jueves, 29 de septiembre de 2011

Josh Rouse And The Long Vacations


Las novedades discográficas que más he esperado este año se están convirtiendo una tras otra en grandes decepciones. Circuital, el nuevo álbum de My Morning Jacket, no me dice absolutamente nada, a pesar de las buenas críticas que ha cosechado en varias revistas especializadas. Por otra parte, la oportunidad que tuve hace varias semanas de escuchar The Whole Love, lo nuevo de Wilco, me dejó muy mal sabor de boca. Escuche el álbum al menos tres veces durante aquel domingo a través de la página web y me quedé con la impresión de que sólo salvaría de la quema tres canciones (una de ellas, demasiado larga como para escucharla habitualmente). Aún quedamos a la espera de saber que puede ofrecer Ryan Adams, resucitado para la escena musical después de varios años, o The Jayhawks con su vuelta a la formación clásica en Mockingbird Time. Este último lo tengo pendiente y aún no me he puesto a pesar de las buenas críticas.

Entre tantos grupos que han vuelto y otros que están por llegar, se cuela el nuevo proyecto de Josh Rouse que lleva por nombre Josh Rouse And The Long Vacations. He tenido la oportunidad de escuchar el disco desde que está colgado en la página web del músico y me he hecho una idea bastante clara para evaluarlo con conocimiento de causa. En primer lugar, dejar claro que The Long Vacations no supone una vuelta al alto nivel de discos como Nashville o Subtitulo, aunque si parece una tímida remontada después de El Turista. Quizá las críticas que le llovieron por su acento cuando cantaba en nuestra lengua han hecho recapacitar al músico y este nuevo álbum no da ninguna concesión al castellano, gracias a Dios.


Las canciones que avanzabamos en una entrada anterior no nos daban muchas esperanzas, menos mal que lo mejor del álbum aún permanecía escondido. Tampoco es para tirar cohetes, pero yo apostaría fuerte por Movin' On, el segundo corte del álbum que se descubre como un tema muy bien construido. Fine Fine se deja llevar de nuevo por ritmos allende los mares y nos ofrece una canción suave con aroma de clásico. Mi canción favorita es la breve Bluebird St, un tema precioso tocado al piano que se eleva como lo mejor de esta nueva entrega con menos de dos minutos de duración.

Después de hablar de lo más destacable, ahora toca evaluar el resto. Echando cuentas, Josh Rouse And The Long Vacations es un trabajo demasiado breve, ya que parece sobrepasar los 20 minutos casi por los pelos. Y es que este hombre está haciendo últimamente cosas muy raras. ¿Cómo puede publicar un álbum tan corto? Lo normal, después de El Turista, sería responder con más contundencia. En cualquier caso, las canciones son nueve y tampoco parecen pedir más desarrollo del que su autor les ha dado. En cuanto a la portada, parece que se ha puesto de moda el minimalismo en 2011, ya que hace gala de un estilo muy similar al del nuevo álbum de Wilco.

En resumen, lo nuevo de Josh Rouse no satisface ni llega a colmar expectativa alguna como obra global. No hay ninguna canción que recuerde glorias pasadas y la monótona suavidad que envuelve a todos los cortes juega en contra del impacto que pueda causar en el oyente. El disco es breve incluso para aquellos que abogan por condensar el material después de que, con la aparición del CD, se disparara la duración de los trabajos musicales.


De propina, el pasado mes de julio apareció en la página de Noisetrade una especie de avance/ recopilatorio/ rarezas ofrecido por el propio músico de forma gratuita. Estamos hablando de Summertime Noisetrade Sampler, que contiene un par de temas que ya avanzaban el nuevo álbum (Digging In The Sand y Oh, Look What The Sun Did!, esta última en una versión más básica), temas de siempre como Quiet Town o Hollywood Bassplayer, cortes en directo de Sad Eyes o Love Vibration... y, para rematar, otros inéditos como Start Again, Paros Island o 123. Esta extraña mezcla, que dura hora y media, se ofrece gratuitamente siguiendo este enlace con sólo escribir un email en el que recibir el link de descarga. Yo lo recomendaría sólo para aquellos que sean muy fans del músico, si es que queda alguno después de tanto desbarajuste. Los temas inéditos no son nada del otro mundo, aunque gracias a esta extraña colección de canciones acabo de redescubrir un tema que ya conocía, pero al que no había prestado mucha atención: These Long Summer Days del EP She's Spanish, I'm American.

3 comentarios:

nikochan dijo...

Con Rouse hace tiempo que tiré la toalla. 1972 sigue siendo en mi opinión su obra cumbre. Un pequeño disco grandioso. El de My MOrning Jacket es cierto que no llega a ser de sus mejores trabajos pero una mierda tampoco es y de Wilco, qué puedo decir de ellos?, con sucesivas escuchas gana pero desde luego queda lejos del Yankee, el del huevo o el Sky. SI quitamos "Almost" entre bastante mejor. Con Adams hay expectativas, su disco que se puede escuchar en al web no está mal y el de Jayhawks me parece bastante bueno, tanto que en mi desconocimiento parcial del grupo ha hecho que los retome desde sus inicios hasta ahora.

Un saludo.

TSI-NA-PAH dijo...

El Circuital de los Jacquet a mi me parece una maravilla, justamente de lo mejor de año. El de los Jayhawks es puro country pop celestial, el de los Decemberist es otra joya!
Josh Rouse siempre me aburre!
Gran disco el de Elliott Brood! no te lo pierdas amigo!
un abrazo

Manuel J dijo...

nikochan:1972 me gusta, pero no tanto como Subtitulo o Nashville. Circuital no me llega y al disco de Wilco no le he dedicado tantas escuchas como para opinar, pero de momento me parece aburrido. Gracias por avisar de lo de Ryan Adams, me pasaré por su página web. Y el de los Jayhawks sigue pendiente aún... a ver si me pongo con él. Gracias por pasarte.

Tsi: Tengo un amigo al que, como a ti, le encanta Circuital. Justamente, ese amigo me recomendó el de los Decemberists. Lo he escuchado y me encanta, aunque no tanto como el de Death Cab For Cutie. Me apunto también el de Elliot Brood. Gracias por las recomendaciones.