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sábado, 6 de diciembre de 2014

Tom Waits - Rain Dogs en retrospectiva.


Cuando incluimos a Tom Waits en la sección de "Un músico en cinco discos", ya hablamos brevemente de la calidad e impronta de un album como Rain Dogs (1985). Obra absolutamente capital en la carrera de uno de los músicos mas irreverentes, impredecibles y geniales que existen, y al que confieso una fascinación muy especial. Rain Dogs es quizás el disco por excelencia de Tom Waits. Aquel donde muchas de sus influencias e interioridades se dan la mano para proporcionar al oyente la posibilidad de sumergirse en un mundo diferente y apasionante. Un album que debe escucharse de forma persistente para que poco a poco pueda ir adhiriéndose a tu piel hasta ser parte de ti mismo. Mucha de la grandeza de la música de Tom Waits, está aquí y en sus mejores dosis.

Para 1985 la carrera de Waits ya había dado mucho de sí. Sus años setenta, con aquella serie de maravillosos retratos suburbanos, llenos de melancolía y elegancia, son a todas luces imprescindibles en la colección de discos de cualquier aficionado a la música. Obras imperecederas como Closing Time, The Heart Of Saturday Night, Small Change (mi favorito de todos ellos) o Blue Valentine son joyas de la música introspectiva y de autor. Seducen a la primera. Con el también excelente Hearthatack And Vine de 1980, ya dejaba pistas sobre el futuro giro estilístico que se avecinaba y que se concretó en el no menos extraordinario Swordfishtrombones en 1983. Su nueva musa y esposa, Kathleen Brennan, le sacó del pozo anímico y personal en el que se había hundido el bueno de Tom, y le llevó por unos nuevos derroteros creativos que llegan hasta nuestros días. Una resurrección en toda regla y para mi, uno de los cambios artísticos mas valientes y loables de la historia. Un nuevo Tom Waits se abría camino.


Tras el éxito de crítica que supuso Swordfishtrombones y después de dejar a medio mundo absorto ante el cambio de rol musical, Rain Dogs llegó en el mejor momento, apuntillando esa sensación de estar ante algo completamente nuevo. Tan nuevo que escuchando estos dos discos, uno se olvida completamente de que antes de ellos hubo una carrera brillante con discos como los anteriormente citados. El cambio es tan rotundo, que no deja aliento ni para hacer las comparaciones oportunas. Habiendo asimilado toda la obra de Waits con tiempo y pasión, confieso que Rain Dogs es para mi su mejor disco, o la obra que mejor le define en toda su esencia. Por ello, me ha parecido que una entrada comentando el contenido de este disco, era lo menos que podía hacer. Estoy en deuda con Waits gracias a obras maestra de tanto calado.

Rain Dogs fue el primer album que escuché de Tom Waits de los correspondientes a su segunda etapa en Island Records. Antes de ello, sus obras de los setenta, ya me habían descubierto a un artista genial y que pasó a ocupar una posición de lujo en mi escala de artistas y músicos favoritos. Recuerdo que escuché los primeros acordes de Singapore paseando por la playa en un día soleado de verano. El choque sonoro fue tan grande que tuve que pararme en seco quedándome pensando y mascullando para mis adentros: "pero que coño es esto?". Afortunadamente, tras la impactante y nada satisfactoria primera canción, opté por dejar transcurrir las canciones esperando encontrarme con algo que medianamente se pareciera a joyas que ya tenía interiorizadas como Tom Traubert's Blues, San Diego Serenade o Jersey Girl. Lógicamente, eso no ocurrió. Pero en cambio, la escucha del disco al completo me proporcionó nuevas y extrañas sensaciones. Esas sensaciones que uno tiene cuando está ante algo nuevo y misterioso a la vez. Por supuesto, volví a escucharlo seguido y a la tercera escucha ya había tomado la decisión de que iba a seguir su camino.


Los Perros de la Lluvia es ante todo un album profundamente ecléctico, aunque sus primeras escuchas puedan expresar lo contrario. Como también lo fué Swordfishtrombones. Un compendio de muchas ideas concretadas en canciones rudas y ásperas, sin dejar de lado esas melodías tan especiales en el cancionero de Waits. Los ambientes que el genio de Pomona consigue crear en estos discos es sencillamente apasionante. Clap Hands, con es ritmo tan hipnótico, es una de las primeras canciones que te dejan clavado en la silla. A partir de esa canción, en el disco se van sucediendo piezas de diversos estilos (cabaret, blues, rock...) que van tejiendo una atmósfera de la que es difícil escapar. 

Clásicos de su cancionero como Jockey Full of Bourbon conviven con piezas como la decadente Tango Till They´re Sore o el blues crudo de Big Black Mariah. Diamons and Golds, con la guitarra clave de Marc Ribot, es una debilidad personal: What some men will do here for diamonds, What some men will do here for gold. La cara A del álbum termina con dos canciones absolutamente maravillosas y que sitúo entre mis grandes favoritas de toda su obra. Imposible resistirse a la belleza poética de Hang Down Your HeadTime, ambas dos, piezas claves de la obra.


Aunque Rain Dogs no es un album conceptual en si mismo, si está perfectamente estructurado como tal. La Cara B comienza con la excelente y envolvente canción homónima para dar paso a varias composiciones que aportan su granito de arena para hacer del álbum una verdadera joya. El instrumental gangsteril Midtown, nos envuelve en un nuevo ambiente que la intensa y recitada 9th & Hennepin apuntala. Definitivamente, estamos en otro mundo. El blues huidizo de Gun Street Girl y el rock clásico (de la mano de Keith Richards) de Union Square nos llevan a un final donde destacan la intensa Blind Love y la redonda y springsteeniana Downtown Train que muestran a un Waits en estado de gracia. El final, con la deliciosa y desgarrada Anywhere I Lay My Head nos acaba dejando un sabor a obra clásica imperecedera.

Pero mas allá de la música, de las increíbles composiciones que aquí se recogen, el gran valor de Rain Dogs y de sus compañeros de trilogía clásica waitsiana es que nos muestra a un artista en un estado de creatividad increíble, dejando una impronta de estilo y maestría muy pocas veces repetido. Tom Waits tiene un lugar de privilegio en el universo de la música popular, y Rain Dogs siempre brillará con una luz especial. Un álbum clásico de un artista único.




viernes, 31 de octubre de 2014

R.E.M - Green en retrospectiva.


Tenia muchas ganas de abordar en retrospectiva un album de los ochenta de R.E.M. Inicialmente la idea era tratar discos como Document o Life's Rich Pageant (que son mis favoritos, todo sea dicho) pero finalmente he decidido abordar Green (1988), que fue el último que editaron en esa década y que marcó un punto y aparte en su carrera. En primer lugar, porque fue el primero que grabaron para la compañía multinacional Warner y segundo porque es quizás, el disco que originó su gira mas recordada y el momento de mayor esplendor de su carrera. Años después editaron Automatic For The People (para mi, su gran obra maestra) y otros discos igualmente memorables, pero creo que sobre Green pivota toda la época de mayor efervescencia de R.E.M. Aquella en la que eran indefinibles. Mitad independientes, mitad mainstreen. El momento en el que todos los ojos de crítica y público se depositaron sobre ellos.

No es Green un album de diez. Y lo dice un seguidor devoto del grupo de Athens. No lo es porque en computo global, no puede competir con sus dos albumes precedentes o la citada cumbre de 1992. Aunque el peso específico de este disco en la carrera de R.E.M es muy importante. Pop Song 89, Orange Crush y Stand, singles que se extrajeron de la colección, volvían a demostrar ese gen infalible que tenían para parir temas absolutamente redondos. Lo habían hecho en todos sus discos anteriores (incluido el complejo Murmur, su album debut) y lo volvían a hacer. Se había convertido en una marca de fábrica. Pero Green daba un paso hacia adelante en aspectos instrumentales como el uso de la característica mandolina de Peter Buck (que luego abordaron con éxito en Losing My Religion) y a nivel lírico, con algunas letras de Stipe ciertamente atrevidas.


Trabajar bajo el manto de una multinacional supuso para el grupo disponer de un mayor presupuesto económico y una dotación de recursos mucho mayor. Todo ello se deja notar ya desde la pletórica Orange Crush, sin duda, la canción mas contundente del album y que "lidera" el lado mas explosivo del disco. Sonido potente, guitarras explosivas y una producción impecable. Un single perfecto, que aúna a la perfección su sonido mas primitivo con el impulso mas comercial. Stand, menos intensa pero mucho mas vitalista, recoge a los R.E.M mas atrevidos. Imposible no caer rendido ante su encanto inmediato. Esta canción se hizo aun mas popular cuando sirvió de sintonía para la famosa serie Get A Life, que aquí se llamó Búscate La Vida. Bajo ese estilo también resulta redonda la refrescante Pop Song 89, que abre el album al estilo de la superior Finest Worksong en Document, el album precedente. Get Up es un tema en la linea de los comentados pero su tratamiento rítmico algo trotón la perjudica.

Al lado de esta perfecta y vitalista faceta del album, en Green subsisten entre sus surcos varios tesoros en forma de canciones intensas y sugerentes. De entre ellas destaca la sensacional World Leader Pretend. De perfecta construcción, estamos ante una canción que perfectamente podría definir el sonido de REM como en su día lo hicieron The One I Love, Talk about the Passion o Fall On Me. Perfecta de principio a fin, "sufrió" el menosprecio del grupo en muchas de las giras y recopilaciones posteriores. No haber sido cara A de single mermó su impacto, pero es sin duda, una extraordinaria canción. You Are the Everything, no tan soberbia, presenta la mandolina en manos de Peter Buck. Un instrumento que acabó convirtiéndose en una especie de carta de presentación del sonido de REM durante los años de mayor popularidad del grupo.


The Wrong Child, tema que cierra la primera cara del album, siempre me pareció una canción muy extraña, ya desde su enigmático titulo, aunque pasa por ser uno de los puntos fuertes del disco. Junto a las algo inferiores Inside-Out y Hairshirt forman un conjunto de piezas de tratamiento acústico que ya hacía vislumbrar el estilo que abordarían con su siguiente larga duración. Turn You Inside-Out, es una barbaridad cuasi-garajera que sin duda tiene mucho de Buck y poco de Stipe, pero que podríamos encuadrar en discos postreros como Monster o New AdventuresI Remember California, que cierra el album, aparece como un tema oscuro y algo opresivo pero acaba calando en el oyente. Y como en 1988 aun eran los mas listos de la clase, decidieron incorporar al final del album una canción "oculta" y mas que aprovechable, 11, que deja el regusto de querer mas. Pero para eso habría que esperar tres años y al megahit de Losing My Religion que, inevitablemente, sepultó para siempre a los REM mas contundentes y oscuros.

Siempre que repaso un album clásico me gusta hacer también referencia a su interpretación en directo o a la gira que trajo consigo su presentación en vivo. Y mas en este caso, ya que el Green Tour del año 1989 es considerada por muchos seguidores del grupo como una de las mejores de su carrera. Posiblemente la que mejor muestre en escena y en esencia lo que fueron REM antes de su bombazo comercial con Out Of Time, dos años después. Por aquella época ya tenían a su disposición un repertorio que podía competir con el de cualquier otro gran grupo de la época, y sus conciertos comenzaban a ser auténticos acontecimientos. De aquella gira nos queda el imprescindible DVD Tourfilm, que es sin duda, el mejor documento visual en directo del añorado grupo de Athens, y cuyo peso especifico fue agrandándose durante años ante la negativa de REM de no volver a girar hasta 1995.



jueves, 22 de mayo de 2014

Billy Joel - The Stranger en retrospectiva


El otro día escuché con mucha curiosidad un CD regalado por MOJO en su número de septiembre de 2013 titulado Songs In The Key Of Paul. Lo que prometía ser una escucha entretenida se terminó transformando en un desfile de canciones aburridas. ¿Qué significa realmente "canciones en clave de Paul"? Supongo que se refiere a la magia melódica del McCartney infalible durante su permanencia en los Beatles.

Me puse a pensar y me resultó curioso que, tras la disolución del grupo, el propio Paul dejase de componer canciones en esa supuesta clave para evolucionar hacia una amalgama de estilos totalmente distinta. Tenemos al Paul rustico de Ram, al Paul de rockera impostura en Venus & Mars... pero si alguien quiere escuchar canciones en los setenta que se asemejen a lo que hacia Paul en su edad dorada lo último que debe hacer es ponerse con la discografía del ex-beatle en solitario. Tenemos que dar gracias a que el testigo lo cogieran con agrado otros músicos que continuaron su estela, llegando en contadas ocasiones al mismo nivel melódico del que McCartney había hecho gala en la pasada década. Hablo de discos como Something Anything de Todd Rundgren o el disco homónimo de Emitt Rhodes, por poner algunos ejemplos.

Sin embargo, el álbum de los setenta que más nos recuerda al sonido clásico de canciones como Let It Be o Hey Jude no es otro que The Stranger de Billy Joel. Descubrir este disco fue para mí muy impactante en su día, ya que me sorprendió el increíble nivel que demostraba el músico neoyorkino en esta inigualable obra maestra. The Stranger es un álbum cautivador para cualquier amante de las melodías que se precie de serlo. Tras comentar hace algún tiempo el álbum Rumours de Fleetwood Mac, volvemos a viajar a 1977 para desgranar otra de las joyas musicales de aquel año.


The Stranger fue el quinto álbum de Billy Joel y su consagración total después de coquetear con el éxito en sus trabajos anteriores. El músico comenzó su carrera tocando el piano en bares hasta que consiguió publicar su opera prima, no siendo hasta su segundo álbum cuando tocó el éxito gracias a la canción ya clásica Piano Man. En 1977 publicó su quinto trabajo titulado The Stranger, el que es considerado unánimemente como su mejor álbum, siendo además el más vendido de todos sus discos de estudio. El álbum fue registrado con la ayuda del productor Phil Ramone, al cual se atribuye el uso de innovadoras técnicas de grabación con las que dio mayor lustre a los temas aportados por Billy Joel. Algunas de las canciones que se incluyeron en el álbum ya estaban terminadas antes de comenzar las sesiones, mientras otras llegaron al estudio como cortas melodías que se fueron desarrollando con el tiempo.

La apertura del álbum es realmente rompedora gracias a Movin' Out, un tema de sección rítmica irresistible que usa además recursos vocales muy originales en la terminación de sus estrofas. Me gustaría destacar también el que sería con el tiempo el tema más versionado de toda su carrera, Just The Way You Are. Una canción que todo el mundo conoce, incluso aunque no sea fan de Billy Joel o aficionado a la música. Just The Way You Are está dedicada a su mujer de aquella época y atesora un trabajo melódico exquisito, capaz de provocarnos un tour de force nostálgico cada vez que la escuchamos. Scenes From An Italian Restaurant comenzó llamándose The Ballad Of Brenda and Eddie, pero después se fue expandiendo hasta convertirse en un medley en el que la canción original pasó a ser una más de las secciones. Es el corte del álbum más impresionante de todos, no tengo ninguna duda al afirmar que es el mejor medley que he escuchado desde la cara B de Abbey Road. Hablamos de un in crescendo continuo en el que Joel hace gala de un dominio absoluto de la melodía. La canción está estructurada de forma que no has terminado de asombrarte con una sección, cuando ya has entrado en otra mucho mejor que la anterior. Vienna fue para mí el grower del álbum, un corte que me chocaba al principio, pero que poco a poco se fue ganando un hueco hasta llegar a la altura de otros más inmediatos. Para terminar, me gustaría destacar She's Always a Woman, una canción que huele a clásico desde el principio, digamos que se encuentra en el mismo tono universal que otros más conocidos como Let It Be o Bridge Over Troubled Water.



El álbum, a pesar de todas las excelencias de las que estamos hablando, no es perfecto de principio a fin. Canciones como Only The Good Die Young o Get It Right The First Time no llegan al nivel de las ya comentadas, aunque estoy seguro de que otros músicos matarían por incluirlas en sus trabajos. Por otro lado, Everybody Has a Dream, la canción que cierra el álbum, se queda en un intento frustrado de himno a pesar de contar con todos los ingredientes para llegar a serlo. Es con diferencia el tema más flojo de The Stranger aunque intenta camuflarse entre coros gospel que no hacen otra cosa que acentuar sus carencias. A pesar de estar producido por Phil Ramone, The Stranger cuenta en general con un sonido algo desfasado a día de hoy. Esa atmósfera decadente típica de los setenta impregna el álbum gracias al abuso del piano y, sobre todo, al empleo del saxo en casi todos sus cortes.

Tras el éxito de The Stranger, Billy Joel encadenó su buena fortuna profesional publicando otro de sus mejores discos, 52nd Street. A finales de los setenta se encontraba en su punto álgido como compositor, a partir del cual empezaría un lento declive mientras se adentraba en los ochenta.


sábado, 10 de mayo de 2014

Fleetwood Mac - Rumours en retrospectiva


Rescatamos la sección "en retrospectiva" para dedicarla en profundidad a un álbum que me ha vuelto a enganchar estos últimos días. En esta ocasión no nos vamos a circunscribir a la década de los ochenta y nos escaparemos a los últimos años de la década anterior para hablar de un álbum clásico conocido por todos: Rumours de Fleetwood Mac. Escuchando unas canciones pop tan brillantes se me ocurrió que incluso los más devotos a la primera etapa con Peter Green reconocerían el valor de un álbum de una factura tan impecable.

Empecemos desde el principio, hablando sobre el impulso creativo que supuso la inclusión de Lindsey Buckingham y Stevie Nicks en unos Fleetwood Mac que se habían quedado bastante cojos tras la salida de su último guitarrista, Bob Welch. El estilo de la banda cambió radicalmente de producir un material con tendencias bluesy al pop elegante con el que Lindsey estaba más familiarizado. Hablamos de dos bandas distintas tras aquel importante punto de inflexión. Además del evidente cambio de estilo, los nuevos Fleetwood Mac se vieron reforzados en el terreno compositivo, ya que Christine McVie pasó de ser la única autora a convertirse en uno de los apoyos del trío formado con Nicks y Buckingham.

El primer álbum de la banda con formación de quinteto les devolvió el éxito gracias al single Rhiannon compuesto por Nicks. Para su segundo trabajo juntos, el undécimo bajo la marca Fleetwood Mac, rompieron con su productor habitual y se trasladaron a los estudios Record Plant de Sausalito en California para cambiar de aires. La banda pasaba entonces por una tormenta emocional, ya que el matrimonio de los McVie se había roto recientemente y la relación sentimental entre Buckingham y Nicks hacía aguas por todas partes. Los McVie dejaron de hablarse durante años a partir de aquel periodo y la otra pareja en discordia no paraba de discutir en el estudio cada dos por tres. Mick Fleetwood, por su parte, había descubierto a su mujer en la cama con su mejor amigo, de manera que todos sin excepción tenían asuntos personales de los que preocuparse.


Contraportada del álbum: John McVie, Lindsey Buckingham, Stevie Nicks, Mick Fleetwood, Christine McVie

A pesar de que no se podían ver los unos a los otros, la grabación del álbum se llevó a cabo pacientemente durante seis meses en un estudio de paredes de madera aislado del mundo exterior en el que ni siquiera había ventanas. Durante ese tiempo, las chicas del grupo alquilaron dos apartamentos cercanos al puerto, mientras los chicos compartieron una casa cercana al estudio. Mick Fleetwood comentó de pasada en un documental sobre la creación de Rumours que aquella fue una época loca de la que no se arrepiente, pero que vista a día de hoy podría resultar bastante salvaje. Para entender la magnitud de dicha afirmación, un pequeño ejemplo: los técnicos que registraron el álbum comentaron que el grupo siempre grababa dejando en la cabina de sonido una bolsa de considerables dimensiones llena de una sustancia sospechosa (cocaina) y que era recurrente pedir a los técnicos que la llevaran dentro entre toma y toma de cada canción.

El trío compositor se repartió de una forma bastante equitativa el cupo de canciones en el álbum. Lindsey Buckingham aportó tres temas bastante distintos entre sí, pero que coinciden en ser aquellos en los que el trabajo de guitarra es más notorio. Second Hand News es el tema que abre el álbum, grabado con nada menos que cuatro pistas de guitarra eléctrica a pesar de su aparente sencillez. Never Going Back Again por su parte es un tranquilo tema de corte acústico que trata acerca del fin de su relación con Nicks. Go Your Own Way es quizá su composición más conocida y trata también de su ruptura con Nicks en un marcado tono de rabia, mezclando guitarras acústicas y eléctricas en un estribillo abierto y agónico a partes iguales.


20 años después para grabar The Dance: Fleetwood, Buckingham, Nicks y los McVie

Stevie Nicks compone la que es para mí la mejor canción del álbum, Dreams. Compuesta en una sola tarde en la que su autora se aisló del resto del grupo, al ser puesta en común en el estudio recibió la crucial ayuda de Buckingham para llegar al excelente resultado final incluido en el álbum. Es una canción que también habla de la ruptura ya tratada por Lindsey en sus canciones, pero con tanta elegancia como brusquedad desbordaban las aportaciones de su ex. Gold Dust Woman habla sobre la adicción a las drogas de su autora, que en aquellos momentos pasaba por su momento más crítico según sus propias palabras. Un tema de Nicks que quedó fuera del álbum por no encajar en la duración del vinilo es Silver Springs, una balada increíblemente bella que también abordaba el mismo tema que sus otras creaciones.

La que contribuyo con más canciones fue Christine McVie, abarcando desde la sobriedad de la balada Songbird hasta el contagioso pop de You Make Loving Fun, canción dedicada a su novio de aquel momento (que no era otro que el técnico de iluminación del grupo). Volviendo a Songbird, hablamos de un emotivo tema tocado al piano que, por su tono y carácter, fue grabado en el Zellerbach Auditorium de Berkeley aprovechando la acústica del lugar. Para finalizar el repaso a las canciones del álbum, me gustaría hablar sobre The Chain: el corte que abre la cara B del vinilo y que fue compuesta en base a un riff de bajo de John McVie. Es el único tema en el que todos los miembros del grupo participan en su creación y es lo más cerca que estuvieron de componer un verdadero himno. The Chain está llena de oscuras referencias en sus letras y se desarrolla en un continuo vaivén de subidas y bajadas. Se podría decir que es el Within You Without You de Rumours, la canción extraña que no tiene nada que ver con el resto.

El álbum fue publicado en febrero de 1977 y se convirtió en un éxito de ventas desde el principio. Tres años después de su publicación había llegado a los diez millones de copias y en 2009 rondaba los cuarenta. En los últimos años varias publicaciones lo han reivindicado como uno de los mejores discos del siglo veinte y, por ende, de la década de los setenta. Los componentes del grupo comentaron su sorpresa al ver la enorme calidad del álbum una vez terminado, ya que su intención inicial era tan sólo grabar los temas según iban saliendo. El propio Mick Fleetwood comentó que, de no ser por Rumours, el grupo no habría durado mucho más debido a las tensiones internas que arrastraba.


lunes, 17 de marzo de 2014

Depeche Mode - 101 en retrospectiva.


Visto en perspectiva, tengo claro que el comienzo del éxito masivo del que actualmente disfrutan Depeche Mode en nuestro país (y en el resto del mundo) hay que situarlo en este doble álbum en directo, editado en 1989, y que daba carpetazo a una década de pequeños y grandes éxitos así como de continuo crecimiento creativo del grupo de Basildon. Tras el, vinieron Violator, con sus demoledores singles, y la reconversión al rock con el fantástico Songs Of Faith And Devotion que ya repasamos en el blog. Pero el directo 101, fue con el que consiguieron acaparar muchas miradas de muchos medios ante lo que poco antes era un simple pero resultón grupo de tecno-pop.

En los ochenta hubo una gran demanda por parte de los compradores de música de disponer del clásico disco doble en directo. Me vienen a la cabeza álbumes tan emblemáticos de aquella época como el Plays Live de Peter Gabriel, el Live In The City Of Light de Simple Minds o la caja quíntuple de Bruce Springsteen. Depeche Mode no iban a ser menos y grabaron el suyo en el último concierto (el que hacía el ciento uno, de ahí el acertado título) de la gira de presentación del album Music For The Mases. Un album, editado en 1987, que les hizo disfrutar nuevamente del éxito gracias a singles tan poderosos como Strangelove, Behind The Wheel o el inconmensurable Never Let Me Down Again. Y una gira que por primera vez, les llevaría a actuar en algún estadio de futbol, algo que significaba mas que nunca que su estilo y su particular formula de entender la música había trascendido mas allá de los aficionados a la música electrónica. El concierto que aquí se registra se grabó en el estadio de Pasadena (cerca de Los Angeles) y ante mas de setenta mil personas, representando todo un record de asistencia en ese momento en la carrera del grupo.


Depeche Mode, en 1988, eran un grupo formado por cuatro personas. A partir de 1993 empezaron a sumar en escena a coristas, baterías, etc...en un concepto mas anclado en el rock. Pero en los ochenta eran un combo de cuatro miembros. Dave Gahan, líder y frontman, en la voz. Martin Gore, principal y casi exclusivo compositor, en teclados. Alan Wilder (que abandonó el grupo seis años después, y para mi, pieza clave durante los mejores años del grupo) en los teclados. Y Andy Fletcher, quizás el menos relevante de todos ellos, también a los teclados y la programación. Todo eran cajas de ritmo, sonidos pregrabados, pero mucho gusto e imaginación melódica. Un extraño conglomerado de ideas que daban de sí un poderoso sonido en escena. 

En este concierto, abordan temas de toda su carrera hasta ese momento. Así, podemos disfrutar del inocente pero adictivo Just Can´t Get Enough o del añejo y para mi, su primer gran tema redondo, Everything Counts, todos situados al final del set como clásicos que ya eran por entonces. Durante el concierto (del que también existe una versión en forma de documental en DVD, todo sea dicho), la poderosa y personalísima voz de Gahan domina muchas de las canciones. Desde ese inicio con el ya clásico "Good Evening Pasadena!" hasta la clásica modulación en temas como Strangelove o Behind The Wheel. Con los años todavía impulsaría y perfeccionaría su perfil de frontman (mas rockero, mas salvaje, mas histriónico) pero en esta época ya empezaba a marcar territorio como un gran cantante.


Confieso que siempre me gustaron mucho varios de los temas cantados por el menudo Martin Gore, que como comentaba antes, no debemos olvidar que en esa época y durante muchos años, ha sido el único compositor del grupo. En 101 se nos ofrecen bonitas versiones de las delicadas Somebody y de Things You Said, una de mis canciones favoritas de todo su repertorio y hoy mas que olvidada en sus conciertos. También aflora el buen gusto del grupo a la hora de enriquecer las canciones con preciosos coros e interesantes arreglos. En esta época todas las canciones están sustentadas en el esquema del electro-pop tan de moda en esa década, aunque canciones como la enorme Stripped (ofrecida aquí en una versión apabullante), A Question Of Time o la frenética Pleasure, Little Treasure ya escondían ese poso rock que explotarían años mas tarde en discos como Songs Of Faith And Devotion. El efecto de 101 se hizo notar igualmente en otras canciones como en la pegadiza People Are People o Blasphemous Rumours, que volvieron a adquirir galones de clásicos indiscutibles en su repertorio.

Aunque años después de la edición de este doble álbum, Depeche Mode empezaron a hacer giras con espectáculos de luz y sonido realmente brillantes (la gira Devotional en 1993 en especial), el escenario/espectáculo que mostraban en las giras de mediados y finales de los ochenta no pasaba de lo normal para un concierto de grandes recintos. En ese sentido, no era un grupo que trascendía los limites del imaginario en lo que a concepción escénica se refiere. Tampoco el aspecto teatral tenía un papel preponderante en su puesta en escena. Digamos que estaba la música, Gahan y el ambiente hipnótico que caracterizaban muchas de sus canciones.


El escenario en el estadio de Pasadena.
101 fué un album que obtuvo un importante éxito de ventas y un manido debate entre los aficionados. Aún permanece como uno de los puntales básicos de su discografía y sigue siendo un absoluto referente para definir la música que el grupo facturaba en sus primeros años de éxito. Igualmente, su portada y su icónico número centenario convirtieron al grupo en un grupo de culto masivo y replicas calcadas de Martin Gore (con sus rizos rubios y sombrero característico) empezaron a verse por todas las calles y pubs de nuestras ciudades. El posterior boom de un album como Violator y de sus singles Enjoy The Silence y Personal Jesus no hizo sino agrandar su figura de grupo para las masas, estatus del que mas de veinte años después, siguen disfrutando. No está mal para tratarse de un grupo que solo hacía tecno-pop, no?


sábado, 31 de agosto de 2013

MIMS Gran Reserva: The Rolling Stones - Tattoo You


Seguimos aprovechando la dinámica positiva de retrospectivas a discos emblemáticos de los ochenta. Y esta vez lo hacemos con el que es quizás, el último disco clásico de los Rolling Stones. Clásico, en toda la concepción de la palabra. Tattoo You, de 1981, fue todo un éxito de ventas. Empujado sin duda por el carismático riff de Start Me Up y por la grandeza de una gira que pasó por España arrasándolo todo (escenario incluido). Este álbum, también puede presumir de ser el disco, dentro de los últimos treinta años, favorito de la mayoría de seguidores de los Stones, en dura pugna con Voodoo Lounge y A Bigger Bang, aunque ese es otro debate.

La génesis del último álbum clásico de los Stones es difícil de concretar. Siguiendo su habitual sistemática de trabajo, muchas de las canciones que conformaron finalmente el disco, provenían de sesiones de muchos años atrás. Y a diferencia de otros discos suyos, los temas de Tattoo You correspondían a diferentes sesiones y diferentes épocas, encontrando en él temas de hasta casi diez años de antigüedad que habían quedado semienterradas, y temas más recientes correspondientes a las sesiones del inmediatamente anterior Emocional Rescue. Todo un batiburrillo de ideas que sorprendentemente, dio como resultado un álbum bastante homogéneo y de cierta coherencia. Muchas de las críticas mas negativas y previsibles que se hicieron (y se hacen) sobre el álbum , se sustentan en la facilona opinión de creer que a los Stones se les había acabado la pila creativa y no les quedaba mas remedio que acudir a viejas sobras de sesiones pasadas. Es cierto, pero también es verdad que la colección de canciones aquí recogida es excelente y nadie sin un mínimo de inspiración creativa, podría haberlas dotado de ese efectivo acabado final. Al cesar lo que es del cesar.


Otro aspecto llamativo que rodeó al disco fue el impacto que tuvo el disco en una época en que los viejos dinosaurios del rock de los sesenta o setenta empezaban a dar muestras de estar meando fuera del tiesto ante una nueva oleada de novedosos estilos musicales (post-punk, tecno-pop, etc..) que les dejaba en una clara situación de desfase generacional. Los Stones triunfaron a lo grande con unas canciones que seguían ancladas en los parámetros clásicos del rock y que esos nuevos estilos a los que hacíamos referencia se estaban empeñando en enterrar definitivamente. Es curioso ver como canciones como Waiting On A Friend o la propia Start Me Up encontraron cobijo en aquellos años entre tanta amalgama de sonidos, modas y tendencias. Realmente, los Rolling Stones demostraron que aunque los mejores años habían pasado, seguían estando de moda y su interes mediatico seguía siendo enorme.

Start Me Up fue el single de presentación. Irresistible, impecable, infalible. Originalmente se trataba de un tema con claro poso reeggae, estilo al que la banda era muy aficionada desde mediados de los setenta. Necesitados de un nuevo hit (tras el Miss You de Some Girls), el grupo dio en el clavo. Con esa llave, el que el resto del disco calara entre los aficionados era pan comido. Sobresalen a gusto personal joyas como Waiting On A Friend, la mejor del lote, y que siempre he visto como una especie de segunda parte de la maravillosa Beast Of Burden. Desde luego, juega el mismo papel en Tattoo You que aquella en Some Girls. Otra de las piezas mas emotivas en esa linea y de mis favoritas es Worried About You. El falsete de Jagger elevado a la máxima potencia en una canción de preciosa melodía in-crescendo. Una canción a recuperar en directo. Little T&A y Hang Fire también nos devuelven a los Stones mas desenfadados y frabicantes de ganchos rock. Incluso galopantes como en la frenética Neighbours. Ronnie Wood, que ya pertenecía al combo con plenos derechos desde hacía unos años, participa en la excelente Black Limusine, uno de los puntos mas sugerentes del disco. Otras canciones como Slave también se acaban conviertiendo en temas de gran personalidad dentro de la colección.


La portada es impactante, aunque lejos de las mas celebradas del grupo. Para mi, su ultima gran portada ya que desde entonces todo han sido ciertas decepciones en ese ambito. Una fotografia de Jagger decorada de tatuajes. Lo mismo en la carpeta interior con Richards. Una portada original que todavia daba al disco mucha mayor contundencia de cara a su venta comercial.

El exito de Tattoo You en medio mundo hizo que las ganas del público por verles en directo fueran mayores que nunca. Los Stones no giraban desde la gira de Some Girls en 1978 y decidieron tirar la casa por la ventana. Si Pink Floyd habian dado a los conciertos en grandes escenarios una nueva dimensión con su album The Wall un año antes, los Stones se propuesieron batir records de asistencia en una gira mundial de proporciones dinosauricas. Vista en perspectiva y teniendo en cuenta la extraordinaria evolución que han tenido los espectaculos rock en vivo en las ultimas tres décadas, la propuesta de los Stones en la gira 81/82 puede parecer pasada de moda e indudablemente escasa de medios. No fué asi en su epoca y esta gira sirvió de inspiración clara a muchos de los espectaculos masivos de estadios tan populares durante los años posteriores y hasta nuestros días. La gira recorrió los estadios de Estados Unidos y Europa en un tour de force con llenos absolutos en cada plaza, y en donde los temas de Tattoo You resistian con dignidad la convivencia con los clásicos mas incontestables del grupo.


Recordada y mas que mítica fué su parada en Madrid para sendas actuaciones en el estadio Vicente Calderón y en plena efervescencia mundialista. En el primero de aquellos dos llenazos, se recuerda la impresionante tormenta que cayó durante medio concierto y que hizo que la mitad del artesanal escenario se viniera abajo. Richards aún recuerda aquella noche como una de las mas excitantes de su vida. En youtube hay unos videos impagables del famoso programa Informe Semanal que no hay que perderse y que recuerdan aquella cita. De aquella gira se editó un disco denominado Still Life, cuyo titulo ya demuestra que los Stones quisieron reivindicarse con aquel disco y aquella gira ante las nuevas generaciones como lo que nunca han dejado de ser: La banda mas grande del rock and roll.

miércoles, 7 de agosto de 2013

MIMS Gran Reserva: Prince - Sign´O The Times en retrospectiva.


Hace unas semanas, Manuel nos obsequió con una gran reseña a modo de retrospectiva del álbum So, de Peter Gabriel. Uno de los discos más relevantes de los ochenta, del que recientemente se ha editado una edición especial conmemorativa. En ese momento caí en la cuenta que este año se cumplen 25 años de la edición del Sign´O The Times de Prince, otro de esos discos básicos de aquella década. Pero Prince no es Peter Gabriel, y el genio de Minneapolis no nos obsequia a sus seguidores con ningún tipo de reedición especial de ninguno de sus discos. Ni lo ha hecho hasta ahora, ni creo que lo vaya a hacer en un futuro cercano. Y en el caso de Sign´O The Times, creo que es una pena, porque estoy hablando de uno de esos discos fundamentales de su tiempo (y del mío) y al que siempre que vuelvo, le encuentro cosas verdaderamente excitantes.

Siempre he comentado que creo que la historia de la música no ha sido todo lo justa que debía haber sido con este doble álbum y por extensión con la figura de un talento como Prince. Pero al margen de esa opinión absolutamente personal, creo que Sign´O The Times es un álbum formidable. Recoge todos los matices posibles del Prince de aquella época mejor que ningún otro disco de su autor. Igualmente, se trata de una de esas obras que podemos llamar “personales” y que retrata perfectamente la personalidad de un músico tan complejo como él. En 1996 intentaría repetir la experiencia con el triple álbum Emancipation, pero se quedó a medio camino y no ofreció una obra tan redonda como la que nos ocupa.




Situándonos en el momento en que fue compuesto, Prince venía escaldado (sobre todo a nivel financiero, que no creativo) del proyecto Parade. Su segundo álbum, tras Purple Rain, que servía como banda sonora de un, nuevamente, pobrísimo film. Aunque el éxito de Kiss le había vuelto a llevar a las primeras posiciones de las listas de ventas, la sensación que existía en el entorno de Prince, era de que por primera vez, podría haber motivos de estancamiento o de pérdida de inspiración en el músico. Prince, recordemos, ha sido siempre un artista en permanente estado de agitación creativa, y raro es el año en que no saca un nuevo álbum, en el formato que sea, en el estilo que sea o bajo el nombre que sea. En los 80, cuando disfrutaba del mayor éxito comercial de su carrera, la cosa era muy similar. Solo 1983 se quedó sin ver salir a la luz un nuevo disco de Prince. A pesar de esa incansable necesidad de ofrecer a su público disco tras disco, su capacidad creativa no mermó en absoluto y en muchos casos, con cada nueva entrega, aumentaba y mejoraba las prestaciones del anterior. Sin entrar a valorar los gustos de cada cual, soy de los que opinan como Bowie, y es que “los ochenta fueron de Prince”.

El primer paso que dio Prince de cara a Sign´O The Times, fue prescindir de la que había sido su banda hasta ese momento: The Revolution. Este hecho ya era la suficientemente relevante como para intuir que Prince tenia otras cosas en mente y que con el nuevo proyecto, quería romper moldes y marcar un antes y un después en su carrera. Despegarse de la que había sido su banda en la época de mayor esplendor comercial, suponía hacer borrón y cuenta nueva. Y si tras Purple Rain llegó Around The World In a Day, pocos en 1986, podían intuir por donde iban a ir los tiros en el nuevo album.

Las canciones de Sign´O The Times fueron compuestas a lo largo del año 1986 en diferentes sesiones y en diferentes estudios. La idea que tenía Prince para el que iba a ser su próximo proyecto, fue variando a medida que pasaban los meses. Desde un disco que girara alrededor de una canción hasta un extraño musical. Incluso el album tuvo diferentes configuraciones y hasta alguna portada que otra, así como diferentes ingenieros de producción que entraban y salían del proyecto. Todo se iba desechando a medida que Prince iba componiendo mas temas y puliendo los que ya había registrado. Entre medias, se permitió la licencia de rechazar la propuesta de Quincy Jones de hacer un dueto con Michael Jackson en el tema Bad. Entiendo que Prince andaba demasiado enfrascado en su nuevo proyecto, que se le estaba empezando a ir a de las manos, y supongo que tampoco tenía especial interés en aparecer de la mano de su mayor rival comercial.



Finalmente, a mediados de año, Prince dio con una primera idea en forma de triple album bajo el título de Crystall Ball. La secuencia de las canciones no era muy diferente al resultado final que todos conocemos, pero si que quedaba claro que tenía que reducirlo a un doble album mas concreto y con mayor garantía de ser vendido. Finalmente, y ante las reticencias de Warner por publicar un album de semejantes dimensiones, Prince cede y entrega un disco doble (aunque "solo" con dieciséis canciones) bajo el enigmático titulo de Sign´O The Times, que se publicó en Enero del año 87.

No fue un disco que gozara de un éxito comercial que estuviera a la altura de su calidad. De hecho, podríamos hablar de fracaso relativo en EE.UU, sobre todo en comparación con otras obras suyas anteriores. Pero en Europa si que tuvo un mayor calado que se hizo aún mas evidente con la siguiente entrega del artista: Lovesexy en 1988.

Por su complejidad en matices y estilos (hay pop, rock, soul, jazz, etc...) y porque cada canción resulta un mundo en si misma, vale la pena detenerse en cada tema y analizarlos por separado.

Cara A:

Sign´O The Times: Una de las canciones mas representativas de Prince. Lo tiene todo y no le falta nada. Influyente, imaginativa, impecable. Contiene ademas una de las letras mas logradas de su autor.

Play In The Sunshine: Una muestra del Prince mas vitalista. Ritmos pegadizos para una canción que te levanta el animo.

Housequake: Su estructura atrevida y compleja me ha recordado siempre a la  de la inmortal When Doves Cry, aunque Prince retuerce aún mas la propuesta funk, hasta convertirla en un tema de gran personalidad.


The Balad Of Dorothy Parker: Siento especial devoción por esta cancion. Mi favorita de todo el album. Destila clase por todos los lados y su cadencia hechiza desde la primera escucha. Me gustaría que los que desprestigian a Prince sin conocimiento de causa, escucharan esta canción.


It: Casi siempre es señalada como la canción que "sobra" dentro del album. Para mi en cambio es una joya. Suena a algo ya escuchado en otras ocasiones pero el resultado es redondo.


Starfish and Coffee: Pequeña delicatessen inofensiva pero encantadora, que nos sirve de perfecto interludio. Siempre la vi como un single potencial.

Slow Love: Otra cumbre del disco. El Prince mas romántico destapa el tarro de las esencias como el gran baladista que es.

Hot Thing: Sin ser nada del otro mundo, no desentona en el resultado global. Ritmo machacón y bailongo, que tengo que decir, no es el lado que mas me gusta de Prince.

For Ever In My Life: Reconozco que me costó encontrarla el gusto. No me parece lo mas destacado del disco.

Cara B:

U Got The Look: Ritmos ochenteros a tutiplen para un tema que a pesar de resultar algo aparatoso se acaba convirtiendo en una canción verdaderamente resultona. Llegó a ser single.

If I Was Your Gilfriend: Una joya. Uno de esos momentos especiales en los que Prince roza la genialidad. 



Strange Relationship: Me gusta aunque es una canción que quizás tras las escuchas repetidas acaba perdiendo encanto porque tiene a una monotonía rítmica que no le ayuda nada.


I Could Never Take The Place Of Your Man: Obra maestra. Lo mas deliciosamente pop que Prince pudo llegar a grabar esos años. Redonda y con un estribillo demoledor.

The Cross: Conozco gente a la que este tema les aburre por su excesiva grandilocuencia. Se trata de un ejercicio de Prince de mostrarse espiritual y abrir horizontes en su música. A mi me chifla.

It's Gonna Be A Beautiful Night: Sinceramente, me sobra. No se que pasó por la cabeza de Prince para incluir este tema grabado en directo en un disco de estudio como este. En cualquier caso, se me hace muy pesada y me deja la sensacion de que podria haber llegado a ser algo mas.

Adore: La mas negra de la colección e inmejorable final para album impecable.

miércoles, 15 de mayo de 2013

The Rolling Stones - Tattoo You en retrospectiva.



Seguimos aprovechando la dinámica positiva de retrospectivas a discos emblemáticos de los ochenta. Y esta vez lo hacemos con el que es quizás, el último disco clásico de los Rolling Stones. Clásico, en toda la concepción de la palabra. Tattoo You, de 1981, fue todo un éxito de ventas. Empujado sin duda por el carismático riff de Start Me Up y por la grandeza de una gira que pasó por España arrasándolo todo (escenario incluido). Este álbum, también puede presumir de ser el disco, dentro de los últimos treinta años, favorito de la mayoría de seguidores de los Stones, en dura pugna con Voodoo Lounge y A Bigger Bang, aunque ese es otro debate.

La génesis del último álbum clásico de los Stones es difícil de concretar. Siguiendo su habitual sistemática de trabajo, muchas de las canciones que conformaron finalmente el disco, provenían de sesiones de muchos años atrás. Y a diferencia de otros discos suyos, los temas de Tattoo You correspondían a diferentes sesiones y diferentes épocas, encontrando en él temas de hasta casi diez años de antigüedad que habían quedado semienterradas, y temas más recientes correspondientes a las sesiones del inmediatamente anterior Emocional Rescue. Todo un batiburrillo de ideas que sorprendentemente, dio como resultado un álbum bastante homogéneo y de cierta coherencia. Muchas de las críticas mas negativas y previsibles que se hicieron (y se hacen) sobre el álbum , se sustentan en la facilona opinión de creer que a los Stones se les había acabado la pila creativa y no les quedaba mas remedio que acudir a viejas sobras de sesiones pasadas. Es cierto, pero también es verdad que la colección de canciones aquí recogida es excelente y nadie sin un mínimo de inspiración creativa, podría haberlas dotado de ese efectivo acabado final. Al cesar lo que es del cesar.


Otro aspecto llamativo que rodeó al disco fue el impacto que tuvo el disco en una época en que los viejos dinosaurios del rock de los sesenta o setenta empezaban a dar muestras de estar meando fuera del tiesto ante una nueva oleada de novedosos estilos musicales (post-punk, tecno-pop, etc..) que les dejaba en una clara situación de desfase generacional. Los Stones triunfaron a lo grande con unas canciones que seguían ancladas en los parámetros clásicos del rock y que esos nuevos estilos a los que hacíamos referencia se estaban empeñando en enterrar definitivamente. Es curioso ver como canciones como Waiting On A Friend o la propia Start Me Up encontraron cobijo en aquellos años entre tanta amalgama de sonidos, modas y tendencias. Realmente, los Rolling Stones demostraron que aunque los mejores años habían pasado, seguían estando de moda y su interes mediatico seguía siendo enorme.

Start Me Up fue el single de presentación. Irresistible, impecable, infalible. Originalmente se trataba de un tema con claro poso reeggae, estilo al que la banda era muy aficionada desde mediados de los setenta. Necesitados de un nuevo hit (tras el Miss You de Some Girls), el grupo dio en el clavo. Con esa llave, el que el resto del disco calara entre los aficionados era pan comido. Sobresalen a gusto personal joyas como Waiting On A Friend, la mejor del lote, y que siempre he visto como una especie de segunda parte de la maravillosa Beast Of Burden. Desde luego, juega el mismo papel en Tattoo You que aquella en Some Girls. Otra de las piezas mas emotivas en esa linea y de mis favoritas es Worried About You. El falsete de Jagger elevado a la máxima potencia en una canción de preciosa melodía in-crescendo. Una canción a recuperar en directo. Little T&A y Hang Fire también nos devuelven a los Stones mas desenfadados y frabicantes de ganchos rock. Incluso galopantes como en la frenética Neighbours. Ronnie Wood, que ya pertenecía al combo con plenos derechos desde hacía unos años, participa en la excelente Black Limusine, uno de los puntos mas sugerentes del disco. Otras canciones como Slave también se acaban conviertiendo en temas de gran personalidad dentro de la colección.


La portada es impactante, aunque lejos de las mas celebradas del grupo. Para mi, su ultima gran portada ya que desde entonces todo han sido ciertas decepciones en ese ambito. Una fotografia de Jagger decorada de tatuajes. Lo mismo en la carpeta interior con Richards. Una portada original que todavia daba al disco mucha mayor contundencia de cara a su venta comercial.

El exito de Tattoo You en medio mundo hizo que las ganas del público por verles en directo fueran mayores que nunca. Los Stones no giraban desde la gira de Some Girls en 1978 y decidieron tirar la casa por la ventana. Si Pink Floyd habian dado a los conciertos en grandes escenarios una nueva dimensión con su album The Wall un año antes, los Stones se propuesieron batir records de asistencia en una gira mundial de proporciones dinosauricas. Vista en perspectiva y teniendo en cuenta la extraordinaria evolución que han tenido los espectaculos rock en vivo en las ultimas tres décadas, la propuesta de los Stones en la gira 81/82 puede parecer pasada de moda e indudablemente escasa de medios. No fué asi en su epoca y esta gira sirvió de inspiración clara a muchos de los espectaculos masivos de estadios tan populares durante los años posteriores y hasta nuestros días. La gira recorrió los estadios de Estados Unidos y Europa en un tour de force con llenos absolutos en cada plaza, y en donde los temas de Tattoo You resistian con dignidad la convivencia con los clásicos mas incontestables del grupo.


Recordada y mas que mítica fué su parada en Madrid para sendas actuaciones en el estadio Vicente Calderón y en plena efervescencia mundialista. En el primero de aquellos dos llenazos, se recuerda la impresionante tormenta que cayó durante medio concierto y que hizo que la mitad del artesanal escenario se viniera abajo. Richards aún recuerda aquella noche como una de las mas excitantes de su vida. En youtube hay unos videos impagables del famoso programa Informe Semanal que no hay que perderse y que recuerdan aquella cita. De aquella gira se editó un disco denominado Still Life, cuyo titulo ya demuestra que los Stones quisieron reivindicarse con aquel disco y aquella gira ante las nuevas generaciones como lo que nunca han dejado de ser: La banda mas grande del rock and roll.