domingo, 19 de enero de 2014

Mikel Muñoz - The Band · Historia y Música


Me gustaría aclarar en primer lugar que no soy un fan entregado de The Band. No conozco gran parte de su discografía después de Stage Fright, aunque si bastante bien sus primeros álbumes. Dejando a un lado los trabajos que publicaron bajo su autoría, los habré escuchado en incontables ocasiones como acompañantes de Bob Dylan en el famoso bootleg del Live At The Royal Albert Hall o como apoyo en Planet Waves. Siempre me han atraído como grupo, aunque reconozco que nunca he sentido la necesidad de ahondar más allá de Stage Fright. Hay que reconocerles que a finales de los sesenta cada uno de sus componentes tenía un carisma arrollador, acentuado aún más por esas enigmáticas fotografías en blanco y negro incluidas en la carpeta del Brown Album. Son un grupo del que siempre he querido saber más, sobre todo de aquella primera época en la que fueron capaces de desarrollar una música tan genial como propia, conocer los tejemanejes de su proceso de grabación, saber cómo contribuía cada uno de sus miembros al proceso creativo o ahondar en la historia de personajes tan atormentados como Richard Manuel.

El libro de Mikel Muñoz supone un acercamiento inmejorable en castellano a la obra e historia del grupo. Su lectura es ágil y no se corta a la hora de juzgar sus trabajos de una forma objetiva. Normalmente, un libro sobre un grupo musical adolece de tomar partido con marcada tendencia a ensalzar la obra de la que se habla, ya que los potenciales compradores son fans que desean leer por enésima vez acerca de las virtudes de sus ídolos. Mikel Muñoz no se anda con falsas concesiones y, cuando tiene que hablar de la sequía creativa que comienza en Cahoots, se muestra implacable a la hora de enumerar las carencias y fallos de cada nueva entrega. El libro va al grano desde el principio y nos ahorra innecesarias descripciones sobre los años de juventud de los miembros del grupo. Su primera etapa con Ronnie Hawkins dura justamente lo necesario y el momento en el que Dylan los recluta como banda de acompañamiento no se hace esperar demasiado. También son de agradecer las interesantes fotografías del interior en las que podemos ver instantáneas tan interesantes como una de 1965 en la que los miembros del grupo no son ni la sombra de lo que serán un lustro después. También se agradece que el libro no nos haga la jugarreta de colarnos largos apéndices para hacer bulto como suele ocurrir en el género de la literatura sobre rock.

Dylan, Manuel, Hudson, Helm, Danko, Robertson

No hay unos pasajes específicos que me gustaría destacar. Me sorprenden en cambio algunas ideas que se me quedaron grabadas una vez terminé el libro. Aunque Mikel Muñoz resalta con justicia las mejores canciones de la obra crepuscular del grupo, deja la impresión de que The Band tras Stage Fright acusa una creciente sequía creativa de la que nunca volverá a recuperarse. Tras el resbalón de Cahoots se suceden directos y discos de versiones en un desesperado intento por esquivar el juicio por parte de crítica y público a nuevo material. De hecho, tras el fracaso de Cahoots en 1971 se produce un brusco parón creativo que durará cuatro largos años hasta Northern Lights Southern Cross. Sus dos últimas entregas aún conservan destellos de su primera obra, pero ya nunca volverá a ser igual. Otro aspecto que me llama la atención es la tácita rivalidad entre Levon Helm y Robbie Robertson en su pugna por liderar el grupo. Al terminar el libro me quedo con la idea de que Levon Helm es (o mejor dicho, era) un ingrato rencoroso que no supo valorar las cruciales contribuciones creativas de Robbie Robertson. No quiero que se me entienda mal, hablo del Levon Helm de los ochenta y en los incontables momentos en los que se dedicaba a despotricar sobre su ex-compañero ante la menor oportunidad, acusándolo de robar la autoría de los temas del grupo y alegando a la vez que la composición de los temas era una labor de puesta en común. Resultan llamativas esas declaraciones cuando en su carrera en solitario era evidente que como compositor no poseía ningún tipo de aptitud.

Dejando a un lado estos aspectos difíciles y peliagudos, el libro de Mikel Muñoz ayuda a entender la historia de estos cinco hombres, no sólo como grupo, sino en su periplo vital. A pesar de que Levon Helm se convirtió después en una persona irritante, me sigue emocionando verlo cantar The Night They Drove All Dixie Town en The Last Waltz escudado por Robbie Robertson y el resto de sus compañeros. Este libro sirve sobre todo como sentido homenaje a las páginas doradas que The Band escribió en la historia del rock como Music From Big Pink, su segundo álbum homónimo o The Last Waltz.

3 comentarios:

Jose Navas dijo...

A la historia del rock no le queda tiempo para entender lo que esta banda hizo por todo lo que vino después y la influencia que dejo en sus coetáneos. Una de las piezas fundamentales de esto que conocemos como rock. Enormes y Eternos

Mansion On The Hill. dijo...

Este libro es excelente, Manuel.Como bien apuntas, lo mejor es el ritmo de lectura ágil, que va al grano y se posiciona. Siempre con conocimiento de causa.

Agradecer a Mikel Muñoz su valentía por escribir un libro de The Band en un pais como este en el que un grupo de semejante calibre solo lo conocemos los aficionados a la buena musica.

Muy recomendable.

01011177 dijo...

Vale la pena conocer esas bandas, muy agradecido,,