viernes, 19 de marzo de 2010

Morrissey - Viva Hate


Una de las máximas del rock es que la suma de todas las partes es siempre inferior al total. Esto quiere decir que es muy difícil, por no decir imposible, que un músico de una banda de renombre deje el grupo y sea capaz de obtener más éxito que en la banda madre. Tenemos ejemplos bastante claros como los Beatles y las menores carreras en solitario de sus componentes, Dire Straits y la aburrida discografía de Mark Knopfler, etc. No voy a enumerar más casos, porque podría llevarme escribiendo hasta mañana. Sin embargo, para todas las reglas hay una excepción y en este caso la encontramos en la carrera en solitario de Steven Patrick Morrissey, mucho más exitosa que la del grupo que dejó atrás, The Smiths. Ojo, no estoy diciendo que Morrissey haya publicado en solitario canciones de mayor calado e influencia que en los Smiths, pero no me quedo corto si digo que su música no se resintió para nada después de dejar atrás a sus compañeros. Cierto es también que los Smiths obtuvieron un merecido reconocimiento tras la disolución de la banda y no mientras estaban en activo, ya que eran un grupo indie rock que reivindicaba las guitarras en una época en la que estaba de moda el horrible sintetizador.

En Viva Hate, Morrissey recupera acertadamente el jangle pop que Johnny Marr quería evitar en el último disco de los Smiths para evolucionar, según las propias palabras del guitarrista, hacia un sonido más primario similar al del White Album de los Beatles. El jangle pop es un género musical que combina riffs de guitarra con estructuras pop y tenemos que remontarnos una vez más hasta los fantásticos Byrds para encontrar al grupo precursor de ese estilo (bandas de los ochenta como los ya mencionados Smiths o R.E.M. son grandes deudoras de su música). Rodeándose de competentes guitarras a lo largo de su carrera en solitario, Morrissey ha sabido suplir bastante bien el hueco que Johnny Marr dejó en el tandem compositivo que formaban en los Smiths. Su música siempre ha sido de una personalidad arrolladora, combinando su voz con reconocibles riffs de guitarra, sensibles melodías pop y memorables balbuceos / tarareos en momentos clave de sus canciones.

El álbum que nos ocupa guarda una memorable colección de temas entre los que encontramos pequeños clásicos de los ochenta (curiosamente, dentro de tres días se cumplen veintidos años de la publicación de este álbum). Mi canción favorita de este disco y de toda la discografía al completo de Morrissey es sin lugar a dudas Suedehead, con uno de los riffs de guitarra iniciales más sublimes del rock. El tema es soberbio, como podéis comprobar más abajo, y se permite un final incluso mejor, con ese etéreo Oh, it was a good lay, good lay. Hairdresser On Fire es otro temazo con un principio estremecedor en el que puedes palpar la niebla de la City: Here is London, giddy of London. A destacar finalmente otros cortes como el archiconocido Everyday Is Like Sunday, The Ordinary Boys y, otra de mis preferencias personales, Bengalí In Platforms. La portada también merece un apunte, ya que Morrissey inaugura su estreno en solitario con un primer plano de su cara (los albumes de los Smiths usaban para sus discos fotogramas de películas con distintos tonos de color).

2 comentarios:

paul_is_live dijo...

Sin menospreciar en absoluto a J. Marr (aunque solamente sea por la tremenda influencia que ha ejercido en guitarristas coetáneos y posteriores ya estamos hablando de un grande), con su carrera en solitario en general y con este disco en particular Moz deja bien a las claras quién era la auténtica fuerza creativa del tándem. Ni las composiciones (por supuesto) ni el sonido se resiente lo más mínimo.

Personalmente prefiero a The Smiths sobre Morrissey. Es obvio que su carrera en solitario ha sido y es mucho más larga que la vida del grupo, y eso se deja notar en la regularidad y, en consecuencia, en la llamémosle "media".

En cualquier caso este es un disco notable, con grandes temas (para mi "Hairdresser On Fire" es maravilloso) y Morrissey en plena forma.

Manuel J dijo...

Puede que en mi entrada haya despreciado un poco a Johnny Marr. Después de tu comentario he pensado en el riff de guitarra de This Charming Man o The Boy With The Thorn In His Side... y tengo que agachar la cara de vergüenza XD Sin embargo, es curioso como la carrera de MOZ ha continuado una línea bien definida, mientras la de Marr se ha caracterizado por la inconstancia y el cambio. La última vez que supe de él, acababa de formar otro grupo por enésima vez con chicos de veintipocos (puede que él vaya por los cuarenta y largos, ¿no?). Fue el mes pasado, en un artículo del Ruta 66.

Si, Hairdresser On Fire es preciosa. No iba a ponerla, pero dudando entre Suedehead y ella... al final no he podido resistirme a incluir las dos.