lunes, 17 de junio de 2013

Alt J - An Awesome Wave


Cada vez soy más cauto a la hora de seguir las recomendaciones de revistas musicales especializadas, porque o yo me estoy volviendo muy conservador o ellos siguen un criterio desconocido en el que lo que menos importa es la calidad musical. A veces me imagino la vida de un crítico musical y creo que tantas horas escuchando música puede resultarles incluso perjudicial para su buen gusto. Hay que partir de la base de que ellos ven como trabajo actividades como escuchar música que nosotros realizamos por placer en nuestro tiempo libre. Todo eso tiene que afectarles a la fuerza cuando les toca valorar un álbum y supongo que estar tan sobre expuesto a tantos tipos de música debe ir socavándoles el buen criterio hasta terminar medio tarumbas. De ahí podría salir una explicación coherente para todos esos discos "cinco estrellas sobre cinco" a los que decides dar una oportunidad en una tarde tonta y de los que no puedes soportar más allá de las tres primeras canciones (vease The Seer de Swans, por ejemplo).

Desde hace algún tiempo suelo coger con pinzas cualquier crítica entusiasta surgida de Ruta 66 o Mondosonoro, pero tengo que confesar que cuando más goles suelen meterme es cuando dichas publicaciones sacan los obligados listados con lo mejor del año. En ese momento es cuando más baja tengo la guardia y no en pocas ocasiones me he visto escuchando discos que nadie en su sano juicio se pondría para su disfrute personal. Por todo ésto, vi con mucho recelo encontrar en el número 1 de los mejores discos internacionales de 2012 según Mondosonoro este An Awesome Wave de Alt-J que vamos a comentar. Supondréis que estoy soltando toda esta parrafada para poner a parir el álbum que da título a esta entrada, pero ahora es el momento en el que cambio el rumbo de mi discurso hacia una conclusión totalmente inesperada. Y es que An Awesome Wave de Alt-J tenía todas las papeletas para ser otra fantasmada más de las revistas especializadas para crear un nuevo hype del que con el paso del tiempo olvidarnos, pero no.


Después de dedicar muchas escuchas al álbum de este cuarteto debutante formado por estudiantes de la universidad de Leeds, he caído rendido ante un trabajo original que es capaz de explorar nuevas sonoridades sin llegar a caer en la pretenciosidad. An Awesome Wave es un álbum asequible desde las primeras escuchas a pesar de que ha sido encajonado desde su lanzamiento en el cajón desastre del pop alternativo. Sorprende el empaque de este trabajo si tenemos en cuenta que nos encontramos ante un álbum debut. No soy muy bueno buscando influencias, pero en este caso las tuve muy claras desde el principio, ya que suenan evidentes las resonancias al folk-pop de Fleet Foxes envuelto por las atrayentes atmósferas de los primeros discos de Portishead. En definitiva, An Awesome Wave es capaz de lograr el difícil equilibrio entre modernidad y clasicismo, ya que todos sus cortes presumen de una vanguardista sonoridad sin dejar de lado que las canciones por sí solas ofrezcan un pop de calidad con adictivas y sorprendentes líneas melódicas.

Me gustaría terminar haciendo un repaso por los que son para mí los mejores cortes del álbum. Entre intros e interludios, tenemos que irnos al tercer tema para poder hablar de una canción por derecho propio. Tesellate es un tema lento suspendido por una elegante percusión que da un interesante giro hacia la mitad. MS es una hermosa balada con pausas estratégicas entre las que los miembros del grupo presumen de poderío vocal intercalando además piezas instrumentales con cierto toque ochentero (es uno de los growers del álbum, al principio fue un tema que pasó para mí totalmente desapercibido). Fitzpleasure es una canción enorme en la que el vocalista saca todo el partido a su peculiar voz nasal entre coros, paradas bruscas con bucólicos pasajes instrumentales y una soberbia percusión de principio a fin. Me he reservado para cerrar la entrada hablar de mi tema favorito, aunque ya digo que el álbum al completo es un trabajo muy aprovechable: me refiero en concreto a Breezeblocks, una canción que me gusta mucho por el groove de sus estrofas, el soberbio cambio de tono en los estribillos hacia un sonido más orgánico y, finalmente, ese sorprendente final que deviene en otra canción en sí con varias líneas vocales que se confunden entre sí para crear una especie de mantra.