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lunes, 12 de marzo de 2012

Desmontando a McCartney - Through Our Love

Hace algunas semanas abordamos el álbum Tug Of War en la sección Desmontando a McCartney. Dijimos que sería complicado escribir una nueva entrada sobre Pipes Of Peace, ya que las circunstancias que rodearon a ambos álbumes son idénticas y estaríamos repitiendo información. Las canciones de Pipes Of Peace fueron los cortes sobrantes de las sesiones de Tug Of War, por lo que estaríamos hablando de álbumes con una génesis idéntica. No es que me gusten los retos, simplemente he recordado el cariño que le tengo a este álbum de 1983 publicado con los desechos de su predecesor y me he decidido a dedicarle una entrada.


Sinceramente, Pipes Of Peace me parece un álbum bonito y sencillo. Estoy seguro de que lo he escuchado más veces que Tug Of War y, por supuesto, me parece superior a su cacareado predecesor. No se presenta con tantos aspavientos y, si lo analizamos con frialdad, tiene irónicamente menos basura entre sus cortes (al menos, no esconde una canción tan rematadamente mala como What's That You're Doing). Quizá el cariño que le tengo venga porque fue el segundo trabajo que compré de McCartney. El primero fue Band On The Run y mi siguiente paso fue buscar entre su discografía una balada que había escuchado con cuatro años y de la que no conocía ni siquiera el nombre. Me hice entonces con Pipes Of Peace por que me cuadraban las fechas (yo tendría cuatro años por 1983). Posteriormente, descubrí que la canción que buscaba se llamaba No More Lonely Nights y se encontraba en otro álbum de ese mismo año, Give My Regards To Broad Street. No hay mal que por bien no venga y Pipes Of Peace se convirtió en uno de mis discos de cabecera por una buena temporada (era 1995 y mi colección de CDs era más breve de lo que me gustaría).

¿Qué tiene de malo Pipes Of Peace? Ya digo que me parece un álbum más honesto que Tug Of War y, aún sin ser discos conceptuales, el juego de palabras que se saco de la manga entre "cañón de guerra" y "pipa de la paz" es bastante original. Aquellos que suelen hablar mal de Pipes Of Peace son los mismos que dicen que Macca es un moñas. Y están en lo cierto, pero digo yo... ¿qué hay de malo en reconocer el placer de disfrutar las deliciosas melodías de un álbum como éste?. Sin pretensiones, McCartney va desgranando una colección de sencillas melodías que, sin ser himnos o baladas memorables, se dejan escuchar y hacen pasar un buen rato.


El álbum esta marcado por las dos colaboraciones de un Michael Jackson en pleno apogeo tras su álbum Thriller. McCartney había colaborado con él en The Girl Is Mine y Jackson le devolvió el favor contribuyendo en dos temas de Pipes Of Peace. The Man y Say Say Say son dos canciones bastante buenas que, al contrario de lo ocurrido con Stevie Wonder, han sabido envejecer dignamente e incluso pueden escucharse a día de hoy sin producir sonrojo. Say Say Say es una de las mejores canciones de McCartney en los ochenta y buena parte de culpa la tiene Michael Jackson como coescritor del tema. Aunque la canción está firmada por McCartney como primer compositor, el sonido le debe bastante a Jackson. Una pena que aquel encuentro terminara como el rosario de la aurora, cuando McCartney intentó comprar por medio de Jackson el catálogo completo de los Beatles y la jugada le salió rana.

Pipes Of Peace esconde en su interior canciones tan interesantes como la que le da título al álbum. Pipes Of Peace es un clásico en toda regla, nunca falta en ninguno de sus recopilatorios publicados posteriormente. Es una balada redonda que también se encuentra entre lo mejor del material que publicó en los años ochenta. El problema de Pipes Of Peace como álbum es que el resto de temas no alcanza la altura de los dos primeros cortes. Y sin embargo, proporcionan una agradable travesia hasta llegar a la canción que cierra el álbum, Through Our Love. Dejando a un lado los dos extraños experimentos que fueron Tug Of Peace y Hey Hey, Pipes Of Peace no está nada mal. The Other Me es una buena canción con un acompañamiento que la desmerece y unos suspiros por parte de Macca algo desagradables. De no ser por esos fallos, podría haber sido una canción bastante digna. Keep Under Cover me vuelve loco con esos riffs de violines y ese pequeño anticipo del estribillo recitado al principio. Que le voy a hacer, el que es fan de McCartney disfruta con estas cositas. Average Person es el Ob-La-Di Ob-La-Da de los ochenta, una canción tonta como pocas que hace medley con otra que me encanta, Sweetest Little Show.


Y llegamos a Through Our Love, un baladón mccartniano que termina el disco a un nivel similar al del comienzo con Pipes Of Peace y Say Say Say. Creo que pocos profanos a McCartney han oído hablar de las excelencias de Through Our Love, una canción con excelentes melodías y ciertos momentos épicos que ha quedado olvidada entre la amplia discografía de Macca por no ser una habitual en los recopilatorios. George Martin acierta de pleno con los arreglos orquestales que diseñó para este tema. Es más, creo que aquí hizó mucho más de lo que llegó a aportar para Tug Of WarThrough Our Love es un excelente tema para cerrar un álbum, al contrario de lo ocurrido con otros temas del mismo estilo que fracasaron de forma estrepitosa algún tiempo después (por ejemplo, Motor Of Love de Flowers In The Dirt).


jueves, 2 de febrero de 2012

Desmontando a McCartney - The Pound Is Sinking

Rescatamos una sección algo olvidada para continuar analizando la carrera en solitario de Paul McCartney a través de sus canciones. Dedicamos la última entrega de Desmontando a McCartney a la canción Dear Friend del álbum Wild Life de principios de los setenta. Esta vez toca darnos un garbeo por los ochenta para enfrentarnos a un disco esencial en la carrera del músico: Tuf Of War. Aclarar que esencial no significa magistral, al menos para el que esto suscribe.


Tras discos en los que McCartney se salió por la tangente intentando acoplarse a las nuevas tendencias con el rancio intento por modernizar su sonido en Back To The Egg o esa ruptura con pasado y futuro que fue McCartney IITug Of War recupera el clasicismo pop perdido desde aquel London Town de 1978. Estamos hablando del álbum más trabajado y minucioso de McCartney, que marcaría además las directrices a seguir durante el resto de su carrera. Mi teoría es que tras el experimento amateur de McCartney II, Paul se fue hacia el otro extremo creando el álbum más sobreproducido que se le recuerda.


Para ello, su primera decisión fue comenzar las sesiones con un viejo amigo al que no veía desde Live And Let Die: George Martin. La inclusión de Martin en Tug Of War prometía aportar los medios suficientes para recordarnos que McCartney había sido tiempo atrás uno de los Beatles. Sin embargo y a pesar del esfuerzo, el sonido de Tug Of War intenta acercarse a la pulcritud de la obra de los Beatles, pero se queda en el mero intento. No sé si fue por el cambio tecnológico producido después de una década o que Paul se encontraba ya muy lejos del talento atesorado como compositor en los sesenta, pero me da la sensación de que Tug Of War intenta recuperar el sonido beatle sin conseguirlo en absoluto. El resultado es una copia disfrutable, pero una copia al fin y al cabo. Además, Tug Of War pugna por ser el álbum más encorsetado de McCartney junto a Flowers In The Dirt.

La grabación del álbum se prolongó en el tiempo más de lo deseado, ya que fue anunciado en varias ocasiones (noviembre de 1981, febrero de 1982, abril de 1982) y pospuesto otras tantas hasta que, tras el cambio de portada en el último minuto, fue publicado a finales de abril de 1982. Entre grabaciones, revisiones y remezclas que duraron meses, se produjo el asesinato de John Lennon y la disolución de Wings. Una circunstancia llevó a la otra, ya que, tras la muerte de Lennon, McCartney decidió dejar de ofrecer conciertos por miedo a ser el siguiente en caer. Sin el directo, Denny Laine dejo de verle futuro a Wings y abandonó el grupo, así que otra vez en abril (pero de 1981), McCartney anuncia una nueva etapa de su carrera en solitario. Si la disolución de los Beatles me provoca una gran tristeza, la de Wings me alivia: por fin termina esa pantomima que duró demasiados años y que, más que un grupo de músicos, fue un escudo en el que resguardar la carrera de McCartney.

De las sesiones de Tug Of War saldrían tantas canciones que, al igual que ocurrió con McCartney II, podrían haber dado para un doble álbum. Esas canciones descartadas de las sesiones de Tug Of War formarían un encantador álbum publicado en 1983 llamado Pipes Of Peace. No es necesario aclarar que la conceptualidad en un disco de McCartney es tan inexistente como los gamusinos, así que la dualidad entre guerra y paz con la que Paul juega en estos dos álbumes se queda tan sólo en el título (Roger Waters habría creado dos operas fantásticas con ambos títulos). Algún día hablaré de Pipes Of Peace, aunque depende tanto de Tug Of War que temo quedarme sin argumentos después de esta entrada.




Tug Of War inaugura en la carrera de McCartney el gusto por las colaboraciones. Estoy seguro de que Tug Of War habría sido mejor sin Stevie Wonder, ya que Ebony And Ivory da vergüenza ajena y What's That You're Doing? parece más bien un sabotaje que una colaboración. Prefiero obviar estas dos meteduras de pata y centrarme en el resto de temas. Mención aparte merece la portada, obra de Hipgnosis y una de las mejores de toda su carrera.

No hay muchos temas de Tug Of War que me llamen realmente la atención, así que terminaremos pronto. La canción que da título al álbum no esta mal, pero esos violines que parecen salidos de un disco de la Pantoja me han hecho aborrecerla desde que lo compré. Take It Away es una canción tonta que guarda algunas de sus frases más vergonzantes: in the audience watching the show, with a paper in his hand (in his hand, in his hand) some important impresario has a message for the band. Somebody Who Cares me aburre, mientras Here Today nunca me dijo mucho (al menos musicalmente).


Lo mejor de Tug Of War se encuentra en la cara B del vinilo. Ballroom Dancing es un logrado tema pop que volvería a revisitar en Give My Regards To Broad Street. Wanderlust es una de sus baladas más logradas de los ochenta, que data por cierto de las sesiones de grabación de London Town. Este tema repite acertadamente el mismo juego de voces paralelas heredado de canciones como She's Leaving Home o Silly Love Songs. Finalmente, Dress Me Up As A Robber me parece uno de los cortes más refrescantes del álbum, con esa mezcolanza de sonidos que van desde una guitarra española a unas trompetas, pasando por el sonido disco de las estrofas.


Llegamos por fin a The Pound Is Sinking, mi canción favorita por varios motivos. En primer lugar, es el primer medley de McCartney totalmente disfrutable desde You Never Give Me Your Money. Ya lo intentó al final de Red Rose Speedway pero le salieron cuatro canciones perfectamente delimitadas. The Pound Is Sinking es un tema olvidado en su discografía que tampoco ejercería ninguna influencia en su obra posterior, pero que me encanta. Las estrofas desnudas al principio ganan enteros cuando son rodeadas por el resto de instrumentos y esa parte en la que vuelve a romper el ritmo diciendo the market's bottom has fallen right out es genial. También hay otras dos partes diferenciadas del resto, pero perfectamente enlazadas: aquella de voz impuesta que comienza con well I fear, my dear, that it's eminently clear y otra más calmada hacia el final con el hear me, my lover. Maravillosas ambas. Por otra parte, la letra de la canción no podría ser más actual, con todas esas subidas y bajadas de las divisas. McCartney ya vaticinaba en 1982 la preocupación por los mercados en el siglo XXI. Un visionario.


miércoles, 24 de agosto de 2011

Desmontando a McCartney - Dear Friend

Últimamente hemos prestado demasiada atención al McCartney de los ochenta, así que vamos a dedicar esta entrada a uno de sus discos menos conocidos de principios de los setenta: Wild Life.

Wild Life no es sólo un álbum de McCartney, sino también el disco debut de Wings. Es difícil conocer las razones por las que McCartney decidió formar un grupo cuando su nombre por sí mismo era una marca de prestigio tras abandonar los Beatles. Es más, cuando Wild Life fue publicado y no vendió lo esperado, Macca se vió obligado a publicar sus siguientes trabajos bajo los créditos de Paul McCartney & Wings para dar a la banda algo de impulso comercial. Hasta Venus & Mars de 1975 no aparecería el segundo álbum acreditado exclusivamente a Wings.


En el documental Wingspan, McCartney no explica las razones concretas para fundar Wings. Se limita a explicar que una noche le preguntó a Linda si se sentiría cómoda tocando en un grupo con la intención de incorporarla como teclista. Era el año 1971 y se estaban poniendo de moda los supergrupos tipo Crosby, Stills, Nash & Young, pero Paul no tenía esa idea en mente para su nuevo proyecto. Según sus propias palabras, quería reclutar a músicos no tan conocidos para que pudieran evolucionar juntos en Wings sin grandes individualidades de por medio. Esta forma de hacer las cosas suena bastante coherente, pero demasiado idealista para un músico con la fama internacional que ya tenía Macca tras los Beatles. Los músicos que reclutó, sin ser grandes figuras de los sesenta, ya tenían una carrera a su espaldas y, en cuanto a individualidades, el propio McCartney era su peor enemigo.

La primera formación arrancó con Denny Laine (ex-Moody Blues), Henry McCullough (ex-Grease Band y ex-Spooky Tooth), Denny Seiwell (ex-músico de jazz y bateria en el álbum Ram) y Linda McCartney. Con el objetivo de consolidarlos como grupo de rock, Paul se entregó a lo que mejor sabía hacer desde la muerte de Brian Epstein: planear multitud de proyectos para que los músicos cogieran una inercia de trabajo productiva. Así, los recien fundados Wings grabaron en tres días su álbum debut Wild Life, realizaron una presentación de gala para dicho álbum plagada de estrellones del rock y se lanzaron en febrero de 1971 a una gira por universidades con el objetivo de dar a conocer al grupo.


A pesar de la buena voluntad que Paul pondría en Wings, la imagen que quedará del grupo para la posteridad no será precisamente la de un grupo sólido. Todos sus componentes irán desfilando con los años y tan sólo Denny Laine se mantendrá con los McCartney hasta el final. Los discos del grupo serán considerados siempre obras de McCartney a ojos del público y la crítica, aunque en ocasiones puntuales se produzcan concesiones como las del álbum At The Speed Of Sound: el único disco en el que todos los miembros de Wings cantan o incluso algunos componen canciones.

Y ahora hablemos del álbum Wild Life. ¿Porque grabar un álbum debut en tan sólo tres días? ¿Exceso de confianza? Según la versión que da McCartney en el documental Wingspan, había escuchado que Bob Dylan grabó un álbum en tan sólo unos días, por lo que decidió imitar ese método de trabajo. No recuerdo que disco era, puede que por las fechas fuera New Morning, aunque no estoy seguro. Está claro que lo que para Dylan siempre ha funcionado a las mil maravillas, no puede extrapolarse a McCartney. Another Side Of Bob Dylan, por ejemplo, se grabó en 1964 en una sola noche y se publicó con sus imperfecciones tal cual era. Wild Life en cambio es un álbum poco inspirado al que se le ven las costuras. Yo me inclino por pensar que McCartney deseaba imitar aquel día de 1963 en el que los Beatles registraron en una maratoniana sesión de 585 minutos la opera prima del grupo, el álbum Please Please Me. Sin embargo, la cosa salió mal con Wild Life porque la situación era distinta: McCartney no era ya un chico de veintipocos con hambre de éxito ni estaba rodeado por otros genios como él, curtidos en la salvaje escena musical de Hamburgo. Ahora en cambio era un padre de familia de treinta y tantos años rodeado de medianías.


Wild Life se deja escuchar, aunque tiene temas desechables como Mumbo, que no pasa de ser una acelerada improvisación, o Bip Bop, una hipnótica canción ideal para cantársela a tus hijos, pero desechable para un álbum. Lo mejor empieza al final de la cara A con la propia Wild Life, una reivindicación en toda regla en pro de los derechos de los animales. Ya en la cara B, Some People Never Know o Tomorrow contienen unas melodías tan sobresalientes que parecen sacadas de la discografía apócrifa de los Beatles. Y finalmente, Dear Friend: el tema más laureado del álbum que nos ocupa.

Ian McDonald afirma que Dear Friend es una soberbia canción continuista del mismo estado de ánimo que llevó a su autor a componer años atrás You Never Give Me Your Money. Dear Friend es un tema triste, pero a la vez conciliador. Fue creado para zanjar la guerra musical en la que se habían embarcado Lennon y McCartney a principios de los setenta. Si Lennon atacó a su ex-compañero en Imagine con especial virulencia, McCartney logró poner punto y final a la trifulca con esta conmovedora canción. La letra completa cabe en una tarjeta de visita, pero la melodía es una de las más solemnes que McCartney haya publicado en toda su discografía.

jueves, 7 de julio de 2011

Desmontando a McCartney - Coming Up

Parece que me he propuesto abordar lo peor de la discografía de Paul en las últimas entregas de Desmontando a McCartney. En fin... a veces una crítica saca más jugo de lo peorcito que de la obra más excelsa.

¿Que te chupe el qué?

Se me ha ocurrido abordar este álbum por la inminente publicación de su edición remasterizada y por que lo suelo relacionar con el comienzo del verano. Me lo compré a finales de los noventa en la tienda Virgin Megastore que había abierta en Sierpes aquí en Sevilla una semana antes de comenzar los exámenes de Selectividad. Me guíe exclusivamente por el magnetismo de la portada, y es que siempre me ha parecido de las mejores de su discografía a pesar de lo errático del contenido del álbum. No me hace falta decir que esa expresión facial es emblemática de McCartney e inherente a su forma de tocar el bajo. De hecho, esa cara de extrañeza tan característica puede verse en las primeras apariciones televisivas de los Beatles. Es además la última imagen de McCartney en la que se le puede ver relativamente joven, ya que a partir de entonces podemos seguir paso a paso su transformación paulatina en una señora mayor con papada.

Comprar McCartney II antes de hacer la selectividad fue un error, aún no me explico como conseguí aprobar los exámenes después de semejante shock. Nos encontramos ante el álbum más alejado del estilo clásico de Macca si dejamos a un lado todos sus proyectos paralelos en música clásica o bajo el pseudónimo de The Fireman. Durante aquel verano de 1979, Paul se familiarizó con los sintetizadores y se dedicó a experimentar con ellos para evadirse un poco de la línea declinante que ya se intuía en Wings después de los malos resultados comerciales del álbum Back To The Egg. McCartney II fue su tercer álbum en solitario después de veinte años de carrera y, en un principio, lo grabó como un proyecto paralelo sin saber que Wings había muerto como grupo de estudio... quizá por ese motivo se le fue tanto de las manos. Durante las sesiones caseras de grabación con un Studer de 16 pistas grabó veinte temas en total, mucho material nuevo que le hizo plantearse la publicación de un doble álbum (¡¡¡nooooo!!!). Finalmente incluyó once en McCartney II y buena parte de los descartados aparecieron como caras B en los singles de la época. Aquellas canciones que no vieron la luz durante aquellos años se pueden encontrar desperdigados en diversos bootlegs bastante fáciles de conseguir por internet.

Además de uno de los mejores compositores del siglo XX, un maestro del disfraz

Las primeras escuchas de McCartney II fueron bastante chocantes para mí, no me podía creer lo que estaba escuchando cuando me enfrenté con Temporary Secretary por primera vez, posiblemente su creación más horripilante. El álbum da tumbos constantemente cayendo en instrumentales vacuos y canciones que no hay por donde coger, Nobody Knows y Bogey Music son buen ejemplo de ello. Sin embargo, con los años le he cogido cariño a varias canciones que podrían formar un EP bastante decente: Coming Up / On The Way / Waterfalls / One Of These Days. Es más, creo que At The Speed Of Sound es un álbum mucho peor que el que estamos tratando ahora. Waterfalls en concreto es un gran tema, seguro que en cualquier otro disco y con una instrumentación en condiciones podría haber llegado a ser mucho más de lo que en realidad fue. El álbum recibió críticas dispares como es natural y ha quedado por desgracia como el último trabajo que John Lennon escuchó de su ex-compañero antes de morir asesinado. En una de sus últimas entrevistas, le preguntaron a Lennon cual era su canción favorita de McCartney, a lo que respondió Coming Up sin dudarlo. Teniendo en cuenta la mala leche que se gastaba John, la ironía es más que evidente. Después de este álbum, McCartney volvió dócilmente a la línea más clásica de su producción musical, triunfando con Tug Of War y Pipes Of Peace para después volver a decaer con sus siguientes entregas.

Coming Up es un temazo para el que esto suscribe, uno de los pocos experimentos que le salió redondo en este desastrozo álbum. Cuesta varias escuchas cogerle el gusto a ese batiburrillo de sonidos que se escuchan por detrás, pero esa voz distorsionada cantando tan irresistible melodía pop vale su peso en oro. El videoclip es una delicia y el mejor de todos los que ha realizado, ya que en pocos de los que ha hecho posteriormente se le ha visto tan colaborador y paciente. Aquí podeis ver el clip original en el que Paul aparece caracterizado como Ron Mael de Sparks, Andy Mackay de Roxy Music, Frank Zappa, Buddy Holly o el mismisimo beatle Paul. La canción fue nº 2 es Inglaterra y nº 1 en Estados Unidos. Curiosamente, el single traía la canción oficial del álbum y una versión de Coming Up en directo grabada en Glasgow con Wings el 17 de Diciembre de 1979. En Estados Unidos se decantaron por esa versión en vivo antes que por la oficial y, sorprendentemente, fue la que coronó el nº 1 en ese pais durante tres semanas. Único nº 1 grabado en directo de su carrera y primero de McCartney estrictamente en solitario en Estados Unidos. Aquí la dejo para curiosos.

viernes, 8 de abril de 2011

Desmontando a McCartney - Nothing Too Much Just Out Of Sight

En contra de la creencia popular, era Paul y no John el más vanguardista y polifacético de los Fab Four: lo mismo iba a conciertos de unos principiantes Pink Floyd (fue seguidor suyo desde sus comienzos), que asistía a recitales de poesía beat, veladas de musique concrète, las más variadas performances (de hecho incluso conoció a Yoko antes que Lennon)... Seguramente fue Paul el más arriesgado musicalmente hablando: en su carrera podemos encontrar desde la banda sonora de The Family Way al rock duro de Helter Skelter, del ambiente music-hall de Honey Pie al barroquismo de Eleanor Rigby... La experimentación siempre estuvo presente para Paul; si bien fue John el que dió un paso más allá al publicar Revolution 9, no debemos olvidar que no hizo sino seguir los primeros experimentos con loops y grabaciones caseras de Macca (véase el caso de la aún inédita Carnival of light, sin ir más lejos).


Tras leer el blog, Paul quiso estrangularnos (y con razón)

A pesar de todo (y lo que no hemos contado, como ese juego con sintetizadores que fue el fallido McCartney II o las incursiones en la música clásica de los Liverpool Oratorio y Standing Stone), todo el mundo puede reconocer el estilo maccartniano de la mayoría de sus temas, lo que Lennon ridiculizaba llamándolo "canciones para abuelitas". Paul, queriéndolo o no, tiene su carrera sustentada sobre el conformismo y la seguridad de sus temas-a-lo-mccartney.

¿Qué ocurre entonces con su otra cara, la más experimental y, digamos, juguetona? Pues la aparta de los focos de su lado más conocido y nos la enseña bajo seudónimo. En 1993 Paul se unió al productor Martin 'Youth' Glover y formaron The Fireman, publicando dos discos: Strawberry Oceans Ship Forest (1993) y Rushes (1998), básicamente experimentación electrónica, samples, ruidos y cosas así. Nada reseñable.



McCartney y Youth, un feliz encuentro

Pero resulta que diez años más tarde, cuando parecía que El Bombero se habría callado y retirado a su rincón, nos sorprende con su mejor obra: Electric Arguments (2008). Porque, siendo de The Fireman no lo es del todo, y le ha quedado más McCartney de lo que se esperaba pero no tanto como el Memory Almost Full. A ver si lo digo más claro: ha dejado a un lado la complacencia y melosidad de sus discos más mccartnianos para intentar algo diferente y más novedoso sin perderse en el camino. Y le ha salido redondo.


El disco tiene con el tema que nos ocupa uno de los mejores comienzos de toda su carrera: Nothing Too Much Just Out Of Sight es una especie de jam session heavy (o al menos todo lo heavy que logra ser McCartney) sustentada en un pesado y machacón ritmo, en el que los riffs se superponen unos sobre otros y Paul canta con mayor pasión y rabia que de costumbre. Macca se hace cargo de tocar todos los instrumentos, capa sobre capa, dando forma a un tema con garra: batería, bajo, guitarra, armónica, steel guitar, teclados, voces, coros... El arreglo es potente y denso, y aunque la grabación del disco entero fue bastante rápida (se busco mayor espontaneidad y frescura, registrándose la práctica totalidad del álbum en muy pocas tomas) la producción y sonido es impecable: se ve que a Paul siempre le hace falta que tras los controles tenga un homólogo a su altura que le sepa equilibrar, y queda bien claro con este trabajo que Youth lo puede llegar a ser.

El resto del álbum es igualmente soberbio, rayando la mayoría de los temas un nivel altísimo. El single Sing the Changes, precisamente no de los temas más destacables musicalmente, es un intocable en sus directos, y de haberlo sacado con su propia firma y no con seudónimo podríamos estar hablando de un candidato a tema de éxito (no en la piel de toro, desde luego, pero sí en Reino Unido).

Casi impropio de alguien de su edad, derrochante de vitalidad y rabia, este es uno de esos temas tapados que difícilmente aparecerían en una antología o recopilatorio pese a merecerlo sobradamente. Nothing Too Much Just Out Of Sight:



domingo, 20 de febrero de 2011

Desmontando a McCartney - No More Lonely Nights

Ya hace casi un año que no publicamos un Desmontando a McCartney, en concreto desde marzo del año pasado. Aparcamos la presente sección para evitar la saturación de tanto contenido beatle, ya que en los últimos meses estuvimos desarrollando el ranking Beatles en Solitario. Se podría decir que las ganas de escribir sobre Macca quedaban colmadas cuando tocaba hablar de sus discos en dicho ranking. Desmontado a McCartney surgió en principio por el deseo de hablar de cada uno de sus álbumes en solitario usando como excusa determinadas canciones. Después del TOP Beatles en solitario hemos liquidado de un plumazo sus mejores trabajos, luego... sólo nos queda por comentar lo peor de su discografía. Menos mal que siempre hay un buen tema en cada álbum y una curiosa historia detrás, por lo que aún nos queda cuerda para rato.

Macca-Gato

Esta vez toca hablar de eso mismo, una gran canción dentro de uno de sus discos menos interesantes. El disco en el que se encuentra No More Lonely Nights es la banda sonora de la película Give My Regards To Broad Street, un pésimo film donde Macca asume el papel protagonista, la escritura del guión y, por supuesto, la confección de la banda sonora. No sé si muchas personas han visto semejante engendro, pero puedo afirmar que no se sostiene ni viéndolo con los ojos del fan más acérrimo. El film tiene los mismos defectos, si no magnificados, que la ocasión anterior en la que McCartney se implicó con el séptimo arte: Magical Mystery Tour. Es decir, hablamos de una película caótica y aburrida, repleta de canciones que esta vez surgen de rescatar algunos temas propios dentro de los Beatles. La película usa de una forma algo forzada el leit motiv de A Hard Day's Night: si en la primera película de los Beatles el argumento era presentar de forma magistral el día a día del legendario grupo, en Give My Regards To Broad Street asistimos al día a día de McCartney usando como excusa el robo de las supuestas grabaciones de su último álbum en solitario. El problema es que un McCartney cuarentón no tiene el mismo magnetismo que los Beatles en su máximo apogeo, además de presentar unas canciones más que escuchadas que se enfrentan a una relectura innecesaria desde cualquier punto de vista. El disco es muy aburrido, al menos para un servidor. La selección de temas beatle es muy acertada, pero el resultado final es lógicamente inferior a las insuperables canciones originales, aún con George Martin en la producción. Además del legado beatle, Macca rescata Silly Love Songs de su etapa Wings y varios cortes de sus dos últimos discos: Tug Of War y Pipes Of Peace.

Que no nos falte de ná
Con Ringo, en una de las escenas de la película

Con la banda sonora de esta película asistimos a la aceptación completa del pasado beatle que McCartney había mantenido apartado de su carrera en solitario desde la disolución del grupo. Tan sólo algunos temas propios como Lady Madonna o Yesterday se habían asomado tímidamente en el único disco en directo publicado por Wings en 1976, Wings Over America. Las razones de esa reivindicación después de casi quince años de la disolución del grupo pueden ser varias: la reciente muerte de Lennon, el desprecio generalizado por la música de los Beatles después de la irrupción de todos los géneros rupturistas que emergieron a finales de los setenta o, simplemente, la similitud entre sus canciones con los Beatles y la vuelta al pop más comercial con sus últimos discos, Tug Of War y Pipes Of Peace. Hay que tener cuenta que antes de estos álbumes, Macca se encontraba algo desorientado, endureciendo su sonido en Back To The Egg (el último álbum de Wings) o experimentando sin rumbo en McCartney 2.

La versión beatle más interesante de Give My Regards To Broad Street es sin lugar a dudas The Long And Winding Road. No porque sea mejor que la original, sino porque por fin podemos escuchar la versión que McCartney habría querido para el álbum Let It Be de los Beatles. Todos sabemos que una de las razones por las que McCartney decidió anunciar la disolución del grupo, fue escuchar la mezcla que Phil Spector había realizado de ese tema sin su permiso. Catorce años después de aquello, vemos el resultado que habría deseado Macca, acompañado además por el mismísimo George Martin a los controles. Sinceramente... ¿difiere mucho de la publicada en 1970? Apenas nada. Para mí, la versión definitiva siempre será la publicada en Let It Be... Naked, uno de los discos más necesarios sobre los Beatles que afortunadamente pudo ver la luz hace algunos años.

Linda, Paul y David Gilmour, guitarra en No More Lonely Nights

No More Lonely Nigths fue el tema estrella del disco, acompañado de otros dos que no tuvieron mucha notoriedad: Not Such a Bad Boy, que me parece mala con avaricia y No Values, un tema muy reivindicable por su sorprendente riff de guitarra. Volviendo a No More Lonely Nights, ésta aparece en el disco bajo tres versiones distintas, supongo que por esa moda de hacer remixes iniciada en los ochenta con la música disco. La que nos interesa es la presentada como single bajo el sobrenombre de "ballad", las otras dos pierden la esencia de la composición en favor de darle al tema otras tonalidades menos atractivas.

Siento debilidad por No More Lonely Nights al ser la primera canción que me provocó cierto hormigueo interior. Tenía cinco años cuando salió publicada y, la primera vez que la escuché por televisión, quedé noqueado con esas estrofas. Nunca antes me había ocurrido algo parecido y puede que en ese preciso momento me volviera mccartniano de por vida. Sólo pude escucharla dos veces, aquellas en las que por suerte me encontraba frente al televisor mientras la emitían, y recuerdo pensar lo mismo que ahora: ¿porqué las estrofas se repiten tan poco? El estribillo no está mal, pero esas estrofas eran increíbles. Mis primeros recuerdos musicales incluyen, además de este tema, otras canciones como You're In The Army Now de Status Quo o Is This Love de Whitesnake, pero ninguna me llegó tanto como No More Lonely Nights. Cuando empecé a interesarme por la música en mi adolescencia, lo primero que hice fue buscar el disco de McCartney que contenía esa canción. Por entonces no existía Internet y fue bastante complicado, incluso di un paso en falso comprando Pipes Of Peace pensando que la dichosa canción se encontraba allí. Menos mal que cierto programa sobre los Beatles de Canal Sur Uno respondió una de mis cartas, indicándome cual era la canción que buscaba después de darles algunas pistas.

[Modo "Abuelo Cebolleta" Off] Por lo demás, la guitarra que suena en la canción es la de David Gilmour de Pink Floyd, músico que colaboraría también con Macca en We Got Married del álbum Flowers In The Dirt. No More Lonely Nights fue número 1 en Inglaterra y 21 en Estados Unidos. Y nada, gracias a esta canción, Lennon podrá morirse veinte veces, pero yo... de McCartney así se junte el cielo con la tierra.

domingo, 14 de marzo de 2010

Desmontando a McCartney - Silly Love Songs

Retomamos una de las secciones olvidadas del blog. Las anteriores entregas aparecían numeradas y ésta en concreto debería ser la quinta, pero he pensado que es mejor personalizar las entradas con la canción en concreto.


Después de la separación de los Beatles, Paul McCartney y John Lennon acentuaron aún más sus diferencias compositivas en sus carreras en solitario. Lennon se dedicó más que nunca a hurgar dentro de sí mismo para canalizar sus nuevas creaciones musicales, obteniendo resultados estremecedores como su album en solitario Plastic Ono Band. Asimismo, se comprometió con ciertos movimientos de izquierdas proclamando consignas como Power To The People, Give Peace A Chance o el emblemático himno Imagine. Su obra quedaba desde entonces rodeada por un halo de autenticidad que encantaba a los críticos de la época. Yo personalmente siento gran admiración por el Lennon que exorcisaba sus conflictos interiores mediante la música y considero Plastic Ono Band su mejor album en solitario. Si hablamos del Lennon político, no soy quien para calificarlo de oportunista, pero si de ingenuo y, en ocasiones, ridículo. En cuanto al estilo musical de McCartney después de los Beatles, lo encontramos muy lejos del de Lennon, muy lejos incluso del panorama musical de principios de los setenta, donde todos los grupos de rock se empezaban a tomar a sí mismos demasiado en serio. Cuando las consignas políticas y los albumes conceptuales de rock progresivo dominaban las listas de éxitos, McCartney continuaba en la línea que siempre había mantenido desde la última etapa de los Beatles.

Arquetipo de los compositores melodicos por excelencia, a McCartney siempre le importó más la forma que el fondo en sus canciones. No digo siempre, porque en su carrera hay testimonios de breves escarceos en la política, Give Ireland Back To The Irish, o incluso canciones donde dejaba entrever algo de sus sentimientos más íntimos, Dear Friend (dedicada a Lennon) o Maybe I'm Amazed (dedicada a Linda), pero si echamos un breve vistazo a su discografía, queda claro que la melodía es lo importante, ya sea dedicada a un barco o a un loco homicida con martillo de plata. Todo esto que le perdonamos sus fans, los críticos nunca lo aceptaron. Para todos aquellos críticos que vapuleaban su carrera en solitario álbum tras álbum, McCartney publicó en 1976 el presente single donde, además de autoparodiarse (algo que pocos músicos de rock han hecho), se aupaba al número uno de todas las listas de éxito. Hace poco leí un extenso artículo en Ruta 66 donde reivindicaban la carrera de Paul McCartney admitiendo que quizá habían sido demasiado duros con él durante tantos años. A buenas horas...

Silly Love Songs es la joya escondida dentro de un álbum desastroso, Wings At The Speed Of Sound. En este álbum de 1976, poco puede salvarse... quizá la canción She's My Baby, además del single que nos ocupa. Irónicamente, fue otro éxito indiscutible con el que pudo permitirse un avión privado y realizar una gira por los Estados Unidos tan triunfal como las de los mejores tiempos de los Beatles. Todo esto mientras las carreras de Lennon y Harrison entraban en un pronunciado declive comercial. Silly Love Songs es la primera canción con sonido disco donde el bajo es el instrumento dominante y abrió el camino en este género para otros músicos ya consolidados como, por ejemplo, Rod Stewart y su Do Ya Think I'm Sexy. A destacar, además del bajo, las voces con distintas melodías que van combinándose durante la canción hasta culminar al final con nada menos que tres líneas distintas que conjugan a la perfección. Me atrevo a decir que los estribillos de She's Leaving Home podrían ser los precursores de este recurso estilístico que se convierte en uno de los puntos fuertes del tema. Personalmente, daría lo que fuera por tocar el bajo de este tema en algún Rock Band.

sábado, 3 de octubre de 2009

Desmontando a McCartney - Heaven On A Sunday

Heaven On A Sunday – Lp Flaming Pie (1997) – Después de trabajar en el mastodóntico proyecto Anthology (ocho documentales, tres dobles discos y un libro), Paul se había reencontrado de lleno con la música de los Beatles después de tantos años. Todo aquello supuso una vuelta consciente al método de trabajo de los Fab Four que benefició mucho a Flaming Pie. Según sus propias palabras: "Viendo el Anthology recordé el poco tiempo que dedicabamos a hacer un álbum y la diversión de hacerlo. Los Beatles no eramos un grupo serio... Así que intenté volver a algo como eso: divertirme y no sufrirlo. Ese ha sido el espiritu para hacer este disco. Tienes que echar unas risas, porque sólo es un álbum".

Creo sinceramente que Flaming Pie es el trabajo menos encorsetado y que más conectó con el público de toda su carrera desde Band On The Run. Flowers In The Dirt es un gran álbum, pero suena como si no quisiera dar un paso en falso o meter la pata bajo ningún concepto (y no me extraña, Paul intentaba hacerse notar después de lo mal que le habían sentado los ochenta). Flaming Pie en cambio es tan fresco que incluso se permite dos canciones improvisadas sobre la marcha (o eso dice el libreto), Used To Be Bad y Really Love You.

En el álbum participaron Jeff Lynne, Steve Miller, Ringo Starr y el hijo de Paul, James McCartney... para que más, si tanto Paul como Jeff son multi-instrumentistas. El álbum queda marcado también por los últimos años de la enfermedad de Linda, por lo que gran parte de las canciones, sobre todo las baladas, guardan un tono melancólico y sombrío.

Heaven On A Sunday es una canción que ofrece precisamente lo que dice su título, la tranquilidad del cielo en un día de domingo. "Me encontraba navegando en un pequeño bote: sólo yo, el mar, el viento. Tranquilo, como el cielo en domingo. Esto me abrió la línea que me condujo hacia la canción y pensé que sería bonito tocar con James, mi hijo." La participación de James se limita a intercambiar algunas frases de guitarra electrica con su padre, algo que Paul comentó orgulloso en todas y cada una de las promos que hizo del álbum. La canción es una pieza tranquila con una melodía preciosa y un estribillo, supongo, dedicado a Linda McCartney: "Si sólo pudiera tener un amor, el tuyo sería el que elegiría".

sábado, 19 de septiembre de 2009

Desmontando a McCartney - Dear Boy

Dear Boy – Lp Ram (1971) - Volvemos atras en el tiempo al segundo álbum de Paul McCartney acreditado junto a su esposa Linda, Ram. Para muchos (incluido allmusic), su mejor trabajo en solitario. Después de la falta de sustancia de su álbum debut, Ram recuperaba al mejor McCartney desde Abbey Road. Yo, la verdad, siempre he tenido opiniones encontradas sobre este disco, ya que por un lado me encantan las canciones que contiene pero por el otro me parece demasiado descuidado en el sonido, con una producción muy poco trabajada. No hay lima para las asperezas de 3 Legs, Smile Away o Monkberry Moon Delight, e incluso canciones como Heart Of The Country o Long Haired Lady tienen un sonido muy poco pulido para tratarse de baladas en un álbum de Paul. Muchos críticos han calificado a Ram como el primer álbum indie de la historia de la música, según allmusic, "un álbum que celebra pequeños placeres con grandes melodías".

El caso es que dos canciones contenidas en este disco, la presente y Too Many People, estaban llenas de reproches a Lennon, por lo que éste se ofendió y contraatacó respondiendo a McCartney con dos hirientes canciones en su siguiente album, Imagine. Aún recuerdo cuando vi por primera vez la conversación mantenida por Lennon y Harrison en el documental Imagine, cuando el primero presenta entre risas al segundo la letra de How Do You Sleep?, una canción que más que canción era un gancho de derecha al bueno de Paul. La letra de Dear Boy, que tanto molestó a Lennon, dice en definitiva "espero, querido chico, que nunca te des cuenta de lo que has perdido al haberte enamorado de ella (Yoko Ono)". La guerra musical terminó cuando McCartney publicó en su tercer álbum de estudio una canción en la que trataba de calmar los ánimos titulada Dear Friend.

Volviendo a Dear Boy, y si dejamos de lado su significado más que evidente, nos encontramos con un trabajo de voces esplendido por parte de Paul y Linda. Resulta interesante escuchar una canción que recuerda claramente a la música de los Beach Boys, pero con un fondo mucho más oscuro por el resentimiento a Lennon (una mezcla entre Good Vibrations y Eleanor Rigby).

jueves, 3 de septiembre de 2009

Desmontando a McCartney - Your Loving Flame

Your Loving Flame – Lp Driving Rain (2001) – Como no podía ser de otra manera, las relaciones sentimentales que Paul McCartney ha tenido a lo largo de su vida se han reflejado en su música de forma evidente. Agradecemos a Jane Asher grandes canciones en los Beatles como I'm Looking Through You o For No One, con temática de mal rollo sentimental por la inminente ruptura, pero soberbias al fin y al cabo. También agradecemos a Linda McCartney la inspiración para temazos como My Love o Maybe I'm Amazed. No sé si esa pasión puede canalizarse en la música que uno compone, pero está claro que en las primeras fases de su relación con Heather, Paul McCartney recuperó parte de esa vitalidad en la composición de canciones de amor al uso. Flaming Pie, por ejemplo, es un album claramente superior a Driving Rain, pero las últimas canciones de amor dedicadas a Linda adolecen de un comprensible tono crepuscular en temas como Somedays o Beautiful Night.

El caso que nos ocupa, Your Loving Flame brilla por todo lo contrario, la emoción del encuentro de un nuevo amor (amor de perraca, pero nuevo al fin y al cabo). Temazo al piano como hacia año
s que no se le escuchaba, emotivo y melódico, con una estructura in crescendo en la que los instrumentos se van añadiendo gradualmente para culminar con unos coros preciosos. Sólo por servir como inspiración para esta maravillosa canción, mereció la pena que Paul conociera a Heather a pesar de los millones de libras que le costó el divorcio... claro, como a mi no me costó ni un duro XD



PD: Esperamos ansiosos las nuevas canciones para Nancy Shewell.

viernes, 14 de agosto de 2009

Desmontando a McCartney - Maybe I'm Amazed

El otro día pensé crear una nueva sección en el blog donde publicar canciones poco conocidas de la carrera en solitario de mi beatle favorito, Paul McCartney. Un músico amado por muchos y odiado por otros tantos, eclipsado por la larga sombra de su igual dentro de los Beatles, John Lennon.

Es justo reconocer que su carrera en solitario deja mucho que desear si la comparamos con su labor dentro de los Beatles, pero también es cierto que siempre ha sido una de las principales referencias músicales desde la separación del legendario cuarteto. Siempre inquieto, publicando material que a veces ha caido en la autoindulgencia y el pasteleo más absoluto, pero que en no pocas ocasiones nos ha sorprendido con canciones que nos retrotraen al mejor Paul de los sesenta. No hace poco ha publicado dos álbumes fantásticos que muestran ambas caras de su talento, el Paul más accesible y melódico en Chaos And Creation In The Backyard, junto al más experimental bajo el pseudónimo de The Fireman en su último álbum hasta la fecha, Electric Arguments.

Tengo que reconocer que he renegado de él en solitario varias veces, sobre todo cuando lo comparaba con otros solistas de la talla de Bob Dylan, pero al final te quedas con lo mejor y, dentro de la larga trayectoria de Macca, hay multitud de gemas esperando ser descubiertas.
Desmontando a McCartney no es una sección con fecha de caducidad, periodicidad establecida ni ordén cronológico alguno. Cuando me apetezca, publicaré y comentaré algunas perlas ocultas dentro de su discografía en solitario. Espero así poder darle algo más de vidilla al blog que últimamente anda un poco apagado. Comenzamos...
Maybe I´m Amazed – Lp McCartney (1970) – El tema estrella del álbum debut de Paul y quizá de toda su carrera en solitario (por algo hemos empezado con él). Una canción que no tiene nada que envidiar a cualquier clásico de los Beatles, ya que fue compuesta por Paul en la India durante su estancia con el Maharishi Mahesh Yogi. Descartada del White Album quizá porque se encontraba poco desarrollada en ese momento, se erige en la discografía de McCartney como una de sus canciones más expresivas y sinceras. Especial atención merece una letra sobresaliente donde cada frase expresa perfectamente el sentimiento de amar a alguién y depender de él para lograr superar los momentos duros: "Maybe I'm a man and maybe you're the only woman who could ever help me". Se ven muy claras las referencias al apoyo que Linda proporcionó a Paul durante la larga y tortuosa disolución del grupo más famoso de todos los tiempos. Desde los primeros acordes del piano guarda un aroma de clásico imperecedero.