domingo, 15 de enero de 2012

The Sound of Music (II): Vinilo vs CD

Partamos de la base que quiero hablar aquí únicamente del sonido de un soporte y otro. Sé que hay quien valora más los vinilos por el ritual: sacar un disco de su funda (funda espectacular, grande ande o no ande, y no una cajita de plástico pequeña), limpiarlo con cuidado paternal, colocarlo en el plato, atinar con la aguja justo entre las dos canciones… No es eso. Tampoco quiero hablar aquí del componente sentimental que este formato pueda albergar para otros: eso es desde luego incuestionable al mismo tiempo que irrebatible. Me gustaría hablar simple y llanamente de sonido.

El tema es que cualquier melómano que se precie, entre los que no me incluyo yo precisamente por el tema que hoy nos ocupa, afirmará sin titubear el dogma de fe que dice que “el vinilo suena mejor que el cedé”. Y como dogma de fe que es parece ser que no precisa justificación alguna.

Huevos fritos en 3, 2, 1...

Bueno, alguna justificación sí que hay, por ejemplo que los graves suenan mejor en los vinilos que en los cedés. No estoy yo tan seguro, ya que precisamente es a bajas frecuencias donde el vinilo ofrece muchísimo más ruido que el compacto: por el roce de la aguja desde luego, pero también por las partículas de polvo que se adhieren a los surcos. Es ese ruido de huevos friéndose que a muchos les gusta pero que dista mucho de reproducir fielmente la grabación original, y es el que hace que los vinilos tengan menor rango dinámico que los compactos (65dB frente a unos 96dB).

El vinilo supera al cedé sin embargo en las altas frecuencias, ya que los compactos “solamente” reproducen hasta 22’05kHz. Esto realmente no debería ser un problema para prácticamente nadie: salvo rarísimas excepciones, los seres humanos adultos no podemos oír por encima de los 17kHz. Es decir, el cedé realmente puede perder sonidos… inaudibles para las personas. Hay quien opina que aunque no se oigan el oído humano sí que las percibe y transmite la “sensación” al cerebro, pero de todos modos parece ser que en los vinilos esos “sonidos” por encima de los 25kHz no suelen provenir de la grabación original (salvo contadísimas excepciones, como los ultrasonidos que los Beatles añadieron al final de A day in the life y experimentos así), sino que son producto del proceso de reproducción y conversión de la señal analógica a eléctrica.

Un problema real en los compactos es el que se conoce como error de cuantificación o ruido de cuantificación. La explicación resulta un tanto engorrosa y reconozco que no termino de entender por completo, pero a grosso modo viene a decir que en el proceso de conversión de la onda de analógico a digital aparece una distorsión constante e independiente del valor de la señal. Esta distorsión es mínima, pero con señales muy bajas se percibe claramente: no hay más distorsión con las señales mayores como cabría esperar, sino que tiene siempre el mismo valor y por lo tanto se percibe únicamente con señales muy muy bajas. Por lo visto esto se debe a los 16 bits de resolución de los estándares de compactos, aceptados como válidos por la industria pero que resultan insuficientes: por lo que he leído si se elevara por encima de los 20 bits situaría a los sistemas digitales por encima de cualquier medio analógico existente a nivel doméstico e igualaría, posiblemente, a los profesionales.

¿Lo sabías? Incluir una gráfica proporciona un 20% más de credibilidad

Hay alguna teoría con base científica más sobre deficiencias de los compactos, como la del denominado jitter: es un error de los tiempos de lectura del cedé, que no lee toda la información de manera continua sino con pequeños saltos. Esto tendría cierta validez de no ser porque para el audio digital el valor del citado jitter es de 22,67 µs (millonésimas de segundo). Os reto, os reto dos veces: si hay alguien que sea capaz de percibir un error de 0’000022 segundos en una señal de sonido lo invito a una mariscada (salvo a Homer Simpson). En cualquier caso, para admitir este “fallo” habría que compararlo con la precisión que pueda tener el mecanismo de giro del plato, muchísimo menos fiable sin duda. Por cierto, un hándicap del vinilo que casi nunca se comenta: los últimos temas de cada cara tienen "menos resolución" que los del principio, puesto que la lectura de los últimos se hace en menos longitud de surco ya que el radio de giro es menor y la velocidad de giro constante; esto en los cedés no pasa: se leen de dentro hacia fuera y la velocidad de lectura es siempre constante.

Hay otro aspecto muchas veces esgrimido pero ajeno al soporte, y es el de la calidez del sonido. Supuestamente el vinilo tiene un sonido más cálido y agradable que el cedé, cuyo sonido es más frío y metálico. Hay quien dice que el sonido frío del compacto es porque realmente no estás oyendo la grabación original, sino una representación de ella construida a base de ceros y unos (eso es lo que en mi pueblos se llama no tener ni idea y soltar lo primero que se te pasa por la cabeza). Tan solo aclarar que no es tanto el soporte el que proporciona esa cualidad sino el equipo de amplificación y los armónicos pares e impares (los que toquen la guitarra eléctrica saben de qué va el tema): hace años los amplificadores eran de válvulas, que proporcionan unos armónicos que al oído humano efectivamente suenan más agradables; con el paso del tiempo los amplificadores pasaron a ser de transistores y los armónicos que generan suenan más fríos.

Y bueno, luego están las teorías de difícil justificación. Son esas que, escudándose teóricamente en el aspecto sonoro, albergan unas perlas tales como la llamada “Teoría Neil Young”, porque fue precisamente él (loado sea, por otra parte) quien la enunció y dice algo más o menos así: el compacto nos permite percibir absolutamente todos los detalles de una canción y por eso nos da la impresión de que suena mejor, pero poco a poco, con sucesivas escuchas, tal “exceso de información” satura y cansa al cerebro y hace que no queramos volver a escuchar esa canción nunca más. En fin…

Dos por uno: suenan mejor y ahuyentan a las palomas

Y siguiendo el hilo de Neil Young, me pregunto: ¿a alguien le parece que la alta definición haya sido perjudicial para el cine? ¿Alguien diría que por tener más claridad y detalle, las películas actualmente se vean peor? Recuerdo que el director Christopher Nolan comentaba a propósito de rodar en IMAX (formato aún mayor que los 35mm de cine y con mucho más detalle) que lo que más le costaba era camuflar y esconder los trucos y/o efectos especiales, porque con tanta definición se ve “todo”. Pues bien, llevándolo al terreno de la música incluso eso no lo veo como algo negativo, porque no sólo me parece que a mayor fidelidad obviamente se oye mejor, es que incluso poder escuchar los “fallos” me parece que tiene su encanto: me gusta cuando uno puede oír deslizarse los dedos por las cuerdas de la guitarra, o cuando la batería se “cuela” por un canal que no es el suyo.

¡Ah! Y por aquí nos llega algo más en lo que el compacto mejora al vinilo: el estéreo es mucho más nítido y perfecto en el formato digital, puesto que separa los canales con total precisión. En el vinilo se consigue con la vibración de la aguja en dos direcciones, y al ser un proceso mecánico no es totalmente perfecto ya que es imposible que una vibración en una dirección no produzca una leve vibración en la otra y viceversa. Además, siguiendo con la aguja: cada roce en los surcos del disco produce un leve pero apreciable desgaste en la superficie, perdiéndose principalmente las altas frecuencias de las que hablamos un poco más arriba. Por tanto puede decirse que el disco compacto es un formato mucho más durable e inalterable que el vinilo, ya que el proceso de lectura no es destructivo.

En resumen: el disco compacto es un formato que proporciona mayor fidelidad, durabilidad y mejor relación señal/ruido. Cualquier ventaja que quiera atribuirse al vinilo sobre el compacto responde principalmente a motivos sentimentales y no relacionados con la calidad del sonido, a excepción de que se invierta una gran cantidad de dinero en el equipo (principalmente en el equipo de amplificación, como ya comentamos anteriormente). En un mismo equipo de música sonará mejor el compacto que el vinilo. Por tanto, para el 98% de las personas y canciones, el cedé es un formato objetivamente mucho mejor.

Aún así, habrá quien diga: pues mis vinilos me siguen sonando mejor que los cedés, y la verdad es que no le falta razón. Pero si hemos visto que prácticamente cualquier argumentación basada en el formato es totalmente insostenible, ¿a qué se debe?

En la próxima entrada trataremos sobre Mezclas, masterizaciones y remasterizaciones. Si queréis claro.

18 comentarios:

revolver dijo...

Plas, plas, plas...aplaudo tu trabajo de documentación.
No cabe duda de cual es tu formato favorito.
Ante tal avalancha de teorías y conclusiones técnicas aplastantes en favor del Cede, casi me has convencido de que venda mis 3.000 vinilos y los cambie rápidamente por Cedes.
Pero me he frenado al releer tu entrada y darme cuenta que empiezas barriendo para casa con tu comentario irónico acerca del "Huevo Frito". Y he puesto uno de los vinilos más antiguos que tengo y me ha decepcionado no escuchar ese insoportable ruido chisporroteando en las cajas acústicas.
También me ha frenado el comprobar que muchos de mis cedes (que contienen música grabada en los 60 y 70 en analógico y transferidos desde cintas originales a digital, aquellos famosos AAD) suenan como el culo y se oye un soplido infumable durante toda la reproducción.
Tengo en cuenta para no cambiar de formato que en los cedes también influye de forma notable el lector y el amplificador y que muchas de las remasteriaciones modernas se cargan el sonido original.
Posiblemente tengas razón en las teorías del sonido que has expresado aquí, pero como soy un humano y no soy Bender, todo lo que tenga que ver con lo físico y sentimental me gusta más.
Vamos, que sé positivamente que una mujer tiene su propio olor corporal y su dosis de mala leche y a veces no hacen lo que a uno le gustaría, pero prefiero mil veces follar con una mujer que con una muñeca de goma, aunque la segunda sea más perfecta y elástica que la primera, no se queje y la tenga siempre "disponible".
Llamame sentimental o como tú quieras, pero me quedo con mis vinilos (bien cuidados, limpios y protegidos), mi plato Technics "direct track", mis agujas de diamante Ortofon o Stanton y mis cajas acústicas Infinity...A mí me suena mejor un buen vinilo que un cede.
Además, como coleccionista, encuentro más cosas antiguas en vinilo que no se han editado en cede y eso me mantiene más en mi postura.
Lamento que, al no tener más información ténico-cientifica, no pueda rebatir tus teorías y me vaya a lo emocional, pero ya te he dicho antes que no soy Bender, me va más lo físico.

Por favor, publica la siguiente entrega, que esa será también interesante.
Un abrazo.

Mansion On The Hill. dijo...

La madre dios! Menuda clase hemos recibido. Chapeau my friend.

Yo soy un melomeno empedernido pero por cuestiones monetarias o de falta de interes, nunca he dado mucha importancia a la calidad del sonido. Con que suene bien, suficiente. Anda que no me he tragado casetes regrabados, bootlegs de mala muerte y ediciones porbrisimas como un campeon!.

Tengo vinilos y no tengo plato. Siempre fuí un defensor del cd y sigo comprandolos asiduamente. Mi equipo de musica es normalito (no digo que no me gustaria tener uno mejor, ojo) y así soy feliz. Lo que si me gusta es tener los discos en original. Con el Ipod y los MP3 si que disfruto mucho menos y todo me resulta mas frio. COmo dice revolver, follar con una mujer o con una muñeca hinchable. Que bueno...je je je.

Ah. Conocia lo de la teoria de NY. Neil nunca fué un fan del cd (de hecho le costó un huevo editar en ese formato cosas como On The Beach por ejemplo) y hay que entenderle. Es Dios y punto. je je je.

Grandisima entrada Bruno. Lo que pasa es que los que somos de letras puras nos perdemos con esas cosas de frecuencias, numeros y graficas....

Un abrazo!

PD: Adelante con las remasterizaciones. ME interesa el tema.

Bruja Truca dijo...

Yo tenía entendido que un vinilo dura mucho tiempo más que un cd. No sé, la verdad es que hablo desde el total desconocimiento. Tengo 27 años y no viví la época del vinilo, más bien la del cassette... pero aunque no la viví me gustan más los vinilos que los cd's y ahora los colecciono. Los compro de segunda mano y es verdad que algunos me han salido rana y están rallados. Pero eso también pasa con los cd's. Tanto para unos como para otros, la cuestión es cuidarlos. Si eres un cafre, ambos se estropearán.
Creo que ningún formato es indestructible ni perfecto.
Concluión: prefiero el vinilo y lo mío no es por nostalgia.

Víctor Hugo Sánchez Salamanca. dijo...

Por fin un escrito que habla de esta cuestión dejando de lado el asunto sentimental (que no siempre es lo ideal aunque nos guste) y analiza las prestaciones reales del cd y del vinilo con sus cosas buenas y malas.
Yo creo que quien de verdad disfruta con la música y tiene todos los formatos, seguirá escuchando cosas en cd y vinilo. En mi caso, al nacer en la generación cd pues me ha tocado comprar siempre compactos, aunque los pocos vinilos que tengo me los he pillado más que nada por las portadas, los diseños, los créditos y las anotaciones interiores ya que en mi opinión el sonido del vinilo al final se acaba como achicharrando...

Johnny dijo...

Había leído algo en este sentido, pero realmente tu análisis es meticulosamente ilustrativo. Saludos.

Joserra Rodrigo dijo...

Precioso e interesante estudio-reflexión. Mi opinión es la siguiente y depende también de edad:
Una sonido review, exclusivamente ya que ha nivel arte y portadas ya sabemos quien gana...
Los vínilos los tenemos idealizados pero a partir d elos noventa, yo diría 1995 o así, los cds suenan muy muy bien.
Los vinilos requieren de casa como las de Neil Young, ranchos o por lo menos no como la mía, requieren volumen , espacio y mucha, mucha pasta de inversión en el plato, mucha.
Los graves de las remasterizacioens de los Beatles por ejemplo suenan en los cds nuevos que te mueres ...
Es cierto que las ediciones en vinilo de gramaje potente actuales suenan impresionantes y apenas hay cris cras pero mis vinilos comprados aquí en los ochentas suenan infumables.
Además yo creo que el cd es un formato cómodo y que permite escuchar el disco de tirón sin cambios.
Yo me quedo con el sonido de los nuevos cds pero claro, cada momento es cada momento, cuando voy al pueblo que puedo hacerlo por no tener vecinos, me pongo mis vinilos al aire d ela meseta y tengo experiencias religiosas...Pero estoy contigo.
Un abrazo y muchas gracias por este derroche.

61 y 49 dijo...

Por mi parte no había inconveniente en que hubieras dicho "os reto dos veces cabronazos". Pero a lo serio:

Me quedo con el sonido del vinilo. Fuera motivos nostálgicos o el "qué bonito es" (esto no admite discusión). Por descartado utilizo los dos sistemas, pero me gusta más el sonido vinílico. En numerosos casos la grabación vinilo-cd (sobre todo nuevas ediciones) no muestran diferencias notables (hablo siempre de mi impresión y no de una imposición científica), pero en ningún caso el sonido del cd me gusta más. Todo esto tras hacer comparaciones con bastantes discos que tengo en los dos formatos, algo que también he hecho con algunos invitados a casa y ninguno (gente imparcial con este tema, creo) ha dicho que prefiere el sonido del compacto. A todo esto, dispongo de un equipo bastante capaz para ello, otra cosa iguala sin duda el sonido del vinilo al del CD y al de la botella de anís del mono de forma directamente proporcional a la capacidad de nuestro equipo.

Y dicho esto sería muy interesante el tema de mezclas y masterizaciones (este sí que puede ser la clave para el sonido de ambos formatos) para alargar un poco el debate, en el que espero que entre la gente que me suele decir que estoy equivocado pero escucha música mientras pasa la aspiradora en la habitación de al lado. Esos genios...

Felicidades por el enorme trabajo realizado de un tema que pese a datos de frecuencias no acabaría nunca, supongo que es un poco lo que dice Revolver con su teoría de la muñeca goma.

Volveré para el próximo post, aunque aviso que me invento estadísticas para parecer interesante, y eso lo sabe el 60% de la gente.

Un abrazo.

Dr. Quatermass dijo...

No se puede demostrar que soporte suena mejor con datos cuantificables, cada uno lo percibirá de diferente manera porque cada uno valora cosas diferentes. A mi el refrito no me molesta porque solo se oye con sonidos de volumen bajo, con sonido digamos "eléctrico" con sección rítmica de bajo batería no se percibe y a cambio hay (en mi opinión) un mayor rango dinámico, porque yo si percibo los agudos que corta el CD, algo que se nota en algo tan simple como las "s" de las letras cantadas.

Por otro lado en cuanto a duración, no he tenido ningún vinilo muerto, en cambio CD originales de más de diez años son ya unos cuantos los que han dejado de funcionar. Durabilidad gana el vinilo, indiscutible.

Si a la durabilidad y dejemos en diferente rango dinámico, le unes lo que no has querido valorar (carpetas, ritual, etc.) pues ahí está el porque mola el formato.

Un saludo, como siempre muy bien documentado el post.

Beatles dijo...

Un gran trabajo Bruno.
No voy a entrar en la discusión de cual es mejor o no por el sonido que desprende porque eso creo que es bastante personal.
Lo que si está claro es que practicamente todos los de la generación vinilo lo preferimos y los de la generación CD,salvo muy contadas ocasiones,lo preferís.

Un abrazo.

Addison de Witt dijo...

Otro que se apunta al vinilo, aunque en mi caso confieso que se trata de algo de caracter mas nostálgico y ritual, ese contemplar la portada, las fotos, colocarlo en el plato, y sobre todo ese miedo a darle la vuelta para enfrentarte a la cara B, preguntándote si será tan buena como la A, la perspectiva de que no lo fuese te aterraba, pero cuando era tan buena o mejor que la A... que gozada.

De todas formas un espléndido esfuerzo, documentado y completo, muy didáctico y entretenido. Magnifico post.

Saludos.

Bruno dijo...

revolver: pensé que al final no escribirías, pero me alegro que lo hagas. Efectivamente con tu equipo (no dices si tu amplificador es de válvulas o no, pero conociéndote lo supongo) te doy la razón y seguro que los vinilos suenan mejor que los cedeses. Minipunto para ti. Pero ojo, como he dicho: CON TU EQUIPO. Eso dista mucho de, como hace cualquiera que quiera dárselas de entendido, asegurar que los vinilos suenan mejor que los cedés. En el 98% de los equipos de música de este país sucede todo lo contrario.

Dejando a un lado el símil de la muñeca hinchable, de las conversiones de analógico a digital (los famosos AAD y ADD, etc...) y de lo que comentas del "sonido original" hablaremos el próximo día.

Por cierto, ¿crees que soy Bender? xD

Un abrazo.

Mansion on the Hill: gracias por el cumplido, Mansion. Yo tampoco soy ningún entendido, pero lo poco que he podido llegar a saber del tema es porque en ocasiones me siento como un bicho raro cuando me compro un cd y no un vinilo. Me da igual no ser "guay", es simplemente curiosidad y saber si realmente me estoy perdiendo algo...

En cuanto a los músicos que defienden el vinilo hay, en mi opinión, mucha pose por un lado, y un último intento de salvar ventas frente a la piratería: similares teorías se le oyen a gente como Ramoncín, más preocupado últimamente en recaudar que en hacer música (en cierta entrevista le leí calificar al vinilo como "curativo" o algo parecido; creo que estaba hablando de su bolsillo).

Un abrazo. Jo ta ke, koparen arte :)

Bruja Truca: bueno, los cedés desde luego tampoco son indestructibles (aunque intenta romper uno con las manos, y verás que no es tan fácil). Creo que lo que más daño les causa son los campos electromagnéticos, así que lo mejor es no tenerlos cerca de ningún aparato eléctrico. Mis primeros compactos los empecé a comprar en el 90 o 91 (el primero de todos, el Beatles for sale, AAD) y siguen funcionando perfectamente.

Gracias por comentar, un saludo.

Victor Hugo Sánchez Salamanca: coincidimos en nuestras opiniones. Gracias por comentar.

Johnny: gracias por pasar y por comentar.

Bruno dijo...

Joserra Rodrigo: coincido totalmente con lo que expones: efectivamente algunos cedés, especialmente los primeros que se editaron, suenan fatal. Pero desde luego llegó un momento (no soy capaz yo de poner una fecha como haces tú, pero me guío por tu comentario) en que los compactos tienen un sonido al menos tan bueno como el de los vinilos.

Y lo dicho a revolver: si puedes gastarte mucho dinero en un buen equipo (y puedes ponerlo bien alto) desde luego ve a por él y disfruta de los vinilos. Para todo(s) lo(s) demás, compact disc.

Gracias por tu comentario, un saludo.

61 y 49: alguien que pilla la frasecita perdida entre el tocho de texto :)

Bien, un poco lo dicho ya antes: la importancia de un buen equipo (plato, amplificador, altavoces...). Me alegra saber por otro lado cómo te manejas con las estadísticas: yo prefiero poner gráficas al azar y me invento el pie de foto. Ambas técnicas son igual de divertidas.

Un saludo.

Dr. Quatermass: efectivamente, no se puede demostrar que uno suene mejor que otro, en todo caso habrá factores que jueguen a favor de uno u otro, pero es imposible dar un ganador. Habrá quien prefiera uno u otro, aún ciñéndonos estrictamente al sonido. En cuanto al rango dinámico me limito a darte los datos "científicos", el cedé tiene mayor rango dinámico porque no tiene ruido. Lo que mencionas de las "s" que se pierden puede deberse a otros factores: masterizaciones diferentes, "puertas de ruido", etc...

Por cierto, que buscando la entrevista a Ramoncín que menciono un poco más arriba, he dado con otra del mismo personaje en que hace mención al sonido de vinilos y cedés, y suelta una perla del estilo de que "el cedé suena peor porque no tiene ruido de fondo" y algo así como que el oído lo echa de menos...

Gracias por dejarnos tu opinión, un saludo.

Beatles: sí, eso es algo a tener en cuenta. Yo empecé de muy muy jovencito a comprar vinilos, pero al poco me pasé al compacto y ahí sigo. Ya no es algo tanto sentimental, que sí que lo es, como una costumbre.

Un abrazo.

Addison de Witt: echo de menos eso que comentas, independientemente del formato: cuando uno se compraba un disco e iba a casa intrigado por qué iba a sonar, y admirabas la portada, la contraportada... El mp3 y el spotify están acabando con la música xD

Un saludo.

Félix dijo...

Excelente y trabajada entrada.
En la vuelta al vinilo entran varios factores, pero sin duda el nostálgico prima por encima de otros, pues técnicamente la tecnología digital está muy por encima de la analógica. No es cuestión de decir que el arte es tecnología, pero sin duda los soportes intervienen en la transmisión de las emociones y sensibilidades artísticas. Pero a lo que iba, las modas, los intereses en volver a rentabilizar un producto aparentemente obsoleto cuando el cd entra en barrena con las descargas, ofreciendo el plus de las portadas, del estar en el nivel superior de los "iniciados" y cierta sinvergonzonería en vender lo que se había despreciado se conjugan en que los vinilos vuelvan.
Yo nací musicalmente con los lp y tengo cientos, pero con la llegada del compacto mi colección de posavasos es milenaria. No volveré a las 33 rpm por razones como la comodidad de no tener que levantarme a cambiar de cara, no tener que pasar el cepillo, poder escuharlo en el coche y sobre todo porque mis orejas no gozan de "oído absoluto" como unos pocos humanos previlegiados tienen.
En definitiva, no caeré en este anzuelo vintage, que seguro nos pondrá demodé las cassettes, los cartuchos o las cintas en abierto. Tiempo al tiempo.

revolver dijo...

Santa paciencia, Bruno, de contestarnos uno a uno. Chapeau!
Si no recuerdo mal la imagen de Bender fue tu emoticon algún tiempo.
En cuanto al tema que nos ocupa, ¿cómo no iba a postear? me encanta esta polémica y me gusta hacer de abogado del diablo en este asunto concreto. Así que me tendrás enfrente (que no en contra) para hacer esto más ameno.
Por otro lado, quería contestar a la afirmación: "el mp3 y Spotify están acabando con la música".
No creo que sean los culpables. Con la música no se acaba. Se puede acabar con la industria musical si no cambian de política comercial. Los compradores no podemos seguir pagando los precios abusivos de los discos (CD's o Lp's) para mantener a las grandes multinacionales. Cuando se lanza al mercado un nuevo disco, no se puede cobrar 19, 20 ó 24 euros y un año después ponerlo de oferta a 9 ó 10 euros. Por ejemplo, las re-ediciones remasterizadas de los discos de The Beatles salieron en 2009 a 19'95 eur. Ahora están en Mediamarkt o Fnac a 9'95 eur. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado en un año?
Ya vale de abusos. La mecánica, al menos en mi caso, es escuchar en Spotify u otro similar los discos y si me gustan comprar los originales cuando estén a un precio razonable. Porque el mp3 si deja mucho que desear a nivel cualitativo y prefiero tener originales en Lp o Cd para poder "disfrutar" de la música.

En cuanto al comentario de Felix sobre la vuelta al vinilo, no cabe duda que la industria busca acabar con la copia masiva para que los aficionados acabemos comprando el soporte original y disminuyan las descargas, el vinilo es más dificil de copiar...pero esa misma industria ha lanzado al mercado unos platos que llevan incorporado un programa que convierte a mp3, con lo cual estamos en las mismas.
Como he dicho más arriba, con la industria va a acabar la propia industria. La música siempre estará, de una forma u otra, en un soporte u otro...
(Por cierto la cintas de bobina abierta son una maravilla).

Bruno dijo...

Félix: suscribo totalmente tu comentario, salvo por el número de discos que componen tu colección: la mía es mucho más modesta (la colección de discos, me refiero).

Gracias por pasarte por aquí, un saludo.

revolver: no es ninguna molestia contestar uno a uno, es lo mínimo que se merece ¡¡este magnífico público que nos acompaña!! (APLAUSOS)

Por cierto, mi imagen antes no era Bender, era Fry: un humano tontorrón, sí, pero humano al fin y al cabo; y estaba enamorado de Leela, no de robopilinguis xD Pensé que no ibas a responder porque tú mismo dijiste que te lo estabas pensando, no es por otra cosa.

En cuanto a mi comentario reconozco que me equivoqué y no empleé las palabras apropiadas, ya que no quería decir que spotify se estuviera cargando la música realmente, sino lo que comentaba antes de decidir en la tienda qué comprar, ir a casa intrigado por qué ibas a encontrar en él, disfrutar de la portada/libreto, devorarlo una y otra vez... El tener tanta música a la mano y gratis es desde luego algo grandioso, pero ha hecho que se pierda el encanto de ir "descubriendo" música como si de auténticos tesoros se tratara: ahora cuando vas a la tienda a por un disco ya lo has oído 15 veces en el ipod o en spotify.

Por lo demás, coincido contigo en tus opiniones sobre la industria discográfica. Quién duda que el principal enemigo de la industria musical es ella misma.

Un abrazo.

HARI dijo...

Follar, lo que se dice follar-follar, sería la música en directo: el grupo o artista en su formación más acústica posible, tú a su lado y nada más.

A partir de ahí la "deformación" empieza en la mesa de sonido, en la grabación, en la producción y, por supuesto, en el enlatado.

En ese momento, si no podemos disponer del "polvo auténtico" el asunto pasa por muchas variables: comodidad de uso, equipo adecuado...

El más vetusto de mis vinilos (década de los 70) pasaría una prueba más por mi plato y quedaría con un sobresaliente. Pero, ¿qué pasa?, que no lo pongo por no cascarlo más y porque lo tengo en cd y en el disco duro también.

Por supuesto que algunos cd's (AAD y compañía) son auténticos ladrillos con zumbidos permanentes de fondo que no hay quien los aguante. No obstante, en su momento fueron la pera.

De acuerdo también conque el sonido comprimido pierde pero reproducido en un equipo de calidad puede maquillar sus carencias. Es de lo que me alimento yo al 80 %.

Ya he comentado en otras ocasiones mi experiencia de poner simultaneamente el mismo tema (SFF) en el plato y en el reproductor de cd's (supongo que una edición de los 90) e ir cambiando el conmutador del amplificador de una a otra fuente. Con unos buenos auriculares, la sensación que se percibe en la grabación analógica (¿se dice asín?) es muy superior, mucho más profunda.

Lo de la industria discográfica lo dejo para otro día.

Resumiendo: quien no pueda follar y tenga que recurrir a la muñeca hinchable, que elija la que mejor cumpla sus expectativas. Y si no, el recurso onanista (el mp3, en este caso) que quien no haya recurrido a él que tire la primera piedra (si tiene la mano libre).

revolver dijo...

Pido disculpas, Bruno, es cierto que tu imagen no era Bender, vaya fallo, confundirte con un robot sin sentimientos, mucho mejor Fry...enamorado de Leela!!!

Bruno dijo...

Hari: habiendo derivado la conversación por estos derroteros erótico-festivos era raro que no hicieras acto de presencia (con lo que te gusta a ti "hacer el acto").

Llevas toda la razón del mundo: puestos a hacer analogías sessuales, la música de verdad tendría que ser en directo.

Un saludo.