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domingo, 7 de septiembre de 2014

Paul Simon en cinco discos

Aunque el protagonismo de Paul Simon en el blog no ha venido siendo muy relevante, si que tengo que confesar que varias de las personas que aquí escribimos profesamos una enorme admiración por el menudo genio. De hecho, habíamos barajado varias opciones para homenajearle a través de diferentes artículos, pero al final nos hemos decidido por incluirle en la sección de “un músico en cinco discos” a modo de repaso de los cinco álbumes imprescindibles de su carrera en solitario y en posteriores entradas, hacer un repaso exhaustivo a las diez canciones esenciales que compuso durante su período con Art Garfunkel. Evidentemente una figura del peso de Paul Simon requeriría un trabajo mucho mas profundo, pero bueno, todo se andará.

Realmente la obra discográfica de Paul Simon (72 años, recordemos) no es muy vasta en número de referencias. Si hacemos recuento y dejando a un lado sus discos en directo y recopilatorios encontramos cinco discos de estudio con Art Garfunkel, dos bandas sonoras (El Graduado y One Trick Pony), el Songbook del 65 y once discos de estudio en una carrera en solitario de mas de cuarenta años. Al lado de ilustres compañeros generacionales puede dar la sensación de ser algo corta, pero los que conocemos su obra con profundidad damos fe de que estamos ante un músico extraordinario. Mas allá de su talento para la melodía, de su innegable sentido de la ironía en los textos y de su infravalorada genialidad como guitarrista, Simon es ante todo un incesante buscador de ritmos y sonidos. Su obra es tan ecléctica que me atrevería a decir que es quizás el músico que mas estilos y géneros ha abordado con éxito. Elegir cinco discos de Paul Simon en solitario es un ejercicio de reivindicación a su figura y de reconocimiento a uno de los mas grandes songwriters del siglo XX (y parte del XXI).

Paul Simon (1972)


Con el tiempo se pudo constatar que uno de los principales motivos que originó la separación del dúo Simon&Garfunkel, fueron las inquietudes creativas de su principal compositor, que iban mucho mas allá de las impecables melodías y armonías que hicieron famoso al grupo. Simon, en un gran ejercicio de autoafirmación, tituló a su primer album en solitario (si dejamos a un lado el Songbook) de forma homónima y con una imagen en la portada que dejaba muy clara su intención inicial. Desde un principio Simon quiso labrarse una carrera personal al margen del recuerdo de sus míticas composiciones con Garfunkel, y aunque le costó lograrlo a ojos de los muchos aficionados a su música, al final lo consiguió. Este fantástico album puso la primera piedra. Tiene mucho y bueno de todo el universo creativo de Paul Simon: experimentos con las músicas incas en Duncan, coqueteos con el reggae en Mother and child reunion (Simon fue uno de los primeros artistas americanos en acercarse de lleno a la música de Jamaica), excepcionales piezas pop como Me and Julio down by the schoolyard, curiosos instrumentales como Hobo´s blues o la deliciosa Papa Hobo, mi favorita de la colección. Hay alguna que otra canción que no termina de encajar (Armistice Day), pero no podría haber empezado mejor.

There Goes Rhymin´Simon (1973)


Haciendo caso omiso a algunas presiones por parte de la discográfica, Simon decidió no salir de gira promocional con su album debut, sino que optó nuevamente entrar en el estudio para sacar partido a su gran momento de inspiración y motivación, espoleado por las buenas críticas recibidas de su primer disco y por aspectos mas personales como el nacimiento de su primer hijo, Harper, y la buena armonía que existía con su mujer de entonces. Paul Simon ha sido siempre un músico muy condicionado por sus diferentes momentos vitales a la hora de grabar sus discos, y There Goes Rhymin´Simon es un ejemplo evidente de ello. No es descabellado pensar en este album como el mejor de toda su carrera. De hecho, muchos aficionados lo sitúan en la cima de su legado, y es que contiene diez canciones absolutamente redondas. Esta vez se apoya en la música negra (blues y gospel) para entregar varias de sus canciones mas memorables. A gusto personal descataría las dos nanas mas deliciosas que ha escrito nunca (Was a Sunny Day y sobre todo, St. Judy's Comet), la obra maestra que es American Tune, el gospel mas adictivo de Loves Me Like a Rock, el comienzo con la divertida Kochadrome y la extraordinaria Something So Right. Un disco perfecto.

Still Crazy After All These Years (1975)


Aunque sus dos primeros discos habían disfrutado de un notable éxito comercial, no fue hasta su tercer album cuando crítica y público se dieron la mano. Still Crazy After All These Years permanece aun como el único disco de Simon en lograr el número uno en la listas americanas y como el primero de sus discos en solitario en lograr el Grammy al disco del año. Al margen de estas consideraciones, este jazzistico disco representa un inmejorable cierre a una de las etapas mas creativas y geniales del compositor de New Jersey. Incluso supone un nuevo hito en sus colaboraciones con su amigo de siempre, Art Garfunkel, a través de la excelente My Little Town, popular canción que no oscurece los méritos singulares de esta nueva colección de canciones. La pieza que da título al album es sencillamente extraordinaria. 50 ways to Leave Your Lover (primer y único número uno en singles de Paul Simon en solitario) o Some Folks' Lives Roll Easy son otras muestras impecable del sentido del humor y la fina ironía en los textos de Simon. Gone At Last es todo un subidón ritmico y Silent Eyes es una balada final que te encoje el corazón. 

Graceland (1986)


Tras el éxito de su tercer album, Simon entró en una espiral algo irregular en cuanto a sus entregas discográficas. Los años que transcurrieron entre 1976 y 1984 fueron muy intensos en lo personal (separaciones, drogas, bodas, giras con Garfunkel...) y supusieron para Simon una especie de travesía en el desierto, aunque soy uno de los que siempre reivindicarán discos como One Trick Pony (1980) y sobre todo Hearts And Bones (1983). Pero fue en 1984 cuando el destino quiso que Paul Simon diera con una casette repleta de exhuberantes y novedosos sonidos africanos. Su obsesión por esa música le llevó a contactar con varios de los autores de esas extrañas musicas y a grabar muchas de ellas en pleno suelo sudafricano. Sobre esas bases construyó varias de las mas hermosas melodías de su carrera y dió origen a uno de los albumes clave no solo de Paul Simon sino de la música popular. Un album universal asentado en la música africana que llevo a Simon a vender varios millones de copias y a situarle nuevamente en lo mas alto, esta vez, como símbolo de lo que luego se denominó World Music. Boy In The BubbleDiamonds on the Soles of Her Shoes, You Can Call Me Al, Graceland, Crazy Love, Vol. II, Under African Skies...Un album único. Se recomienda el visionado del documental de reciente edición titulado Under African Skies para comprender aun mejor la trascendencia de este disco.

So Beautiful Or So What (2011)


Al elegir los cinco discos esenciales de Paul Simon, tuve claro que debía seleccionar uno de su última y mas que recomendable etapa. Tanto You´re The One (2000) como Surprise (2006) podrían haber ocupado ese lugar perfectamente, pero me he decidido por este fenomenal So Beautiful or So What (2011) por ser el último de los grabados por su autor y por suponer un compendio perfecto de la música que hace reconocible a Simon ante el aficionado. Cualquiera que sienta curiosidad por la música de Paul Simon y quiera empezar la historia desde el final, tiene en este disco un comienzo inmejorable. Con treinta y ocho minutos de duración, tiene varios momentos muy a tener en cuenta. El comienzo contagioso de Getting Ready For Cristhmas Day, la compleja y brillante Dazziling Blue que nos transporta inevitablemente al album Graceland, la excelsa Love and Hard Times o el curioso instrumental Amulet, que desde esos acordes iniciales tan sugerentes te va sumergiendo en una serie de sensaciones que te acaban por desmontar emocionalmente hasta enlazar con Questiones For The Angels, sencillamente perfecta. Simon tiene mucha fama de ser excesivamente metódico y perfeccionista (de ahí que haya editado pocos discos y muy separados en tiempo), pero resultados como este le darán siempre la razón.

domingo, 9 de febrero de 2014

Tom Petty en cinco discos.

Siempre he asimilado muy bien la música de Tom Petty desde que le descubrí con su Greatest Hits de 1993 y desde que quedé enganchado a ese tema tan redondo que es Mary Jane´s Last Dance. Desde entonces, he sido (y soy) fiel seguidor del rubio de Gainesville (Florida), y al que, confieso, jamás he podido disfrutar en directo por su reacia costumbre de no pisar nuestros escenarios. Y es que Petty es por derecho propio, uno de los músicos mas brillantes, regulares y coherentes del rock americano de ahora y de siempre. Siempre hago el símil simplón de compararle con ese jugador de fútbol que si bien no destaca por algo en particular por encima del resto, es un ocho en todas las facetas del juego. Petty es autor de una discografía incontestable, tremendamente consistente y apta para todo amante del rock americano heredero directo de los Byrds, Dylan y con claras influencias de Beatles y Stones, sobre todo en el sonido impecable que forja en directo junto a esa banda extraordinaria que responde al nombre de los Hearthbreakers. Repasemos pues sus cinco discos mas imprescindibles.


Damn The Torpedoes (1979).

El disco del todo o nada (siempre me refiero a el como su particular Born To Run) y de donde salió triunfante gracias a una colección de canciones impecable y a la sensación de haber parido un disco clásico. Damn The Torpedoes actúa dentro de su obra como una especie de grandes exitos del Petty iniciático. Dotado de una acertada producción a cargo de Jimmy Iovine, es el disco que puso de acuerdo a todo el mundo y que le despojó del san benito de ser un artista de un solo éxito (American Girl, de su primer album). Todo en este disco suena impecable. Desde el añejo y adictivo Don´t Do Me Like That, pasando por el innegable gancho comercial de The Refugee o Here Comes My Girl (con esa parte semi-hablada tan precursora en su dia), hasta las piezas maestras como Lousiana Rain o Even The Losers. Colección redonda con la que consigue ademas hacer reconocible el sonido aguerrido y clásico del grupo a todo tipo de públicos. En su dia ya repasamos este disco en la sección backtrip.


Hard Promises (1981).

El siempre difícil sucesor al éxito del álbum inmediatamente anterior, es a gusto personal, uno de sus mejores trabajos. Vuelve a entregar otra colección notable de canciones y a dotar a un disco suyo de una gran coherencia. Ademas de la fantástica portada que acompaña el disco, Hard Promises recoge otra buena dosis de rock fuerte y directo (Something Big, Kings Road), nuevas piezas clave en su repertorio clásico (The Waiting), muestras de su lado mas épico-emocional (Woman in Love) y colaboraciones de lujo con una de sus mayores fans, Stieve Nicks en The Insider. Un álbum quizás oscurecido por la fama de su antecesor y por la posterior popularidad de otros de sus trabajos a finales de la década, y al mismo tiempo de sonido algo mas pulido y oscuro para lo que era el sonido Petty en aquella época. Marca un punto y aparte en su carrera.


Full Moon Fever (1989).

Los años ochenta no fueron para Tom Petty un camino de rosas. A pesar de su popularidad, cimentada en el éxito de los discos citados con anterioridad y de actuaciones como la del Live Aid, no acabó de entregar discos que dieran continuidad a ese gran nivel ya demostrado. Pero una gira como banda de acompañando de Bob Dylan y la participación activa en el supergrupo Travelling Willburys, permitió a Petty aprender directamente de sus maestros (el propio Dylan, Harrison, Orbison) y de proporcionarle cierta visión comercial al contratar los servicios del entonces exitoso Jeff Lyne. Con este último en la producción, entrega su primer disco en solitario con el acompañamiento casi testimonial de los Hearthbreakers Mike Campbell y Benmont Tench. El resultado, su disco mas comercial y de mas éxito de toda su carrera. Otra impecable clase de equilibrio cualitativo y comercial. Nueva generación de clásicos indiscutibles para su repertorio como Free Falling, I Won´t Back Down (con guitarra de Harrison), Love Is a Long Road, Runnin Down A Dream o Yer So Bad. Igualmente siempre me encantó la deliciosa A Face In The Crowd y siempre me sobró la versión del clásico de los Byrds I´ll Feel A Whole Lot Better. En cualquier caso, pocos peros a un triunfo como este.


Wildflowers (1994).

Si tuviera que elegir un disco de toda su carrera para regalar a alguien interesado en su obra, elegiría sin duda, Wildflowers. Creo que es su mejor compendio de estilos, melodías y composiciones hasta la fecha. Si su disco de 1989 y su continuidad en Into The Great Wide Open en 1991, había permitido a Petty saborear el éxito comercial mas rotundo de la mano de Jeff Lyne, Wildflowers, con Rick Rubin a los mandos, llevó a Petty a ocupar un lugar privilegiado entre los grandes compositores rock americanos. Me extraña siempre mucho no verlo entre lo mejor de la década de los noventa, y es que este disco (el segundo que firma en solitario) lo tiene todo y en las mejores dosis. Suena mas Beatle que nunca en delicias como To Find A Friend o A Higher Place, al Springsteen mas melódico y elegante en Time To Move On, encantador y artesanal en el tema que da titulo al disco, contundente en trallazos como You Wreck Me o Honey Be, y mas emocionante que nunca en las emotivas Crawling Back To You o It´s Good To Be King. Debería enseñarse en las escuelas.


Echo (1999).

Tras la gran experiencia de Wildflowers, repite colaboración con Rick Rubin. Y aunque el sonido y la producción contundente pueden decir lo contrario, Echo es el album mas personal de Tom Petty. Su Blood On The Tracks particular, Echo no es sino el resultado de su estado anímico y emocional después de su divorcio. Un album que el propio Petty mantiene arrinconado en sus actuaciones en directo por lo personal que le resultan esas composiciones. Desde luego el divorcio no afectó a su creatividad, ya que Echo es otro disco sobresaliente. Quizas el disco donde los Hearthbreakers suenan mas maduros y poderosos en temas como Free Girl Now, en I Don´t Wanna Fight (con Campbell a la voz), o la maravillosa Swiming. Por supuesto, el Petty melodico y redescubierto en Wildflowers aparece en joyas como Room At The Top (una de las mejores canciones de su repertorio), la propia Echo, Accused Of Love o This One´s For Me. Disco equlibradisimo, poderoso en forma y contenido y quizás su ultimo álbum de sobresaliente. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Lou Reed en "cinco" discos

Tras abandonar la Velvet sin pena ni gloria, Lou Reed se embarcó en una arriesgada carrera en solitario donde su afán por superarse, experimentar y hacer siempre lo que le pedía el cuerpo (y no lo que pedían las discográficas) fueron sus señas de identidad. Inconformista, desafiante, transgresor o impactante son solo algunos de los calificativos que podríamos aplicarle, un outsider cuya sombra es mucho,  muchísimo más alargada de lo que su fama o sus ventas puedan sugerir.
 

Esta entrada la estábamos gestando desde haces meses entre bambalinas: un tuya-mía, entre Mansion y Bruno, a ver quién se lanzaba a hacerlo... Y no era por ningún motivo concreto por lo que este repaso a la carrera del cantante neoyorkino seguía quedándose en el tintero, semana tras semana sin que le hincáramos el diente. Al final ha tenido que estirar la pata el bueno de Reed para que nos decidamos a sentarnos frente al teclado e intentar esto tan difícil que es tratar de resumir la carrera de un artista en solo cinco discos.

Al final decisión salomónica: hemos seleccionado los que consideramos discos más relevantes en la carrera de Lewis Allan Reed y entre Bruno, revolver y Mansion hemos escrito a seis manos las reseñas para ellos. A poco que conozcáis la carrera de Lou echaréis en falta algún disco absolutamente imprescindible; todo tiene explicación: a Transformer (1972) ya le hemos dado cobertura suficiente en el blog con anterioridad (hablamos largamente sobre él aquí y también parcialmente aquí); por su parte otro firme candidato a aparecer en la selección, New York (1989), será tratado próximamente en una entrada a cargo de Mansion.


Berlin (1973)

Eins, zwei, drei... un grupo de voces canta cumpleaños feliz... 

Así empieza la ópera rock más triste y trágica de la historia, y quién mejor que Reed para hacer de maestro de ceremonias. Lo cierto es que, aunque se trata de un álbum conceptual en que se narra la trágica historia de Caroline y Jim (drogadicta  y prostituta ella, proxeneta y maltratador él), en realidad el disco está hecho a partir de retales, canciones que Lou había ido componiendo y grabando aquí y allá: algunas del tiempo de la Velvet (como Oh Jim o Caroline Says (II)) u otras, como Berlin, que editó en su primer disco en solitario. Puestas todas en orden, sin embargo, logran crear un contundente collage absolutamente magistral, una brutal crónica negra del submundo de los marginados y perdedores.

Cuando se editó Berlin recibió más palos que Caroline, que ya es decir: sin ir más lejos en Rolling Stone llegaron a predecir el final de la carrera de Reed por este disco. Cuarenta años después está considerado uno de los mejores discos de todos los tiempos. Canciones como Caroline Says (II), Lady Day, Men of Good Fortune o Sad Song están entre los mejores de toda su carrera. Como curiosidad, señalar que en la España del "una, grande y libre" el disco salió mutilado: los llantos infantiles que se oyen en The Kids (grabados por el hijo de Bob Ezrin, productor del álbum) y la explícita letra hicieron que la censura eliminara este tema en la edición española.
by Bruno

Coney Island Baby (1976)

La vida son ciclos y estos tienden a repetirse; así que al igual que al White Light/White Heat le siguió The Velvet Underground, al glam, Berlin y Metal Machine Music le sigue Coney Island Baby. Este álbum supone un soplo de aire fresco, un plácido paréntesis en la carrera del neoyorkino. Sin perder su identidad, estas ocho canciones son una vuelta al rock sencillo y sin adornos. Se trata de un disco tremendamente compacto, donde destacan los sencillos arreglos, similares para todos los temas: Reed a la guitarra rítmica, una genial guitarra solista a cargo de Bob Kulick, y bajo y batería. Y nada más, porque no hace falta nada más. 

Lou se aparta a ratos de su lado más oscuro y ahora escribe y canta canciones de amor como Crazy Feeling o de líos de faldas como Charlie's Girl, e incluso nos muestra su lado más simpático en A Gift (donde canta, literalmente, soy un regalo para las mujeres de este mundo), aunque vuelve a meterse en terrenos tenebrosos en uno de los mejores temas, Kicks, donde su interpretación vocal se va volviendo compás a compás cada vez más desenfrenada. El álbum cierra con la inmortal Coney Island Baby, un profundo tema donde Reed mezcla recuerdos de su juventud y reflexiones sobre el amor. En resumen, se trata de un disco nada pretencioso que, sin embargo, alcanza una de las cotas más altas de su carrera.
by Bruno

Street Hassle (1978)

Muchos respiraron tranquilos ese año cuando pudieron escuchar este disco. Y es que tras la locura que supuso Metal Machine Music y el gatillazo creativo de Sally Can't Dance, pocos esperaban un nuevo arranque de genialidad del músico newyorkino. Pero a Lou no se le había olvidado hacer grandes canciones, grandes retratos urbanos y excelentes melodías. Para ello, nada mejor que volver a hacer lo que mejor hace: música de calle, cruda, y sin aspavientos experimentales. La mayoría de Street Hassle son tomas en directo, sazonadas con arreglos postreros en estudio. Pero suena, bien, muy bien. 

Sobresale la grandiosa pieza que da titulo al disco. Para mi, la mejor canción de Lou Reed. Maravillosa pieza en tres actos, con ese cello emocionante hasta el tuétano y esa inspirada intervención de  Springsteen al final de la oda. I Wanna Be Black es una de las cosas mas surrealistas que he escuchado en mi vida, y con una de las letras mas sinsentido de Reed: "I wanna be black, I wanna be like malcolm X, And cast a her, Over president kennedy, s tomb, And have a big prick, too". Me parto, que bueno. El velvetiano comienzo con Gimmie Some Good Times, la ramoniana Real Good Time Together, o esa delicatessen que es Shooting Star conforman el gran grueso genial de la obra. Aunque para el final, deja caer esa joyita trivial que responde al nombre de Wait. Una delicia. 
by Mansion on the Hill

The Blue Mask (1982)

Los ochenta, para la gran mayoría de intocables de los sesenta y los setenta, fueron un via crucis. Para Lou, algo menos, gracias a trabajos como este sensacional The Blue Mask o el inconmensurable New York (1989). The Blue Mask es para mi uno de esos discos que demuestra la deuda eterna que tiene el rock con la música de este tipo. Obviando su olvidable portada es uno de los mejores y mas completos albumes de Lou Reed.

El anterior Growing Up in Public (1980) ya sembró el nuevo suelo por donde iba a discurrir la nueva etapa de Reed, aunque a mi gusto, le faltaban las grandes canciones de siempre. The Blue Mask aporta mucho mas, y marcha un hito creativo en su carrera. Todas las canciones son brutales. Desde las ruidosas y aparatosas The Blue Mask o Waves of Fear (que bien se maneja Lou Reed con este tipo de sonidos), hasta las dos obras maestras del final, como son The Day John Kennedy Died y la maravillosa y absoluta debilidad que es Heavenly Arms. El comienzo con dos temas muy personales (de los mas personales de su carrera, ya que abordan aspectos propios de la realidad vital de su autor) como My House o Women (I love women....) es uno de mis inicios favoritos de un disco de Lou Reed. En medio, cosas tan tremendas como The Gun o Averague Guy. Siempre único en fondo y forma. 
by Mansion on the Hill

Rock 'N' Roll Animal (1974) 
 
Lou Reed Live (1975)

Tal vez lo propio en esta revisión hubiera sido escribir sobre un álbum más reciente de Lou, Ecstasy por ejemplo, o sobre la interesante trilogía New York, Songs For Drella y Magic And Loss para completar la carrera discográfica de este 'Animal' del Rock 'N' Roll. Pero como se trata de una selección de 5 discos y solo me han dejado opción a uno, he hecho una pequeña trampa y voy a recomendar a aquellos que se introduzcan en el universo loureediano un falso doble álbum en directo: Rock 'N' Roll Animal/Lou Reed Live.

Y he tirado más de corazón que de cabeza para recomendar este doblete por varias razones:
  • Porque yo conocí a Lou Reed escuchando estos dos discos grabados juntos en una cassette y fue como tocar el cielo en cada escucha.
  • Porque ambos discos están grabados en la misma sesión y cuentan con el mismo grupo de acompañamiento, formando un todo irrepetible.
  • Porque soy un fanático del sonido que consigue esta fantástica banda que en todo momento suena compacta y equilibrada, dejándote un exquisito sabor de boca.
  • Porque a pesar de la tortuosa gira europea que precedió a la grabación de este concierto, Lou está espectacularmente afinado y sobrio en su interpretación vocal.
  • Porque escuchando los dos discos de una tacada obtenemos un perfecto 'Grandes éxitos', ya que recoge las grandes canciones de la Velvet Underground y las mejores canciones de los primeros discos de Lou Reed. 
Los dos discos contienen la casi totalidad del concierto que Lou Reed y su banda ofrecieron en la Howard Stein’s Academy of Music de Nueva York el 21 de diciembre de 1973. El setlist completo de aquel concierto en el orden correcto es el siguiente: 

Intro/Sweet Jane - How Do You Think It Feels - Caroline Says I - I'm Waiting For The Man - Lady Day - Heroin - Vicious - Satellite Of Love - Walk On The Wild Side - Oh Jim - Sad Song - White Light/White Heat - Rock And Roll (encore).

Puedes escuchar este concierto en  El Tocadiscos.
by revolver

martes, 8 de octubre de 2013

Bruce Springsteen en cinco discos.

Esta sea quizás la entrada mas sencilla que he tenido que realizar para el blog. Por tres razones. La primera, porque como fan devoto que soy del de New Jersey siempre he tenido claro cuales son los discos mas importantes y representativos de Bruce Springsteen. Segundo, porque existe realmente un período determinado de su época que hace palidecer al resto de su obra grabada, por lo que es facil discernir entre unos u otros discos. Y tercero porque a pesar de los años que lleva en la carretera, no es la de Bruce Springsteen una carrera que contemple un gran numero de discos de estudio (a pesar de ser un músico muy prolífico). En comparación con otros grandes del rock, su discografía en número de álbumes no es tan voluminosa (pienso en gente como Dylan, Morrison o Young, músicos con los que muchas veces se le compara). En cualquier caso, la obra de Bruce es una de las mas asimiladas por todo tipo de aficionados a la música y no creo que vaya a aportar nada nuevo a lo ya sabido. Si cabe, abrir un debate por haber incluido en esta lista de los cinco imprescindibles un álbum tan cuestionado y cuestionable como Born In The U.S.A. Pero tengo mis razones.

1. The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle (1973).


El Springsteen iniciático, mas juvenil, resulta todo un descubrimiento para quien empieza a interesarse por la obra del músico. Tras un debut muy disfrutable, su segundo disco marca un camino narrativo por el que Bruce se pasearía durante bastante tiempo. Musicalmente jamas a estado tan cerca de Van Morrison como en esta joya de rock urbano y nostálgico. Aquí ya incluye varias de sus mas gloriosas piezas (impecable Cara B) y muchos de los personajes y escenarios que serían común en, prácticamente, toda su obra hasta mediados de los ochenta. Quizás adolece de medios y de una producción poco cuidada (lo solucionaría pronto con la aparición de Jon Landau para el imprescindible tercer disco), pero la energía y la camaradería que rebosan temas como Rosalita, Kitty´s Back o The E Street Shuffle es arrebatadora. Aunque nada comparado con la maestría epica de piezas del calado emocional de Incidenth o New York City Serenade, que a gusto personal, estarían sin dudarlo entre lo mejor de toda su obra grabada. Una joya.

2. Born To Run (1975).


El album que lo cambió todo. El disco por el que siempre se le recuerda y quizás, el mas representativo de su carrera. Born To Run es uno de esos discos cuya huella perdurará siempre. De esa raza de discos generacionales que estan hechos para sobrevivir siempre y desde el mismo momento de su concepción. Decidido a hacer el mejor disco de rock imaginable, Bruce arroja en él todas sus energias, todo su imaginario y todo su crédito como músico para salir triunfante con una colección de canciones irrepetible. Thunder Road, Born To Run, Backstreets, Jungleland, Night, She´s The One, etc....Todas maravillosas y dotadas de ese vitalismo que en 1975 parecía cosa del pasado y de los viejos héroes del rock. Bruce concede al rock una nueva vida y lo revitaliza a través de unas historias únicas y un tratamiento musical épico y apabullante. A partir de este momento, nada volvería a ser igual.

3. Darkness On The Edge Of Town (1978).


Todo éxito tiene un reverso mas tenebroso. Todo anhelo de libertad tiene un poso de melancolía y desasohiego. En 1976 su carrera pendía de un hilo. Tras conflictos con su manager, Bruce cambia de tercio y comienza a entender el rock y la vida como un camino de obstaculos, barreras y puñaladas en la espalda. Eso se traduce en unas composiciones alejadas del vitalismo del disco que le hizo famoso, y aparece el Springsteen mas intenso e introspectivo. Decide dar mas importancia a la sección rítmica y dejar un poco mas de lado los arreglos suntuosos a lo Phil Spector de Born To Run. Solo Badlands y The Promised Land tienen algun destello de celebración. El resto, son canciones oscuras, oportunas, dolorosas pero igualmente sobresalientes. Quizás el mejor disco de su carrera con baladas del calado de Racing In The Street (que directamente, puede hacerte llorar de emoción) o Something In The Nigh, y electricos esfuerzos de la calidad de Candy´s Room o Prove It All Nigh. Obra maestra absoluta sacada desde las entrañas.

4. The River (1980).


En su día ya hablamos largo y tendido a modo de retrospectiva de este doble álbum publicado en 1980. Mi álbum favorito de Springsteen y todo un ejemplo de madurez creativa con el que consigue abaracar todos los matices y aristas de su concepción del rock. Rock para disfrutar en todos los sentidos imaginables. Ya tiene 30 años y observa la vida que le rodea de una manera mas madura y clarividente. Su música ya no tiene obstáculos. Si te apetece bailar y reir ahí tienes trallazos como Crush On You, You Can Look o Sherry Darling. Si te apetece rock épico marca de la casa, Two Hearts o The Price You Pay te llegaran muy dentro. Firma ademas las mejores baladas springsteenianas de su carrera en joyas del calibre de The River, Independence Day o la gloriosa Driving All Night. Por supuesto, hay temas de una intensidad abrumadora como Point Blank o Stolen Car. Incluso aborda generos mas enraizados en la tradición americana como en la sensacional Wreck On The Highway que finaliza la obra. Hasta se permite el lujo de mostrarse mas comercial que nunca en Hungry Heart. Lo mas difícil ya estaba hecho y The River llevó a Bruce al trono del rock del que ya nunca se bajaría. Un disco irrepetible y básico para toda una generación.

5. Born In The U.S.A (1984).


Dudaba entre incluir este superventas de los ochenta o decantarme por el mas oscuro y personal Nebraska de 1982 o por debilidades personales como el infravaloradisimo Lucky Town de 1992. Pero al final me he decidido por un disco que arrasó en su día y convirtió a la fé springsteeniana a medio planeta. Born In The U.S.A es un disco que si en lugar de haberlo firmado quien lo firma lo habría editado otro músico, ni habría tenido el impacto mediatico que tuvo y ni tampoco habría sufrido el vilipendio de mucha gente. Este disco de rock perfecto y adictivo supuso el peaje para Bruce de pasar de ser el artista mas querido por la parroquia rockera mas intelectual o underground, a ser el mayor llenaestadios de su tiempo. Todo ello con apenas doce canciones impecables en su tratamiento y dirigidas a gustar en una primera escucha. Obviando todo ello y valorando el aspecto exclusivamente musical, Born In The U.S.A es un señor disco de rock and roll. Quizás la parte que menos me seduce es cuando aparecen temas algo garrulones como Darlington County, Glory Days o Cover Me, pero cuando canciones como la propia Born In The U.S.A, I´m On Fire, Downbound Train o No surrender suenan, no hay debate posible. Todo lo demas (que si la portada patriotica, que si la bandera, que si la comercialidad...), es pura demagogia.

lunes, 19 de agosto de 2013

MIMS Gran Reserva: Elvis Costello en cinco discos.

¿Elvis Costello en sólo cinco discos? Me parece aun mas difícil que escalar el K-2 andando hacia atrás. Misión imposible, pero lo intentaremos. Soy un fanático absoluto de este señor y de su obra. Por supuesto, tiene sus altibajos, pero de hasta sus momentos mas bajos (Goodbye Cruel World) soy capaz de extraer petróleo. Costello es así. Si pestañeas, te adelanta por la derecha. Un genio, un brujo, un maestro. De cara a esta lista de cinco discos, y a diferencia de otras ocasiones, ha pesado mas el estilo que Costello aborda en el disco que el éxito o la fama critica que pueda tener. Ha abarcado tantos estilos y tantos géneros a lo largo de su carrera, que es muy difícil decidirse por cinco únicos discos sin resultar injusto con el resto. Así que en este caso, vamos a abordarlo de esa manera. Algunos de ellos son incuestionables y responden también al gusto particular propio, otros en cambio, sin contar con tanta fama, son básicos para entender no solo la carrera de este músico sino su filosofía de trabajo y su peculiar forma de entender la composición.

My Aim Is True (1977).


El mejor comienzo imaginable. Con veintidós años y padre de un hijo de un año, Costello entrega una de sus colecciones de canciones mas incontestables. Este disco, sigue siendo un absoluto referente generacional de aquel movimiento que se denominó New Wave. Mas allá de esa etiqueta, My Aim Is True es quizás el album mas emblemático de su autor, en dura pugna con su sucesor, el también imprescindible This Year's Model. Canciones pop de tres minutos, letras abrasivas, actitud provocadora, ingenio y sobre todo, mucho talento. Nick Lowe a los mandos en la producción, y varias canciones destinadas a ser eternas en su cancionero: Waiting For The End Of The World, Welcome To The Working Week, Miracle Man, Red Shoes, Mistery Dance, Blame It On Cain, etc... Sobresale por méritos propios la extraordinaria balada Alison, quizás el tema mas conocido de su repertorio, y que nunca te cansas de escuchar. Un disco irrepetible.

También son imprescindibles dentro de este estilo: los eternos This Year´s Model (1978) y Armed Forces (1979).

Gett Happy!! (1980).


Get Happy!! marca el primer punto y aparte en la carrera de Costello. Con este disco, lleno de inevitables guiños soul de dos minutos, abre su abanico de estilos de una forma impecable. Amante irredento de la música americana y de la negra en particular, Costello se atreve a dar un paso mas allá en la composición y entrega un disco chispeante, atrevido y encantador. Canciones que suenan una detrás de otra sin descanso, con los Atracctions dando una de las mejores lecciones de su carrera, y unas melodías al alcance de muy pocos. Sobresalen Opportunity, la galopante King HorsePosessionMen Called Uncle (una de mis grandes favoritas de siempre), Riot ActNew Amsterdam, y las mas conocidas High Fidelity y la versión del clásico I Can´t Stand Up For Falling DownCostello brilla en un estilo antagónico al que practicaba hasta ese momento, aunque opta por mezclaros muy juicisoamente (los experimentos con gaseosa, como se suele decir) y da en la diana. Triunfo absoluto.

King Of America (1986).


King Of America es, sin duda, el disco mas decisivo de la carrera de Elvis Costello. Aquel con el que rompió muchas barreras (autoimpuestas o no) y con el que dio eso que se suele llamar el salto definitivo de madurez. Por primera vez, se desprende de sus eternos Atracctions (aunque la deliciosa Suit Of Ligths esta grabada con su grupo de siempre) y de la mano del productor T-Bone-Burnett (con el que había formado un dúo) firma el album como The Costello Show. Ni rastro de su nombre artístico mas conocido. Muchos cambios, aunque el principal, sería el estilo que aborda en esta colección incontestable de canciones: el americana, el folk-rock o el sonido mas deudor de las raíces americanas. De cierto carácter semi-acústico, King Of America es el disco que Costello siempre quiso hacer pero no pudo. De hecho, con el album de versiones Almost Blue de 1981, ya dió algun aviso de por donde podrían ir los tiros a medio-largo plazo. King Of America es un disco brillante. Lleno de canciones deliciosas, delicadas, y tratadas con mimo. Brilliant Mistake, Our Little Angel, Little Palaces, etc... Aunque las piezas maestras hay que buscarlas en las emblemáticas Indoor Fireworks, American Without Tears, I'll Wear It Proudly, Jack of All Parades y Poisoned Rose. Piezas de una maestría absoluta en donde la áspera y personal voz de Costello llega a emocionar. El disco que le reconcilió con público y crítica al otro lado del Atlántico. Obra maestra.

También son imprescindibles dentro de este estilo: The Delivery Man (2004), otra lección de buena música americana, el album de género Secret,Profane & Sugarcane (2009) y el impecable National Ransom (2010).

Blood And Chocolate (1986). 


Confieso que he dudado hasta el último momento en incluir este disco (editado el mismo año que King Of America, ojo al dato) o decantarme por el impecable Imperial Bedroom . Al final, por eso del cariño, me he decantado por el primero, dejando de lado (y no por ello prescindible) el fantástico disco de pop excelso de 1982 y que tuvo sus continuaciones (con matices) en otras discos como Spike o Mighty Like a Rose. Pero confieso que soy muy fan del Costello mas artesano, mas rudo, mas rockero. Y Blood And Chocolate es uno de mis preferidos, para que engañarnos. Tras su apabullante lección de americana en King Of America, edita a los seis meses un album de reencuentro con los Atracctions. Y donde hubo fuego, aun quedan brasas, y el resultado es portentoso. Vuelve la mala leche, las canciones marca de la casa y esta vez, con un punto mas de sofisticación ganada con los años. I Want You es una de sus canciones definitivas, Uncomplicated un inicio muy expresivo (como en sus primeros tiempos), I Hope You´re Happy Now y Blue Chair pop de muchos quilates. Para mi, uno de sus mejores discos.

También son imprescindibles dentro de este estilo: el soberbio Trust (1981), Brutal Youth (1994), su ultimo disco con los Atracctions al completo, y el formidable y enigmático Momofuku (2008), una debilidad personal. 

Painted From Memory (1998).


No podemos pasar por alto la facilidad camaleónica de Costello y su capacidad para mutar en diferentes estilos y géneros. Es una de sus señas de identidad y uno de los aspectos que mas valoro en el y que de alguna manera le diferencian de casi todos los músicos de nuestro tiempo. Cuando en 1998 une fuerzas con Burt Bacharach, sorprendió a todo el mundo. El resultado de dicha colaboración, es a gusto personal, uno de los discos imprescindibles de su carrera. Inteligente siempre, supo tejer con Bacharach un sonido y unas canciones memorables, demostrando por si hacia falta a esas alturas, su pasmoso talento par salir triunfador de cualquier nuevo reto. La capacidad melódica de Bacharach con el talento y ojo clínico de Costello para las letras y la cadencia pop. Quien da mas? Todas, y digo todas, son autenticas gemas. De hecho, me cuesta mucho entenderlas por separado porque todas resultan tremendamente emotivas. Pero a destacar varias de mis piezas favoritas: la ya clásica God Give Me Strength, la emotiva I Still Have Another Girl, la elegante Toledo, la brillante Tears At The Birthday Party, o la misma Painted From Memory. Un album sorprendente de pop de cámara, puro y cristalino.

También son muy interesantes dentro del Costello menos conocido y mas imprevisible: The Juliette Letters (1993), coqueteando con la música clásica, el invernal y muy recomendable North (2004), muy del estilo de este Painted From Memory y The River In Reverse (2006), lujosa colaboración con su viejo camarada Allen Toussaint.