Hace algunas semanas abordamos el álbum Tug Of War en la sección Desmontando a McCartney. Dijimos que sería complicado escribir una nueva entrada sobre Pipes Of Peace, ya que las circunstancias que rodearon a ambos álbumes son idénticas y estaríamos repitiendo información. Las canciones de Pipes Of Peace fueron los cortes sobrantes de las sesiones de Tug Of War, por lo que estaríamos hablando de álbumes con una génesis idéntica. No es que me gusten los retos, simplemente he recordado el cariño que le tengo a este álbum de 1983 publicado con los desechos de su predecesor y me he decidido a dedicarle una entrada.
Sinceramente, Pipes Of Peace me parece un álbum bonito y sencillo. Estoy seguro de que lo he escuchado más veces que Tug Of War y, por supuesto, me parece superior a su cacareado predecesor. No se presenta con tantos aspavientos y, si lo analizamos con frialdad, tiene irónicamente menos basura entre sus cortes (al menos, no esconde una canción tan rematadamente mala como What's That You're Doing). Quizá el cariño que le tengo venga porque fue el segundo trabajo que compré de McCartney. El primero fue Band On The Run y mi siguiente paso fue buscar entre su discografía una balada que había escuchado con cuatro años y de la que no conocía ni siquiera el nombre. Me hice entonces con Pipes Of Peace por que me cuadraban las fechas (yo tendría cuatro años por 1983). Posteriormente, descubrí que la canción que buscaba se llamaba No More Lonely Nights y se encontraba en otro álbum de ese mismo año, Give My Regards To Broad Street. No hay mal que por bien no venga y Pipes Of Peace se convirtió en uno de mis discos de cabecera por una buena temporada (era 1995 y mi colección de CDs era más breve de lo que me gustaría).
¿Qué tiene de malo Pipes Of Peace? Ya digo que me parece un álbum más honesto que Tug Of War y, aún sin ser discos conceptuales, el juego de palabras que se saco de la manga entre "cañón de guerra" y "pipa de la paz" es bastante original. Aquellos que suelen hablar mal de Pipes Of Peace son los mismos que dicen que Macca es un moñas. Y están en lo cierto, pero digo yo... ¿qué hay de malo en reconocer el placer de disfrutar las deliciosas melodías de un álbum como éste?. Sin pretensiones, McCartney va desgranando una colección de sencillas melodías que, sin ser himnos o baladas memorables, se dejan escuchar y hacen pasar un buen rato.
El álbum esta marcado por las dos colaboraciones de un Michael Jackson en pleno apogeo tras su álbum Thriller. McCartney había colaborado con él en The Girl Is Mine y Jackson le devolvió el favor contribuyendo en dos temas de Pipes Of Peace. The Man y Say Say Say son dos canciones bastante buenas que, al contrario de lo ocurrido con Stevie Wonder, han sabido envejecer dignamente e incluso pueden escucharse a día de hoy sin producir sonrojo. Say Say Say es una de las mejores canciones de McCartney en los ochenta y buena parte de culpa la tiene Michael Jackson como coescritor del tema. Aunque la canción está firmada por McCartney como primer compositor, el sonido le debe bastante a Jackson. Una pena que aquel encuentro terminara como el rosario de la aurora, cuando McCartney intentó comprar por medio de Jackson el catálogo completo de los Beatles y la jugada le salió rana.
Pipes Of Peace esconde en su interior canciones tan interesantes como la que le da título al álbum. Pipes Of Peace es un clásico en toda regla, nunca falta en ninguno de sus recopilatorios publicados posteriormente. Es una balada redonda que también se encuentra entre lo mejor del material que publicó en los años ochenta. El problema de Pipes Of Peace como álbum es que el resto de temas no alcanza la altura de los dos primeros cortes. Y sin embargo, proporcionan una agradable travesia hasta llegar a la canción que cierra el álbum, Through Our Love. Dejando a un lado los dos extraños experimentos que fueron Tug Of Peace y Hey Hey, Pipes Of Peace no está nada mal. The Other Me es una buena canción con un acompañamiento que la desmerece y unos suspiros por parte de Macca algo desagradables. De no ser por esos fallos, podría haber sido una canción bastante digna. Keep Under Cover me vuelve loco con esos riffs de violines y ese pequeño anticipo del estribillo recitado al principio. Que le voy a hacer, el que es fan de McCartney disfruta con estas cositas. Average Person es el Ob-La-Di Ob-La-Da de los ochenta, una canción tonta como pocas que hace medley con otra que me encanta, Sweetest Little Show.
Y llegamos a Through Our Love, un baladón mccartniano que termina el disco a un nivel similar al del comienzo con Pipes Of Peace y Say Say Say. Creo que pocos profanos a McCartney han oído hablar de las excelencias de Through Our Love, una canción con excelentes melodías y ciertos momentos épicos que ha quedado olvidada entre la amplia discografía de Macca por no ser una habitual en los recopilatorios. George Martin acierta de pleno con los arreglos orquestales que diseñó para este tema. Es más, creo que aquí hizó mucho más de lo que llegó a aportar para Tug Of War. Through Our Love es un excelente tema para cerrar un álbum, al contrario de lo ocurrido con otros temas del mismo estilo que fracasaron de forma estrepitosa algún tiempo después (por ejemplo, Motor Of Love de Flowers In The Dirt).



















