miércoles, 22 de octubre de 2014

Tweedy - Low Key

El nuevo proyecto de Jeff Tweedy, en el que está acompañado por su hijo Spencer, ha sido bautizado con el originalísimo nombre de Tweedy. Acaban de publicar su primer trabajo titulado Sukierae, del cual el primer single es esta Low Key (el vídeo es bastante largo, la canción empieza en 1:50).

domingo, 19 de octubre de 2014

Prefab Sprout (4 de 10): From Langley Park To Memphis


Una vez afianzado un estilo propio, gracias al cual consiguieron darse a conocer cosechando alabanzas por parte de la prensa especializada, el siguiente paso del grupo fue apostar por potenciar su faceta más comercial lanzándose sin tapujos a la conquista del mercado americano.

From Langley Park To Memphis enseña sus cartas desde el título, ya que Langley Park es el pueblo del condado de Durham del que el grupo es originario, mientras Memphis hace mención a la ciudad capital del country en el estado de Tenessee. Si queremos más referencias sobre el deseo de conquistar los Estados Unidos, sólo tenemos que analizar canciones como Cars And Girls, que hace referencia directa a Bruce Springsteen, mientras The King Of Rock'N'Roll fue escrita desde la rendida admiración de Paddy por el inmaculado pop de otro icono cultural americano como Michael Jackson. La referencias no se paran aquí, ya que The Venus And The Soup Kitchen se mete en un género tan americano como el gospel y Hey Manhattan es un guiño en toda regla a la isla de Nueva York.

Teniendo en cuenta esas ganas de ampliar horizontes, resulta extraño el paréntesis discográfico de tres años entre su predecesor y el álbum que nos ocupa. Más si tenemos en cuenta la cantidad de canciones acumuladas de las que Paddy disponía ya en la época de Steve McQueen. Todo tiene una explicación y, en este caso, el retraso se aclara si tenemos en cuenta que el grupo grabó entre medias un álbum completo llamado Protest Songs que fue finalmente archivado en beneficio del potencial que veían en los nuevos temas compuestos para From Langley Park To Memphis. Ya hablaremos de Protest Songs en la próxima entrega sobre el grupo, ya que saldría a la luz en 1989 como el cuarto álbum oficial de su discografía.



El cambio de última hora terminó por ser la decisión acertada, ya que el álbum del que hablamos representa el mayor éxito comercial del grupo a nivel mundial. Tan sólo es necesario pasarse por youtube para comprobar que la mayoría de vídeos sobre Prefab Sprout versan sobre este disco: videoclips, conciertos, actuaciones en programas de televisión, etc. Cualquiera que tenga más de treinta años recordará el bombardeo en televisión con Paddy McAloon y su media melena cantando Cars And Girls mientras Wendy Smith murmuraba sus frases estelares. A mí me fascinó esta canción con tan solo nueve años y, volver a escucharla en M-80 mucho tiempo después, me hizo profundizar en su discografía hasta considerarlos a día de hoy como uno de mis grupos de cabecera.

From Langley Park To Memphis está considerado por norma general un escalón por debajo de Steve McQueen a pesar de su fama internacional alcanzada. Estoy de acuerdo en que el balance global no deja tan buenas sensaciones como su predecesor, pero su escucha se hace más agradable gracias a una adecuada sencuenciación de temas. El tercer álbum de Prefab Sprout no tiene las canciones divididas entre las dos caras del álbum como ocurría en Steve McQueen, alternándose todas ellas de forma magistral.

Ahora toca hablar de las canciones y me gustaría aprovechar para reivindicar varios temas poco conocidos, pero imprescindibles, que apenas se prodigan en recopilatorios. Enchanted es la primera sorpresa para cualquiera que escuche el álbum por primera vez. Hablamos de un corte con estrofas de mucho encanto adornadas con un gran trabajo en las segundas voces. Nightingales es una de las grandes baladas ocultas de su autor que, aunque pueda pecar de candorosa por las campanitas que la adornan, atesora algunas de las melodías más dulces de su carrera. El tercero en discordia es The Golden Calf, un tema que a base de guitarrazo limpio intenta sacar músculo para demostrar que Prefab Sprout son capaces de facturar algo más que pop preciosista. No consigue aparentar contundencia, pero nos deja una canción con madera de clásico que lamentablemente no gozó de mucha popularidad. Nancy (Let Yout Hair Down For Me) es un agradable medio tiempo que pone el broche de oro al tramo final. Una canción que, sin encontrarse a la altura de las anteriores, posee cualidades de sobra para que los fans del grupo puedan apreciarla como merece.



En cuanto a las canciones más conocidas, me gustaría decir que tanto I Remember That como Hey Manhattan! me han parecido siempre las menos agraciadas de todos sus éxitos. Melódicamente son intachables, pero pecan de un sonido demasiado almibarado. Por otra parte, Cars And Girls es una de las canciones pop más perfectas de los ochenta y, si me apuran, del siglo XX. Quizá me nublan el cerebro los recuerdos de mi infancia, pero me sorprende lo bien que ha sabido envejecer durante los últimos treinta años. El diálogo entre McAloon y Smith en los estribillos sigue siendo memorable, la intro posee uno de los comienzos más originales y rompedores de la música pop y cada punteo de guitarra está colocado en el lugar adecuado. The King Of Rock'N'Roll, por su parte, sigue siendo a día de hoy el Ob-La-Di Ob-La-Da de su cancionero, un tema tan liviano como cautivador y pegadizo.

Para terminar, me gustaría dejar un pequeño apunte sobre el frenético ritmo de trabajo en el que el inquieto líder del grupo se encontraba a mediados de los ochenta. No sólo compuso y grabó dos álbumes tan radicalmente distintos como Protest Songs o From Langley Park To Memphis, sino que entre medias sacó inspiración para componer canciones destinadas a un álbum navideño del que a día de hoy sólo se conoce el título de uno de sus temas: The Madman On The Roof. El disco iba a llamarse A Symphony of Snowflakes y fue creado según su autor para que todo el mundo pudiera cantarlo. A día de hoy aún sigue inédito.

Escucha Prefab Sprout – From Langley Park To Memphis en Spotify

jueves, 16 de octubre de 2014

10 canciones subestimadas de U2 (2 de 2)

Heartland (Rattle And Hum, 1988).

Dentro de un album con un sonido tan enraizado en lo americano como Rattle And Hum, siempre sobresalió la hermosa Heartland. Una canción que proviene de las sesiones de grabación de The Joshua Tree y que tiene todo el aroma y la pompa de aquel disco. De hecho, escuchándola, uno también puede oír ecos del sonido atmosférico de un disco como The Unforgettable Fire. Canción envolvente que jamás ha sido recuperada para el directo por parte del grupo, claro síntoma de la falta de riesgo interpretativo que ha ido caracterizando a U2 con el paso de los años. Aunque chirría en el concepto global del disco compartiendo espacio con canciones tan antagónicas como Desire o When Love Comes To Town, Heartland pasa por ser una de las mejores y mas hermosas canciones de U2.

Acrobat (Achtung Baby, 1991).

Tildar como "infravalorada" a cualquier canción de un álbum tan redondo como Achtung Baby puede parecer contraproducente. No obstante, a pesar de estar ante el mejor disco del grupo, Achtung Baby también tiene canciones que el paso del tiempo a condenado al ostracismo. Entre ellas, está Acrobat que siempre me pareció sensacional. Condensa en si misma todo el giro creativo y estilístico que dio U2 con el cambio de década. Dotada de una producción perfecta (de nuevo Lanois a los mandos), Acrobat suena mas moderna aún hoy que cualquiera de los recientes y vanos intentos del grupo por recuperar viejas sensaciones. La distancia temporal que hay entre esta canción (y las otras once que componen el disco) y el sonido añejo del album precedente (Rattle And Hum), es de apenas tres años pero escuchándola la sensación es de varios años luz.

Dirty Day (Zooropa, 1993).

Desde siempre, a U2 le ha gustado incluir en sus discos canciones de texturas oscuras y crudas. Dentro del album Zooropa (disco creado y grabado durante la gira Zoo TV de 1993), este Dirty Day representa ese lado mas terrenal del grupo. A diferencia de otras canciones del disco (mas experimentales y provocadoras) Dirty Day suena a los U2 de siempre pero con aires renovados de la mano, nuevamente, de Brian Eno. Es una canción que perfectamente podríamos habernos encontrado en discos como The Joshua Tree o incluso Rattle And Hum, pero colocada aquí su impacto se aminora. "Día Sucio" contiene la frase "Days run away like horses over the hill" del escritor Charles Bukowsky. Y es que en esa época U2 se atrevían con todo y (casi) todo les salía bien. Sin importar nada mas.

New York (All That You Can´t Leave Behind, 2000).

Tras el relativo fracaso comercial del album Pop (1997) y su consiguiente gira, U2 toma la decisión de volver al pasado dejando los experimentos (y los riesgos) para otro momento. Eso les devolvió el favor comercial pero ante los ojos de muchos de sus seguidores perdieron algo de credibilidad. En cualquier caso, All That You Can´t Leave Behind es uno de esos discos para todos los públicos con los que U2 saben engatusar a la masa cada cierto tiempo. De entre toda la irregular colección de canciones aquí recogidas, siempre me gustó este tema dedicado a la ciudad de los rascacielos y que a través de una estructura densa y acompasada (con unos estribillos potentes) retrata la realidad racial, cultural y ambiental de la ciudad. Una canción que demostraba que se puede ser comercial y al mismo tiempo sorprender. Lamentablemente la canción quedó sepultada entre los Beautiful Days y Elevations de turno.

Unknown Caller (No Line On The Horizon, 2009).

Soy de los que piensan que U2 perdieron el norte con el nuevo siglo y al mismo tiempo que su imagen publica quedaba cada vez mas desgastada, su creatividad también iba mermando de forma alarmante. Su album How To Dismantle An Atomic Bomb en 2004 supuso para mi un camino de no retorno. Con No Line On The Horizon (2009) intentaron recuperar algo del terreno perdido entre tanta radiofórmula y  tanta pose artificial, pero tampoco dieron en el clavo, por lo menos, conmigo. No obstante quiero rescatar este Unknown Caller que siempre me llamó la atención por su emotividad y peculiar tratamiento y por ser algo "diferente" en U2. Me habría gustado que todo el album hubiera seguido la inteligente cadencia de esta canción pero mi gozo en un pozo. Una de las ultimas grandes canciones del grupo.

lunes, 13 de octubre de 2014

Pink Floyd - The Division Bell


El próximo mes de noviembre se publicará un nuevo álbum de Pink Floyd tras veinte años de silencio, The Endless River. Por ese motivo he decidido rescatar su último trabajo hasta la fecha y volcar en esta entrada todo lo que pienso de Pink Floyd tras la despedida de Roger Waters. Hacía años que no escuchaba The Division Bell y volver a revisitarlo me ha provocado una extraña mezcla de sensaciones. Siempre me ha parecido un álbum menor, pero ahora lo veo además como el mayor exponente de las debilidades inherentes a la última formación oficial del grupo.

Resulta absurdo decir que Pink Floyd sin Roger Waters estaban sentenciados de antemano al fracaso, ya que la carrera del propio Waters en solitario tampoco mantuvo la exquisitez esperada. No soy futurólogo, pero creo que Pink Floyd con Roger Waters habría creado en los ochenta una música difícil de soportar, siempre girando sobre la misma temática auto-compasiva, antibelicista y reaccionaria. El secreto de que Pink Floyd sobreviviera a la expulsión de Syd Barret fue evolucionar hacia un sonido distinto en el que acomodar las aptitudes creativas de Waters Gilmour. No fue fácil, ya que la deriva discográfica es evidente en todos aquellos álbumes que publicaron hasta llegar a Meddle. Una vez convertidos en trío a mediados de los ochenta no intentaron adaptarse a la nueva formación y, sin un alma torturada como la de Waters entre sus filas, intentaron llenar sus letras de mensajes trascendentales logrando una mala copia de glorias pasadas pedante en exceso.



Quizá ese fue el principal problema del trío Pink Floyd, intentar mantener la profundidad heredada del apabullante legado de álbumes como The Wall o AnimalsA pesar de las enigmáticas portadas de Storm Thorgerson o de los rimbombantes títulos de las canciones, siempre pienso lo mismo cuando escucho A Momentary Lapse Of Reason o The Division Bell: Gilmour & cía eran menos profundos que un charco. Waters en realidad nunca fue un intelectual, pero tenía la extraña capacidad de trasmitir la visceralidad de sus sentimientos en todas las canciones que componía. También fue capaz de mutarse en ideólogo de izquierdas para volcar todo el asco que sentía por la sociedad en un álbum tan sobrevalorado como Animals. Al menos tenía un discurso que necesitaba expresar, cosa que no veo en los dos álbumes del grupo sin su participación. Resulta poco honesto y artificioso que tres millonarios acomodados traten de venderte un álbum sobre la incomunicación como The Division Bell.

Duele decirlo, pero el camino correcto habría sido el que siguió Genesis tras la marcha de Peter Gabriel, mutar gradualmente desde el rock progresivo a un pop efectista y libre de complejos. Me sorprende la cantidad de detractores que hay de los Genesis de Phil Collins, así como fans de Pink Floyd que continúan alabando al grupo incluso tras la marcha de Roger Waters. No niego la capacidad de Gilmour como compositor de melodías o la excelencia instrumental de Mason y Wright, sólo digo que sus discos como Pink Floyd se me hacen poco soportables por la sensación de que intentan aparentar algo que no podían ser.

Roger Waters haciendo la gracieta

The Division Bell es además un álbum desfasado desde el momento en el que fue publicado. Su sonido nos retrotrae a mediados de los ochenta por ese particular sonido de la guitarra solista y ese toque new age que mantienen todas sus canciones. A día de hoy resulta difícil adivinar que fue un álbum publicado el mismo año que Definitely Maybe de Oasis o Crooked Rain Crooked Rain de Pavement. No me gustaría terminar con los aspectos negativos sin hacer mención al tema compuesto por Richard Wright, Wearing The Inside Out. El comienzo con el saxofón parece sacado de mediados de los setenta, cuando ese instrumento en concreto viralizó todas las producciones de las grandes estrellas del rock. Hablamos además de una de las canciones más mortalmente aburridas de la discografía del grupo. La propia interpretación de Wright es demasiado monótona y los siete minutos que dura se hacen eternos.

Lo que me gusta de The Division Bell me llevará menos párrafos. El álbum tiene un puñado de excelentes canciones, dignas herederas de otros temas firmados por Gilmour como Confortably Numb o Wish You Were Here. Me llama la atención especialmente Take It Back, la canción que U2 nunca pudo escribir para The Unforgettable Fire. El tema es fantástico, pero resulta curiosa esa reivindicación de los U2 de diez años atrás cuando Bono y sus chicos andaban por entonces experimentando con Achtung Baby y Zooropa. Por otro lado, Lost For Words y Coming Back To Life atesoran algunas de las melodías más redondas que Gilmour haya aportado como compositor a Pink Floyd. High Hopes, por su parte, me parece plomiza en su comienzo, pero se redime gracias a unos estribillos simples pero efectivos.


Escucha Pink Floyd - The Division Bell en Spotify