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jueves, 18 de abril de 2013

Top Ten Beatles Songs: Epílogo


Una vez finalizado el ranking, queda hablar un poco de estadísticas, datos y porcentajes. Como ya dije antes de comenzar el Top Ten, en la elaboración del ranking participaron 50 personas, cada una de las cuales aportó su top personal de las mejores canciones de los Beatles. Si una persona nombraba una canción en la posición 10, esa canción obtenía 1 punto, la posición 9 valía 2... así hasta la 3, que sumaba 8. La posición 2 aportaba 10 y la número 1 12 puntazos. Ayudado por una hoja de cálculo, estuve semanas sumando puntos para cada canción y finalmente obtuve un ranking que es el que hemos ido desgranando en cada entrada. Las puntuaciones obtenidas para los 15 primeros puestos fueron las siguientes:

01. A Day In The Life - 199 puntos
02. Hey Jude - 184 puntos
03. Strawberry Fields Forever - 145 puntos
04. Something - 136 puntos
05. For No One - 121 puntos
06. Let It Be - 113 puntos
07. I Am The Walrus - 105 puntos
08. In My Life - 82 puntos
09. Yesterday - 72 puntos
10. Hapiness Is A Warm Gun - 72 puntos
11. Across The Universe - 71 puntos
12. Here Comes The Sun - 69 puntos
13. Here, There And Everywhere - 66 puntos
14. Norwegian Wood (This Bird Has Flown) - 64 puntos
15. While My Guitar Gently Weeps - 63 puntos

Como dato curioso, indicar que Hey Jude coronó el ranking casi desde primera hora, pero en las últimas semanas A Day In The Life fue escalando posiciones hasta quedar en primer lugar. Si hiciéramos un ranking dejando a un lado las puntuaciones y teniendo en cuenta las veces que cada tema fue votado, el top quedaría algo distinto:

01. Hey Jude - 30 votos
02. A Day In The Life - 26 votos
03. Something - 23 votos
04. I Am The Walrus - 21 votos
05. For No One - 18 votos
06. Strawberry Fields Forever - 18 votos
07. In My Life - 16 votos
08. Eleanor Rigby - 13 votos
09. Let It Be - 13 votos
10. Yesterday - 13 votos

A Day In The Life apuntó más alto en las puntuaciones y sobrepasó a Hey Jude. La otra cara de la moneda es Eleanor Rigby, que aparecía más que muchas de las canciones que acabaron en el Top, pero siempre con puntuaciones tan bajas que la terminaron hundiendo hasta el puesto nº 24.

Una vez con todas las canciones puntuadas, ¿quién puede resistirse a agruparlas por álbum y sumar puntos para obtener la puntuaciones concretas de cada disco oficial? De esa forma, podemos obtener un Top Ten Beatles Albums que quedaría de la siguiente forma:

01. Magical Mystery Tour - 12.96 % de los votos
Hablamos de la edición americana compuesta en su cara B por singles tan demoledores que han terminado por auparlo al nº 1.
Su canción más valorada: Strawberry Fields Forever de Lennon.


02. Revolver - 12.92 % de los votos
El verdadero número 1, ya que es álbum oficial y no está formado por singles como el anterior.
Su canción más valorada: For No One de McCartney.

03. Abbey Road - 12.40 % de los votos
El canto de cisne de los Beatles se cuela en el podio.
Su canción más valorada: Something de George Harrison.

The White Album debería quedar aquí en cuarta posición con el 12.19 % de los votos. Sin embargo, veo injusto que un doble álbum se contabilice de la misma forma que los otros simples, por lo que lo dividiré en CD01 y CD02 para este ranking.

04. Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band - 9.74 % de los votos.
Su canción más valorada: A Day In The Life de Lennon/ McCartney.
05. Let It Be - 8.30 % de los votos.
Su canción más valorada: Let It Be de McCartney.
06. The White Album CD01 - 8.23 % de los votos.
Su canción más valorada: Hapiness Is A Warm Gun de Lennon.
07. Rubber Soul - 6.94 % de los votos.
Su canción más valorada: In My Life de Lennon.
08. Help! - 5.46 % de los votos.
Su canción más valorada: Yesterday de McCartney.
09. The White Album CD02 - 3.96 % de los votos.
Su canción más valorada: Helter Skelter de McCartney.
10. BSO Yellow Submarine - 2.07 % de los votos.
Su canción más valorada: All You Need Is Love de Lennon.

Aplicando el mismo criterio a los singles, podemos sacar otro ranking con los mejores singles oficiales de los Beatles (publicados tanto en EEUU como en Reino Unido):


01. Hey Jude / Revolution - 227 puntos

02. Strawberry Fields Forever / Penny Lane - 198 puntos

03. Come Together / Something - 153 puntos

04. Let It Be / You Know My Name (Look Up The Number) - 113 puntos
05. Hello Goodbye / I Am The Walrus - 105 puntos
06. Yesterday / Act Naturally - 77 puntos
07. Paperback Writer / Rain - 65 puntos
08. Ticket To Ride / Yes It Is - 44 puntos
09. Help! / I'm Down - 44 puntos
10. All You Need Is Love / Baby You're A Richman - 44 puntos

Para terminar, y no menos curioso, si agrupamos las canciones por compositor y sumamos los puntos obtendremos el que sería el compositor más valorado de The Beatles. ¿Será Lennon? ¿Será McCartney?



01. John Lennon - 44.22 % de los votos

02. Paul McCartney - 42.82 % de los votos

03. George Harrison - 11.77 % de los votos

04. No Atribuibles - 1.19 % de los votos
Hablamos de versiones como Long Tall Sally o Twist & Shout.

Como era de esperar, nadie voto por ninguna de las dos canciones de Ringo. Y como es esperar, no pienso hacer ningún comentario al nº 1 de Lennon como compositor, cuando cualquiera que siga el blog con cierta asiduidad sabrá que soy mccartiano hasta la médula xD

Aquí termina por fin el Top Ten Beatles Songs. Esta última entrada aportaba unos datos tan curiosos que no he podido resistirme a publicarla como epílogo.

sábado, 6 de abril de 2013

Top Ten Beatles Songs - Nº 01: A Day In The Life

Llegamos por fin a la cúspide del Top Ten Beatles Songs. No será la última entrada, ya que quiero escribir una más a modo de epílogo donde ofrecer datos interesantes y porcentajes varios, pero si es la última que dedicaremos en exclusiva a una canción en concreto. No sé si alguien se habrá llevado una gran sorpresa al ver A Day In The Life en el nº 1, pero cualquiera que haya repasado otros rankings de canciones de los Beatles en revistas u otros medios sabrá que esta canción es una habitual entre las primeras posiciones.


Al igual que en ocasiones anteriores, empezaremos hablando de su génesis particular, aunque en este caso me queda poco por decir si ya habéis leído la entrada anterior sobre Strawberry Fields Forever. Ambas son dos canciones de Lennon que fueron grabadas en un lapso de tiempo muy corto y, teniendo en cuenta que ocupan las posiciones 1 y 3 de este ranking, parecen encontrar a Lennon en su cima creativa como compositor. Ya hemos hablado semanas atrás de la situación en la que se encontraban los Beatles durante el periodo en el que fueron grabadas, aunque haré un breve resumen para despistados: cansados de las giras, los Beatles deciden renunciar a ellas tras Revolver y tomarse un descanso de algunos meses para dedicarlos a sí mismos. Lennon se marcha a Almeria donde compone Strawberry Fields Forever, tema que presentará a los Beatles a su vuelta y con el que el grupo se reactivará tras aquel breve parón.

A Day In The Life fue compuesta cuando Lennon había vuelto a casa después de aquel periplo cinematográfico y hablar de su génesis es complicado. Las tres estrofas compuestas por Lennon guardan la misma línea melódica, pero la letra de cada una de ellas habla de un hecho aislado sin relación o línea continuísta entre sí. Haciendo un recorrido rápido por la génesis de los temas de Sgt. Pepper, resulta sorprendente conocer de donde fueron surgiendo algunas de sus canciones. Si She's Leaving Home le vino a McCartney de una noticia leída en un periódico, Being For The Benefit Of Mr. Kyte apareció ante Lennon tras ver un anticuado cartel de circo.

En el caso de A Day In The Life todo se vuelve más enrevesado, ya que la inspiración para la letra depende de la estrofa que queramos analizar. La primera estrofa describe la muerte de Tara Browne, joven heredero de la familia Guiness y amigo íntimo de Lennon y McCartney, la segunda toma como referencia la experiencia cinematográfica de Lennon en Almeria y la tercera describe una noticia leída en el Daily Mail sobre el elevado número de hoyos en una carretera de Blackburn, Lancashire. Cómo se puede ver, la letra de una de las canciones más emblemáticas de los Beatles parece guardar poca profundidad si no ahondamos más allá de lo que acabo de explicar. Por lo tanto, otra vez tenemos que echar mano de los textos de Ian McDonald para meternos de lleno en la psique de Lennon:

A Day In The Life, una canción no de desilusión con la vida misma, sino de desencanto con los límites de la percepción mundana, describe el mundo real como una apisonadora iluminada que reduce, comprime y finalmente destruye.


En algunas reseñas sobre la canción, se indica que A Day In The Life es la última canción compuesta por Lennon y McCartney de forma conjunta como ocurría en aquellos primeros años de los Beatles. Frase poco afortunada, ya que nada de lo que dice es cierto. La última canción en la que participan Lennon y McCartney al 50 % es I've Got A Feeling y, en cuanto a componer como en sus primeros años, la génesis de A Day In The Life nada tiene que ver con canciones más tempranas como, por ejemplo, I Want To Hold Your Hand, tema en el que ambos compositores participaban en estrecha colaboración al piano para sacarla completa. La contribución de McCartney a A Day In The Life consiste en una parte central que contrasta radicalmente con la parte de Lennon. Según el propio Lennon, la introdujeron ahí porque McCartney no podría haberla utilizado de forma aislada, ya que no era lo suficientemente solida como para ser una canción en sí. Según Ian McDonald:

Los Beatles comenzaron A Day In The Life dos días después de que Lennon recibiese la inspiración para escribir las estrofas. En este tiempo, McCartney añadió la parte intermedia a tiempo doblado, un fragmento de un tema sobre sus dias escolares que, en este nuevo concepto, devino una viñeta de una vida distraídamente ajetreada y rutinaria.

Según confiesa McCartney en los vídeos del proyecto Anthology, la famosa frase I'd love to turn you on, que sirvió como pretexto a la BBC para censurar la canción por hacer apología del consumo de drogas, trataba exactamente de eso mismo. Se podría decir que la BBC andaba muy afinada cazando referencias políticamente incorrectas. Y una vez descritos todos los elementos, la parte de Lennon, la de McCartney y la famosa frase que decidieron añadir en conjunto, vayamos a la grabación de la canción una vez empezaron a desarrollarla en el estudio.

En las tomas más tempranas que todos hemos escuchado de los discos Anthology, la canción tiene ya integradas ambas partes (tanto la de Lennon como la de McCartney) aunque no unidas por la famosa parte orquestal. En lugar de eso, podemos escuchar a Mal Evans contando hasta veinte, ya que los Beatles no tenían muy claro aún como hilvanar la canción entre dos segmentos tan distintos. La solución de rellenar huecos con una orquesta in crescendo vino por parte de McCartney, tarea de la que se haría cargo George Martin dando las directrices oportunas a los músicos para conseguir lo que los Beatles querían. Se grabaron cuatro tomas por parte de 40 músicos de orquesta, las cuales fueron aprovechadas al unísono de cuatro pistas separadas a una sola para conseguir el efecto de una orquesta de 120 160 instrumentos a la vez.

La famosa parte final de nota de piano suspendida se consiguió tocándola en cuatro pianos diferentes a la vez y aumentando gradualmente el volumen a medida que la reverberación del sonido se iba apagando (de hecho, al final se alcanza un nivel tan alto que se oyen crujir las maderas del estudio). Esta nota final unida al famoso acorde de apertura de A Hard Day's Night encierran, según Ian McDonald la etapa dorada de los Beatles como grupo.


En cuanto a la ejecución de A Day In The Life en el estudio, rescatamos de nuevo las palabras de Ian McDonald:

La voz flotante de Lennon contrasta de manera ideal con la seca vivacidad de McCartey; la batería de Starr mantiene conjuntado el tema, comenzando por el idiosincrático diálogo con Lennon con los timbales destensados; las contribuciones de McCartney al piano y (sobre todo) al bajo desbordan imaginación, dando color a la música y captando en algunos momentos toda la atención. La brillante producción de equipo de Martin, trabajando con unas restricciones que apabullarían a la mayoría de estudios actuales, completa una pieza que continúa siendo uno de los reflejos más penetrantes de su era.

Indicar finalmente que para poder escuchar una versión de A Day In The Life aislada del Sgt. Pepper's Reprise tenemos que irnos a la edición del tema publicada en la versión CD del recopilatorio doble azul The Beatles 1967-1970. Como ya dijimos al principio de la entrada, A Day In The Life es una canción que suele aparecer en posiciones muy altas tanto si nos circunscribimos a la discografía de los Beatles como si abarcamos el catálogo completo de la música popular del siglo XX y parte del XXI. En nuestro modesto ranking se ha aupado al nº 1, aunque recuerdo que durante las votaciones la cosa estuvo bastante reñida con Hey Jude.

Como punto final, terminaré la entrada hablando un poco de mi experiencia personal con la canción. Como ya he dicho en otras ocasiones, el segundo álbum que compré en mi vida fue Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. No sé si por tener 16 años o porque es una canción difícil de asimilar, durante bastante tiempo no me llamó mucho la atención. Poco a poco aprendí a apreciarla como merece y, cuando yo mismo voté para este Top Ten, la coloqué en mi primer lugar particular sin dudarlo. Aunque mi canción favorita de los Beatles puede cambiar de un día para otro, A Day In The Life tiene algo especial que la coloca a un nivel muy por encima del resto. Las melodías de Lennon son realmente hermosas y, como dice Ian McDonald, el trabajo de Starr a la batería y McCartney al bajo es increíble. Probad a escuchar aislada la línea de bajo de McCartney en las primeras estrofas y descubriréis una línea melódica que podría rivalizar en emotividad con la parte cantada por Lennon. Luego esta ese halo de misterio que aportan los crescendos orquestales, el oasis saltarín entre tanta grandilocuencia que aporta McCartney en la parte central o la voz de Lennon que acompaña al puente orquestal antes de sumergirnos en la tercera y última estrofa.

viernes, 1 de marzo de 2013

Top Ten Beatles Songs - Nº 02: Hey Jude

Vuelve McCartney al blog por la puerta grande después de mucho tiempo sin dedicarle una entrada. Hey Jude, una de sus mejores canciones en el seno de los Beatles, se aúpa al nº 2 de nuestra lista. Antes de meternos en faena, me gustaría hablar de una pequeña curiosidad sobre aquella encuesta que confeccioné y de la que salió este top que llevamos varios meses desgranando.

Ya dije en la presentación del ranking que habían votado unas 50 personas para puntuar los temas del grupo y situarlos en las posiciones finales. Lo que no he dicho es que, una vez tuve las canciones puntuadas, las fui agrupando en álbumes y singles para averiguar cual era el álbum y el single de los Beatles más valorado (por ejemplo, puedo sumar las puntuaciones obtenidas por las canciones de A Hard Day's Night y obtener la valoración del álbum completo). De esa forma, pude comprobar que el álbum más valorado de los Beatles era la versión americana de Magical Mystery Tour, algo normal teniendo en cuenta que tiene una cara B compuesta por singles muy potentes.

Y hablando de singles publicados por el grupo, también hice un ranking sobre ellos usando el mismo método. Tengo que decir que aunque Hey Jude se ha quedado a las puertas del nº 1 en cuanto a temas individuales, el tándem Hey Jude / Revolution se convirtió en el single más valorado por los fans, por encima de otros tan potentes como Strawberry Fields Forever / Penny Lane o Come Together / Something.


Dicho esto, vamos con la archiconocida génesis de una canción tan emblemática como Hey Jude, canción a la que por cierto Ian McDonald no dedica muchos párrafos en su libro Revolución en la Mente. Debemos situarnos en la época del White Album, cuando los Beatles empezaban a distanciarse en lo personal y en el trabajo de estudio. Lennon había vuelto de la India y había abandonado a su esposa e hijo por una japonesa que respondía al nombre de Yoko Ono.

La primera infancia de Julian había pillado a Lennon en plena efervescencia de la beatlemania, por lo que el chico se había criado sin ninguna figura paterna de referencia. Justo en el momento en el que los Beatles dejan los conciertos y John puede dedicar más tiempo a su familia, Yoko irrumpe en escena para volver a separarles. No es cuestión de juzgar a Lennon como mal padre, pero está muy claro que la vida familiar no iba mucho con él, por lo que la aparición de Yoko fue la excusa perfecta para distanciarse aún más de su primogénito.

Al enterarse de la situación de Cynthia y Julian, Paul se preocupó hasta el punto de acercarse a verles cierto día. El propio McCartney relata como, mientras conducía, la letra y la melodía empezaron a surgir en su mente como palabras de consuelo para el propio Julian. Cynthia quedó muy agradecida por la visita, pero la canción siguió desarrollándose a partir de aquel punto de partida. Julian no se enteró de que la canción iba sobre él hasta que McCartney habló de su génesis en una entrevista ofrecida durante la década de los ochenta. 

Si la canción va sobre Julian echando un vistazo superficial, otros críticos y analistas han encontrado en ella significados algo más complejos. Hey Jude es un tema que comienza con palabras de consuelo a un niño cuyos padres van a divorciarse, aunque la letra poco a poco va derivando hacia un significado algo distinto, el encuentro del amor por parte de un hombre adulto. Podría decirse que las palabras de consuelo a Julian hicieron eco en los sentimientos del propio Paul al haber cortado recientemente su larga relación con Jane Asher, mientras esa segunda parte en la que dice "you were made to go out and get her" podrían apuntar a su futura relación con Linda Eastman, a la que ya conocía de la presentación a la prensa del álbum Sgt. Pepper un año antes.

En cualquier caso, Hey Jude trata sentimientos tan universales que otras personas creyeron verse reflejadas en su balsámica letra, incluso el propio Lennon. La canción en su versión oficial podría dividirse en dos partes, una de estrofa-puente que abarca los tres primeros minutos y una coda final que se prolonga hasta sobrepasar en total los siete minutos de duración.


Debido a que los Beatles habían optado en los últimos años por grabar a altas horas de la madrugada, Hey Jude se fue desarrollando durante las dos últimas noches de agosto de 1968 para grabarse en su versión definitiva el 31 de agosto con la consola de ocho pistas de la que disponían en los estudios Trident (los estudios Abbey Road aun contaban con un cuatro pistas por aquella época).

Desde su concepción, McCartney tenía claro que Hey Jude debía aparecer como cara A de single y ser excluida del doble álbum en el que estaban trabajando. Lennon, por su parte, hacia grandes esfuerzos por adaptar un tema tan político como Revolution al mismo formato. Ambos temas pugnaron por la cara A hasta el final, pero Hey Jude resultó vencedora gracias al apoyo de Harrison. Lennon se lamentaría años después de que un tema tan bueno como Revolution hubiera quedado relegado como cara B de single. Yo estoy con Lennon, y creo que ambos temas se encuentran a un nivel tan alto que no habría resultado extraño que el grupo hubiera optado por la diplomática solución de sacar un single de doble cara A como ya habían hecho otras veces.

Hey Jude fue el primer single lanzado por el nuevo sello discográfico fundado por los Beatles y se convirtió a nivel comercial en su single más exitoso, llegando además a ser el tema del grupo que más semanas seguidas ha encabezado la lista americana Billboard.

Me gustaría terminar esta entrada haciendo una valoración personal de la canción como ya he hecho en otras ocasiones. Yo descubrí Hey Jude de adolescente en el doble álbum The Beatles 1967-1970 y, durante meses, se convirtió en una de mis obsesiones junto a Penny Lane. Me tira más McCartney que Lennon (como muchos sabéis) y esas dos canciones en concreto tienen mucho que ver con esa elección personal.

En la actualidad, Hey Jude me sigue gustando tanto como antes y es un tema que no he quemado hasta achicharrarlo como, por ejemplo, Yesterday. Eso si, Hey Jude en concierto me parece insoportable. Esa manía de McCartney de alargar la coda final mientras juega con el público (¡ahora los hombres, ahora las mujeres!) se me hace tan pesada que se ha convertido en una de las razones por las que hace años que no veo uno de sus conciertos. En cualquier caso, la canción en sí tiene momentos increíbles y la coda final se hace muy llevadera gracias a los gritos con los que McCartney adorna el monótono estribillo. Mi momento favorito, la estrofa final antes de entrar en la recta final, cuando Harrison y Lennon le hacen las armonías a McCartney, de hecho me parece uno de los momentos más bellos de la discografía del grupo.

miércoles, 30 de enero de 2013

Top Ten Beatles Songs - Nº 03: Strawberry Fields Forever

Tras una larga espera, retomamos el ranking con las mejores canciones de los Beatles. Ha pasado mucho tiempo desde que publicamos el nº 4 con Something de George Harrison, pero tanta demora tiene una sencilla explicación. No es el primer ranking que escribo para el blog, antes ya publiqué uno sobre los mejores discos de CSNY y otro sobre los mejores trabajos en solitario de los Beatles. Empecé el presente ranking sobre canciones de los Fab Four muy ilusionado, pero poco a poco fui espaciando las entradas en el tiempo porque, como es natural, a medida que me acerco a las primeras posiciones, el nivel de exigencia que me impongo es cada vez mayor. Las canciones que nos quedan por tratar son capitales en la discografía del grupo y la información disponible sobre ellas es enciclopédica. Luego, el retraso se ha producido básicamente porque sabía que estas primeras posiciones me iban a suponer demasiado esfuerzo de documentación y redacción. Estos últimos meses he estado muy ocupado y no me veía con tiempo para finiquitar el ranking. ¿Qué ha ocurrido? Mis circunstancias personales no han cambiado, pero he pensado que había que terminarlo de cualquier manera posible. No se podía retrasar más, así que voy a cambiar el enfoque para estas tres últimas canciones. No voy a documentarme tanto como en anteriores entradas, voy a escribir lo que salga y no voy a darle demasiadas vueltas. Al fin y al cabo, lo importante es el orden de las tres primeras posiciones. Para ampliar información siempre tendréis la wikipedia.


Strawberry Fields Forever alcanza la medalla de bronce en nuestro particular ranking. Como ya dijimos cuando tocó comentar In My Life, los Beatles llevaban algún tiempo jugando con la idea de realizar un álbum conceptual sobre la nostalgia y los recuerdos de su infancia. Si In My Life fue un primer paso en esa dirección, no fue hasta la época de Sgt. Pepper cuando los Beatles empezaron a explotar ese recurso compositivo en mayor medida. Aquel proyecto conceptual sobre la infancia norteña (como la llama Ian McDonald) nunca llegó a realizarse como tal, pero si es cierto que las canciones de Sgt. Pepper, y sobretodo su single previo, heredaron mucho de esa intención original.

La composición de Strawberry Fields Forever se remonta a 1966, momento en el que los Beatles viven un punto de inflexión en su carrera. Vapuleados por medio mundo debido a las intensas giras internacionales a las que eran sometidos, el grupo al completo decide cerrar ese capítulo y abandonar los conciertos para centrar sus esfuerzos en desarrollar su música en el estudio. Atrás quedaban escándalos religiosos y desaires sin mala intención a la primera dama de Filipinas. Tras la publicación de Revolver, los cuatro Beatles deciden desconectar y dedicarse algo de tiempo para sí mismos. Lennon en concreto se marcha a Almería para participar en el rodaje de la película de Richard Lester How I Won The War. El consumo cada vez más habitual de drogas, el fracaso de su matrimonio con Cynthia Lennon y el limbo en el que se encontraban los Beatles situaban al músico en un punto vital de inminentes cambios e incertidumbre. Según cuenta Ian McDonald, la composición de Strawberry Fields Forever en ese momento crucial de su vida lo ayudó como catarsis para sobreponerse a sí mismo y resurgir como compositor. No sé hasta que punto un crítico puede entrar en la psique de un músico para afirmar tal cosa, pero puedo asegurar que el párrafo en el que lo argumenta resulta cautivador aún pudiendo ser totalmente falso.

Existe un bootleg pirata dedicado en exclusiva a la composición de Strawberry Fields Forever llamado It's Not Too Bad en el que escuchamos toma tras toma como la canción va tomando forma definitiva. Las primeras maquetas llevan el título de It's Not Too Bad e insinúan buena parte de las melodías que entrarían a formar parte de la versión definitiva. Escuchar esos primeros intentos resulta muy curioso, porque nos muestran a través de pequeños y sutiles cambios como una canción sin nada especial termina convirtiéndose en una rotunda obra maestra. La letra, además de hacer mención a un lugar destacado en la infancia del músico, trata lo distinto que se sentía del resto de las personas que lo rodeaban. No creo que hablemos de sentirse superior o mejor que los demás, simplemente de sentirse distinto al resto, ya que el propio Lennon dudaba en la letra de si era un genio o un loco. Todas estas dudas volverían a ser argumentadas por Lennon durante los próximos años, por ejemplo en una entrevista realizada a la Rolling Stone tras la separación de los Beatles.

Geoff Emerick afirma en El Sonido de los Beatles que, desde la primera vez que Lennon tocó la canción para el personal del estudio, ya sabía que se encontraba ante algo muy especial. La canción fue evolucionando rápidamente desde su versión acústica hasta una orquestada en la que George Martin escribió una partitura para cuatro trompetas y tres violonchelos. Lennon afirmó años después en una entrevista que no había conseguido el sonido que tenía en la cabeza para Strawberry Fields Forever, pero sabemos gracias a los testimonios de Emerick y Martin que en aquel momento preciso dudaba entre dos versiones registradas en el estudio. Ahora es cuando toca contar la archiconocida anécdota en la que Lennon les dejó a los técnicos la difícil tarea de ensamblar ambas partes que se encontraban en tonos distintos. Fue entonces cuando Emerick armado con tijeras y un variador de velocidad logró ajustar los tempos de ambas tomas para unirlas sin que el oyente pudiera percibir el truco (aunque para aquellos que tengan curiosidad, la unión se produce en el minuto 1:00 de la versión oficial de la canción).


Strawberry Fields Forever espoleó a McCartney para superarse a sí mismo y componer una canción tan redonda como Penny Lane, uno de sus temas más emblemáticos que, aún siendo mccartniano de toda la vida, tengo que reconocer a un escalón por debajo de la canción de Lennon. Ambos temas estaban destinados a figurar en Sgt. Pepper, pero el grupo llevaba más tiempo de lo habitual sin publicar nada, por lo que el mánager les forzó a sacarlas como nuevo single para abastecer la demanda. George Martin se lamentaría en incontables ocasiones de esta decisión como el mayor error de su carrera profesional, ya que ambos temas en Sgt. Pepper habrían convertido a este álbum en un disco más legendario aún. A pesar de ser uno de los singles más rompedores de la historia del pop, Strawberry Fields Forever/Penny Lane fue el primer single de los Beatles desde Love Me Do que no alcanzó el nº 1 en las listas de éxito. Se quedó en el nº2, por detrás de Release Me de Engelbert Humperdinck, debido a que se publicó como single de doble cara A y las ventas se dividieron entre las dos canciones, dependiendo de la que se registrara en el momento de su venta. En realidad, el single de los Beatles vendió casi el doble que el sencillo de Humperdinck, pero tampoco es cuestión de pararnos demasiado en esto.

Me gustaría terminar la entrada haciendo una valoración personal de la canción en cuestión. Strawberry Fields Forever es para mí una de las mejores canciones de los Beatles y uno de los mejores temas que he escuchado en mi vida. Podría contar con los dedos de una mano las canciones que están a su nivel o que guardan la misma magia. Al ser adolescente durante los noventa, la primera versión que conocí del tema fue la acústica que abría el segundo disco del Anthology 2 y, quizá por esa razón, prefiero su versión acústica que la versión oficial con arreglos orquestales y ensamblajes varios. Creo que si Strawberry Fields hubiera sido publicada en acústico, habría alcanzado una relevancia similar al Yesterday de McCartney. Al ser publicada en el momento en el que los Beatles no paraban de experimentar en el estudio, nos encontramos con un tema tan emblemático como Yesterday, pero tan rompedor técnicamente como Tomorrow Never Knows. Dos extremos que casan perfectamente para crear una canción clave en la historia de la música pop.

Espero no tardar tanto en publicar la siguiente posición en el ranking. Que la fuerza me acompañe.

Strawberry Fields Forever by Beatles/The Beatles on Grooveshark

domingo, 26 de febrero de 2012

Anexo: Top Ten Beatles Songs

A petición popular, he decidido recuperar el abandonado ranking sobre las mejores canciones de los Beatles. Me he dado cuenta de que no lo retomo desde diciembre del año pasado, cuando hablamos de la cuarta posición en la que se encontraba Something. El motivo principal para dejarlo tan estancado es sencillo: me da pereza abordar las tres últimas entradas, ya que son publicaciones que requieren mucho trabajo para sacarlas adelante. Así que antes de entrar en el medallero, he escrito un pequeño apéndice abarcando desde la undécima hasta la decimoquinta posición. Son textos cortos que me han servido como calentamiento para atreverme con lo que queda del Top Ten. Además, creo que resultará curioso descubrir cuales fueron las canciones que estuvieron a punto de entrar entre las diez primeras.

Nº 11. Across The Universe

Compuesta a primeras horas de la mañana e influenciada por el consumo de ácido, Across The Universe data de las caóticas sesiones pertenecientes al álbum Magical Mystery Tour. Lennon la tenía en muy alta estima y la presentó como candidata para ser el próximo single de los Beatles junto a Hey Bulldog (ambas fueron las competidoras directas para arrebatarle el puesto a Lady Madonna). Sin embargo, después de varias sesiones en las que el grupo trabajó sobre ella, el tema quedó relegado al olvido y publicado en un LP benéfico de la Fundación Mundial de la Fauna Salvaje. En esta primera versión publicada aparecen las chicas que Lennon encontró en cierta ocasión en la puerta del estudio y a las que invitó para hacer los coros. Across The Universe permaneció apartada de la discografía del grupo hasta que Phil Spector la recuperó para incluirla en el álbum Let It Be. Adornada con cuerdas y coros celestiales al estilo del nuevo productor, fue presentada a los fans del grupo de la peor manera posible. Menos mal que el álbum Let It Be ...Naked nos la trajo de vuelta décadas después con un sonido nítido y claro que hacía justicia a un tema tan descuidado en el cancionero de los Beatles.


Nº 12. Here Comes The Sun

A veces dudo entre decantarme por Here Comes The Sun o la grandiosa Something como mi tema favorito de George Harrison en los Beatles. Here Comes The Sun guarda una calidez y un brillo tan intenso como canción pop que capta de una forma perfecta el regreso de la primavera tras un intenso invierno. Esa sensación fue la que invadió a Harrison mientras componía el tema con una guitarra cuando paseaba un soleado día por el jardín de Eric Clapton, hastiado de las tensas y aburridas reuniones que marcaron el final de los Beatles como grupo. Acompañada por una tenue instrumentación creada por George Martin, Here Comes The Sun es uno de los pocos cortes de Abbey Road en los que Lennon no participa en absoluto, convaleciente como estaba tras sufrir un accidente de coche en Escocia. De hecho, tras su vuelta a las sesiones de grabación instaló una cama en el estudio para que Yoko Ono, que viajaba con él en el vehículo, pudiera acompañarle en todo momento. Emociona comprobar lo bien que conjugan las voces de McCartney y Harrison en los coros de Here Comes The Sun, a pesar de lo mal que se llevaban por aquella época.


Nº 13. Here, There And Everywhere

Compuesta en la piscina de la casa de Lennon en Weybridge, Here There And Everywhere ha sido mencionada por Lennon y McCartney tras la disolución del grupo como una de sus canciones favoritas del grupo al que pertenecieron. Las hipótesis sobre su origen indican que McCartney trataba de encontrar un sonido similar al de los temas que los Beach Boys habían creado para su obra maestra Pet Sounds, en especial God Only Knows. Sin embargo, por fechas es imposible que McCartney hubiera escuchado Pet Sounds antes de componerla. Here There And Everywhere es una mezcla exquisita entre canción de amor y canción de cuna inspirada, al igual que ocurrió en For No One, en su tormentosa relación con Jane Asher. El corte se enriquece enormemente de los cuidados coros a tres voces que Lennon, Harrison y McCartney cantaron guiados por los arreglos de George Martin. Here There And Everywhere evidencia el contraste existente en Revolver entre Lennon y McCartney como compositores, cuando el primero de ellos se había iniciado en el ácido y el segundo se negaba a probarlo, manteniendo intacto el clasicismo pop en canciones como ésta o Eleanor Rigby.


Nº 14. Norwegian Wood (This Bird Has Flown)

Hay tanto que decir sobre este tema que debería haber quedado mucho más arriba para dedicarle una entrada algo más extensa. En primer lugar, esta canción marca una importante etapa de transición de su autor desde las variaciones románticas de los primeros Beatles hasta la madurez que invade un álbum tan crucial como Rubber Soul. Norwegian Wood es un eslabón más, tras I'm A Loser o You've Got To Hide Your Love Away, en la admiración que Lennon sentía por las canciones de Bob Dylan. Es más, el propio Dylan le da la replica a Norwegian Wood con el tema 4th Time Around en el álbum Blonde On Blonde, diciéndole hacia el final "Yo nunca pedí tu entrepierna, ahora no pidas tu la mía". La autoría de Norwegian Wood parece aceptada de forma universal como 100 % de Lennon, aunque Ian McDonald matiza que Lennon había dicho en una entrevista para Rolling Stone que la parte intermedia pertenece a McCartney, por lo que estaríamos hablando de una colaboración al 50 %. Como apunte final, indicar que Norwegian Wood es un tema crucial por otro motivo más, al ser la primera canción del grupo en la que se introduce un instrumento oriental como el sitar. Los ingenieros de sonido tuvieron que sudar la gota gorda para grabarlo, ya que los indicadores de la mesa se ponían rojos al registrar el sonido de un instrumento tan poco acostumbrado.


Nº 15. While My Guitar Gently Weeps

Terminamos la entrada con la tercera contribución de Harrison al ranking de los Beatles. Influido por la idea de relativismo tras leer el I Ching, un libro ancestral filosófico chino, Harrison decidió componer una canción sobre las primeras palabras que leyera en un libro escogido al azar ("gime dulcemente", fue lo primero que leyó). La canción pasó por una primera fase acústica, ya que fue creada durante la estancia de los Beatles en la India con el Maharishi. En el estudio, sin embargo, fue evolucionando hacia un sonido más duro en el que el resto de los Beatles se fue implicando (de hecho, la introducción al piano inicial es de McCartney). Las sesiones para encontrar un sonido de la guitarra acorde con el título se fueron alargando hasta que Harrison decidió encargar la tarea a su amigo Eric Clapton, al que conocía desde su militancia en los Yardbirds. Clapton sugirió añadir algo de ADT al sonido que acababa de grabar para el sólo de guitarra y, antes de abandonar el estudio, decidió regalar la guitarra que acaba de utilizar a Harrison, una Gibson Les Paul color cereza llamada Lucy que el beatle utilizó en grabaciones posteriores como las de Sexy Sadie, Cry Baby Cry o Something.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Top Ten Beatles Songs - Nº 04: Something

A punto de llegar a la zona de medallas, nos encontramos con la primera (y única) canción de George Harrison en el ranking. Una posición bastante digna para alguién que no se había planteado componer canciones durante los inicios del grupo, pero que poco a poco fue adquiriendo tablas hasta superar a sus inalcanzables compañeros.


Something fue la primera cara A de Harrison en un single de los Beatles y, además, por pleno derecho. Lennon la reconocía como el mejor tema de un álbum como Abbey Road y, pasados los años, se ha convertido en nada menos que la segunda canción más versionada de los de Liverpool (tan sólo Yesterday llega a superarla).

Aunque Something terminó apareciendo en Abbey Road, Harrison la compuso en un descanso durante las grabaciones del White Album. George se inspiró para el arranque de su nuevo tema en una canción de James Taylor titulada Something In The Way She Moves. Taylor era por entonces otro de los músicos apadrinados por Apple, ese sello discográfico con intenciones filantrópicas que terminó por convertirse en uno de los mayores quebraderos de cabeza para los Beatles en sus últimos años. McCartney fue el que actúo como cazatalentos para el fichaje de James Taylor por mediación de su entonces futuro cuñado Peter Asher, implicándose en cierta medida junto a Harrison en la grabación del primer álbum del cantautor publicado en 1968 (aquel en el que aparece la canción ya mencionada que inspiró a George). Según Ian McDonald:

  • Harrison y el publicista Derek Taylor tenían una broma recurrente. Cada vez que alguno de los dos tenía una idea, decían sarcásticamente "Ésta podría ser la buena". Something, compuesta al piano a mediados de 1968 en Abbey Road, durante un descanso de las grabaciones de The Beatles, se convirtió realmente en la buena para Harrison. [...] Según Harrison, el cálido y suave suspiro semitonal de la estrofa/estribillo, con la letra sacada, sin pensar, del título de una canción de James Taylor, surgió con facilidad. La parte intermedia, en cambio, tuvo que esperar a encontrar el camino del La mayor en vez de regresar al Do inicial, y para entonces parece que la inspiracion lírica empezaba a flojear.


Aquí no puedo estar más en desacuerdo con el bueno de Ian, ya que Something es para mí perfecta en todas sus partes. La parte intermedia, que aquí es calificada como poco inspirada, resulta uno de los momentos más apasionantes en la última etapa de la carrera de los Beatles. Y digo ésto ahora cuando Something no era precisamente uno de mis temas favoritos en las primeras escuchas que le dediqué a Abbey Road. Deslumbrado con apenas dieciseis años por el fabuloso medley de la cara B, recuerdo que se me hacía algo aburrida. Bastantes años después, coincido con Lennon en que Come Together y Something son lo mejor de Abbey Road. No quiero desviarme mucho del tema, pero Come Together me parece una canción tan revolucionaria como Tomorrow Never Knows, mientras Something se alza como una de las canciones de amor más bellas jamás escritas. Harrison era un compositor serio y en raras ocasiones dejaba escapar su vena romántica como llegó a hacer en Something.



Revisando el cancionero de Harrison dentro de los Beatles, resulta extraño encontrarle tan pocas canciones dedicadas al amor: If I Needed Someone, I Want To Tell You, I Need You, Long Long Long, Something y para de contar. George podía descolgarse con una canción sobre una aburrida espera (Blue Jay Way), críticas a la sociedad (Piggies, I Me Mine), cantos a la llegada del verano después de un intenso invierno (Here Comes The Sun) o incluso una caja de bombones (Savoy Truffle), pero sus canciones dedicadas al amor pueden contarse con los dedos de una mano.

  • Grabada tras un intento fallido el 16 de abril en cinco sesiones muy separadas, Something llegó a durar casi ocho minutos, debido a un extenso apéndice instrumental que luego fue suprimido. Durante el proceso hubo tiempo de sobra para replanteamientos, y Starr y McCartney aprovecharon la ocasión para adornar o mejorar sus partes.



Ian McDonald afirma que el bajo de McCartney resulta en la canción demasiado sobrecargado. Harrison pensaba lo mismo y, años más tarde, lo afirmó sin medias tintas siempre que hablaba de la canción. Vuelvo a discrepar. Creo sinceramente que el bajo de McCartney en Something es una de sus mejores interpretaciones al instrumento dentro de los Beatles. Es más, hay momentos en los que el bajo roba todo el protagonismo al resto de los instrumentos.


Vídeo grabado con el bajo aislado en el altavoz izquierdo. Si inhabilitáis el derecho, lo escucharéis claramente.

Por cierto, el extenso apéndice instrumental que menciona Ian McDonald en el párrafo anterior fue liderado por Lennon al piano y daría lugar posteriormente a Remember, una de las canciones del soberbio álbum Plastic Ono Band. No me importaría escuchar algunas de esas tomas de 8 minutos de Something.

Por último, si hace algún tiempo citabamos a Jane Asher como fuente de inspiración para For No One, no podíamos terminar la entrada sin mencionar en esta ocasión a Pattie Boyd por el mismo motivo. Esposa de George Harrison desde 1966, aportó con toda seguridad la inspiración necesaria para dar forma a la letra final de Something.

  • Something es la cúspide de los logros de Harrison como compositor. Carente de sus habituales armonías amargas, despliega una estructura tonal de gracia clásica y efecto panorámico, apoyada por la contramelodía de viola y violoncelo, y los delicados violines en pizzicato, durante la parte intermedia, con arreglo de George Martin. Si McCartney no tuvo celos, debería haberlos tenido.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Top Ten Beatles Songs - Nº 05: For No One

Me reincorporo al blog con la sección sobre el ranking de canciones de los Beatles. En la entrada en la que presentaba el TOP, afirmaba que habría varias sorpresas. Hapiness Is A Warm Gun fue una de ellas y For No One, que aparece ahora entre las cinco primeras, la segunda en discordía. Podrá haber acuerdos o desacuerdos con esta quinta posición obtenida, por delante de temas tan emblemáticos como Let It Be o Yesterday, pero es difícil negar que hablamos de una de las canciones más bellas de los Beatles.


Relegada a la cara B de un álbum como Revolver, demuestra una vez más el asombroso nivel que alcanzó el grupo en el punto más álgido de su carrera. Compuesta por Paul McCartney mientras estaba de vacaciones en Suiza con Jane Asher, la canción captura uno más de los amargos momentos por los que pasó la pareja hasta su ruptura definitiva en 1968.

Todo el mundo habla de Pattie Boyd como musa inspiradora para temas como Something de George Harrison o Wonderful Tonight de Eric Clapton, pero pocos se paran a recordar que Jane Asher fue la involuntaria fuerza inspiradora de hermosas canciones de los Beatles como Here There And Everywhere o And I Love Her. Canciones de amor acompañadas de otras más amargas como la propia For No One, que unida a We Can Work It Out o I'm Looking Through You, atestiguan la tormentosa relación que Asher vivió con McCartney durante los sesenta.

Jane Asher comenzó su carrera como actriz a los 5 años con el film de 1952 Mandy. Desde entonces, y hasta principios de los setenta, repartió sus papeles entre películas que pasaron sin pena ni gloria, obras de teatro y series de televisión. Hermana de Peter Asher, uno de los componentes del dúo Peter And Gordon, su papel más importante lo consiguió en la película Alfie con Michael Caine como protagonista.

Jane Asher conoció a Paul McCartney el 18 de abril de 1964 en el festival Jux Box Jury retransmitido por la BBC en el Royal Albert Hall. Fue amor a primera vista y McCartney se trasladó a vivir con la familia de ella hasta 1966, momento en el que la pareja se mudó al número 7 de Cavendish Avenue en St. John's Wood, residencia que aún pertenece a Paul en la actualidad. A Jane Asher se le atribuyó el título de la "eterna novia de Paul McCartney" durante los sesenta y, según parece, tuvo que aguantar las constantes infidelidades de su pareja hasta que en el verano de 1968 pilló a McCartney con otra mujer en la cama. Fue la gota que colmó el vaso y el resto es historia. McCartney rehizo su vida sentimental con Linda Eastman, fotógrafa que había conocido un año antes durante la presentación de Sgt. Pepper, y Jane formó un hogar con Gerald Scarfe, el conocido ilustrador de las horripilantes imágenes de The Wall de Pink Floyd.

Sobre For No One como tema, existe poca bibliografía que consultar. Rescatamos, como siempre, algunos párrafos de Ian McDonald en Revolución en la Mente:

  • For No One es una exposición curiosamente flemática del final de una relación, tan prosaica al reconocer el amor desaparecido como Eleanor Rigby al hablar de una muerte solitaria (el título original de la canción era Why Did It Die?) [...] Ninguno de los dos protagonistas del frío escenario de McCartney despierta demasiada simpatía, y esta indiferencia evita la compasión que provoca Eleanor Rigby. Como entusiasta aficionado al cine, quizás [Paul] buscara algo parecido a la escueta visión cinematográfica que destilaba Darling, de John Schlesinger [...] For No One es formalmente una de las piezas más perfectas de McCartney, está construida con la lógica característica de su autor y avanza metódicamente con paso clásico, como una partida de ajedrez. Accidental o premeditadamente, este progreso reproduce con precisión el obsesivo examen que el protagonista hace de su predicamento: agota todas las posibilidades, pero a la vez duda (en la nota suspendida al final de cada estribillo), antes de volver a empezar para asegurarse de que todas las opciones están contempladas. (Al final, como si fuera incapaz de afrontar una conclusión no deseada, la canción se apaga en una dominante no resuelta.)


Una anécdota que podemos rescatar de la grabación de For No One fue la colaboración de Alan Civil, solista de la Orquesta Sinfónica de la BBC, para el sólo de cuerno francés incluido en la canción. Era muy difícil llegar a la nota más aguda y Civil se resistió hasta el último momento indicando que era imposible tocar aquello. Finalmente, consiguió grabar su contribución al tema en una sola toma, usando como referencia la propia canción ralentizada en velocidad.

Es extraño, porque Ian McDonald indica que Alan Civil compuso él mismo su sólo de trompa, mientras Geoff Emerick insinúa que McCartney presionó al músico para grabarlo tal cual había sido concebido, dejando entrever que el propio McCartney había sido el creador de la melodía. En cualquier caso, fue la grabación más memorable de Alan Civil para profanos como yo a la música clásica.

viernes, 14 de octubre de 2011

Top Ten Beatles Songs - Nº 06: Let It Be

Después de las tormentosas sesiones para el White Album en las que los Beatles habían hecho malabarismos para evitarse los unos a los otros en el estudio, el grupo comenzaba en 1969 un nuevo proyecto que llevaría el título provisional de Get Back. La idea consistía en grabar una película sobre la génesis de un nuevo álbum que terminaría con la interpretación de un único concierto tras varios años alejados de las tablas.

McCartney seguía intentando mantener ocupados a sus compañeros tras la muerte de Brian Epstein, siendo además el miembro de los Beatles que más echaba de menos la energía de las actuaciones. Si mostraba abiertamente su deseo de volver a las extenuantes giras sabía que contaría de entrada con el rechazo tajante de Harrison, por lo que el proyecto Get Back con película/concierto fue la opción más conciliatoria para todos.


Sin embargo, grabar una película durante las sesiones del nuevo álbum se convertiría en una tortura para el grupo y terminaría minando la poca camaradería que les quedaba. Si los Beatles se habían acostumbrado a crear relajadamente en los estudios EMI desde los tiempos de Sgt. Pepper, ahora tenían que trabajar a contrarreloj en un ambiente menos familiar, el de los estudios Twickenham, mientras un equipo de cámaras seguía todos sus movimientos.

Se habían autoimpuesto además no realizar recordings para el nuevo álbum, por lo que no les quedaba otra que ensayar y ensayar hasta que las canciones salieran perfectas en una sola toma, una idea diametralmente opuesta a los nuevos métodos de grabación que habían potenciado desde Revolver. Ian McDonald afirma que todo aquello era del todo innecesario, ya que no había razon ecónomica para que un grupo con el status de los Beatles en 1969 tuviera que trabajar tan duro.

Let It Be fue uno de los temas propuestos por McCartney durante esa epoca, aunque la composición del tema data de los tiempos del White Album. Según cuenta Ian McDonald:

Durante el verano de 1968, en que las sesiones para The Beatles fueron especialmente hostiles, [McCartney] se pasaba las noches en vela, en un estado de inseguridad muy diferente al del personaje tranquilo y encantador que gustaba de interpretar en público. Al final, tuvo un sueño impresionante en el que su madre, Mary, se le aparecía y le decía que no se preocupase tanto por las cosas, que las dejase estar. Como tantas otras experiencias, esto se convirtió rapidamente en canción.

A pesar de que críticos musicales como Julian Ruiz se empeñen en repetir hasta la saciedad que Let It Be está inspirada en el tema Bridge Over Troubled Water de Simon & Garfunkel, nada más lejos de la realidad. Let It Be fue creada durante el verano de 1968, un año antes de que Paul Simon compusiera la canción que daría título al disco más conocido del dúo folk.

Personalmente, nunca he sido muy devoto del tema. De hecho, durante las votaciones para el presente ranking allá por 2004, me sorprendió el aluvión de puntos que Let It Be iba recibiendo día tras día. Por poco se nos cuela en el Top 5. Ian McDonald de nuevo:

Con su aire de consuelo celestial y su letra universalmente comprensible (muchos supusieron con toda naturalidad que se refería a la virgen María), Let It Be ha alcanzado una popularidad desproporcionada a su peso artístico. Acercándose más al rock que al pop, el cuadrado ritmo de gospel, las suspensiones religiosas y la monotonía armónica general, ofrecen una complaciente elevación del alma, más que una revelación; un Hey Jude sin la liberación musical y emocional.


Uno de los aspectos más interesantes de Let It Be, dejando a un lado su sorprendente génesis, fue el maltrato al que fue sometida antes de ser publicada. Por un lado, a Lennon le desagradaba profundamente ese halo de catolicismo que emanaba el tema. En cierta ocasión, preguntó a McCartney mientras la ensayaban si tenían que reír durante el sólo de guitarra. Esto podría haber quedado como una simple anécdota dentro del estudio, pero la malvada secuenciación del álbum original de 1970 fue también sugerida por Lennon: así, Let It Be quedó encajonada entre un comentario del propio Lennon en el que decía "Ahora nos gustaría hacer que Hark el Angel se corriera" y Maggie May, una balada sobre una prostituta de Liverpool que los primeros Beatles utilizaban para calentar antes de los conciertos.

Y la cosa no quedó ahí. La inclusión de Phil Spector como productor para sacar algo decente de las caóticas sesiones del proyecto Get Back tampoco resultó muy favorable al tema. Según cuenta Geoff Emerick en su libro, Spector arrinconaba las grabaciones de los Beatles en una o dos pistas para poder agregarles todas las orquestaciones posibles. Cambiaba acordes en algunos temas e incluso borraba pistas que se convertían en irrecuperables sin consultar con los propios Beatles. No es de extrañar que McCartney anunciara la disolución del grupo cuando descubrió el estado en el que iban a ser publicados temas propios como Let It Be o The Long And Winding Road.

Let It Be cayó, como enésima casualidad afortunada en la historia del grupo, al final de su discografía como perfecta despedida póstuma. El sentimiento de impotencia que inspiró la canción a McCartney ante la inevitable desintegración del grupo fue reinterpretado por los fans como un canto de consuelo ante el triste final de los Beatles. Como no me gusta la versión de Spector y creo que, aunque adulterado, el álbum Let It Be... Naked está más cerca de la idea original del grupo, dejo aquí la versión de este tema según fue reciclado en 2003.