lunes, 13 de diciembre de 2010

The Velvet Underground (II)

Warhol: "Que sí, hombre, la vestimos de negro y verás cómo encaja"

Andy Warhol se encontraba preparando un espectáculo multimedia itinerante en el que se combinaban música en directo, baile, luces de colores, proyecciones de vídeos… una performance llamada Exploding Plastic Inevitable, y había encontrado en la V.U. el grupo que estaba buscando. Pero no todo iban a ser tan fácil: Warhol opinaba que la imagen de la banda era demasiado ruda y, en un intento de dulcificarlos, insistió para que incluyeran en el grupo a una modelo alemana llamada Christa Päffgen, más conocida como Nico. Además, le gustaba el contraste entre la dureza de la música y las letras y la belleza de la alemana.

El grupo se opuso a la idea: no sólo Nico no iba con la imagen de la banda (obvio: eso era precisamente lo que se buscaba) sino que además no tocaba ningún instrumento y, lo que era peor, apenas sabía cantar. Pero Warhol es tajante en este punto. La V.U. acepta a regañadientes y adaptan algunas canciones del repertorio para que participe.


Se pone en marcha entonces la Exploding Plastic Inevitable y, en gran parte ayudados por la expectación que simplemente despertaba la intervención del famoso pintor neoyorquino, la prensa empieza a hablar del espectáculo y de la banda, generalmente escandalizados. La gira supone un relativo éxito (teniendo en cuenta el minoritario público al que está dirigido), y la V.U. empieza a adquirir cierta popularidad en círculos especializados. Es decir, que no los conocía apenas nadie. De todos modos los ingresos que habían obtenido al menos sirvieron para financiar el primer álbum del grupo.



La banda se mete en el estudio y, en cuatro noches de trabajo intenso y desquiciado, dan forma a un álbum convertido años más tarde en imprescindible obra de arte. Con una portada ya histórica (un plátano pintado por Warhol invita a pelarlo lentamente), este disco es un trabajo que deslumbra a lo largo de sus once temas. El grupo, que había aceptado a duras penas la presencia de Nico en la gira por motivos puramente estéticos, se niega a que ésta participe en la grabación; Warhol insiste de nuevo y, como productor, logra imponer su criterio. El álbum tiene el inequívoco título de The Velvet Underground & Nico, dejando constancia de quién pertenece a la banda y quién no.

Una vez grabado, una nueva contrariedad vino a hacer frente a la V.U.: no encontraron ninguna compañía discográfica que quisiera distribuir el álbum. El grupo siguió con el espectáculo de la E.P.I. cosechando los mismos discretos resultados de crítica y público.
Para echar más leña al fuego, el disco sufrió un retraso tras otro: por un lado la discográfica pospuso el lanzamiento para evitar que coincidiera con el debut de The Mothers of Invention; posteriormente, la fabricación de la portada llevó más tiempo del previsto (recordemos que la piel del plátano se despegaba); para colmo tuvieron que reimprimir las fundas porque uno de los actores de The Factory, que aparecía bailando e irreconocible en la contraportada (de espaldas, oscuro y borroso), no dió permiso para usar su imagen.

Finalmente, a mediados de 1967, una pequeña compañía filial de MGM llamada Verve se encarga de publicar el disco, pero una nula promoción del mismo (ni siquiera Warhol quiso ayudar) hace que sea un completo fracaso de ventas. Casi cuarenta años más tarde, este trabajo está considerado un hito en la historia del rock.

Sunday Morning: el álbum abre con un tema tranquilo; letra y música nos dibujan un plácido despertar casi susurrado por Reed, con una interpretación precisa y controlada, algo casi inédito en ellos. Destaca sobre el resto de instrumentos una celesta que conduce el tema en una atmósfera placentera y relajada. Una producción un tanto descuidada y quizá demasiado eco deslucen levemente esta magnífica canción.

I’m Waiting For The Man: el grupo no quiere dejar pasar más tiempo y deja las cosas claras en esta canción, por si alguien se despistaba: el ambiente relajado del tema anterior no va a ser la tónica del disco. El monótono ritmo marcado por guitarras y percusión pasa por encima de melodía, armonía y todo aquello que se ponga por delante; el sonido es sucio, distorsionado, saturado, chisporroteante. La letra empieza a encajar más con el grupo: la canción habla de un camello (the man) y su cliente (white boy / more dead than alive) que lo espera con sus 26 dólares en la mano para comprar la dosis (until tomorrow, but that's just some other time).


Femme Fatale: primer tema cantado por Nico en el que, como indica el título, nos está advirtiendo sobre una peligrosa mujer (you better watch your step / she's going to break your heart in two), de la que somos/eres el número 37. De nuevo la producción pierde con el excesivo eco añadido a la mezcla, y en este caso es un sencillo arpegio de guitarra el que conduce la canción. Los despreocupados coros del grupo nos recuerdan que no debemos tomar demasiado en serio este tema para el lucimiento de Nico. Una canción agradable al fin y al cabo.


Venus In Furs: un clásico. La primera cumbre del álbum supone cinco minutos de hipnóticos sonidos, una letra perversamente provocadora, un ambiente turbador… Es difícil de describir para que quien no la haya oído se haga una idea. Reed canta este himno al sadomasoquismo y al fetichismo (shiny boots of leather / comes in bells, your servant) sobre un apasionado acompañamiento en el que, por encima del cuasi-mantra de las guitarras, destaca la inquietante viola electrificada de Cale. Un tema apasionante que merece, al menos, diez mil atentas escuchas.




Run Run Run: tras la monumentalidad de la que le precede, esta canción (¡malditas comparaciones!) parte en clara desventaja. Sin estar a la altura de Venus, este corte es un clásico tema de rock’n’roll sustentado por el duelo de guitarras. Una amalgama de riffs desquiciados, acordes distorsionados, solos fuera de tono… sustentada por la firme batería de Tucker. La pluma de Reed, habitual de estos terrenos, nos muestra a un grupo de perdedores, de yonkis que venden su alma por la dosis… En una época en la que lo que importaba era el amor, en la que la felicidad era la vuelta a la naturaleza y además nunca llovía al sur de California, la V.U. nos golpea en la cara con la más cruda realidad, con la suciedad y los desheredados.


All Tomorrow’s Parties: Nico vuelve a tomar el micro para cantar este tema, sobre una chica que no sabe de dónde sacar ropa para ir a las fiestas; según se dice está "inspirada" en los habituales de The Factory y su obsesión por vestir cool y no repetir atuendos en los diferentes saraos. La pesada batería es la base sobre la que un enloquecido piano repite una y otra vez la misma secuencia durante los seis minutos que dura la canción. La voz doblada y el pesado arreglo buscan dar grandiosidad al tema, pero la monotonía de la interpretación y su excesiva duración hacen que pronto se pierda el interés.


Heroin: qué se puede decir de este tema que no se haya dicho ya (o que sí se haya dicho, parafraseando a Les Luthiers). Obra de inspiración incomparable, es uno de esos casos en los que música y letra se unen en un todo preciso inigualable y de imposible descripción. La guitarra inicial, relajada y titubeante, se contradice con los golpes de la batería que, como nuestro pulso, se va acelerando poco a poco, desembocando en la apasionada subida intermedia ('cause it makes me feel like I'm a man / when I put a spike into my vein). El tema es una alternancia de estados de ánimo: una calma paradójicamente tensa da paso a una apresurada carrera, donde la sencilla y a la vez expresiva interpretación reflejan a la perfección la oscura letra de Reed (I'm gonna try to nullify my life / Heroin, be the death of me), conformando una flexible base que se adapta a la velocidad de cada momento. Una catarata de sensaciones e imágenes que dan buena muestra de la genialidad del grupo.




There She Goes Again: tras la mole que acaba de pasarnos por encima, el presente tema es un competente rock’n’roll en el que Reed le habla a un amigo acerca de su ex, con una peligrosa recomendación al final del estribillo (you'd better hit her). Los primeros segundos de la canción son clavados a los de un tema de The Rolling Stones (perdonad que no recuerde el título).


I’ll Be Your Mirror: sencillo tema para que Nico aparezca por última vez en el álbum, agradable pero insípido. La letra, discretamente optimista, contrasta con la melancolía que desprende la melodía y, en general, la interpretación.


The Black Angel's Death Song: una guitarra violentamente rasgueada y la penetrante viola súper-eléctrica de Cale crean la tensa base sobre la que Reed canta, o mejor dicho recita, uno de sus extraños poemas. Apocalíptico título para tres minutos de intranquilidad sorprendente y letra críptica.


European Son: con créditos para los cuatro miembros de la banda, el tema que cierra el álbum es una vertiginosa carrera guiada por la guitarra de Reed. Potentemente sustentada por la aporreada batería y el imparable bajo que dibuja incansables escalas durante toda la canción, el tema avanza mientras Morrison machaca imposibles solos de guitarra. La escasa letra, formada por ocho versos, golpea ya en la primera frase (You killed your European son). Tremenda descarga de adrenalina para terminar un álbum memorable.



continuará...

7 comentarios:

Benet García dijo...

Ya se que es un delito, pero no lo he escuchado todavía.
Un clásico como éste hay que oírlo.
Lo remediaré pronto.

Bruno dijo...

Sí, es un crimen que no hayas oído el "disco del plátano". No sé si es el mejor o no de su discografía, me es difícil elegir, pero sin duda es el más significativo.

Un saludo.

revolver dijo...

Bruno, aunque no comente, te he vuelto a leer esta historia de la Velvet.
Ya sabes que en el foro era tu único lector...!!!

revolver dijo...

Por cierto, ha editado en LP la versión original en MONO del álbum del plátano. Si la comparas con la versión STEREO hay ciertas diferencias...a favor del sonido MONO. (O eso me ha parecido).

Bruno dijo...

Juas xD

Es triste, pero sí, me acuerdo: eras mi único lector. Como comprobarás lo que cuento es poco más o menos lo mismo que aquel entonces, con algún retoque nada más. Tan solo espero acabar ahora los artículos con el último disco, que nunca llegué a comentar.

Un saludo.

Fran G. Lara dijo...

Respecto al tema There She Goes Again, una aclaración. No es que "los primeros segundos de la canción (sean) clavados a los de un tema de The Rolling Stones". Lou Reed era un gran fan de la Motown (y del Doo-Wop, pero esto no viene al caso) y lo que hizo aquí fue directamente fusilar el riff de Hitch-Hike, una canción de Marvin Gaye, que es la que posteriormente versionearon los Stones.

Bruno dijo...

Gracias por el apunte, Fran. Recordaba haber oído el tema de los Stones, pero no sabía ni el tema ni, obviamente, que era una versión de Marvin Gaye.

Un saludo.