lunes, 11 de noviembre de 2013

Lou Reed en "cinco" discos

Tras abandonar la Velvet sin pena ni gloria, Lou Reed se embarcó en una arriesgada carrera en solitario donde su afán por superarse, experimentar y hacer siempre lo que le pedía el cuerpo (y no lo que pedían las discográficas) fueron sus señas de identidad. Inconformista, desafiante, transgresor o impactante son solo algunos de los calificativos que podríamos aplicarle, un outsider cuya sombra es mucho,  muchísimo más alargada de lo que su fama o sus ventas puedan sugerir.
 

Esta entrada la estábamos gestando desde haces meses entre bambalinas: un tuya-mía, entre Mansion y Bruno, a ver quién se lanzaba a hacerlo... Y no era por ningún motivo concreto por lo que este repaso a la carrera del cantante neoyorkino seguía quedándose en el tintero, semana tras semana sin que le hincáramos el diente. Al final ha tenido que estirar la pata el bueno de Reed para que nos decidamos a sentarnos frente al teclado e intentar esto tan difícil que es tratar de resumir la carrera de un artista en solo cinco discos.

Al final decisión salomónica: hemos seleccionado los que consideramos discos más relevantes en la carrera de Lewis Allan Reed y entre Bruno, revolver y Mansion hemos escrito a seis manos las reseñas para ellos. A poco que conozcáis la carrera de Lou echaréis en falta algún disco absolutamente imprescindible; todo tiene explicación: a Transformer (1972) ya le hemos dado cobertura suficiente en el blog con anterioridad (hablamos largamente sobre él aquí y también parcialmente aquí); por su parte otro firme candidato a aparecer en la selección, New York (1989), será tratado próximamente en una entrada a cargo de Mansion.


Berlin (1973)

Eins, zwei, drei... un grupo de voces canta cumpleaños feliz... 

Así empieza la ópera rock más triste y trágica de la historia, y quién mejor que Reed para hacer de maestro de ceremonias. Lo cierto es que, aunque se trata de un álbum conceptual en que se narra la trágica historia de Caroline y Jim (drogadicta  y prostituta ella, proxeneta y maltratador él), en realidad el disco está hecho a partir de retales, canciones que Lou había ido componiendo y grabando aquí y allá: algunas del tiempo de la Velvet (como Oh Jim o Caroline Says (II)) u otras, como Berlin, que editó en su primer disco en solitario. Puestas todas en orden, sin embargo, logran crear un contundente collage absolutamente magistral, una brutal crónica negra del submundo de los marginados y perdedores.

Cuando se editó Berlin recibió más palos que Caroline, que ya es decir: sin ir más lejos en Rolling Stone llegaron a predecir el final de la carrera de Reed por este disco. Cuarenta años después está considerado uno de los mejores discos de todos los tiempos. Canciones como Caroline Says (II), Lady Day, Men of Good Fortune o Sad Song están entre los mejores de toda su carrera. Como curiosidad, señalar que en la España del "una, grande y libre" el disco salió mutilado: los llantos infantiles que se oyen en The Kids (grabados por el hijo de Bob Ezrin, productor del álbum) y la explícita letra hicieron que la censura eliminara este tema en la edición española.
by Bruno

Coney Island Baby (1976)

La vida son ciclos y estos tienden a repetirse; así que al igual que al White Light/White Heat le siguió The Velvet Underground, al glam, Berlin y Metal Machine Music le sigue Coney Island Baby. Este álbum supone un soplo de aire fresco, un plácido paréntesis en la carrera del neoyorkino. Sin perder su identidad, estas ocho canciones son una vuelta al rock sencillo y sin adornos. Se trata de un disco tremendamente compacto, donde destacan los sencillos arreglos, similares para todos los temas: Reed a la guitarra rítmica, una genial guitarra solista a cargo de Bob Kulick, y bajo y batería. Y nada más, porque no hace falta nada más. 

Lou se aparta a ratos de su lado más oscuro y ahora escribe y canta canciones de amor como Crazy Feeling o de líos de faldas como Charlie's Girl, e incluso nos muestra su lado más simpático en A Gift (donde canta, literalmente, soy un regalo para las mujeres de este mundo), aunque vuelve a meterse en terrenos tenebrosos en uno de los mejores temas, Kicks, donde su interpretación vocal se va volviendo compás a compás cada vez más desenfrenada. El álbum cierra con la inmortal Coney Island Baby, un profundo tema donde Reed mezcla recuerdos de su juventud y reflexiones sobre el amor. En resumen, se trata de un disco nada pretencioso que, sin embargo, alcanza una de las cotas más altas de su carrera.
by Bruno

Street Hassle (1978)

Muchos respiraron tranquilos ese año cuando pudieron escuchar este disco. Y es que tras la locura que supuso Metal Machine Music y el gatillazo creativo de Sally Can't Dance, pocos esperaban un nuevo arranque de genialidad del músico newyorkino. Pero a Lou no se le había olvidado hacer grandes canciones, grandes retratos urbanos y excelentes melodías. Para ello, nada mejor que volver a hacer lo que mejor hace: música de calle, cruda, y sin aspavientos experimentales. La mayoría de Street Hassle son tomas en directo, sazonadas con arreglos postreros en estudio. Pero suena, bien, muy bien. 

Sobresale la grandiosa pieza que da titulo al disco. Para mi, la mejor canción de Lou Reed. Maravillosa pieza en tres actos, con ese cello emocionante hasta el tuétano y esa inspirada intervención de  Springsteen al final de la oda. I Wanna Be Black es una de las cosas mas surrealistas que he escuchado en mi vida, y con una de las letras mas sinsentido de Reed: "I wanna be black, I wanna be like malcolm X, And cast a her, Over president kennedy, s tomb, And have a big prick, too". Me parto, que bueno. El velvetiano comienzo con Gimmie Some Good Times, la ramoniana Real Good Time Together, o esa delicatessen que es Shooting Star conforman el gran grueso genial de la obra. Aunque para el final, deja caer esa joyita trivial que responde al nombre de Wait. Una delicia. 
by Mansion on the Hill

The Blue Mask (1982)

Los ochenta, para la gran mayoría de intocables de los sesenta y los setenta, fueron un via crucis. Para Lou, algo menos, gracias a trabajos como este sensacional The Blue Mask o el inconmensurable New York (1989). The Blue Mask es para mi uno de esos discos que demuestra la deuda eterna que tiene el rock con la música de este tipo. Obviando su olvidable portada es uno de los mejores y mas completos albumes de Lou Reed.

El anterior Growing Up in Public (1980) ya sembró el nuevo suelo por donde iba a discurrir la nueva etapa de Reed, aunque a mi gusto, le faltaban las grandes canciones de siempre. The Blue Mask aporta mucho mas, y marcha un hito creativo en su carrera. Todas las canciones son brutales. Desde las ruidosas y aparatosas The Blue Mask o Waves of Fear (que bien se maneja Lou Reed con este tipo de sonidos), hasta las dos obras maestras del final, como son The Day John Kennedy Died y la maravillosa y absoluta debilidad que es Heavenly Arms. El comienzo con dos temas muy personales (de los mas personales de su carrera, ya que abordan aspectos propios de la realidad vital de su autor) como My House o Women (I love women....) es uno de mis inicios favoritos de un disco de Lou Reed. En medio, cosas tan tremendas como The Gun o Averague Guy. Siempre único en fondo y forma. 
by Mansion on the Hill

Rock 'N' Roll Animal (1974) 
 
Lou Reed Live (1975)

Tal vez lo propio en esta revisión hubiera sido escribir sobre un álbum más reciente de Lou, Ecstasy por ejemplo, o sobre la interesante trilogía New York, Songs For Drella y Magic And Loss para completar la carrera discográfica de este 'Animal' del Rock 'N' Roll. Pero como se trata de una selección de 5 discos y solo me han dejado opción a uno, he hecho una pequeña trampa y voy a recomendar a aquellos que se introduzcan en el universo loureediano un falso doble álbum en directo: Rock 'N' Roll Animal/Lou Reed Live.

Y he tirado más de corazón que de cabeza para recomendar este doblete por varias razones:
  • Porque yo conocí a Lou Reed escuchando estos dos discos grabados juntos en una cassette y fue como tocar el cielo en cada escucha.
  • Porque ambos discos están grabados en la misma sesión y cuentan con el mismo grupo de acompañamiento, formando un todo irrepetible.
  • Porque soy un fanático del sonido que consigue esta fantástica banda que en todo momento suena compacta y equilibrada, dejándote un exquisito sabor de boca.
  • Porque a pesar de la tortuosa gira europea que precedió a la grabación de este concierto, Lou está espectacularmente afinado y sobrio en su interpretación vocal.
  • Porque escuchando los dos discos de una tacada obtenemos un perfecto 'Grandes éxitos', ya que recoge las grandes canciones de la Velvet Underground y las mejores canciones de los primeros discos de Lou Reed. 
Los dos discos contienen la casi totalidad del concierto que Lou Reed y su banda ofrecieron en la Howard Stein’s Academy of Music de Nueva York el 21 de diciembre de 1973. El setlist completo de aquel concierto en el orden correcto es el siguiente: 

Intro/Sweet Jane - How Do You Think It Feels - Caroline Says I - I'm Waiting For The Man - Lady Day - Heroin - Vicious - Satellite Of Love - Walk On The Wild Side - Oh Jim - Sad Song - White Light/White Heat - Rock And Roll (encore).

Puedes escuchar este concierto en  El Tocadiscos.
by revolver

3 comentarios:

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

Enorme selección, a pesar de las restricciones que comentáis. Yo prefiero en directo el "Take No Prisoners", pero, vamos, que son minucias. Pocos artistas en la historia del rock han dejado tantas obras maestras como Lou Reed.

Un abrazo.

TSI-NA-PAH dijo...

Perfecto...100% contigo.
A+

revolver dijo...

Hola a los dos y gracias por comentar.

Gonzalo; pensé en el álbum con la portada de Nazario para este post, pero después de escucharlo me pareció muy duro: los 16 minutos de "Walk on the Wild Side" con toda esa verborrea lanzada contra todo el mundo, apenas canta; o los 13 minutos de "I'm Waiting For the Man" se me hacían eternos pensando en alguien que quiera introducirse en la vasta obra de Lou Reed. Creo que el concierto elegido es más asumible por un mayoría de público.