lunes, 21 de enero de 2013

John Howard - Kid In A Big World


 

Si has visto la portada del álbum que vamos a comentar y aún así estás leyendo está entrada, gracias por el voto de confianza. Kid In A Big World de John Howard es un gran desconocido, pero un gran álbum con una historia detrás que podría ser la antítesis de carreras fulgurantes de los setenta como las de David Bowie o Elton John. Llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre este álbum por dos motivos: el primero de ellos es recomendar su música, el segundo contar la historia de un músico con un gran talento que tuvo la mala suerte de tenerlo todo en contra para triunfar. No quiero terminar este párrafo sin agradecer a Alex, otro de los colaboradores del blog, que me recomendara esta gran obra maestra hace algunos años.

La primera vez que escuché Kid In A Big World, me vinieron a la mente referencias tan validas como el primer Elton John o el David Bowie de la época glam. John Howard poseía en este álbum la clarividencia y la misma capacidad de emocionar con sus canciones que ambas estrellas de los setenta. Excelente pianista y sensible compositor, John Howard podría haber tomado el relevo de ambos en una fecha tan oportuna como 1975, cuando David Bowie empezaba a coquetear con otras músicas en su continua evolución y Elton John decidía retirarse durante al menos cinco años. ¿Qué fue lo que salió mal entonces? En primer lugar, Kid In A Big World salió al mercado un año en el que el glam era ya una moda pasajera y los músicos británicos empezaban a vislumbrar en el horizonte otras tendencias como el punk, la new wave o la música disco. Hablamos de un álbum publicado en el momento menos oportuno, pues con toda seguridad habría tenido más éxito en 1971 o 1972. Los medios de comunicación tampoco ayudaron demasiado, pues la BBC Radio 1 se negó a pinchar los dos singles extraídos del álbum: Goodbye Suzie que fue el primero, por considerarlo demasiado depresivo, y Family Man por encontrar cierto grado de misoginia en sus letras.


Por todo esto, el álbum pasó sin pena ni gloria y John Howard, que tenía contrato con CBS para tres discos, vio con gran impotencia como su segundo trabajo llamado Technicolour Biography era archivado por la compañía discográfica cuando sus canciones no habían sido desarrolladas más allá de sencillas demos al piano. Después de este duro contratiempo, John Howard comenzó la grabación de su tercer álbum, para el cual lanzó un primer single titulado I Got My Lady con el que la compañía pretendía sondear el mercado. Al no escalar posiciones en las listas según lo esperado, CBS paralizó por segunda vez la grabación de un álbum de John Howard y el músico se vio obligado a abandonar el sello. Resulta sangrante la falta total de apoyo que la compañía discográfica dio al músico durante este primer periplo en el que el artista trataba de encontrar su público. Hasta 1980 y fuera de CBS, intentó alcanzar el éxito publicando singles en los que coqueteaba con la música disco, pero ninguno de ellos le aportó ningún triunfo. Ya en los ochenta pasó a ejercer como representante de otros músicos, teniendo en su cartera de clientes a gente tan destacada como Gary Glitter o Madness. A mediados de los ochenta intentó probar suerte de nuevo en A&R publicando un nuevo álbum llamado The Pros And Cons Of Passion en el que alternaba canciones originales con versiones de otros compositores. La Ley de Murphy volvió a cebarse en él cuando, una semana antes de la publicación del álbum, su compañía discográfica se declaró en bancarrota, dejando en la estacada por tercera vez consecutiva un disco de John Howard.

Esta historia no puede terminar sin un final feliz, así que pegaremos un salto de varios años para encontrarlo. En 2002, aparece un libro llamado En Busqueda del Disco Perdido: Portadas de Discos de los 50's a los 80's en el que se recupera la portada de Kid In A Big World. Esto despierta el interés de una subsidiaria de RPM Records, llamada Cherry Red Records, que en septiembre de 2003 vuelve a publicar Goodbye Suzie en un recopilatorio llamado Zigzag: 20 Junkshop Soft Rock Singles 1970-1974. Dos meses después, RPM Records reedita el álbum Kid In A Big World y a principios de 2004 aparece una reseña de Paul Lester en Uncut otorgando nada menos que 5 estrellas a un álbum que en 1975 había pasado sin pena ni gloria por las estanterías de las tiendas de discos. Durante los años siguientes, se recupera el trabajo de John Howard publicando por primera vez los inéditos Technicolour Biography y Can You Hear Me OK?. A partir de ese momento, John Howard vuelve a embarcarse en la creación musical y desde 2004 hasta la fecha ha grabado nada menos que siete nuevos álbumes, cada uno de los cuales ha sido publicado esta vez sin contratiempo alguno.



Ya para finalizar, me gustaría hacer una pequeña crítica del álbum que tanto me ha fascinado durante estos últimos meses. A pesar de beber de influencias glam de primera clase, Kid In A Big World no es un álbum que se pueda disfrutar desde la primera escucha. Es necesario trabajárselo un poco para empezar a apreciar sus hermosas baladas y esa atmósfera de cabaret que impregna algunos de sus temas. En Goodbye Suzie, la canción más emblemática y reconocible del álbum gracias a esos acordes sempiternos de piano, Howard comienza mostrando sus cartas con una proyección de voz similar a la del Duque Blanco y un manejo de las melodías de un auténtico maestro en el género. Engancha esta canción, es una obra maestra sin duda alguna.

No quiero aburrir divagando en un tedioso recorrido canción por canción, así que dividiré el álbum en dos o tres bloques a partir de este punto. Los temas pop más representativos podrían ser Family Man y Spellbound. Family Man fue el segundo single del álbum y en él John Howard se luce de nuevo como genial constructor de canciones al piano. Spellbound por su parte es un tema vitalista de aire retro que recoge esa atmósfera de cabaret de la que ya hemos hablado y en la que también participan otros cortes como Deadly Nightshade. Este tema en concreto va in crescendo para terminar convirtiéndose en un verdadero himno. Para finalizar, me gustaría hablar de las baladas, el plato fuerte de Kid In A Big World. Dejando aparte Goodnight Suzie, el álbum posee cuatro baladones de la época que harían palidecer de envidia al mismísimo Elton John. Hablo en concreto de The Flame, Gone Away, Missing Key y la canción que cierra el álbum dándole el título. Me gustaría destacar sobre todo las dos primeras que he mencionado. Son temas de largo recorrido que se toman su tiempo, pero que en lugar de aburrir son capaces de despertar miles de sensaciones durante su desarrollo. En concreto, Gone Away es mi canción favorita. Empieza lenta para arrancarse con unas intensas y melancólicas melodías. Gone Away me gusta porque es uno de esos temas que puedes escuchar por primera vez ya mayorcito, pero que, sin saber muy bien porqué, te trae nítidos recuerdos de tu niñez que creías ya olvidados.

Tengo que decir que a pesar de la milagrosa recuperación y revalorización de la música de John Howard, es complicado encontrar Technicolour Biography y Can You Hear Me OK? (incluso por internet). He conseguido escuchar tan sólo Kid In A Big World gracias a que Alex me lo pasó en su día, con el resto de discos publicados a partir de 2004 ni siquiera lo he intentado. En cualquier caso, la grandeza de un álbum como Kid In A Big World bien se merecía una entrada como ésta y, ya de paso, contar la historia de esa otra cara del rock que poca gente se molesta en relatar: la de los fracasos injustos.

5 comentarios:

Mansion On The Hill. dijo...

Fantastica entrada, Manuel. Si es largo y bueno, dos veces bueno. 

Por supuesto, no tenía ni idea de quien es este tipo. Y menos del disco en cuestion. Desde luego, me han entrado muchas ganas de escucharlo y lo buscaré. Si posee la mitad del talento de Elton John y Bowie de aquellos años, me doy por satisfecho. Me encanta la portada, por cierto.

Como bien dices, la historia del rock esta llena de historias injustas sobre perdedores. Pero esta que has contado es muy curiosa. Lo triste es que también está llena de historias de triunfadores a los que por ello, se les desprecia también injustamente. Mundo jodido este el del rock. Nunca sabes como acertar…

Y el amigo Alex es un pozo de sabiduría.

David dijo...

Vale. Ni idea de quién era este hombre. Y me alegro de que la cosa terminara con final feliz.
Estoy escuchando Goodbye Suzie..Suena bien, sí.
A ver si puedo pillar el disco.
Un saludo.

David dijo...

Hay varios discos por spotify..En grooveshark solo está la de Goodbye Suzie y otras dos más, me parece.

Alberto Secades dijo...

Excelente entrada. Ni idea de quién era John Howard, pero sólo con escuchar "Goodbye Suzie" es evidente que le sobraba talento para haber triunfado.

Has relatado su tragedia (y la nuestra, al no haber podido llegar) con verdadero brío.

kidinabigworld dijo...

Hello my friend, John Howard here. I found your Blog just now and was very happy to read it! I was most flattered by your lovely write-up. Muchas gracias! All my best.