Estos últimos meses de 2009 varias revistas españolas han publicado sus particulares rankings con las mejores canciones de la primera década del siglo XXI. En este blog no queremos ser menos, así que dedicaremos cinco entregas a este menester. No tengo cabeza para ordenar 100 o 50 canciones, así que he confeccionado un TOP 10 bastante modesto con mi particular y parcial visión de la crème de la crème de estos últimos diez años. Espero que lo disfruteis ;)
Puesto Nº 10. DIGITAL LOVE Artist - Daft Punk
Album - Discovery
Year - 2001
Puesto Nº 09. MISSISSIPPI
Artist - Bob Dylan Album - Love & Theft Year - 2001
Después de muchos años escuchando música practicamente a diario, he llegado a la conclusión de que el peor amigo de un melómano son los llamados greatest hits. Aún no he descubierto ninguno que prefiera escuchar antes que los discos oficiales de cualquier grupo o músico. La mayoría ofrece una versión tan parcial y hace un resumen discográfico tan incoherente que terminan ofreciendo mucho menos de lo que prometen. No creo que escuchar un recopilatorio sea la mejor manera de acercarse a un artista y tengo varios ejemplos dentro de mi experiencia personal.
Mi primer contacto con Bob Dylan fue su primer greatest hits oficial publicado originalmente en 1967 para cubrir su vacio discográfico después de Blonde On Blonde. Fue además el primer CD que compré. Aún no sé que se fumaron los que montaron ese álbum, ya que para abrir el disco utilizaron una canción tan poco representativa de Bob Dylan como Rainy Day Women #12 & 35, pasando a continuación a un clásico folk como Blowin’ In The Wind. En cualquier recopilatorio de David Bowie puedes pasar en un abrir y cerrar de ojos del glam de Rebel Rebel al pop-soul de Young Americans y de ahí a su difícil época alemana con Heroes. ¿Desorientado? En el caso de carreras tan mutables como la de los Byrds, vas fácilmente desde la psicodélica Change Is Now al country-rock de la era Parsons en One Hundred Years From Now. Y es que uno de los principales problemas en las recopilaciones es que suelen basar su selección en el puesto que ocuparon los singles en las listas de éxitos, de manera que, en el caso de Bob Dylan, pueden saltarse muy tranquilamente canciones como My Back Pages o A Hard Rain’s Gonna Fall, temas capitales en su carrera artística, pero que no fueron lanzados como single en su día. Es fácil hacer un recopilatorio teniendo en cuenta cifras y posiciones, pero siempre deja mucho que desear musicalmente hablando.
El caso más flagrante de un recopilatorio realizado a partir de las posiciones alcanzadas en las listas de éxitos se produce en la carrera de los Beatles (números uno en todo, incluso a veces en lo peor). Hablo, por supuesto, del recopilatorio ONE. Quizás sean los únicos músicos que pueden permitirse crear un greatest hits tan extenso basado en canciones que llegaron al número 1 tanto en EEUU como en Inglaterra, nada menos que 27 temas reunidos en un solo álbum. Para los conocedores de la carrera del grupo, resulta enloquecedor pasar en cuestión de minutos del sonido característico de la primera época en Can’t Buy Me Love a canciones psicodélicas mucho más elaboradas como Penny Lane. Salió al mercado con el objetivo de vender mucho y superó todas las expectativas de ventas posibles, ya que fue el álbum más vendido en la década de los noventa. En mi opinión fue un disco inútil (ya existían desde 1973 los recopilatorios Rojo y Azul), pero no tanto desde el punto de vista económico para viudas, herederos y… Michael Jackson.
Volviendo a Bob Dylan, tardé mucho tiempo en comprar uno de sus álbumes oficiales después del recopilatorio del que ya hablé. Me atreví con Blonde On Blonde y cuando sonaron de nuevo los primeros compases de marcha militar en Rainy Day Women #12 & 35 pensé “ya estamos otra vez igual”. Sin embargo, después de esa canción no volvió a aparecer Blowing In The Wind, si no la bluesera Pledging My Time. Y es que una canción pueden cambiar radicalmente dependiendo de los temas entre los que se encuentre enmarcada. He escuchado canciones en recopilatorios que no me han llamado la atención para nada y, sin embargo, en los discos originales donde fueron editadas han cobrado un sentido completamente nuevo. Sirva de ejemplo Rainy Day Women, Sultans Of Swing de Dire Straits o So You Want To Be A Rock And Roll Star de los Byrds. En definitiva, otro de los contras que encuentro en cualquier disco recopilatorio: las canciones que lo forman pierden buena parte de su significado cuando las apartan del todo en el que fueron concebidas.
A pesar de que Miguel Bosé declare que le parecen fascinantes los discos de grandes éxitos, por que reúnen en un solo álbum lo mejor de un artista (creo que lo dijo cuando quería promocionar uno de sus recopilatorios), yo abogo por trabajarme las discografías que merezcan la pena disco por disco. Lo que diga un “músico” que lleva décadas sin sacar un álbum oficial de éxito en favor de los recopilatorios guarda otro significado más oscuro como refreír hits del pasado para sacar nuevas rentas a los nostálgicos y las nuevas generaciones. Existen discografías muy amplias que acumulan recopilatorios que pueden superar incluso la cantidad de discos oficiales de un determinado grupo. Casos excepcionales son los de Police (6 discos de estudio, infinidad de recopilatorios) o Queen, que publicó su tercer volumen de greatest hits engordándolo a base de versiones en directo de Elton John, canciones fuera del contexto oficial del grupo como el himno de lo Juegos Olímpicos del 92, Barcelona, o temas inacabados que no fueron publicados oficialmente. En estos casos, podemos ver como el concepto de “gran éxito” abarca un significado mucho más amplio por pura necesidad económica.
Si existe un recopilatorio ideal, es aquel que el propio oyente confecciona después de machacar una discografía completa y seleccionar según su criterio las canciones que más le han gustado. De esa forma, yo mismo me he creado algún que otro álbum recopilatorio personal de Ryan Adams o The Nazz. Tengo que reconocer que los escucho muy asiduamente, pero claro, están diseñados según mi criterio y mis preferencias. Para cualquier otra persona pueden resultar horribles. En resumidas cuentas y parafraseando un refrán, la música es de quien se la trabaja y los mal llamados greatest hits pueden ser atajos muy traicioneros.