lunes, 8 de julio de 2013

La Costa Brava (1 de 5): Introducción

Hace ya dos años escribí tres entradas en homenaje al desaparecido grupo La Costa Brava. No fueron entradas sobre el grupo en sí o reseñas a sus discos, lo que hice fue dedicarles una publicación a cada uno de sus componentes. Así, escribí una crítica sobre el concierto que Francisco Nixon ofreció en Cádiz aquel mismo año, hablé del último trabajo de Dani Garuz en solitario y trajimos al blog una soberbia canción de Sergio Algora con la que abre el último álbum de La Costa Brava: Natasha Kampush (Hazme una Perdida). Es curioso, porque todos los veranos me da por volver a escuchar la música de este maravilloso grupo. No sé que tienen exactamente, pero son ideales para ponerlos en el coche camino de la playa o en cualquier momento del día bajo el sofocante calor que padecemos aquí por el sur. Ahora que llega el verano y vuelvo a revisitar toda su discografía una vez más, me gustaría aprovechar para dedicarles varias entradas en las que iremos repasando su breve discografía de seis discos.



Como ya dijimos en la entrada dedicada a Sergio Algora, lamentablemente ya no habrá más música de La Costa Brava por la muerte del propio Algora en 2008 debido a problemas cardíacos. Espero no resultar demasiado repetitivo, ya que lo que haremos en este monográfico será reseñar uno a uno sus seis álbumes repartiéndolos en varias entradas para que no nos queden publicaciones ni muy largas ni excesivamente cortas. En total serán cinco entradas contando con ésta que estás leyendo ahora y que utilizaremos a modo de introducción para hablar de los orígenes del grupo.

Si alguien busca "La Costa Brava" por Internet, la información que suele recibir es siempre la misma (copio de la wikipedia): La Costa Brava es un proyecto surgido en 2003 de la amistad entre Fran Fernández (voz y guitarra de Australian Blonde) y Sergio Algora (El Niño Gusano / Muy Poca Gente) junto a Daniel Garuz (Pulmón / Muy Poca Gente) y Eloy Cases (René / Muy poca gente). Para los fans del grupo es un información que sabe a poco y no estaría de más conocer más datos sobre esta extraña unión. Podemos decir casi con total seguridad que Fran Fernández deseaba ya en 2001 escribir canciones en castellano abandonando el inglés utilizado en los trabajos de Australian Blonde. De hecho, en alguna entrevista que otra ha dicho que ya por entonces pensaba llamar Nixon a ese hipotético proyecto paralelo en el que cambiaba el idioma a sus canciones. Sin embargo, ese plan tardaría varios años en arrancar, ya que la reciente amistad con Sergio Algora le haría embarcarse en La Costa Brava y aportar todo ese material que ya tenía escrito para la nueva e incierta aventura.


Fran y Sergio se conocieron en 2001 durante la presentación de un libro recopilatorio de historias cortas en el que participaban diez músicos entre los que también se encontraban gente como Fernando Alfaro y Nacho Vegas. Fran le enseñó a Sergio las canciones que había escrito bajo ese nuevo enfoque castellanizante y éste le ofreció la ayuda de su grupo Muy Poca Gente para grabarlas. Lo que yo personalmente desconozco es porque Muy Poca Gente, con un álbum y un EP ya en el mercado, terminó migrando casi en su totalidad hacia La Costa Brava. Es como si un grupo hubiera fagocitado a otro sin dejar rastro alguno. De hecho, Muy Poca Gente nunca anunció su fin de manera oficial, ya que sus músicos se olvidaron de echarle el cerrojo de manera formal. Igual La Costa Brava era un extraño experimento que en un principio no iba a durar más de un álbum, pero que finalmente terminó absorbiendoles por completo debido a todos esos nuevos caminos que se habían abierto ante ellos.

En una de las entradas dedicadas a La Costa Brava en el blog de Francisco Nixon puede leerse lo siguiente sobre la filosofía original del grupo: "Una de las cosas que modestamente se proponía La Costa Brava, y casi la única de la que realmente me siento secretamente orgulloso, es la de haber presentado batalla al pesimismo existencial que domina el discurso narrativo desde la época del Romanticismo. Incluso llegamos a publicar una especie de "manifiesto" cutre al respecto en el libreto de Los Días Más Largos. Era nuestra forma de protestar contra la idea, tan extendida, de que la autocompasión es más profunda que la alegría."