes. En casos de álbumes tan genéricos como Love & Theft o Modern Times se hace especialmente cuesta arriba por que varios temas son muy parecidos y hay poco que decir.

martes, 10 de febrero de 2015

John Mayall & Paul Butterfield.


En noviembre de 1966 los Bluesbreakers de John Mayall están finalizando las sesiones de grabación del álbum "A HARD ROAD" y les visita en el estudio Paul Butterfield que está de gira con su banda por Gran Bretaña.

Estos dos iconos, que en aquel momento estaban revitalizando el Blues a ambos lados del Atlántico, graban cuatro canciones que salen al mercado británico en formato EP. La discográfica de Butterfield, Elektra, se niega a publicarlo en EE.UU. 

Este EP es pieza de coleccionista, buscado y cotizado, pero puedes disfrutar de las cuatro canciones en la reedición en CD que publicó Decca en 2006 del álbum "A Hard Road".