miércoles, 10 de octubre de 2012

Eels – Electro-Shock Blues



John Lennon plasmó en Plastic Ono Band sus miedos y fantasmas para, literalmente gritándoles, ahuyentarlos y liberarse de ellos: los padres que le abandonan cuando niño, su madre que murió siendo él un adolescente, la caída de todos sus mitos… En Japón curiosamente se le cambió el título al álbum, llamándose en este caso El Alma de John (John no tamashii); lo inapropiado de este hecho no es inconveniente para reconocer que acertaron de pleno.

Dando un salto de casi tres décadas volvemos a encontrarnos con E, el señor Mark Oliver Everett, de quien ya tratamos en aquella lejana entrada que dedicamos a Blinking Lights And Other Revelations. Si el de Liverpool había tenido una vida difícil, E no se queda atrás ni muchísimo menos (aunque es cierto que un fan desequilibrado no le ha disparado; al menos aún no). No volveremos a repetir su vida, pero es que de eso trata el disco que hoy nos ocupa: de sus dramas personales, de lo que le atormenta, de su sufrimiento y el de los que lo rodeaban: de sufrimiento, de enfermedades y muerte, de hospitales, de suicidios y tentativas de suicidio, de tratamientos de radioterapia y electroshock… Lo peor de lo peor, cantado en doce compases y con escalas menores.

Si hacemos la analogía con el álbum del exbeatle, no tanto por compararlos musicalmente y hacerlos competir sobre el cuadrilátero sino por buscar los lugares comunes de ambos y ahondar en sus formas, percibimos que el trabajo de E es mucho más crudo, duro, incluso desagradable. Si el Plastic Ono Band pasó a llamarse El Alma de John es porque todo su dolor ya está intelectualizado y procesado; nos habla de sentimientos, sí, pero de una manera un tanto cerebral y reposada (si hasta se pone a hablar de clases sociales y todo…). En el caso de E este disco proviene directamente de sus entrañas, no hay sitio para adornos o artificios en él: su dolor se nos presenta en su estado más puro, y nos hace partícipes de él golpeándonos directos al mentón.


El tema sobre el que gira el álbum es la pérdida de toda su familia: dejando a un lado la muerte de su padre bastantes años atrás, en muy corto plazo de tiempo E asiste al suicidio de su hermana Elizabeth y la muerte tras larga enfermedad de su madre. Viéndose totalmente solo echa mano de lo único que tiene a su alcance, su música, que a modo de catarsis le saca del pozo y hace que tenga algo donde agarrarse. Su hermana, una persona inestable, había intentado quitarse la vida en alguna ocasión anterior (Elizabeth on the bathroom floor) y había estado ingresada en una institución de salud mental (Climbing to the moon). Su madre por su parte luchó durante años contra un cáncer de pulmón (Cancer for the cure), y tras largo tratamiento (Hospital food) que incluía radioterapia (Dead of Winter) acabaría muriendo. Ambas muertes (Going to your funeral part I y II) son afrontadas aquí con dolor y rabia, pero también con ciertas dosis de humor negro.

Musicalmente hablando este disco va un paso más allá que su predecesor Beautiful Freak (de corte más pop, cuyas canciones se ensamblan como collages musicales), ya que los arreglos evolucionan a la par que los temas a tratar volviéndose más oscuros, inquietantes y depresivos. No todo el álbum es así, por supuesto, pero uno siente que incluso bajo los temas más optimistas está la herida sin cicatrizar. O quizá ya está cicatrizando, ya que es el propio E el que lo está intentando (I am trying, I am trying canta) con esta terapia de Electro-Shock Blues.


3 comentarios:

Guzz dijo...

Me gustan la de dios todos los discos de Eels salvo el último pero, yes, sin duda: éste es especial. Recuerdo haber leido (en el Ruta, creo) como se referían a él como "quimioterapia emocional" y lo cierto es que se ajusta cosa fina (aunque me quedo con tu reseña Bruno que está más currada), pero -para mí- lo más inquietante/fascinante es lo mucho que engancha sin remisión... "The medication is wearing off", "3 speed" o "ant farm" son devastadoras pero todo el álbum, al fin, funciona en bloque de cabo a rabo sin mierda ni pero a echar posible. Chapeau y saludos guzzeros.

Joserra Rodrigo dijo...

Eels me vuelve loco pero este disco en concreto puede que sea su p.o.m.
Tiene un halo desolador , todo lo que le estaba pasando pero a la vez de esperanza. Cuando escucho su postdata You Rock My World pienso eso de que hay que tirar hacia adelante a pesar de cualquier desgracia porque merece la pena. Es impresionante.Muy bonita reseña para reivindicarlo.Uno de los grandes discos de nuestro tiempo.Un abrazo.

Bruno dijo...

Compré este disco junto con el Beautiful Freak, y reconozco que al principio me costó. Comparado con el primero, que tiene su aquél pero es mucho más asequible, este se me hacía muy cuesta arriba aun sin saber todo lo que había detrás (aunque se intuía por los títulos de las canciones).

Pero con las sucesivas escuchas se nota que este disco es mucho más profundo, tiene un trasfondo que se percibe en cada canción. Antes pensaba que mi disco favorito de Eels era el Blinking Lights..., pero ahora ya no lo tengo tan claro.

Gracias por vuestros comentarios. Saludos.