jueves, 24 de febrero de 2011

Belle & Sebastian - Tigermilk

Mediaba la década de los noventa en el Reino Unido y la banda sonora oficial era el britpop, movimiento narcisista y autoindulgente dirigido a la juventud en masa que coreaba al unísono y jaleaba al arquetipo estandarizado del británico medio: a saber, hooligan borracho y excitado en sobremanera. Todo bañado en ingentes cantidades de alcohol (como los hermanos Gallagher) y muy viril (como las cejas de los hermanos Gallagher).

Un poco más al norte, en Glasgow, un ya-no-tan-joven miraba hacia otro lado buscando dónde encajar. Una frase rondaba su cabeza: "haz algo hermoso mientras puedas", y se había propuesto conseguirlo. Aquejado de síndrome de fatiga crónica, Stuart Murdoch se había pasado varios años de su juventud postrado en la cama sin salir de casa ni nada que poder hacer. En un intento por no volverse loco empezó a juguetear con el piano de sus padres dando forma a las melodías que rondaban su cabeza, y así empezó a componer un buen número de canciones. Tras la larga y lenta convalecencia se dijo a sí mismo que merecía la pena intentarlo, y comenzó su andadura por el mundo de la música.


Stuart Murdoch (Mode interesting: ON)

Fue a raíz de un curso de gestión musical en el Stow College, donde los alumnos debían dirigir un sello musical llamado Electric Honey y editar un EP, cuando Murdoch tuvo ocasión de grabar sus primeras canciones que a la postre acabarían conformando el LP Tigermilk (1996). Aunque apenas contaba con experiencia, por aquel entonces se había sabido rodear de los músicos que necesitaba: a algunos de ellos los había conocido en un curso de canto, y a otros en sus escasas y a menudo extrañas actuaciones en directo con sus primeros "grupos", Lisa Helps The Blind y Rhode Island (el entrecomillado es porque en estos grupos no era raro que Murdoch fuera el único miembro). Los habituales eran Stuart David al bajo y su compañero de piso Richard Colburn a la batería, y en ocasiones eran acompañados por un guitarrista llamado Stevie Jackson y el trompetista Mick Cooke. Tras escuchar varias maquetas, los alumnos de Stow decidieron prácticamente por unanimidad que el grupo elegido sería Belle&Sebastian; aunque realmente en aquel momento no tenían nombre, o en todo caso Rhode Island...


Sus canciones se desmarcaban de todos los demás grupos. Mientras en el panorama musical la tónica dominante eran las guitarras y el redoble de tambores, B&S encarnaban la sensibilidad escudados tras sus violines, pianos, flautas y trompetas. Si el britpop cantaba al joven británico medio, los de Glasgow lo hacían a los desheredados: a la chica fea, al gay marginado, a los lisiados... Stuart Murdoch pasó a convertirse en el guía de los que no encajaban en ninguna parte. Con las ideas muy claras de lo que quería hacer, terminó de montar la banda que buscaba con dos incorporaciones más: un joven teclista llamado Chris Geddes, y una guapísima chelista que respondía al nombre de Isobel Campbell.


La idea del sello Electric Honey era grabar un EP, pero como disponían de suficiente material de calidad se acordó que, siempre que se hiciera en el plazo previsto de cinco días, podían grabar un disco entero. El grupo de semi-desconocidos descubrió ya en los primeros ensayos que, casi sin esperarlo, bajo la batuta de Murdoch se compenetraban a las mil maravillas, ya que sabía lo que quería de cada uno de ellos. Se preocupó mucho de que los instrumentos sonaran a un volumen convenientemente bajo para que su frágil voz fuera audible, y además insistió en que no era necesario que todos tocaran todo el tiempo. Cada canción pedía una instrumentación precisa, y los arreglos que había ideado iban tomando rápidamente forma.


El grupo se metió en los estudios Ca Va, en Glasgow, y comenzaron la grabación del disco. El primer intento con The state I am in fue horrible, con un sonido espantoso, pero el ingeniero rápidamente corrigió los controles para el sonido de la banda. La delicada lírica de Murdoch empezó a fluir sobre los hermosos arreglos de la banda. Algunos miembros no se encontraban demasiado cómodos con tanta sensibilidad, como el propio Jackson quien admitiría más tarde "Mi reacción inicial fue 'No puedes cantar eso, vengo de un grupo de rock', pero cuando llegó el momento de grabar pensé '¿Y por qué no va a poder decir eso? Es valiente, es audaz, es brillante'". Con las canciones bastante trabajadas de antemano, la grabación fue sobre ruedas. Es más, sin ser precisamente unos virtuosos, el grupo era capaz de interpretar y registrar en directo los temas en apenas un par de tomas. Hicieron el disco casi del tirón, y Murdoch llamó a Mick Cooke (por aquel entonces no era parte de la banda) para que tocara la trompeta en algunos temas. Ya estaba listo.


S. Murdoch: "Venga niños, ahora poniendo cara de sensibles"

El disco llama la atención desde el primer momento: uno aprecia la originalidad de la propuesta en cada detalle, y se nota que no es una pose si no algo totalmente honesto y sincero. Stuart Murdoch había conseguido hacer ese "algo hermoso" que tanto ansiaba, y no de cualquier manera precisamente. Todo aquel que escuchaba el disco, aun en el mismo estudio o de la primera impresión de prueba, quedaba gratamente sorprendido y cautivado. "Lo que quiero -decía Murdoch en una carta dirigida en esas fechas a la discográfica Jeepster- es que alguien quede absolutamente hechizado mientras escucha un LP [...] ¿Y quién no?". Vaya si lo consiguió. De hecho cuenta la leyenda que Chris Geddes, el teclista del grupo (buen bebedor e hincha del Celtic, otro que no terminaba de aceptar de buen grado la etiqueta de sensible), la última noche de grabación salió del estudio corriendo para ocultar las lágrimas: al escuchar parte de la grabación, se había sentido tan conmovido que rompió a llorar. Al salir tras él y preguntarle qué le pasaba respondió "Nunca en mi vida me había salido nada bien. No sé qué significa eso: si es que mi vida ha sido una mierda hasta ahora o si esto es bueno de verdad".

Stuart estaba más que satisfecho, y se lo ponía a todo el mundo, y a todos le encantaba. Lo mismo ocurría con los miembros del grupo: Mick Cooke reconoció que al escucharlo se quedó "estupefacto por lo bien que sonaba. Se lo puse a montones de gente y todos quedaron impresionados. Sonaba distinto de cualquier otra cosa que hubiera escuchado, sonaba como si no se hubiera grabado ese año". Se imprimieron 1000 vinilos, y aunque al principio la respuesta fue tibia rápidamente estuvieron en boca de todos, y las compañías se los rifaban. El resto ya es historia.


Podríamos hablar ahora de la embriagadora musicalidad del disco: de la suave cadencia de cada uno de los temas, de los delicados arreglos para piano y cuerdas, o las hermosas líneas dibujadas por la flauta. Podríamos hablar de la extraña y cautivadora voz de Murdoch, de la fragilidad con que canta cada tema y la compasión que transmite. Podríamos enumerar cada canción y diseccionar las letras: el hermano gay, el amigo lisiado o el sacerdote novelista de The state I am in; los adolescentes atormentados (tan habituales) de Expectations o We rule the school; las referencias homosexuales en She's losing it; la anómala Electronic Renaissance; el pop incongruentemente optimista de I could be dreaming; el voyeurismo de Mary Jo... Podríamos divagar sobre si su mayor influencia ha sido Nick Drake o Left Banke, además de Donovan, por supuesto. O si deben más o menos a grupos como Felt u Orange Juice... Podríamos discutir sobre si es este su mejor disco, o si lo es If you're feeling sinister, o quizá sea otro...

Pero os propongo mejor escucharlo:

Tigermilk (spotify)


3 comentarios:

Manuel J dijo...

Me encanta este álbum, me llevé una gran sorpresa cuando lo escuché. Pensaba que por ser el primero, aún no tendrían formada la personalidad como ya ocurría en If You´re Feeling Sinister... y resulta que todo estaba allí desde el principio. Incluso mejor, yo creo que los tres primeros temas de este álbum forman uno de los momentos cumbres del grupo. También me encanta I Don´t Love Anyone, es una pasada.

Mansion On The Hill. dijo...

Nunca me he parado a prestarles atencion, a pesar de varias recomendaciones y de buenas referencias de algunos amigos.

Me pongo a ello pues.

Alberto Secades dijo...

Hola:

Esta entrada me ayudó a escribir mi artículo. Muchas gracias.

http://www.comunsinsentido.com/2013/01/por-amor-la-musica-belle-sebastian.html