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martes, 22 de marzo de 2016

Elvis Costello & Me (2 de 2): Top 10 Canciones

Y después del preámbulo de días anteriores en el que hablaba de como la música de Elvis Costello había entrado en mi vida, nos metemos de lleno en el fin primordial por el que empecé a escribir la entrada anterior: un ranking con mis diez canciones favoritas del susodicho a día de hoy. Aprovecharé por supuesto para dejar algunas pinceladas sobre lo que pienso de cada álbum en el que esté incluida cada canción. Comenzamos...

10. Couldn't Call It Unexpected No 4
Mighty Like a Rose, 1991

No hace mucho vi un ranking que situaba a Mighty Like a Rose como el peor álbum de Elvis Costello. Me chocó mucho, porque es un disco que me gusta bastante a pesar de que sé reconocer que no es una obra redonda. En cualquier caso, Mighty cuenta en su haber con cuatro o cinco temas que me parecen de lo mejor de Costello además de la canción que nos ocupa: All Grown Up, Georgie And Her Rival, Playboy To a Man, por poner algunos ejemplos. Couldn't Call It Unexpected es una marcha militar con un estilo similar al Rainy Day Women de Dylan donde Costello deja su impronta personal con una majestuosa y sentida interpretación. Me parece una canción solemne y bastante melancólica. ¿Que ocurrió con las tres versiones anteriores del tema? No sé tanto sobre el álbum como para poder hablar de eso.

09. Brilliant Mistake
King Of America, 1986

En una biografía que leí sobre Costello y de la que escribí una reseña hace algún tiempo, se decía que King Of America había sido el reencuentro del músico con el éxito después de publicar el peor disco de su carrera. Tuvo que volver a empezar de nuevo definiendo en este trabajo un estilo más maduro que le acompañaría en su carrera a partir de aquí. Otros temas de este álbum que me parecen a la misma altura que el que nos ocupa son Indoor Fireworks, American Without Tears, Jack Of All Parades y Suit Of Lights. He elegido Brilliant Mistake de entre todos ellos porque, quizá al ser el primer tema del álbum, le he dado más escuchas que a los anteriores. No lo sé. El caso es que me parece una canción tan contundente como deliciosa. Estoy seguro de que los fans de Costello de la época supieron a ciencia cierta que había vuelto en su mejor forma musical con sólo escuchar este tema.

08. Blue Chair
Blood & Chocolate, 1986

Blood & Chocolate salió medio año después de King Of America y continuó como si nada la misma estela de excelentes canciones. Si King Of America era un disco más aperturista en cuanto a géneros musicales, Blood & Chocolate es más pop de la vieja escuela. Hablamos de un álbum que contiene canciones tan capitales para la carrera de Costello como I Hope You're Happy Now, Battered Old Bird, Crime Of Paris y Poor Napoleon. No he mencionado I Want You, porque me parece una canción insoportable y aburrida. Sé que soy de los pocos que piensa así, pero qué le voy a hacer. Blue Chair me parece un tema muy vitalista que retrotrae al oyente casi sin proponerselo a la mejor obra de los Beatles, igual puede tener algo que ver esa parte vocal sacada directamente del Anna (Go To Him).

07. Crime Of Paris
Blood & Chocolate, 1986

Repetimos álbum y no será la única vez que lo hagamos en el presente ranking. Crime Of Paris es uno de las grandes canciones de la segunda mitad de Blood & Chocolate junto con Poor Napoleon. Es un tema pop en la misma línea que Blue Chair con una inteligente estructura del que poco más puedo decir.

06. Baby Plays Around
Spike, 1989

Spike es un álbum con el que aún me estoy peleando, me parece demasiado excesivo. Soy consciente de que tiene canciones geniales, pero como conjunto me parece un batiburrillo poco consistente. Chewing Gum, por ejemplo, ha envejecido fatal, Satellite es una aparatosa obra maestra, los instrumentales a la mitad cortan el ritmo del álbum y las canciones escritas con McCartney andan desperdigadas peleándose por un hueco. Entre estilos tan diferentes se cuela una intimista balada a guitarra que habla de forma magistral del fin de una relación remarcando el fuerte contraste entre los problemas adultos y los banales juegos infantiles. Magistral.

05. Men Called Uncle
Get Happy!!, 1980

La primera vez que escuche Get Happy!! en spotify pensaba que era un álbum doble por la ingente cantidad de canciones. De hecho, aún me sorprende que pudieran haber metido tanto material en un sólo vinilo. Quizá por el hecho de ser tan inabarcable en una primera toma de contacto, me costó hacerme con él y al principio lo consideraba uno de sus discos menos interesantes. A base de escuchas ha terminado por convertirse en uno de mis favoritos. Entre las veinte canciones que componen el álbum, Men Called Uncle es una genialidad. Me parece una canción sublime, sobre todo por esas estrofas tan vitalistas. A partir de este álbum nos damos cuenta de que el Costello de los tres primeros discos se ha transformado en un autor mucho más amable.

04. New Amsterdam
Get Happy!!, 1980

Otra canción de Get Happy!!. New Amsterdam es un medio tiempo encantador con un fuerte aroma inglés. Al menos es lo que a mí me parece, no sé si será por esas notas tocadas al órgano por Steve Nieve.

03. I Still Have That Other Girl
Painted From Memory, 1998

Creo que ya hablé largo y tendido de este álbum en las pasadas semanas. Poco puedo añadir a lo ya dicho entonces. I Still Have That Other Girl es mi tema favorito de Painted From Memory y, por lo que se puede ver en este ranking, mi tercera canción favorita de toda la carrera de Elvis Costello. Es fácil enamorarse de un tema tan exquisito.

02. Beyond Belief
Imperial Bedroom, 1982

Imperial Bedroom aparece en casi todas las quinielas como el mejor álbum de Costello. Incluso algunos fans hablan de este trabajo como  de su Sgt. Pepper particular al ser más elaborado que los discos anteriores y contar con Geoff Emerick como productor. Yo no diría tanto y entre mis preferencias situaría un buen puñado de otros álbumes por delante de éste. Sin embargo, es innegable que Beyond Belief es una de las canciones más magnéticas y originales de toda su carrera. Siempre que la escucho tengo la sensación de que no repite una maldita línea melódica, el tema crece y crece sin descanso conservando en todo momento la coherencia que la hace un todo indisoluble. Beyond Belief me parece uno de los mayores logros de su carrera, aún no me explico cual es la magia que envuelve a una canción así. Es única.

01. Alison
My Aim Is True, 1977

Adoro My Aim Is True, es uno de mis discos favoritos sin lugar a dudas. Me gusta esa contundencia en la ejecución, la influencia clara de géneros clásicos, la inteligente autoría compositiva, la descarada actitud new wave... y entre todos estos aspectos se cuela hacia la mitad del álbum una sentimental obra maestra que habla del encuentro con una chica del pasado. La letra de la canción parece un diálogo abierto con la chica en cuestión, pero después de escucharla infinidad de veces parece más bien la plasmación de los pensamientos del propio Costello al verla. Con una economía lírica sin parangón se nos insinúa que Alison había salido en el pasado con un amigo cercano al propio Costello. Después ella se había casado con alguien que no la había tratado precisamente bien. La chica no para hablar y hablar... y entre medias el autor confiesa sentir algo por ella. En cuanto a la ejecución instrumental no me cansaré de decir que los acordes de guitarra alternándose con la voz de Costello me parecen sublimes.

sábado, 19 de marzo de 2016

Elvis Costello & Me (1 de 2)

Recuerdo lo mucho que me gustaba confeccionar un ranking cuando el blog estaba tan activo años atrás. Algunos de ellos me llevaron largas semanas de preparación, como el de las versiones sobre canciones de los Beatles en MOJO o el de los temas inéditos de Bob Dylan. Hoy vamos a recuperar esa sana costumbre, aunque no emplearemos cinco o seis entradas en ir desgranando cada posición (eso espero).

La verdad es que llevo mucho tiempo queriendo hablar de mi idilio musical con Elvis Costello gracias a la recomendación del amigo Héctor. No me considero un erudito en su obra y por tanto no me veo capacitado para dedicar una entrada a cada disco que considero reseñable de su trayectoria como músico. Es por ello que he decidido publicar un pequeño ranking con las diez canciones que más me gustan de todo lo que le he escuchado. Este tipo de entradas, ágiles y compuestas por pequeñas partes, son ideales cuando quiero hablar de discos sin tener que elaborar largas parrafadas. Ordenar los temas dentro del ranking me ha llevado menos de un cuarto de hora.



Me gustaría comentar antes de entrar en faena como empecé a escuchar al bueno de Elvis y la percepción que tengo de él como músico y creador. Y es que la música de Costello no ha sido precisamente para mí un amor a primera vista como ya me ocurrió en su día con Bob Dylan o los Beatles. Sus discos han ido horadando mi mente a base de escuchas y supongo que mi persistencia en escucharle a pesar de las primeras malas sensaciones partía de la intuición de que al final terminaría por gustarme. No fue fácil, la verdad. Sus tres primeros discos con los que empecé no me gustaron nada de nada de primeras, de hecho me desagradaba su voz y no me cuadraba su forma de componer. Toda su música me parecía cortada por el mismo patrón, demasiado agresiva y sin momentos de auténtico disfrute. Lo veía demasiado cerebral, en definitiva. Me di por vencido después de probar varias veces con My Aim Is True y Armed Forces. En esta primera intentona no fui más allá de sus tres primeros álbumes.

Pasó el tiempo y entonces recordé King Of America, el único disco que le conocía de muchos años atrás y que había escuchado por recomendación de un amigo (quizá por 2002 más o menos). King Of America había sido para aquel chico que me lo recomendó el álbum de su vida. Lo tenía en cassette, vinilo y CD, varios formatos a su vez en varias versiones. Cuando escuché King Of America por primera vez por su insistencia no tendría más de veintipocos años. Recuperarlo por segunda vez pasada la treintena y después del bombardeo de las canciones de su primera obra fue una especie de bálsamo. Me sonaban todas las canciones de años atrás y, por primera vez, era capaz de disfrutar verdaderamente de la música de Costello. Esta experiencia me hizo ver de otra forma los discos que hasta entonces me habían mortificado. Recuperé My Aim Is True y, casi por arte de magia, empecé a percibir la música que contenía de otra forma muy distinta.



Supongo que los prejuicios nos juegan malas pasadas a veces y, si lo que esperamos de un músico no es finalmente lo que nos ofrece, terminamos frustrados. Elvis Costello es pop, pero su música no tiene nada que ver con, por ejemplo, los Beatles. La melodía inmediata no es precisamente su fuerte y escucharlo con la mente más abierta me ayudó a apreciar su original forma de componer. Ahora lo veo como un creador de canciones bastante versátil capaz de nadar en cualquier género musical ajeno al pop. Sus canciones encierran un fuerte componente visceral, quizá por estar cantadas con esa indomable y bronca voz, pero también poseen a su vez ese matiz más académico por los inteligentes y originales textos que rubrica como letrista. Me parece una combinación difícil de ver en un artista pop y, quizá cuando entendí su música desde ese prisma, empecé también a disfrutarla como correspondía.

Como ya he dicho, después de King Of America volví a comenzar con Costello escuchando su primera y genial trilogía de álbumes. Me llevé meses desgranando cada canción de esos primeros trabajos y, a partir de ahí, me decidí a recorrer su discografía completa por orden cronológico. No creo que entonces tuviera la más mínima idea de las agradables sorpresas que me deparaba esta decisión: Get Happy!!, Blood & Chocolate, etc. Esta iba a ser una mera introducción al ranking, pero se ha convertido en una entrada por sí misma. Espero poder hablar de las diez canciones del top en las próximas entradas. Quizá pueda hablar de todas ellas en una sola... quién sabe :)

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Qué le pasa a Sufjan Stevens?


Algo que suelo hacer de vez en cuando es coger un disco de mi colección sin mirar lo que me llevo. Luego lo pongo en el coche y, como los tengo todos desordenados desde hace años, me suelo llevar la sorpresa de rescatar un álbum que llevaba años sin escuchar. Esta semana le ha tocado a Illinoise de Sufjan Stevens y tengo que reconocer que el tiempo no pasa por él. He vuelto a engancharme a sus canciones tanto como cuando lo descubrí por primera vez hará unos cinco o seis años. La excelencia pop de este álbum (que comentamos en el blog allá por 2010, haz click aquí) me ha recordado que el bueno de Sufjan lleva bastante tiempo sin publicar un trabajo de cierta relevancia. Lo último que recuerdo de él fue el combo presentado en 2010 con el Lp The Age Of Adz y el Ep All Delighted People, trabajos ambos con sus respectivas luces y sombras.

Conocí a Sufjan Stevens gracias a un especial de la revista Rockdelux en el que publicaban rankings con lo mejor de la primera década del siglo XXI en cuanto a películas, libros y música tanto a nivel nacional como internacional. Illinoise había quedado como el segundo mejor trabajo de la década tras el, por entonces reciente, Merriweather Post Pavillion de Animal Collective. El hype que creo aquel álbum por entonces lo aupó a la cumbre de todas las listas y ahora me hace gracia porque varios años después nadie lo menciona ni lo recuerda. Illinoise merecía el primer puesto en mi limitada opinión personal, pero quizá Rockdelux sucumbió ante la gigantesca bola de nieve creada por los pseudocríticos del profesionalizado sector discográfico.


En cualquier caso, Illinoise me impactó tanto que me vi empujado a conocer el resto de su obra anterior. Michigan y Seven Swans son también trabajos impresionantes que vistos en perspectiva actúan como excelentes precuelas para Illinoise, su obra magna hasta el día de hoy (citada en varias reseñas como el Smile del siglo XXI). The Age Of Adz y All Delighted People (haz click aquí) cambiaban de tercio en 2010 sacrificando el pop de coros inmaculados por una dosis de experimentación que diluía el resultado final en beneficio de entrar en territorios inexplorados. A pesar de todo, estos dos trabajos publicados casi a la vez escondían canciones tan celestiales como Heirloom, Too Much, The Owl And The Tanager o I Walked. Me hice fan incondicional de Sufjan después de contemplar tanto virtuosismo y a principios del año pasado escribí otra entrada situándolo en el segundo puesto de mi ranking personal que trataba sobre los mejores compositores surgidos en el presente siglo (haz click aquí). Ahora, a finales de 2014, caigo en la cuenta del silencio discográfico en el que se haya el músico y me pregunto, ¿a qué se dedica Sufjan desde aquel lejano 2010? He tenido que tirar de hemeroteca para descubrir decepcionado que sus actividades musicales son tan dispersas como me temía, algunas incluso ridículas.

En primer lugar, ha participado en varias bandas sonoras de discreta acogida. En 2011 preparó material para la banda sonora del documental Make, en el que se habla de la vida de varios artistas autodidactas entre los que se encuentra Royal Robertson, el mismo que en 2010 inspiraría su último trabajo de estudio The Age Of Adz. También este mismo año compuso música para el ballet de Justin Peck Everywhere We Go con nada menos que nueve movimientos para orquesta y piano. Si este tipo de música nos puede parecer alejada del exquisito pop al que nos tenía acostumbrados, sus otros proyectos se sitúan en las mismas antipodas. En 2012 inició una fructífera colaboración con los raperos Serengeti y Son Lux con los que publicó en 2012 el Ep Beak & Claws bajo el acróstico nombre de s/s/s. En 2014 han ido mucho más allá y han publicado un Lp completo bajo el nombre de Sisyphus que han promocionado con algún que otro videoclip. En concreto, en la canción Booty Call (haz click aquí) se puede ver a Sufjan con gafas de sol, camiseta de tigre y actitud rapera "que lo flipas".


No sólo de movimientos de piano y rap vive el hombre, por lo que en 2012 Sufjan Stevens publicó un quintuple EP de canciones navideñas llamado Silver And Gold que recoge villancicos grabados por el músico entre los años 2006 y 2010. Este cofre de discos sería el segundo volumen de una primera entrega publicada en 2006 llamada Songs For Christmas que recopilaba villancicos registrados entre el año 2000 y 2005. Por supuesto, he intentado probar a escuchar algunas canciones de la última entrega de villancicos, pero es superior a mis fuerzas. Me resulta difícil entender la obsesión de este chico por las fiestas navideñas. 

En otro orden de cosas y dejando a un lado todos los proyectos oficiales en los que se haya inmerso, Sufjan también tiene tiempo para revisar antiguos discos duros y sacar a la luz en Soundcloud u otras plataformas canciones y maquetas olvidadas de discos anteriores. Which One Are You? apareció de forma inesperada para sus fans como descarte de BQE, Give a Little Love es un tema que el artista supone desechado de All Delighted People e It's a Long Life Live Jam es una demo perteneciente al largo tema Impossible Soul que finaliza The Age Of Adz. También saca tiempo en Tumblr para criticar un error tipográfico en la portada del álbum Helvetica Narrow de los Savages, corregir alguna que otra letra de Miley Cyrus o hablar indignado de los adolescentes hipersexualizados como Justin Bieber.

Resulta decepcionante como pierde el tiempo un hombre al que se le suponía no hace muchos años talento a raudales. Que se deje de rapear y cantar villancicos para centrarse de una vez en el álbum sucesor de The Age Of Adz. No me importa que siga derroteros tan experimentales si de una vez por todas retoma su descuidada carrera en solitario.


sábado, 15 de noviembre de 2014

Prince vs Michael Jackson: ¿Tuvo algún sentido?

Fue, sin duda, el gran combate mediático de los ochenta. La prensa y los medios, hábidos de una suculenta repetición de aquel rentabilísimo Beatles vs Stones de los sesenta, necesitaba nuevos referentes con los que entretener al público y al mismo tiempo, promocionar a las dos nuevas estrellas del firmamento pop. Ambos de color. Ambos nacidos en el mismo año y por una diferencia de apenas dos meses. Ambos talentosos. Ambos compartiendo un gran porcentaje de seguidores. Ambos egocéntricos y excéntricos. Ambos geniales. La batalla estaba servida y así se planteó. Con el cambio de década, la cosa amainó y se demostró que, ademas de que había un claro vencedor (en mi caso, vaya) , todo fue algo pormenorizadamente diseñado por los propios intereses de los que mandaban. CBS y Warner Brothers. Pero, ¿que queda de aquello? ¿Fue necesario? ¿Estuvo equilibrado? ¿Que se ganó y se perdió con aquel enfrentamiento artístico? ¿Tuvo algún sentido? Recordémoslo.


Los Inicios: 

Ambos nacidos en 1958. En Junio Prince Roger Nelson y en Agosto Michael Joseph Jackson. Mientras el genio de Minneapolis disfrutó de una infancia normal donde desarrolló una admiración sentida hacia la figura de su padre, la del de Indiana fue un infierno de absoluta explotación infantil por parte de su progenitor de la que jamás se libraría psicológicamente. Michael Jackson fue un niño prodigio desde que tuvo uso de razón. Esa voz angelical y ese talento sobrehumano para el baile le llevaron directo al estrellato mucho antes que a cualquier otro artista de su generación. El peaje que pagó ya lo conocemos todos. Prince en cambio mamó desde crío la música y la composición gracias a la figura de su padre y a los ambientes en los que se crió. Tuvo que luchar mucho y de forma constante para abrirse un hueco en la música. Como curiosidad, Prince siempre ha admitido que los Jackson 5 fueron una gran influencia en sus inicios al lado de gente tan dispar como Jonnie Mitchell (gran ídolo del de Minneapolis), Sly And The Family StoneJimmy Hendrix o James Brown

Los primeros triunfos: 

Michael Jackson sabía lo que era ser número uno desde que tenia nueve años. Era una estrella absoluta para niños y padres. Prince en cambio, siempre fue (y lo sigue siendo hoy día) un artista underground a pesar de que sus discos se vendían medianamente bien y disfrutaba de un publico fiel. La propuesta de Jackson era mas comercial, mas para todos los públicos. Quincy Jones lo llevó a la cima con el fantástico Off The Wall en 1979. Para entonces, Prince ya había entregado discos estupendos como Prince o Dirty Mind, pero aun no gozaba de la popularidad de su competidor. De hecho, todavía en 1981 le tocó vivir algunos episodios humillantes, llenos de racismo y homofobia por parte de algunos colectivos que aun no estaban preparados para la propuesta provocadora y novedosa del genio de Minneapolis. 

Años 1982-1983: 

1982 es el año clave en las carreras de ambos dos. Mientras que Michael Jackson ya venia lanzado de la mano de Quincy Jones, Prince dió el gran salto cualitativo con el doble album 1999. Un disco que conseguía unir a su publico mas negro (el que le veneraba desde sus inicios) con el publico blanco de la MTV. Prince se hizo estrella. Jackson, con Thriller se universalizaba. Comercialmente seguían siendo incomparables (el éxito de uno sobre el del otro era evidente) pero por Prince ya se interesaban muchos de los mejores músicos de su tiempo. Bowie, Jagger, Waits o Springsteen ya le reconocían su genio. 1983 fue un año de arduo trabajo por parte de ambos. Uno girando y trabajando en otros proyectos paralelos, y el otro ganando millones y Grammys gracias al disco mas vendido e todos los tiempos. La batalla ya estaba servida.


Años 1984-1987

Purple Rain, editado en 1984 y aun hoy, el disco mas exitoso de Prince puso las tablas en el marcador del éxito comercial. Un disco que ademas vino acompañado de una película que también arrasó en los EE.UU. La gira consiguiente colocó a Prince en el lugar donde siempre mereció estar. Lo hacia casi todo el y nadie dudaba ya de que estábamos ante un genio de proporciones gigantescas. Michael Jackson lo supo captar inmediatamente y durante esos años de himpas hasta Bad (1987) se dedicó a girar con sus hermanos y a organizar el USA For Africa, que contó con la colaboración de Prince aunque en forma de inclusión de una canción inédita dentro del album que se editó en paralelo al proyecto. Prince grababa sin parar discos que seguían deslumbrando por su eclecticismo (Around The World in A Day, Parade) y Jackson preparaba minuciosamente su retorno tras el huracán Thriller. Quincy Jones idea la posibilidad de que ambos artistas colaboren juntos en el tema Bad, que daría titulo al nuevo álbum del de Indiana. Prince se niega, y el proyecto se queda en un mero intento que no volvería a repetirse. En 1987 Prince edita su obra maestra Sign´O The Times que no obtiene un gran existo comercial pero si critico y Michael Jackson vuelve a arrasar con Bad. Que cada cual extraiga sus conclusiones.

Finales de los 80 - Principios de los 90: 

En 1988 ambos tienen a su disposición sus propios lugares de operaciones. El complejo Paisley Park para Prince en Minneapolis y Neverland para Michael Jackson en un rancho gigantesco a las afueras de Los Angeles. Mientras a uno le da por blanquearse y hablar con un mono, el otro no cesa en sus conquistas de féminas. Jackson sigue en la cima de su popularidad y a Prince se le empieza a querer mas en Europa que en su propia casa. 1991 vuelve a enfrentarlos. Diamons and Pearls de Prince contra Dangeorus de Michael Jackson. Ambos discos resultan irregulares, aunque Jackson se lleva, nuevamente, el gato al agua comercial. Pero las cosas están cambiando. A Jackson se le cae el mundo encima con las acusaciones de abusos a menores y Prince encuentra la estabilidad sentimental al lado de la española Mayte al mismo tiempo que empiezan sus batallas legales con Warner y su polémico cambio de nombre. Ya nada volverá a ser igual. Pero mientras el genio de Minneapolis si entrega discos con la asiduidad habitual (algunos de ellos brillantes), Jackson entra en un camino de decadencia del que no podrá volver.


Finales años 90 - Principios siglo XXI: 

Prince revive en el nuevo siglo gracias a discos como Musicology o 3121 así como a su reivindicación de genio musical por parte de las nuevas generaciones. Giras exitosas, actuaciones brillantes, etc....ayudan a recuperarle para la causa. Jackson ve como fracasa su ultimo disco de estudio (Invincible, 2001) y como las acusaciones de abusos se multiplican hasta llegar a un juicio mediático sin paranagón. Prince recupera crédito y Jackson queda abocado al ostracismo. La muerte de este ultimo no hace sino certificar que el muñeco se acabó por romper. Prince en cambio sobrevive y mantiene su talento a salvo. A pesar de ello, el de Minneapolis dedica unas palabras hermosas en recuerdo del que fue su gran competidor comercial durante muchos años.

Conclusiones: 

Tuve un amigo con el que compartía siempre conversaciones sobre Prince que siempre me decía (y no despectivamente hacia MJ, ojo): "Prince es un genio y Jackson un muñeco". Si a lo primero pero no a lo segundo. Es evidente que como acérrimo fan de Prince que soy, mi posicionamiento a estas alturas es claro. Jamas entenderé la comparación con Jackson mas allá de que ambos eran artistas de color y que triunfaron (MTV mediante) en una misma época. Porque Prince es una liga diferente. Es la liga de los compositores, de los investigadores, de los instrumentistas superdotados, de los genios musicales. Jackson fue un supertalento para el baile, dotado de una voz espectacular y un artista multidisciplinar absoluto, pero en mi caso, Prince reinará siempre y la comparación (sin matices y tratada de forma exagerada) resulta en si misma una osadía.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Yo Mismo en Retrospectiva

Normalmente suelo evitar ponerme abuelo cebolleta cuando escribo una entrada, pero después de más de 500 publicaciones voy a consentirme a mí mismo varias entradas recordando viejos tiempos.

Han pasado justamente 20 años desde que empecé a aficionarme a la música, lo atestiguan varias casetes que he encontrado en casa de mis padres grabadas por mí y fechadas entre 1994 y 1995. Antes de aquellos años, la música era para mí algo meramente circunstancial. Simplemente sonaba como sintonía en las cabeceras de los dibujos animados o durante las películas que emitían por televisión. En casa no solíamos escuchar emisoras de música comercial, mi padre siempre ha tirado más de tertulia radiofónica pura y dura. No teníamos discos de vinilo ni casetes, aunque si una radio de una pletina que recuerdo en casa desde tiempos inmemoriales. Los únicos momentos musicales de mi infancia vienen de programas de televisión como Rockopop o Tocata y supongo que los veíamos porque no había otro remedio, por aquella época tan sólo existían dos emisoras. Recuerdo varias canciones que me llamaron mucho la atención con seis o siete años como No More Lonely Nights de Paul McCartney, Is This Love de Whitesnake o In The Army Now de Status Quo, pero eran casos muy puntuales. Mi interés principal siendo tan niño era inventar historias para mis figuras de playmobil y construirles castillos medievales con cajas de cartón.



Mi adolescencia comenzó precisamente en los años 1994/95, momento en el que grabé esas casetes mencionadas al principio. No sé si fue también por la tormenta hormonal, pero mi afición por la música surgió de la nada acompañada por la voz grave y los primeros pelos del bigote a lo Cantinflas. Al principio me limitaba a escuchar la radio y grabar los temas que más me gustaban. Recuerdo que me hacía mucha gracia poder grabar cualquier canción directamente de la radio, ¿cómo esperaban ganar dinero las discográficas si podías conseguirlas gratis pegando un trozo de fiso a una casete? Por aquella época no me interesaban los álbumes, tan sólo los éxitos que me convencían de todos los que sonaban en la radio. Mis gustos de entonces eran muy variados y estaban totalmente libres de cualquier prejuicio según he podido constatar: Mariah Carey, Take That, Mike Oldfield, Gloria Estefan, grupos de eurodance que nadie recuerda, etc. Al escuchar ahora semejante mezcla de estilos los remordimientos no tienen cabida ante los buenos recuerdos de una época en la que empezaba a dar mis primeros pasos en un terreno tan desconocido como la música.

Creo que me volví tan ecléctico, dicho de forma elegante, por falta de referencias. De hecho estoy seguro de que mi criterio habría derivado en algo totalmente distinto al que tengo ahora si no hubiera hecho un descubrimiento crucial en algún momento de 1996. Aquel fue el año en el que descubrí a los Beatles. Ellos cambiaron el mundo durante los sesenta, pero también me cambiaron a mí en los noventa con efecto retroactivo. En diciembre de 1995 compré The John Lennon Collection y nada volvió a ser igual. En el montón de casetes que he encontrado no hay ninguna fechada en 1996, ya que aquel año me sentí absorbido por todo lo que tuviera relación con los Fab Four. En aquella época era difícil comprar cualquiera de sus CDs al costar una media de 3.400 pesetas. Afortunadamente encontré un programa de radio llamado Beatlemania los sábados a las nueve de la noche para saciar mi curiosidad por su música. Aquella cita semanal era para mí una hora sagrada en la que dejaba de estudiar para los exámenes del instituto y me aislaba del mundo. No creo que merezca la pena seguir hablando más sobre la irrupción de los Beatles en mi vida, el blog entero está repleto de entradas escritas de mi puño y letra sobre ellos.


Mi primera radio. Ya no la conservo, es una fotografía de todocoleccion.net

Al principio de esta entrada dije que iba a dedicar varias entradas a recordar viejos tiempos. Este texto es una especie de prólogo a un ranking que he confeccionado después de escuchar aquellas casetes de mediados de los noventa. Ha sido una ardua tarea seleccionar mis diez canciones favoritas de aquella oscura época pre-beatle. En las dos siguientes entradas hablaremos de ellas, canciones de grupos que nunca habíamos traído al blog hasta ahora.

PD: Con esta entrada queda revelado por fin el misterio de las casetes azuladas que dominan la cabecera del blog. Las casetes fueron primordiales para mí cuando empecé a aficionarme a la música. Sin ellas no estaría escribiendo en el blog y se merecen un puesto privilegiado en Music Is My Savior.

viernes, 1 de agosto de 2014

Cerrado por Vacaciones


Comienza agosto y, al igual que el año pasado, nos tomamos unas vacaciones de un mes.

Este curso que ahora termina comenzó de una forma abrumadora en cuanto a contenidos. Y lo digo porque ya el día uno de septiembre de 2013 teníamos entradas escritas hasta mediados de octubre (más de mes y medio de adelanto). El torrente de ideas tardó en amainar y nos plantamos en enero del presente año con todas las entradas escritas hasta abril. Es ideal trabajar con tanto margen de tiempo, ya que se disfruta más de la escritura al no existir un plazo de publicación, cociendo a fuego lento las ideas que vayan surgiendo.

El caso es que todo lo que sube tiene que bajar y esa ventaja que teníamos entre escritura y publicación la hemos ido perdiendo a medida que se acercaba el final de la temporada. Al comenzar julio tan sólo teníamos estructurada la mitad del mes y hemos tenido que esforzarnos para poder cumplir hasta el final. De hecho, pensé que por ser el último iba a ser el mes que peor nos iba a quedar, pero ahora que ya está terminado me siento orgulloso de todas las entradas que han ido saliendo casi in extremis. No creo que se haya notado mucho.

Cuento todo esto porque a día de hoy para el mes de septiembre tan sólo tenemos terminada una triste entrada. Hay varios borradores con algunas ideas, pero si seguimos perdiendo fuelle puede que tengamos que cambiar la periodicidad de publicación una vez volvamos de vacaciones. Igual en lugar de publicar cada tres días lo hacemos cada cinco... está por ver. Ideas hay muchas y muy buenas, pero las responsabilidades laborales y familiares son demasiado exigentes. Lo único proyectado para el siguiente curso que no hemos podido terminar antes de irnos es el monográfico sobre Prefab Sprout y los Traduciendo a Dylan que quedaron abandonados en Blonde On Blonde. Esperamos retomarlos entonces.

El año pasado, por aquello de seguir publicando durante las vacaciones, decidimos seleccionar las entradas de las que nos sentíamos más orgullosos y volver a programarlas bajo el sello MIMS Gran Reserva. No sé si esta idea sentó muy bien, pero las visitas entre julio de 2013 y septiembre bajaron bastante. Este año no vamos a repetir dicha fórmula (por si acaso) y durante todo el mes de agosto dejaremos la fotografía de Dylan sujetando el cartel de "Cerrado por Vacaciones" que aparece al principio de esta entrada.

Y nada más, que me enrrollo hasta para despedirme. Pasad unas felices vacaciones, escuchad buena música y... ¡nos vemos en septiembre!

lunes, 21 de julio de 2014

¿Debería Bruce Springsteen aprender de Bob Dylan?

Desde hace ya unos años, Bruce Springsteen me tiene muy descolocado (desmotivado?). Le he visto nueve veces en directo, le escucho y sigo fielmente desde que tengo quince años y hasta le estreché la mano en el momento rock mas inolvidable de mi vida, pero creo que poco a poco su carrera actual me está dejando de interesar. Ha perdido misterio. Ha perdido sustancia. Ha perdido ese nosequé tan autentico que tenia incluso en 1993 (si, en esa época aun era muy grande). Y con esta entrada, comparándole con el gran maestro, solo pretendo hacer ver la realidad antagónica de dos de los grandes compositores americanos por excelencia. Porqué esa distancia entre uno y otro en estos tiempos? Que ha pasado por el camino? 


Realmente Dylan y Springsteen nunca fueron lo mismo, mas allá de que Greetings From Asbury Park recuerde al Dylan de Another Side. Era lógico. Todos crecen a la sombra del genio de Duluth. En 1975 Born To Run disparó a Springsteen a un estatus privilegiado y con su carrera posterior hasta Tunnel Of Love, pudo llegar a alcanzar la proeza del Dylan de los 60 y 70. En los noventa ambos se perdieron y ambos se encontraron, pero en el nuevo siglo se han convertido en dos artistas antagónicos. Mientras Dylan ha logrado un estado de madurez creativo pletórico (Time Out Of Mind, Love and Theft, Modern Times, Tempest...), Springsteen ha envejecido su formula de la mano de fallidas producciones, falta de canciones esenciales y mucha sorbreexposición. Uno se ha renovado a su manera y ante la admiración perpetua de seguidores como servidor. El otro se ha marchitado fruto del querer estar siempre en la pomada cuando lo que siempre mas me atrajo de el, era su perfil mas bajo, mas terrenal. Repasemos y comparemos sus etapas desde los ochenta....

Años 1980-1989: Dylan continua en plena etapa cristiana. Saved y Shot Of Love me encantan pero hoy dia, pocos los recuerdan (injustamente). Con Infidels vuelve a entregar nuevos clásicos y recupera a parte de la audiencia perdida entre los sermones de giras recientes. Pero a mitad de década, encuentra un camino sin retorno con albumes fallidos, falta de inspiración y una afición a la botella que casi acaba con su carrera. Para alivio de todos aparecen los Travelling Willburys y Daniel Lanois (Oh Mercy) y le dan un poco de aire en forma de crédito artístico ante las nuevas generaciones. Bruce arrasa desde 1980 con su gran obra cumbre: The River. Su prestigio como artista de directo sube como la espuma gracias al boca a boca. Nebraska afianza su figura de músico autentico y de culto, pero Born In The USA lo lleva a las televiones de todo el mundo gracias a una colección de temas impoluta. En 1986 todo el mundo quiere ser SpringsteenTunnel Of Love baja la intensidad pero es el colofón perfecto a una década triunfal. No se puede hacerlo mejor. Punto para Springsteen.


Años 1990-1999: Dylan continua con su Never Ending Tour (iniciado en 1988), atravesando etapas gloriosas con otras menos recordadas. Empieza flojo con Under The Red Sky pero gracias a dos discos impecables de versiones de viejos clásicos (Good As I Been To You y World Gone Wrong) se encuentra así mismo, se autoreafirma y sella en 1997 uno de los mejores discos de la década: Time Out Of Mind. Tras ese trabajo, su figura vuelve a brillar como antaño, actúa ante el papa, gana los Grammys que se le debían y relanza su carrera. Bruce decide romper con la E Street Band para entregar dos discos incomprendidos pero necesarios (Human Touch y Lucky Town). Sigo defendiendo esa etapa y al Springsteen sin la E Street Band. Tras el previsible fracaso comercial, gana un Oscar, graba un album minimalista (The Ghost Of Tom Joad) y reunifica a la banda de su vida en una gira que presentaba una antología impecable de temas inéditos (Tracks).  Empate técnico.



Años 2000-2009: Dylan gana su Oscar y en 2001 lo borda de nuevo con Love And Theft. La madurez del genio es un hecho y vuelve a tener a todo el mundo a sus pies, como en 1966. Refuerza su interés ante los aficionados gracias a nuevas entregas de la Bootleg Series y revisiones de su catalogo. En directo se sigue mostrando imprevisible, diferente, y genial. Siempre por delante, aunque no le entiendan. Su voz se hace mayor y tira hacia lo crooner. Y le siguen mas triunfos (Modern Times). Bruce pega el gran bombazo con The Rising. Vuelve a los estadios de la gira del 85 y su nombre recupera todo el clamor popular. Se atreve a volver por los cauces acústicos (Devils and Dust), revisiona su cancionero e incluso el ajeno (We Shall Overcome: The Seeger Sessions). Hasta ahí muy bien. Incluso ofrece nuevas referencias de fondo como las cajas de Born To Run Darkenss On The Edge Of Town. Pero lejos de seguir con la linea de trabajo de sus mejores años, decide explotar al máximo su figura y empieza a aparecer en todos los medios de forma constante. Ademas, la pila creativa se le acaba y toma decisiones erróneas por intentar sonar moderno. Punto para Bob.

Años 2010-Actualidad:
Ambos siguen en la misma linea. Dylan incluso mas imprevisible que nunca y Springsteen mas cansado y repetitivo. Mientras el de Minnesota vuelve a demostrar que sigue en forma (Tempest), juega con nuestra imaginación gracias a esfuerzos tan curiosos como el disco de villancicos. En directo sigue siendo el mismo. Pierde audiencias en sus conciertos pero gana fieles en su religión. Dylan ya es eterno aunque cumpla años y años. El de Freehold actúa sin parar y suple con soltura bajas irreparables en el seno de la ya machacada E Street Band. Se agradece su entusiasmo y su energía juvenil, pero ya resulta repetitivo a ojos de muchos de sus seguidores. En estudio, en mi opinión, entrega el peor disco de su carrera (Wrecking Ball) y se adentra en un extraño callejón sin salida. Lo que antaño era perfeccionismo ahora es un todo vale que muchos no toleramos. Punto para Bob.


Así esta el asunto a dia de hoy. Y mientras uno actúa de la mano del presidente demócrata de turno, el otro hace anuncios para coches y lencería de mujer. Que tiene eso de diferente? Para mi, nada. Ambas cosas me parecen nobles y comprensibles. Así es el negocio...o no?



lunes, 30 de junio de 2014

Los Beatles juntos después de 1970 (2 de 2)


-¿Cómo habría evolucionado la cuota compositiva en cada álbum?

El personaje clave en este caso es George Harrison. Los Beatles creaban cada nuevo álbum apoyándose siempre en los pilares de Lennon y McCartney como compositores. Harrison metía dos temas en cada álbum sobre los que recaía la suspicacia de sus compañeros y el temor de George Martin de que no estuvieran a la altura. Sin embargo, Harrison había logrado desafiar el statu quo imperante en el álbum Abbey Road por primera vez en la historia del grupo. Dicho de otra manera, Harrison se merienda las canciones aportadas por McCartney con Here Comes The Sun y Something, cosa que no había ocurrido antes en ningún otro disco. Todo el mundo podrá hablar maravillas de While My Guitar Gently Weeps, pero es un tema inferior a las dos maravillas mencionadas más arriba. A partir de ahí... ¿cómo seguir? Creo que existen dos posibilidades muy distintas, una de las cuales podría hacer tambalear el equilibrio de poderes establecido desde los orígenes de los Beatles.

En el primer escenario que planteo, Harrison decide publicar parte del material rechazado por el grupo en un álbum en solitario y se sigue contentando con la cuota de dos canciones por disco. Su deseo de publicar un disco en solitario a pesar de continuar en los Beatles quedó registrado en un diálogo con Lennon y Yoko Ono mientras se grababa la película Let It Be. Incluso Yoko llegó a animarle a que hiciese tal cosa después de que Lennon apuntara sus reservas. De ser así, no estaríamos hablando de ninguna novedad desde el punto de vista de reparto compositivo, aunque creo que los Beatles como grupo habrían salido perdiendo.

La segunda opción, y la que para mí sería la más probable, establece una alianza entre Lennon y Harrison que permita a este último repartirse la tercera parte de la autoría de cada nuevo álbum de los Beatles. La extraordinaria calidad de las canciones de Harrison en el ocaso de los Beatles es palpable en All Things Must Pass y es de justicia replantearse aprovechar ese talento en beneficio del grupo. El McCartney de 1970 ya no es el mismo de años anteriores y tan sólo brillará con la misma intensidad de antaño en momentos puntuales. El Lennon de Abbey Road anda falto de ideas y recicla material antiguo ante la impotencia de quedar rezagado frente a sus compañeros de grupo. Todo indica que la primera mitad de los setenta habría sido el momento perfecto para que Harrison se reivindicara en los Beatles como compositor.


-¿Quién llevaría el timón del grupo en esta nueva etapa?

La alternancia de poderes en el seno del cuarteto de Liverpool siempre se producía entre Lennon y McCartney. Por poner algunos ejemplos, A Hard Day's Night y el White Album son dos álbumes con una gran impronta de Lennon mientras Sgt. Pepper's y Abbey Road tienen una gran contribución por parte de McCartney. En el universo paralelo que nos ocupa y teniendo en cuenta la calidad del material en solitario de cada uno de ellos, me atrevería a decir que hasta 1972 en los álbumes de los Beatles predominarían los estilos de Lennon y Harrison. No sería hasta 1973 cuando McCartney tomaría de nuevo el timón para dirigir al grupo en otra dirección concreta.

De hecho, sería curioso escuchar un disco de los Beatles en el que quedaran contrapuestos el fuerte posicionamiento político de Lennon y la reflexiva espiritualidad de Harrison en los primeros años setenta. McCartney quedaría algo eclipsado durante estos primeros años si no se sacara de la manga algo más genuino que las bellas cancioncillas campestres de Ram.

También hablé de 1973 como el año clave para la reivindicación de McCartney por dos motivos: Lennon se ha separado de Yoko Ono y vivirá el Lost Weekend con May Pang hasta 1975, periodo en el que los Beatles quedarán tan descabezados como cuando su líder se sumergió de lleno en el LSD a mediados de los sesenta. 1973 es además el año en el que los Wings despegan como grupo y en el que McCartney vuelve a reencontrarse como compositor en cierta forma. Proyectos como Band On The Run o Venus And Mars jamás podrían haberlos orquestado Harrison o Lennon, teniendo en cuenta además que ya por aquellos años ambos habían perdido el rumbo de sus carreras en solitario, mientras McCartney enfilaba la etapa de mayor éxito de Wings.



-¿Habrían vuelto a tocar en directo?

Todo apunta a que si, aunque quizá habrían tardado un par de años en volver a hacerlo. Tras la disolución del grupo, todos los Beatles volvieron a pisar las tablas de un escenario con mayor o menor fortuna. McCartney fue el más abnegado en ese aspecto, paseando su grupo por universidades y estableciendo una agenda de conciertos caótica en la que su principal objetivo era forjar fuertes lazos entre los miembros de su banda recién creada. Con el paso de los años se plantaría en 1975 con la gira de más éxito perpetrada por un ex-beatle en los Estados Unidos.

El punto fuerte de Lennon nunca fueron los conciertos y el fracaso de Harrison en este campo es el más desastroso de todos ellos. Por ese motivo, estoy seguro de que McCartney habría tomado las riendas para volver a tocar en directo y el grupo se habría beneficiado entonces de todas las nuevas tecnologías puestas al servicio de las grandes giras de rock de los años setenta. Los pequeños amplificadores y el paupérrimo sistema de sonido del Shea Stadium serían un lejano recuerdo y a día de hoy habría gente que recordaría haber estado en alguno de los legendarios conciertos de los Beatles en los setenta. Es más, gracias a esta suposición se abre una nueva posibilidad dentro de la discografía oficial del grupo: la publicación de un álbum en directo con excelente sonido.

Un hecho que no hemos tocado a este respecto es que, de seguir juntos, los Beatles también podrían haber organizado y tocado en el primer concierto benéfico de la historia a iniciativa de George Harrison por Bangladesh en agosto de 1971.



-¿Cuanto tiempo más habrían durado juntos tras superar el cisma de 1970?

Esta pregunta se responde por si sola si analizamos el periodo al que me he circunscrito respondiendo a todas las preguntas anteriores. La respuesta es que los Beatles no habrían durado más allá de 1975.

Los motivos que alego en este caso son varios. En primer lugar, Lennon se retira para cuidar de su segundo hijo como no pudo hacer con Julian. El segundo aspecto a considerar es que la obra del grupo ha entrado en franca decadencia a partir de 1975. Para afirmar ésto me baso por supuesto en la obra en solitario de cada uno de sus componentes a lo largo de la primera mitad de la década. Se podría decir que entre 1971 y 1972 la obra de los Beatles no tendría mucho que envidiar en cuanto a calidad compositiva a la de sus años dorados. Desde 1973 hasta 1975 podrían salvar los muebles de alguna forma, pero es a partir de este último año cuando no encuentro nada destacable en los Beatles en solitario que pueda mantener la mirada al material de su mejor época. Por todo esto, estoy casi seguro de que, aprovechando el retiro de Lennon, el grupo se habría terminado separando con el pasar de los años.

martes, 24 de junio de 2014

Los Beatles juntos después de 1970 (1 de 2)


Según wikipedia, un fanfiction "hace referencia a relatos de ficción escritos por fans de una obra literaria o dramática. En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original y se desarrollan nuevos papeles para estos". Todo esto viene a colación porque hace muchos años participé en un foro sobre los Beatles en el que uno de los foreros se lanzó con una serie por capítulos contando qué habría ocurrido si los Beatles hubieran continuado juntos después de 1970. En un ejercicio de gran imaginación se planteaba situaciones dialogadas entre los componentes del grupo, reuniones en Escher o sesiones de grabación en Abbey Road mientras creaban nuevos álbumes. Usando como base las canciones de la discografía en solitario de cada uno, iba montando nuevos álbumes del cuarteto en los que te podías encontrar juntas canciones como Maybe I'm Amazed, Imagine o My Sweet Lord.

Recrearse en ese universo paralelo es algo absurdo visto desde fuera, pero para cualquier fan del grupo es interesante por el hecho de plantearse diversas cuestiones con la misma premisa: "¿Qué habría pasado si...?". En MIMS no vamos a escribir una serie novelada hablando de ese universo paralelo en el que los Beatles continuaban juntos en los setenta, pero vamos a plantear diversas cuestiones con las que poder perfilar de la forma más lógica posible que habría ocurrido de ser así. Nos centraremos por supuesto en el aspecto estrictamente musical y partiremos del supuesto de que los Beatles se hubieran reconciliado in extremis antes del anuncio de su ruptura. Si os parece, vamos a suponer que todas las circunstancias que provocaron su separación no lograron hacer mella en su unión musical. Dicho de otra manera, vamos a obviar toda la carga negativa aportada a los Fab Four por Yoko Ono, Allen Klein, Apple y los dimes y diretes entre los propios Beatles.

- ¿Cómo se habría visto afectada su discografía oficial de haber seguido juntos?

Si los Beatles hubieran hecho piña contra Allen Klein, la primera consecuencia inmediata habría sido que el álbum Let It Be no existiría tal y como lo conocemos ahora. Lennon no le habría dado las cintas a Phil Spector para producirlas y el grupo habría recuperado esas canciones para álbumes posteriores. No necesariamente tendrían que haberse publicado juntas, podrían haber sido diseminadas entre los discos de la primera mitad de la década de los setenta. De hecho, Abbey Road en sí mismo es un álbum compuesto por retazos de Sgt. Pepper, The White Album y el proyecto Get Back.



- ¿Habrían seguido trabajando con George Martin como productor?

El álbum Abbey Road fue concebido desde el principio como la última gran obra de todo el personal implicado. No sólo los Beatles, también Geoff Emerick y George Martin tenían la sensación de que se estaban acercando al final. Todo apunta a que si los Beatles hubieran seguido juntos, habrían descartado continuar con George Martin como productor.

¿En qué me baso para afirmar algo así? En primer lugar, John Lennon y George Harrison realizaron casi todos sus primeros trabajos en solitario con Phil Spector. En una democracia de cuatro miembros, McCartney habría cedido a la demanda de sus compañeros. Tenemos que tener en cuenta que, si Phil Spector no produce Let It Be porque no se ha llevado a cabo, McCartney no tendría argumentos en contra para cambiar de productor. De hecho, la decisión fue más que acertada para Harrison por el excelente sonido que Spector consiguió para All Things Must Pass. Quizá la relación entre los Beatles y George Martin se retomaría algunos años después, pero estoy casi seguro de que los primeros discos de los Beatles en los setenta habrían contado con la participación de Spector en la sala de control.



-¿Habrían grabado todos sus discos en los estudios Abbey Road?

En este supuesto, Lennon tiene una importancia capital. Puede que los discos inmediatamente posteriores se registraran en Abbey Road, pero este hecho no se alargaría más allá de 1971.

Lennon grabó Imagine en los estudios que construyó en los sótanos de Tittenhurst Park (incluso grabó allí con Harrison algún que otro tema contra el propio Paul). Estoy seguro de que Lennon habría tirado del resto del grupo para grabar allí algún que otro álbum. Además, su marcha a los Estados unidos en agosto de 1971 podría haberse retrasado algunos meses o incluso un año en este nuevo universo, pero no creo que hubiera renunciado a vivir en Nueva York aunque siguiera perteneciendo a los Beatles. Además, la marcha a Nueva York de Lennon trae dos nuevas consecuencias a la historia conocida por todos. En primer lugar, Lennon podría requerir al resto del grupo para grabar en los Record Plant Studios de Nueva York o en las instalaciones de cualquier otro embaucador que le hubiera logrado convencer. En segundo lugar, las relaciones entre Lennon y su país natal no se habrían cortado de cuajo como ocurrió en la realidad. Con las tres cuartas partes del grupo viviendo en el Reino Unido, Lennon se habría visto obligado a conciliar su vida personal en los EEUU con su vida profesional, de manera que los viajes al Reino Unido se habrían sucedido con periodicidad.

Aún nos queda por contemplar un nuevo escenario de grabación para el grupo y es el que podría sugerir McCartney para cambiar de aires sin previo aviso. Si con los Wings se fue a Nigeria después de tirar un dardo al mapa con los estudios que EMI tenía repartidos por el mundo, no es de extrañar que los Beatles hubieran grabado en algún destino exótico aparte de los ya mencionados. Quien sabe, quizás Harrison se habría enamorado en uno de esos viajes de los sonidos africanos y los Beatles se habrían anticipado a Graceland en casi veinte años.



-¿Cómo habría evolucionado su sonido?

Si partimos de las premisas anteriores con nuevo productor y unos estudios de grabación que no eran Abbey Road, los Beatles de los setenta romperían de una forma radical con el característico sonido que hasta entonces había impregnado toda su discografía. Phil Spector les habría dado una ampulosidad inédita hasta la fecha en los discos anteriores a Abbey Road. Después de Spector, o bien se habrían autoproducido ellos mismos o bien habrían trabajado con otros productores que no serían de la talla de Martin o Spector.

Grabar en otros estudios más convencionales sin los miles de trucos que Geoff Emerick inventaba sobre la marcha les habría vuelto también más convencionales como músicos. Es muy difícil para alguien en la treintena innovar en la música pop como hicieron los Beatles en los sesenta. Estoy casi seguro de que esa hipotética obra posterior no les llevaría por innovaciones a nivel técnico o estilístico de la misma talla que las anteriores. Los Beatles se apoyarían tan sólo en sus canciones y se acomodarían a las tendencias imperantes de la época. Es duro decirlo, teniendo en cuenta la trayectoria ascendente del grupo a lo largo de sus siete años de apogeo, pero todo lo que sube tiene que caer.

Mi amigo Luis me dijo hace mucho tiempo que A Wizard A True Star de Todd Rundgren de 1973 habría sido el disco que los Beatles habrían grabado de seguir juntos entonces, pero esa es una visión del grupo considerando que hubieran seguido buscando nuevos caminos en su incansable evolución.


Continuará el próximo 30 de junio