jueves, 23 de febrero de 2012

El día que Bowie hizo el saludo nazi

La trayectoria de David Bowie en los setenta es increíble. Viéndola ahora en perspectiva, parece estructurada en distintas etapas cada una de las cuales abarca una trilogía de álbumes primordiales para entender la historia del rock.

A principios de los setenta tenemos Hunky Dory, Ziggy Stardust y Aladdin Sane como representantes de su época glam, discos pop atemporales e imprescindibles. Al finalizar la década, la trilogía berlinesa junto a Brian Eno formada por Low, Heroes y Lodger rompe moldes en la forma de entender y concebir el rock. Entre una etapa y otra, se sitúa otra trilogía no tan definida y cohesionada como las otras dos: los discos Diamond Dogs, Young Americans y Station To Station, que parecen álbumes independientes los unos de los otros y que constituyen la transición entre su etapa glam y sus colaboraciones con Eno. Cada uno tiene un leit motiv bastante definido: Diamond Dogs mantiene ciertas reminiscencias glam de discos anteriores donde entra en juego el libro 1984 de George Orwell, Young Americans es una interesante aproximación a Lennon y la música negra, mientras Station To Station es un paranoico ejercicio de pop frío y mecánico. Parecen no guardar una línea continuista entre ellos, y sin embargo mantienen ciertos elementos en común respecto al ciclo vital del músico.


Para empezar, desde Diamong Dogs a Station To Station, David Bowie se lanza sin tapujos a la conquista del mercado americano. UK era suyo desde Ziggy Stardust, por lo que el siguiente paso era emular a los Beatles en la conquista de EEUU. Al hilo de todo esto, siempre me ha resultado extraño lo difícil que fue para Bowie conquistar el éxito teniendo en cuenta la enorme calidad de su música. Fueron cinco LPs los que tuvo que publicar para ser profeta en su tierra y hasta el noveno álbum de estudio no alcanzó el éxito en el mercado norteamericano. Durante aquella época de éxito en Estados Unidos gracias a esta trilogía de álbumes, David Bowie alcanzó su record personal en el consumo de drogas duras. Creó una música fascinante pagando el excesivo precio de mantener su vida en una cuerda floja permanente.


El estado físico de Bowie puede verse en cualquiera de las entrevistas de la época, llegando a pesar unos escasos 45 kilos por entonces. El consumo de drogas y la falta de alimento le llevaron a un estado paranóico en el que se podía pasar siete u ocho días sin dormir. Se alimentaba exclusivamente a base de pimientos y leche mientras vivía en Los Angeles. Su ayudante Coco le visitaba diariamente y solía encontrarlo tumbado en el suelo con ventanas y puertas cerradas. Coco le acercaba a la nariz el espejo en el que el músico preparaba la cocaina para asegurarse de que lo empañaba con su respiración y seguía vivo.


Quizá inducido por la drogas, David Bowie se había aficionado al ocultismo y sentía una gran admiración por los nazis. Buena muestra de ello era vivir en una casa decorada con motivos egipcios o sentir obsesión por la fotografías Kirlian. Se había vuelto tan excéntrico que guardaba su orina en el frigorífico para evitar que otro hechicero pudiera utilizar sus líquidos corporales para encantarlo. En cierta ocasión, llamó a Angie a Londres diciéndole que había sido capturado por unas brujas que querían apoderarse de su semen para quedar preñadas en un aquelarre (en realidad, pasaba el rato con unas fans y estaba alucinando debido a las drogas). Por aquella época, no podía dejar pasar ninguna entrevista sin hablar de su nueva pasión, el nazismo. Como muestra un botón:

Adolf Hitler fue una de las primeras estrellas del rock. Fíjese en algunas de sus películas y en cómo se movía. Creo que era tan bueno como Jagger. No fue un político. Fue un artista mediático. Usó la política y el teatro y creó esa cosa que gobernó, y controló el espectáculo durante esos doce años. El mundo no volverá a ver a nadie como él. Puso a un país en escena.


Tras dos años de exilio en America, David Bowie regresaría a su tierra el 2 de mayo de 1976. Sus fans lo esperaban en la estación Victoria de Londres y sería recogido por una limusina descubierta que había pertenecido a un dictador sudamericano asesinado. Bowie sube a la limusina y de píe, mientras el coche se desplaza, saluda a una multitud de seguidores que lo recibían entre gritos y aspavientos tras tanto tiempo ausente de su país. Uno de los fotógrafos toma una instantánea en el preciso momento en el que Bowie tiene la mano alzada. La NME interpreta el gesto como un saludo nazi, teniendo en cuenta sobre todo las declaraciones previas del músico en los medios de comunicación. Bowie se defiende indicando que lo pillaron en mitad de un saludo a sus fans y que la fotografía fue malinterpretada. En el video que queda más abajo, podéis ver el instante en el segundo 9. De hecho, ningún otro medio se hizo eco de la noticia y fans que esperaban a Bowie a su llegada no recuerdan el gesto en concreto. ¿Fue intención de Bowie hacer el saludo nazi? Quedará en duda para siempre, aún viendo las imágenes. En cualquier caso, de ser cierto es una buena muestra del estado paranoico y alucinado en el que David Bowie vivía a mediados de los setenta.


Poco tiempo después, una vez huyó a Berlín con Iggy Pop para alejarse del ambiente pernicioso de Los Angeles y recuperarse físicamente, desmentía todas aquellas simpatías por Hitler y los nazis:

Soy totalmente apolítico. Por la clase de artista que soy, que trata de captar el ritmo del cambio, no estoy en condiciones de adoptar ninguna política ni postura concreta porque mi oficio es el de observador, y todas las declaraciones hechas respecto al fascismo fueron una reacción teatral a lo que podía ver que sucedía en Inglaterra.

3 comentarios:

Mansion On The Hill. dijo...

Pedazo historia…. Debo reconocer que me sonaba la historia pero solo de oídas. Ahora es cuando me habéis descubierto todos los detalles…Increíble el asunto por cierto y es que menudo pájaro era Bowie en esos años…. Ahora está pagando aquellos excesos, supongo.

No soy un gran fan del Duque. Me gustan varios discos, pero no controlo nada sus años ochenta por ejemplo. La que si me gusta es la primera gran trilogía y la época berlinesa. Low es tras Hunky Dory y Ziggy Stardust mi disco favorito de Bowie.

Il Cavaliere dijo...

Yo si soy ultrafan...jajajaja

Mira, se ha escrito largo y tendido sobre esta historia.

Bowie estaba abrasado por las drogas y es cierto que le fascinaba la imaginería Nazi. Lo del saludo hay para todos los gustos. Como bien dices, pudiera ser pero también puede que el fotógrafo le pillara doblando/extendiendo el brazo para saludar...pero no hay duda lo hace. Y punto.

Bowie es el más grande, a pesar de cosas como esta que años despues ha justificado por sus adicciones


Saludos

Addison de Witt dijo...

Como a Mansion, la historia la conocía deslavazada, pero esta tremenda entrada me la deja bastante clara, yo entiendo que todo lo que significa "rarezas" de las grandes estrellas termina siendo pasto de exageraciones y adornos varios, pero esta claro que algo siempre hay y aquí hay mucho.
Felicidades por el post.
Saludos.