jueves, 15 de marzo de 2012

Jonathan Wilson - Gentle Spirit


Conocí este disco acabándose el pasado 2011 gracias al blog del compañero revolver, Barabajagal, donde hacía una breve pero encendida recomendación de esta absoluta maravilla: allí lo calificaba muy acertadamente como "bálsamo emocional", y solo puedo asentir y refrendar sus sabias palabras. ¿Es lo mejor del 2011? Para servidor sí que lo fue, y reconozco que hago esta afirmación sin haber escuchado mucha de la música editada el pasado año, pero es que difícilmente podría encontrar otro disco que me emocione y con el que conecte tanto como ocurre con este Gentle Spirit.

Entiendo que puede ser un disco que no a todo el mundo le vaya a gustar, básicamente porque es una de esas rara avis que de repente aparecen fuera de tiempo y lugar (bueno, no quizá de lugar, pero sí de época), y eso a veces descoloca. Si uno no supiera que se trata de un trabajo del pasado año afirmaría, con los ojos cerrados y apostaría lo que hiciera falta, que este disco tiene al menos 40 años, si no alguno más. Cuesta trabajo encontrar hoy día trabajos así: en la época de la alta velocidad, de la cómida rápida, de los consumibles de usar y tirar, llega el señor Wilson y le da al botón de pause. Con un par.



Porque lo primero que hay que decir de Gentle Spirit es que es un disco que se toma su tiempo. Y así, uno tiene que dedicarle tiempo a él: tiempo para poder escucharlo (un disco de 80 minutos, vaya gozada, frente a lo que nos tienen acostumbrados las discográficas: racanerías de escasos 30 minutos), tiempo para dejar que te seduzca con sus atmósferas embriagadoras, que te abracen con sus suaves melodías y dejar que te transporten a cuando la música de verdad se gestaba en artistas y en estudios de grabación, no en radiofórmulas y despachos. Porque de eso va todo, ¿no? De Música...


Y de eso se nota que el señor Wilson sabe bastante. Se nota para empezar en el sonido, y su experiencia como músico y productor se advierte en cada pequeño detalle, en el sonido majestuoso e hipnótico. La producción es sencillamente magistral: no escatima en recursos y medios, capa tras capa, para dotar a cada canción de su propia alma. Y, volviendo a lo dicho anteriormente, lo hace con calma, casi podría decirse con cariño, tallando cada tema como si de pequeños diamantes se tratase. Y qué decir de los arreglos: escuchando el disco uno no puede dejar de admirar y venerar a este auténtico artesano, quien en la mayoría de los temas toca todos los instrumentos y canta todas las voces. No obstante también sabe hacerse rodear de buenos colaboradores, y entre los surcos de este disco encontramos al Black Crowe Chris Robinson, el cantautor Johnathan Rice o Andy Cabic, líder de Vetiver.

A decir verdad Wilson no nos ofrece nada que no conozcamos desde hace tiempo, pero sí lo hace de una manera que sí creíamos prácticamente perdida. Además, la versatilidad y abanico de influencias que nos presenta es impresionante: que nadie se extrañe cuando, escuchando el disco, vea desfilar por entre sus canciones a Neil Young, a los Crosby, Stills & Nash, a Pink Floyd, a Elliott Smith... Pero este disco es mucho más que una colección de "homenajes": es más bien un elaborado cóctel con una receta compleja y equilibrada que debe ser degustada (sí, lo diré una vez más) con tiempo y paciencia, dejándolo reposar el tiempo necesario.



Si aún no habéis escuchado esta maravilla, dejáos seducir y sumergíos en temas como Desert Raven, Gentle Spirit, Natural Rhapsody o Ballad Of The Pines. No tengáis prisa por acabarlos (muchos de los temas rondan los ocho minutos) y dejaos llevar. No os defraudará.

Clic aquí para escuchar Gentle Spirit en spotify.

3 comentarios:

Manuel J dijo...

Me lo apunto de nuevo. Es una asignatura pendiente desde hace meses. Le di varias escuchas, pero no me pareció un gran álbum. Creo que no tiene canciones que merezcan la pena, eso de que se lo tome con calma me da un poco igual. En fin, volveré a intentarlo con él, aunque dudo que llegue a cautivarme.

Mansion On The Hill. dijo...

Me gusta y lo escuché bastante, pero no perdura en mi ipod porque se pasó en la densidad de la duracion de los temas.

Con menos metraje y mas contencion, habria sido un album aun mejor.

De todos modos, huele a Neil Young en muchos de sus pasajes y eso siempre es garantia de buena musica.

revolver dijo...

Como bien dice Bruno, este disco no se puede consumir, hay que tomarse tiempo y degustarlo. No es un disco al uso, de los de hoy en día...No.
Este disco te transporta hacia otro tiempo en el que la música se sentía con intensidad, tiempo en el que se "escuchaban" los disco enteros, sin hacer otra cosa al mismo tiempo. Cuando apreciar los pequeños detalles que surgían por los altavoces era una auténtica satisfacción y el silencio de tu dormitorio o salón era cómplice de tu deleite. Este disco es una cura antiestrés.