domingo, 10 de julio de 2011

Passion For Acoustics - Telegram Sam


La figura de Marc Bolan me parece muy interesante, no tanto por la música que publicó durante su carrera, si no por ser el mayor rival de Bowie durante los primeros años de la década de los setenta. Esta sana competitividad me la descubrió el libro escrito por David Buckley sobre David Bowie, Una Extraña Fascinación.

David Bowie y Marc Bolan, seis semanas antes de la muerte del segundo

David Buckley afirma que siempre ha habido una gran controversia entre los fans de Bolan y Bowie para aclarar quien fue el verdadero precursor del glam rock, aunque todos están de acuerdo en que Bowie elevo el concepto hacia otras alturas con la creación de Ziggy Stardust. Me parecieron muy sorprendentes las declaraciones de Tony Visconti, productor de ambos músicos, acerca de la actitud de Bolan hacia Bowie en las diversas etapas de su relación profesional, mientras uno alcanzaba el estrellato y el otro veía como su éxito comercial se iba apagando paulatinamente. Antes de 1972, año clave en el que se invierte la suerte de ambos músicos, Bolan había colado once temas en el Top 10 británico desde Ride A White Swan hasta The Groover, mientras David Bowie llevaba tres años sin publicar un single de éxito después de su primera entrada en listas con Space Oddity en 1969. No es de extrañar la actitud despectiva del primero hacia el segundo durante esos primeros años, aunque la situación no tardaría en cambiar radicalmente.

Con la publicación de Ziggy Stardust, aquellos aires de superioridad de Bolan se tornan en recelo y cautela hacia el sorprendente giro que había tomado la trayectoria de su más directo rival... y a partir de ahí, ya sabemos lo que sigue. Bowie alcanza nuevas cimas artísticas con cada nuevo trabajo, mientras Bolan se va hundiendo en una formula desgastada que tan buenos resultados le había dado a principios de la década. Visconti afirma en el libro que había recomendado a Bolan un descanso después del álbum Tanx para absorber nuevas influencias, pero éste desoyó el consejo y terminó por hundirse sin remedio ante la indiferencia de su público.

A veces confundo las canciones entre Electric Warrior y The Slider, pero tengo grabado a fuego el orden de los temas en Aladdin Sane o Hunky Dory. Todas las canciones de T-Rex me parecen muy parecidas, así que Visconti no iba muy desencaminado cuando le recomendó tomarse un año sabático para desconectar un poco. Por otro lado, resulta también gracioso como Visconti le produce a Bowie un álbum tan oscuro como The Man Who Sold The World para después lamentarse por no haber participado en la flamante y posterior trilogía del glam compuesta por Hunky Dory / Ziggy Stardust /Aladdin Sane mientras trabajaba en los álbumes de T-Rex. ¿Donde estaban todas esas canciones cuando yo le producía? exclama en sus declaraciones al libro de David Buckley sin tapujo alguno.

Tony Visconti y el Tío Gilito... perdón, David Bowie

El álbum que nos ocupa esta vez lleva el ilustrativo nombre de Acoustic Warrior, un juego de palabras bastante logrado con la obra magna de T-Rex. Aunque Marc Bolan era un gran amante del folk (de hecho, su apellido artístico viene de Bo-b/dy-lan), no parece conservarse ningún concierto acústico donde cantara sus éxitos. Buscando información sobre este extraño álbum con portada de saldo, me encuentro con afirmaciones que no aparecen en allmusic ni en ninguna otra página especializada. Los fanáticos de Bolan afirman en amazon que este álbum es un fake de concierto en toda regla, compuesto por demos acústicas de estudio o incluso voz y guitarra tomadas directamente del tema original, aprovechando por supuesto la reciente remasterización de los álbumes de Bolan. Ocurre esto en concreto con la canción que nos ocupa, Telegram Sam. Ningún músico puede calcar una pista de voz tan bien como en el acústico que vamos a escuchar al final, sólo hay que compararla con la versión oficial para confirmar que nos encontramos ante la pista que aísla voz y guitarra en el tema original. En fin, no hay mal que por bien no venga.

Acoustic Warrior incurre además en el mayor de los delitos como bootleg, ya que no se queda tan sólo en tomar grabaciones de distinta procedencia para componer un disco que se pretende homogéneo, si no que también mete sonido de público para simular ese hipotético concierto acústico que Bolan nunca llegó a realizar.


3 comentarios:

Bruno dijo...

Efectivamente: he tardado un rato jugueteando con los dos reproductores, pero al lograr sincronizar el acústico que aquí aparece con la canción original, la pista de voz coincide al 100%. Como bien dices, han diseccionado la grabación para montar este "engendro".

A mi T.Rex siempre me ha gustado mucho, pero sí es cierto que su repertorio es demasiado monótono, muy repetitivo. Eso sí, la egolatría de Marc Bolan debía ser de las que hacen época: recuerdo en el "Born to Boogie" que la T.Rextasy (creo que era así) iba a ser más grande que la Beatlemania...

revolver dijo...

Marc Bolan era el Rey del Glam, ¿acaso lo dudáis?, lo cantaba Alaska...
A mí me gusta mucho su trilogía Warrior, Slider, Thanx.
Por cierto, los guitarreos de Bolan en Electric Warrior dan mucho juego a las futuras generaciones de Heavy Metal. ¿No os parece?

Manuel J dijo...

Bruno: Vaya paciencia que has tenido coordinando ambas grabaciones. Me has sorprendido, pensaba que eras un fan incondicional de T-Rex y... al final, pensamos igual.

revolver: Thanx lo tengo pendiente. A ver si me pongo con él un día ;) Gracias por comentar a los dos.