jueves, 2 de diciembre de 2010

The Velvet Underground (I)

Polémicos. Violentos. Decadentes. Primitivos. Transgresores. Autodestructivos. Descarnados. Hipnóticos. Vanguardistas. Marginales. Farsantes…

Todos éstos y muchos más calificativos pueden aplicarse a la banda de culto por excelencia. Reconocidos varios años después de haber desaparecido, The Velvet Underground ha sido y es en la actualidad uno de los grupos más influyentes del rock: incontables bandas e incluso movimientos enteros como el punk o el grunge han bebido directamente de las fuentes de este cuarteto neoyorquino que, paradójicamente, fue totalmente ignorado por crítica y público durante su existencia.

A finales de los años 60, el mundo tenía puesta su mirada en el movimiento hippie: una generación de jóvenes inconformistas que se enfrentaban a la sociedad predicando la paz y el amor envueltos en una ingenua marea de drogas, música pop y sexo (amor libre, eufemísticamente); la soleada California era el paraíso terrenal. A muchos kilómetros de allí, en oscuros antros de NY, un grupo de rock iba a romper las inocentes ilusiones del pop con su nihilismo callejero, una música opresiva y ritmos hipnóticos. La V.U. abría las puertas de terrenos desconocidos hasta entonces. Mientras la Norteamérica hippie se abstraía hablando de sexo, porros, LSD y la trascendencia psicodélica, las canciones de V.U. versaban sobre el sadomasoquismo, el travestismo, la heroína, el suicidio y la marginalidad urbana.

Todo comienza con el encuentro en 1964 de dos genios (y dos grandes egos). John Cale era un joven galés de sólida formación musical clásica, becado para estudiar teoría contemporánea con compositores de la talla de Xenakis o La Monte Young; el formar parte de un grupo de laboratorio llamado The Primitives le sirvió, si bien no para conseguir éxito alguno, sí para encontrarse con Lou Reed. Éste era un universitario de Long Island que, en uno de sus múltiples escarceos con el mundo del rock, por aquel entonces trabajaba como compositor “por encargo” del pequeño sello Pickwick. Problemático desde pequeño, sus padres lo sometieron a tratamiento psiquiátrico, electroshock incluido, para corregir incipientes tendencias homosexuales, que eufemísticamente denominaban como “desviación de la conducta”.

Sus personalidades opuestas se complementan a la perfección, tomando el rock como vehículo de expresión: por un lado, un vanguardista músico dado a la improvisación y al conceptualismo más destructivo; por el otro, un poeta urbano que canta a las más oscuras perversiones, con escasa técnica y limitada voz.

Deciden formar un grupo y Lou llama a Sterling Morrison, el que fuera su compañero en la Universidad de Syracuse de la que fue expulsado por mala conducta. Sterling era un competente guitarrista y bajista que había formado parte de varias bandas, en algunas con el propio Lou. Como baterista toman a Angus McLise y forman así The Warlocks, que luego se llamarían The Falling Spikes. Con esta inconclusa formación llegaron a grabar una maqueta donde encontramos entre otras Heroin, Venus in furs o I'm waiting for my man; editadas posteriormente en un álbum conocido como Scotch Recording Tape, podemos escuchar a continuación dos fragmentos de los dos últimos temas citados. Como podemos notar, el sonido del entonces trío dista mucho de la crudeza y contundencia que caracterizan a V.U., sonando la primera demo como un tema cuasi-medieval, y estando interpretado el segundo en un estilo totalmente folk:



Quedaba mucho que pulir...


Un libro de Michael Leigh sobre el sadomasoquismo les da el nombre con el que fueron conocidos: The Velvet Underground. Son contratados para actuar de teloneros y McLise abandona el grupo. Entonces se acuerdan de la hermana de Jim Tucker, compañero de universidad de Reed y Morrison; Moe Tucker, que tocaba la batería de pie de un modo extrañamente primitivo y tenía aspecto andrógino, acepta y así se crea la primera (y original) formación de V.U.

Estamos en 1965 y comienzan a tocar en antros de NY, desconcertando al público sin excepción. Cuatro posesos vestidos de cuero negro que, de manera totalmente distorsionada, cantaban a las adicciones, el suicidio y los látigos de cuero con los amplificadores al máximo y, la mayoría de las veces, desafinados. Se cuenta, dentro de la leyenda del grupo maldito, que sobre 1966 Brian Epstein quiso firmar con ellos para representarlos, pero el manager de los Beatles murió antes de llegar a ningún acuerdo con la banda.

Van de un local a otro sin lograr la menor repercusión y, antes de probar a dar el salto a Europa, comienzan a tocar en el Cafe Bizarre; allí les llega el primer golpe de suerte. Un amigo de Andy Warhol que los había visto en una anterior actuación se los recomienda para el espectáculo que el pintor estaba preparando. Warhol acude a presenciar uno de sus conciertos (a los que por cierto iban cuatro gatos) y queda fascinado por la actitud, el sonido estridente y las provocadoras letras de la V.U. Se los lleva a la mítica Factory, proporcionándoles nuevos equipos, para producir un psicodélico espectáculo de luces, música, danza y proyecciones de vídeos llamado Exploding Plastic Inevitable.



continuará...

7 comentarios:

Víctor Hugo. dijo...

Un grupo que puede gustar más o menos, pero que hay que escuchar y reconocer el impacto que causaron en el mundo del Rock. Sin ellos tal vez la cosa sería un poco diferente..:)

Benet García dijo...

Genial. Hacía falta un post así sobre la VU.
Espero ansioso la 2ª parte.

Bruno dijo...

Hola a ambos. Gracias por vuestros comentarios.

Como bien dices, Víctor, el impacto y la influencia de la Velvet son mayúsculas. Leí una frase, creo recordar que de Brian Eno, que decía que muy poca gente llegó a escuchar a la V.U. durante su corta existencia, pero que los que lo hicieron formaron su propia banda. Bastante significativo.

Gracias Benet, este es el primero de un total de 5 artículos: el de hoy como introducción y los cuatro restantes acompañando a cada álbum. Quizá salga un sexto, a modo de epílogo, pero está por ver.

Espero que os gusten ;)

David dijo...

Nos gustarán (los post, aclaro). Además, yo hace mucho tiempo que no he vuelto a escucharlos como es debido (pues desde que "perdí" las cintas, me parece).
Un saludo.

Mansion On The Hill. dijo...

Mmmmm....Nunca me gustaron mucho. Tengo un amigo que les adora pero a pesar de sus esfuerzos, nunca consiguió que me enganchara.

Reconozco su influencia en la historia del rock (fundamental) pero nunca me sentí muy cerca de su propuesta.

Buen post, una vez mas.

Manuel J dijo...

A mi me pasa un poco como a Mansion, pero después de leer esta entrada me entran ganas de volver a probar. Echando un vistazo a su ficha en allmusic me llaman la atención dos cosas:

- Que el álbum "del platano" no aparezca entre su listado de álbumes.

- Que todos sus álbumes de estudio, salvo uno de ellos, tengan 5 estrellas.

Bruno dijo...

Lo de allmusic no tiene nombre...

- el álbum del plátano no aparece en su discografía porque se lo han atribuido a un artista llamado "The Velvet Underground & Nico": sin biografía, sin más discografía que este disco... Una torpeza por su parte. Por cierto, cinco estrellas también.

- el único disco que no tiene cinco estrellas, sino una y media en concreto, es el álbum "Squeeze": aunque efectivamente fue lanzado como otro trabajo de la Velvet, de hecho no están en la banda ninguno de sus miembros originales. Doug Youle, quien entró en la V.U. para sustituir a John Cale, se quedó con el nombre del grupo y con nuevos miembros (entre otros Ian Paice) siguió actuando y sacó este disco. Como era de esperar la respuesta tanto de público como de crítica fue demoledora.