jueves, 26 de agosto de 2010

Karate - Pockets


Nos colamos en medio del ranking de discos de los Beatles en solitario para recuperar y reivindicar un auténtico grupazo que desapareció hace ya cuatro o cinco años. A principios de los años 90 un inquieto Geoff Farina (voz y guitarra) formó en la ciudad de Boston el grupo Karate junto a Eamonn Witt (bajo) y Gavin McCarthy (batería). Como sucede con la mayoría de power tríos, Karate destaca por el virtuosismo de sus componentes, con Farina como estrella más sobresaliente por su dominio y versatilidad con las seis cuerdas.

Tras editar un par de EP’s grabaron su primer álbum, titulado simplemente Karate (1996), en el que se empezaba a definir el sonido de la banda, aunque aún faltaba para que alcanzaran su máximo nivel. En estos momentos la formación incluía a un cuarto miembro (Jeff Goddard al bajo desplazando a Witt a la segunda guitarra, aunque la fórmula como cuarteto apenas duró ya que este último abandonó la banda al poco), y su música se podía calificar como indie rock con muchas influencias del hardcore e incluso emocore. Su segundo disco In place of real insight (1997), seguramente su mejor trabajo, es un potente trallazo con temas imprescindibles como It’s 98 stop, New new o This, plus slow song; aunque aún en la línea del anterior trabajo, en este disco se empiezan a vislumbrar algunos tímidos cambios en el sonido de la banda. En 1998 The bed is the ocean sale a la luz, continuando la senda de los trabajos anteriores.

Es con Unsolved (2000) cuando se hace evidente y más que palpable el giro que estaba tomando la banda hacia el blues y sobre todo al jazz. Las canciones se cimentan sobre estructuras y acordes indudablemente jazzísticos, y las interpretaciones son absolutamente impecables: temas como The lived-but-yet-named o The roots and the ruins son buena muestra de ello. Así, Karate lograba una impresionante fusión entre el indie rock, (cada vez menos) hardcore, (cada vez más) jazz, algo de blues, algunos toques de funk e incluso punk.

Tras el discreto Some boots (2002), en el año 2004 sale a la luz el álbum Pockets que aquí nos ocupa. El sonido de la banda ha madurado lo suficiente para “dejar de ser ruidosos y agresivos” y probar nuevos caminos. La influencia jazzística es enorme (el propio Farina cita como referentes a Django Reinhard, Bill Evans o Nels Cline, entre otros) y el grupo se mete de lleno a la tarea de explorar nuevas áreas de su sonido. Como es habitual en ellos la producción es sobria y muy limpia, y la banda graba los temas sin adornos ni florituras ("No frills", que dijera Nick Drake): para ellos el directo es tanto o más importante que sus discos, y evitan grabar las canciones con arreglos que les sea imposible reproducir sobre un escenario. Así, la formación bajo-guitarra-batería no se ve modificada en ningún momento, dando mucho empaque al conjunto.

El principio del disco es arrollador con tres temazos que no dan tregua y que conquistan desde la primera escucha: empieza con With age, que tras unos incontestables acordes de jazz se desarrolla como un slow rock con el característico fraseo de Farina, quien más que cantar podría decirse que recita (spoken word que le llaman a esto los anglosajones). Le sigue Water, uno de los mejores temas del álbum y de hecho el preferido por Farina, una balada con una deprimente letra sobre un amor imposible o no correspondido, y que te mantiene casi conteniendo la respiración en sus más de cinco minutos. Por suerte tras ella aparece, como contraposición, The state I’m in, un funk-rock tremendamente pegadizo y efectivo. El ecuador del álbum lo ocupan Cacophony y Allingual, ambas con un tempo lento y pesado: el primero de los temas con ecos de sus primeros trabajos; el segundo, con un inicio que recuerda mucho al Five Years de Bowie, con guitarras más sucias y distorsionadas que en el resto del disco. Tow truck es una agradable tregua, con su contagioso ritmo y el característico rasgueo de la guitarra, y sobre todo por el gran trabajo de Goddard al bajo. La banda intenta poner cara amable y nos ofrece Pines, una balada que puede resultar incluso intrascendente entre el resto de temas del álbum; Farina se esfuerza por cantar y dar protagonismo a la letra. Se despide el disco con el apasionado Concrete, el tema más largo con diferencia (ocho minutos y medio) y donde la guitarra aparece doblada, cosa rara en sus grabaciones.

Karate se separó solo un año después siendo Pockets su último trabajo de estudio, aunque con posterioridad aparecieron dos discos más de la banda: el primero de ellos se debe a la participación de la banda en el proyecto In the Fishtank, del sello Konkurrent, y así en 2005 vio la luz el volumen 12 del mismo con ocho covers grabadas justo antes de las sesiones de Pockets. El último trabajo publicado de la banda, considerado como su disco póstumo, es una grabación de uno de sus directos y vio la luz en 2007 bajo el título de 595, ya que se correspondía al concierto número 595 de la banda, en Bélgica para más señas.




P.D. como último detalle sobre la banda, señalar que uno de los principales motivos de la separación de la banda, aparte de las rencillas internas, fueron los serios problemas auditivos que empezó a tener Geoff Farina. Pese a ello no ha dejado la música de lado ni mucho menos, y sigue grabando y tocando tanto en solitario como con proyectos como Secret Stars.

1 comentario:

Ana Rozas dijo...

Grande Karate!

La banda más infravalorada de la historia.. Estos tipos son geniales.

Saludos