lunes, 7 de abril de 2014

Passion For Acoustics - Transformer Man

Los que seguimos fielmente la trayectoria musical de Neil Young, sabemos que la década de los ochenta fue un período en el que el músico canadiense no ofreció lo mejor de si mismo. Las razones de aquel bache creativo, fueron muchas y variadas, y quizás en otra entrada valdrá la pena analizarlas. De aquella serie de discos fallidos, sobresale (ya desde su portada) el album Trans de 1982, sin duda, uno de los discos mas vilipendiados de su carrera. Junto a Landing On The Water (1986), estoy seguro que es el album del canadiense peor valorado por sus seguidores. Ahora bien, creo que se han cargado las tintas en exceso con aquel extraño disco, muchas veces sin saber valorar el estado emocional en que su autor se encontraba durante los primeros años de la década de los ochenta.

Neil con su hijo mayor Zeke en brazos.
La realidad vital que atenazaba a Young tras el nacimiento de su segundo hijo Ben, hizo que su obra editada durante aquellos años se resintiera y no estuviera a la altura de su legado de la década anterior. Recordemos que Young es padre de tres hijos, dos de los cuales (el primero y el segundo) Zeke y Ben, sufren parálisis cerebral, muy acentuada sobre todo en el caso del mas joven, Ben, fruto de la relación con su actual esposa, Peggy Young. Los médicos que atendieron aquella circunstancia, no podían creer que una situación tan especial se hubiera repetido en un mismo progenitor. De hecho, las estadísticas que entonces se manejaban era de un caso entre un millón. Neil Young sufrió aquella experiencia por duplicado, llevándole a un período de incomprensión y posterior depresión.

Todo un drama personal que afectó mucho al autor y que obligó a Young a dedicar sus esfuerzos a sus hijos en mucha mayor medida que a la música. Motivados por aquella situación, Peggy y Neil, crearon la afamada escuela Bridge School, un centro donde profesores y padres dedican todos sus esfuerzos a la atención, tratamiento y educación de niños en la misma situación de incapacidad e invalidez que los hijos de Young. Una escuela que también originó un festival de música de celebración anual por donde han pasado todas las mayores estrellas del rock. Una cita maravillosa de la que hace unos años se editó un fantástico DVD (que desde aquí recomendamos) recogiendo varias de esas actuaciones y un emotivo y hermoso documental sobre la escuela.

Neil con Ben, el segundo de sus hijos, ante la tierna mirada de Peggy.
Por otro lado, tampoco sus conflictos con David Geffen, dueño de la compañía Geffern Records con la que Neil acababa de firmar un jugoso contrato, ayudó a mejorar la situación. Años de indefinición musical, desorientación creativa y mucho sufrimiento en lo personal. De aquello nacieron discos como TransUn album extraño en sonoridades y con una producción que lastra muchas de las buenas ideas que contiene. Sobresale el uso del entonces novedoso Vococer. Un aparato que servia a Young como principal vía de comunicación con su hijo Ben y que al mismo tiempo distorsionaba la voz del usuario. La utilización de esta herramienta en el disco incomoda mucho su escucha, pero uno no puede desligarlo de la situación personal que entonces vivía Young y de alguna manera acabas por entenderle e intentas disfrutar de forma empática con las canciones.

De todas ellas, destaca por méritos propios Transformer Man. O mejor dicho, acabó destacando pero mas de diez años después de su inclusión en Trans. Young, en 1993, volvía a atravesar un nuevo período de gran creatividad, desvinculado de David Geffen y reimpulsado por las nuevas generaciones gracias a discos tan sobresalientes como Freedom o Ragged Glory. Y aprovechando la moda de los famosos y lucrativos MTV Unplugged, decidió rescatar y transformar esta olvidadísima canción en el repertorio que ofreció aquel día en los estudios del afamado canal de TV. Recogida en su edición en Cd, la versión que Young nos ofrece de un tema tan gélido como Transformer Man es una delicada pieza acústica, emotiva y ensoñadora, al estilo de las incluidas en su reciente album Harvest Moon. Sin duda, la pieza estrella de este recomendable album en directo y que logró que muchos echáramos la mirada atrás hacia aquel disco olvidado y fallido de 1982.