sábado, 24 de marzo de 2012

Los 40 Criminales

Desde hace casi un mes ha habido algunos cambios en mi empresa y actualmente estoy confinado en una oficina con otros compañeros de trabajo. Tengo que adaptarme a sus hábitos, entre los cuales se encuentra escuchar durante ocho horas diarias una emisora como los 40 Principales. Al ser un recién llegado, no me veo con derecho a buscar algo más decente en el dial, así que aguanto estóicamente una sobredosis de música a la que no estoy acostumbrado. Durante mucho tiempo he adquirido unos hábitos por los que escucho básicamente lo que me da la gana, así que reencontrarme de golpe con la radiofórmula se me está haciendo muy cuesta arriba... y tremendamente aburrido.

Se me hace difícil renegar de los 40 Principales, una emisora gracias a la cual empecé a aficionarme a la música cuando tenía catorce o quince años. La escuchaba casi todos los días junto a M-80 (otra que tal baila). Cuando empecé a interesarme por la música y, sin hermanos mayores de los que pudiera heredar discos o gustos musicales, las emisoras de radio eran los únicos medios para escuchar nueva música y conservarla en cassette. No me perdía el programa aquel que emitían los sabados por la mañana en abierto en Canal Plus presentado por Fernandisco (Del 40 Al 1). Guardo aún bastantes cassettes de aquella época cuyo contenido me haría enrojecer. Mi reencuentro con los 40 Principales ha sido un poco traumático y no sé si achacarlo a que me estoy haciendo mayor o a que, efectivamente, los 40 Principales se ha convertido en una emisora devaluada por el marketing puro y duro. Quizá es lo que siempre fue y, con catorce años, me faltaban referencias para evaluar con conocimiento de causa lo que estaba escuchando. En cualquier caso, hace veinte años era una experiencia mucho más excitante para un servidor.


La comparativa es odiosa y sobre gustos no hay nada escrito, pero estas últimas semanas vengo escuchando en el coche algunos discos de The Byrds y Billy Bragg. Una música que hace palidecer lo que después me toca soportar en el trabajo. No sé si sonaré como un maldito pedante, pero a la radiofórmula le veo demasiado las costuras. Me sé de memoria el primer (único y último, espero) hit de Michel Teló, me estoy cansando de escuchar multitud de veces el We Found Love de Rihanna y el Give Me All Your Luvin' de Madonna. Además, parece que los 40 se han sumado a la misma estrategia usada por M-80, saturando la programación diaria con canciones conocidas de décadas anteriores y diluyendo la figura del locutor de radio, que hace algunos años parecía mucho más presente, entre riadas y riadas de éxitos añejos. No sé cuanto pagaran las compañías discográficas a las emisoras para que programen una y otra vez el single de éxito que pretenden grabarnos a fuego en el cerebro, pero debe ser casi tanto como el que voy a tener que gastar en poco tiempo para sesiones con el psicólogo.

Se me hace muy cuesta arriba tener que escuchar cinco veces durante una misma mañana el Moves Like Jagger de los resucitados Maroon 5. El problema de todo esto es que algunos nos tomamos la música como algo más y resulta indigno que intenten tomarnos el pelo tan descaradamente. Una avalancha de canciones de dudosa calidad en las que se pretende aparentar innovación mientras te venden la actitud "cool" de estrellas tan quemadas (o calcinadas) como Britney Spears. Todo es valido, desde esos ritmos machacones heredados del techno de los noventa hasta una voz distorsionada por el eco o imbuida en una "original" textura metálica. Todo muy visto a estas alturas de la película.


Reencontrarme con tanta inmundicia ha sido un golpe de realidad directo a los morros. Lo más increíble de todo es que hay gente que escucha estas emisoras... ¡diariamente!

4 comentarios:

revolver dijo...

Manuel, te acompaño en el sentimiento.
Tu cerebro sufrirá una crisis un día de estos, ese choque musical es brutal, empieza a ahorrar para el Siquiatra...O llevate un mp3, ipod, o lo que sea y enchufate los auriculares, si eso es posible.
La segunda opción es negociar. Seguro que alguno de tus compañeros puede cambiar de opinión si te lo trabajas un poco y apoyarte ante una sugerencia de cambio...¿no?

Mansion On The Hill. dijo...

Pues yo me siento bastante identificado con lo que comentas. Recuerdo aquellos tiempos de El Gran Musical, que me descubrió buena musica. Pero la radio y los cuarenta es otra historia. Es deprimente. Lo peor es que con los años han ido contagiando a otras (M80).

Yo en el trabajo no puedo escuchar musica. Y viendo lo que te toca a ti, casi que me quede como estoy je je je.

Un abrazo

Lifeson dijo...

Manuel al igual que los dos comentarios anteriores, no quisiera estar en tu situacion, de hecho si la estuviese romperia esa radio en mil pedazos sin ningun lugar a dudas, a costa de ganarme la antipatia del resto de compañeros...pero me daria igual y no me llevaria mi equipo de musica y les pondria a todo volumen el Made in Japan o the Dark side of the moon (por poner dos ejemplos) por que mi equipo pesa mucho y seria un coñazo transportarlo hasta la oficina
Un saludo

Beatles dijo...

¡¡Diablos,que problemón!!
Como apunta revolver unos auriculares,si es posible,es la solución.
Si la radio tiene CD,y lo de los auriculares no es posible,llevate alguno de vez en cuando e intenta transformar su mente con canciones asequibles y que vayan entrando a formar parte de otros tipos de músicas. ;)

Un abrazo.