miércoles, 22 de diciembre de 2010

The Velvet Underground (III)

Lou bromea con Moe, sin sospechar que acabaría apoyando al Tea Party

El disco The Velvet Underground & Nico supone un completo fracaso algo a lo que, por otro lado, el grupo está totalmente acostumbrado. Pero empiezan a surgir las primeras tensiones en el seno de la banda: Warhol, con diez mil frentes en otras tantas batallas, no es que se esté ocupando en demasía de ellos y, aprovechando la coyuntura, los cuatro miembros originales de la V.U. echan de la banda a Nico... y de paso se deshacen de su descubridor y mánager en busca de nuevas oportunidades. Por si fuera poco, los enfrentamientos entre los dos mayores egos, Reed y Cale, son cada vez mayores y más frecuentes, lo que puede decirse que en cierto modo se refleja en sus temas.

Esta era la situación cuando, en pleno verano del amor, la banda se mete en el estudio para grabar en 24 frenéticas horas un álbum más desconcertante aún que el precedente llamado White Light / White Heat. Si bien en esta ocasión las letras están menos cuidadas, el sonido es absolutamente brutal. No por calidad, ya que la grabación es incluso inferior a una grabación amateur (sinceramente, cualquier maqueta de casi cualquier grupo principiante suena infinitamente mejor), sino por crudeza, honestidad y visceralidad. Son cuarenta minutos de guitarras atronadoras, penetrantes chirridos, primitivos golpes de tambor… el "sonido velvet" en estado puro casi por primera y última vez. Se cuenta que la V.U. deliberadamente ensayaba tan solo el principio y el final de los temas, dejando la parte central de los mismos para improvisar y (des)variar.


En 1968 aparece en el mercado para pasar totalmente desapercibido:


White Light / White Heat: la canción que abre el disco es un clásico del rock, versionado por multitud de artistas. Un sonido totalmente saturado en el que apenas se puede distinguir los instrumentos, si acaso destaca levemente un piano machaconamente aporreado, acompaña a la voz de Reed. Unos dos minutos de desarrollo convencional para conducirnos a, cuando nadie lo esperaría, un extraño e hipnótico (¿cuántas veces he usado ya este adjetivo?) zumbido y un cambio sincopado del ritmo. La letra vuelve a versar sobre las drogas y la muerte (white light it's gonna drive me insane / gonna be dead and bright).



The Gift
: Reed cede el micro a Cale en este tema oscuro y fascinante. Las guitarras desarrollan una doble secuencia: un riff repetido incansablemente sobre el que se superponen los desvaríos de la guitarra (probablemente de Morrison) en forma de solos, rasgueos, zumbidos distorsionados… La incansable Tucker mantiene el tempo con su monótono golpeo del tambor mientras que, por encima de todo, Cale recita (que no canta) coloquialmente la larguísima letra. Un tema interesante que se desarrolla, sin cansar al menos al que suscribe, durante más de ocho minutos.


Lady Godiva’s Operation: de nuevo es Cale el que toma las riendas (metáfora apropiada) en esta canción de planteamiento y desarrollo similar a la que le precede. Otro tema oscuro, que versa una operación de cambio de sexo en la que el/la paciente muere, donde las guitarras repiten un largo riff con la misma melodía que la voz principal. Curiosamente, lo más destacable de este corte es el juego (¿o diríamos duelo?) que se establece entre Cale y Reed al alternarse en la voz solista; años más tarde, el propio Reed volvería a repetir un juego muy similar en el tema Kicks del álbum Coney Island Baby. Conforme la canción se acerca al final el acompañamiento se ve desplazado por ruidos de voces, viento… un caos controlado “marca de la casa”.



Here she comes now
: este es quizás el momento más flojo del álbum. Tema intrascendente, casi de transición, sirve de colchón para el sonido descomunal de las canciones que acompaña; curiosamente, podríamos imaginarlo cantado por Nico si siguiera en la banda: acompañamiento suave de arpegios de guitarra y, en este caso, una interpretación controlada de Reed. La pésima calidad de la producción y una interpretación un tanto desganada deslucen la canción.


I heard her call my name: como dijo MacMurphy, en este tema “el caballo vuelve a galopar con fuerza”. Aquí se da rienda suelta al "sonido velvet": guitarras desbocadas, distorsión al máximo, una interpretación de increíble fuerza que arrasa con cualquier academicismo. Los aullidos de las guitarras recuerdan al Hendrix más experimental, aunque de manera más salvaje y descontrolada. Reed se despacha a gusto al igual que las guitarras, mientras Cale al bajo y Tucker con la batería conducen de manera más que eficiente la locura desatada. Un tema que engancha desde la primera la escucha.


Sister Ray: como si se tratara de un videojuego en el que el último enemigo es, obviamente, el más peligroso, este álbum guarda para el final un monstruo llamado Sister Ray. Tema habitual en sus actuaciones, su duración podía variar entre unos pocos hasta treinta minutos, dependiendo de cómo se desarrollara la actuación. Canción descomunal donde las haya, resume y define a la perfección a la V.U. Para describirla (¿podría?) tendría que volver a repetir por enésima vez lo dicho para temas anteriores: distorsión al máximo, guitarras desquiciadas, tambores tribales (I’ve got blisters on my fingers!), una secuencia de acordes repetida hasta el paroxismo… Una canción demoledora que ataca directa al cerebro con la fuerza de su sonido incomparable durante diecisiete minutos. En ella cada músico, sobre la base repetida a modo de mantra, desarrolla el tema de manera independiente al resto de la banda. Una jam-session brutal, visceral, en estado puro, inédita hasta entonces y que no se ha vuelto a repetir.




continuará...

6 comentarios:

Benet García dijo...

Fue lo primero que escuché de la Velvet. Un disco extraño, intrigante diría yo.
Hay que escucharlo más de dos veces para poder entrar en él.

Manuel J dijo...

He escuchado el disco y reconozco que ha sido difícil. El sonido es lamentable en algunas ocasiones, pero suenan hipnóticos y adictivos como pocos. Le daré más oportunidades, al fin y al cabo lo importante son las canciones que hay debajo... ya conocía White Light/White Heat por la versión de Bowie.

Manuel J dijo...

Y cuanto me recuerda Lady Godiva's Operation al Señora de Serrat.

Bruno dijo...

Efectivamente es un disco raro y difícil, el menos accesible de su discografía entre otras cosas porque el sonido es lamentable, cosa que no parece importarles.

"Sister Ray" es un tema que te tiene que coger con buena disposición para poder digerirlo entero, no es apto para todos los públicos, pero si le pillas el punto es brutal.

Personalmente siempre me maravillaron "The Gift" y "Lady Godiva's Operation" (que sí, nunca lo había pensado, es muy parecida a "Señora" xD)

Fran G. Lara dijo...

Una anotación sobre la génesis de The Gift. Su origen está en Booker T., un instrumental que solían tocar en sus conciertos. A la hora de meterse en el estudio echaron mano a un cuento escrito por Reed, ya sabemos de sus ínfulas literarias. Y la verdad es que está muy bien, muy original y muy propio de la visión retorcida de la realidad que tenía el amigo Lou. Cuenta la historia de un tipo que para darle una sorpresa a su novia se introduce dentro de una caja y se envía a sí mismo por correo con lacito y todo. Cuando la chica recibe el regalo (de ahí el título) está muy intrigada, pero no consigue abrir la caja, así que decide hacerlo a hachazos. Con el primer golpe le abre la cabeza a su novio.

Bruno dijo...

Efectivamente, Fran, la VU empezó a tocar "Booker T" en una serie de conciertos en que Reed estuvo enfermo (creo que por hepatitis, pero no estoy seguro ahora). Cale cantaba los temas, y empezaron con este tema a modo de improvisación. Posteriormente usaron la letra de Reed para grabarla, por eso está recitada más que cantada.

Un saludo.